Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 11 de octubre de 2010

En la celda


De tiempo en tiempo caigo aquí otra vez, cuando la desesperanza me invade, cuando quiebran el metro cuadrado de resilencia que me queda. Caigo aquí en las líneas, en las palabras, en el puño ensangrentado. De tiempo en tiempo vuelvo. A los orígenes. A todo tiempo pasado que no fue mejor. Miro la pantalla con el corazón en la mano, sin pulso, inherte. Y sigo teniendo el mismo nudo en la garganta, apretado, maloliente. Me lastima, no sabes cuánto. Me hace tanto daño este círculo sin paredes y esa cadena chirriando en la esquina. De tiempo en tiempo caigo aquí otra vez. En la celda. Pero ni la racionalidad, ni las emociones, ni nada, ni siquiera una pizca de segundo existe que me ayude a escapar.

Desaparecer

En noches como estas vuelvo a pensar que estoy sola. Que no tengo a nadie. Que soy un ente solo, en un mundo solo. Me tapo la boca, me escondo bajo mi cama. Vuelvo a pensar que no sé para qué existo, ni para qué nací. Sólo ando día tras día sin un propósito, sin una razón. Y para rematar, camino bajo un cielo negro y en una senda de mentiras, de estupideces, de llanto y dolor. En noches como estas quisiera desaparecer, quisiera ser el recuerdo de una ilusión no nacida, un fragmento de episodio, un dèjá vu que no existió.