Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 28 de agosto de 2009

Reubicación del cosmos


El mundo parece centrarse otra vez. Es como si las estrellas volviesen al polvo, y el polvo al universo iluminado. Vuelan las mariposas. Se posan en aquellos cerezos en flor que de vez en cuando se plantan en mi ventana para hacerme sonreír. Sí, de verdad el cosmos parece reubicarse. Se reconstruye de a poco. Se asienta en la calma de una marea tranquila, y respira profundo en bosques de eucaliptos. Puedo sentir el aroma, puedo sentir el aire y la serenidad en el espíritu. Cada vez van quedando menos batallas. Menos dilemas que resolver y recomponer. Y eso me alivia el sueño. Sin duda el mundo parece centrarse otra vez. Es como si el fuego volviese a encenderse para recuperar lazos perdidos, para brindar nuevas oportunidades, para poner una cucharadita de esperanza. Vuelan las alas otras vez, y los pinceles brillan en los lienzos, danzan, se bañan de colores. Sí, de verdad el cosmos parece reubicarse. Sólo me falta tan poco, tan poco para alcanzar el cielo, tan poco para ser feliz.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Estados de ánimo: Dislocado

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

(Mario Benedetti)

A veces me siento como locura incontrolable
y a otras me siento como un sinrazón abandonado.
Pero hoy me siento apenas como una maraña de lana enredada,
como una confusión con gusto a poco, conforme con sus dudas,
como una lógica sin entendimiento, y un corazón dislocado.

martes, 25 de agosto de 2009

Para volver a perder

¿Qué voy a decirte cuando ya no estés? ¿Qué voy a pensar? ¿Qué voy a sentir? Creo que siempre me han disgustado más cosas de las que me gustaría. Y hubiese querido poder sentir que teníamos más cosas en común, que nos entendíamos, que podíamos estar sentadas en la misma mesa sin sentir que todo era una locura. Quizás la época y los contextos nos jugaron en contra. Seguro que fue eso. Y es una pena. Tanto tiempo perdido. Tantas cosas que podríamos haber aprendido, yo de ti y tú de mi. Y ahora lo hemos echado todo a perder. Yo perdí el tiempo desesperándome, diciéndome a mi misma que muchas cosas en ti estaban tan equivocadas que no valía la pena ni siquiera esforzarme por ofrecerte otra perspectiva. Y sin embargo, estamos donde estamos por lo porfiada y testaruda que siempre has sido. Porque crees que no necesitas ayuda y que puedes valértelas por ti misma siempre. Ojala nos hubieras escuchado de vez en cuando. ¿Qué voy a decirte ahora? ¿Qué voy a decirte cuando ya no estés? Tengo mucho miedo a ese momento. Porque sé que me voy a quebrar, y que entonces, todo lo que creía va a flaquear al verte irte para no regresar.

martes, 18 de agosto de 2009

Quemar la soledad

Sigue lloviendo. Ha llovido todo el día. Ha llovido furia, ha llovido dolor, ha llovido incluso llanto. Y el cielo continúa estando oscuro, con algunos intentos grisáceos de menguar, sin embargo, vuelve a la negrura cada vez que puede. Vuelve a gritar, a vomitar electricidad y furia desde sus fauces. Y en las calles, abunda esa soledad que tiene amigos llamados nostalgias, amigos que están llenos de sombras, de deseos y de uno que otro adiós. Tiemblan las ausencias cuando llueve. Y hoy, sigue lloviendo. Ha llovido todo el día. Ha llovido desgana, ha llovido aburrimiento, ha llovido incluso volatilidad. Uso. Abuso. Desuso. Vaya a saber uno por qué sigue cayéndose el cielo. Y entonces la pregunta final es, ¿qué hay más allá de la soledad? Esperemos que la calamidad ya se haya hecho trizas, y que por la noche no existan los espantos. Matar a la lluvia con un suspiro, quemar a la soledad y conceder el infinito.

lunes, 17 de agosto de 2009

Yo te pido: Encargo

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

(Julio Cortázar - Encargo)

Yo te pido, una batalla sin guerra, una armónica de fuego,
te pido lo que nadie te pide: el alma entera y el cuerpo,
el verdadero tú y el amor sin velos.

domingo, 16 de agosto de 2009

Polvo brillante y fuego

Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, sí he llegado a este antiguo punto en el que un fuego me quema dentro. Una especie de bola de fuego y polvo brillante sube y baja por mi esófago hasta llegar a mi estómago. Y ahí explota en millones de vibraciones que viajan por todo mi cuerpo. Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, echaba tanto de menos sentir tus manos, tus dedos entremedio de los míos, que parece casi una locura que seamos niños otra vez. Nos miramos, nos reímos solos, y nos observamos para saber si el otro nos está buscando con los ojos. Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, las letras lo dicen todo, aparecen solas escapando de mi piel. Me gusta esto de empezar de nuevo, de cero, de que me conquistes. Me gusta estar otra vez en tus brazos, y que tus besos, incendien esa bola de polvo y fuego.

sábado, 15 de agosto de 2009

Sólo lluvia

Llueve y no para de llover. Desde ayer en la noche que llueve. Y toda la noche tuve el sonido de las gotas en mi cabeza. Encima mío. Creo que no dormí nada. Creo que me quedé pensando en tantas cosas, que casi siempre, al despertar, me he olvidado de la mitad. Pero de lo que sí estoy segura, es que me dije a mi misma muchas veces, que me concentrara en descansar, en vez de pensar, en vez de estar pendiente de lo molestoso que era la lluvia golpéandose contra la canaleta de mi pieza. Recuerdo que me dolía la guata, y que tenía una sensación de vacío como que iba a vomitar. Estos días me ha pasado eso. Y creo, sin duda, que mi estómago ha estado bajo demasiado estrés, y mi colon está apenas sobreviviendo. He tenido muchas tristezas, muchos dilemas que resolver. Y aún estando en proceso, porque no he resuelto ninguno, se nota que cada uno de ellos está empezando a pasarme la cuenta. Todos los días despierto con dolor de cuello, con dolor de guata, no duermo bien. Son claros indicios, ¿no? Y pienso entonces, que hoy, un día en que sólo hay lluvia por todos lados, incluso en mi cabeza y en mi corazón, se viene difícil. Sí, tendré que pensar en tantas cosas más, decidirme, realmente optar por ciertas acciones, rumbos y cosas, y sostenerlas. ¿Ves que cuando digo karma ahora no suena tan loco? Siempre está ahí haciéndome elegir. Sólo espero, que la lluvia no me nuble la vista, que no me haga resbalar en un piso mojado, que no me haga equivocar, sobre qué camino tomar.

viernes, 14 de agosto de 2009

At the end of the morning


Hoy es temprano en la ciudad. Pero no hace frío. Dormí mal. Sí, como todo el resto de los días de esta semana. No puedo concentrarme en descansar, más bien no puedo concentrarme en nada. Y a cada segundo pienso en las diversas alternativas que existen para no ir a la universidad. Pienso que quizás, así sería más fácil, el esconderme. El tener que enfrentar un mundo roto cuando sientes que ya no tienes las ganas, ni la fuerza. No tendría que caminar sola por los pasillos sabiendo que en cualquier minuto podrían salirse las lágrimas. No tendría que saludar, ni fingir, ni hablar con nadie. Pienso que si me quedo en la cama podría estar tranquila con la vida, con la consciencia, las emociones o lo que sea. Pienso que no tendría que hacerme responsable de nadie más, si sólo me quedo ahí mientras cierro los ojos. Pero no es cierto. Nada de esto es posible. Ya comenzó el día. Y yo estoy en la micro y ésta sólo avanza. No podría hacer nada más que bajarme y regresar. Pero, ¿para qué? ¿Qué conseguiría realmente? Entonces el semáforo nos detiene. Me da la oportunidad. Y aún así, no me bajo. Me quedo mirando a través de los cristales las calles, los árboles, las personas. Sí, siempre suelo hacer eso. Porque siempre me provoca algo, alguna sensación o algún recuerdo, no sé. Y hoy, especialmente hoy, sigo sin sentir nada. Yo solía disfrutarlo. Y pienso, en una que otra curva, que quisiera esconderme de todo esto pero no puedo. No puedo volar, no puedo reír, no puedo siquiera, respirar en un mundo que está roto. So, at the end of the morning, the only thing left, is to cry about. 

jueves, 13 de agosto de 2009

Juego a perder


Siento que juego a perder. O eso creo. Pero desde hace mucho rato. Juego a creer que sé cosas, lo que quiero, lo que soy, lo que me gustaría ser y lo que no, lo que amo y lo que no amo. Juego a perder todo el tiempo. Y entonces no queda ni siquiera un pilar de mi castillo mágico en pie, ni su plata, ni su luz, ni su seguridad. No queda ni una flor viva, ni su rocío, ni siquiera una sonrisa de niño inocente. Camino de atrás para delante, y no puedo unir una sílaba con otra. Intento dar puntadas, pero no alcanzo a construir las palabras, no estoy lista para decir, para hablar. Quizás aquí es donde me he convertido en una sombra. Me pierdo en el horizonte y es extremadamente difícil. Juego a perder todo el tiempo. Todo lo que tengo, todo lo que creía tener, todo lo que me parecía valioso en este mundo. ¿Qué me pasa? Ya no puedo respirar por las mañanas, siento que me ahogo en una bolsa de plástico. No tengo motivo por el cual levantarme y decir "hoy todo será mejor". Es invierno. Pero no sólo en la ciudad, sino que también en mi corazón. Y así como las hojas caen, el mío se va haciendo pedazos de a poco. ¿Por qué estoy en este punto? ¿Cómo llegué a aquí? Juego a perder todo el tiempo. Cada maldito segundo del día. Cada vez que abro la boca, cada vez que no lo hago. Cada vez que estoy, cada vez que no lo estoy. Y se me hace incomprensible todo este titireteo en mi contra. Sin embargo, sigo aquí. Sigo aquí esperando algo que no entiendo, algo que no conozco. Quiero algo para sentir que no todo es un juego a caer y perder. 

miércoles, 12 de agosto de 2009

Thinking about a truck

It's too painful. I'm sure of that. Walking by, next to you. It's really scaring, not saying anything, not even looking to your eyes because then, I would fall in your arms and right now I just don't want that. I'm afraid of myself. Loosing control, doing things that I said I wouldn't. I'm broken inside. I'm tired. And sometimes, I find myself thinking that maybe, the best thing in the world would be if I get hit by a truck, just to stop thinking in anything else. To forget the mess my life is. To shut up this voice that says to me that I'm never going to be happy. It's too painful. And I wonder when it's going to end. I wonder what is this awful thing I done in my life, to deserve all of this. I make myself that question everyday. But with the same silence, I get no answer. Everything is falling apart so badly. And It's too painful. So freaking painful.

martes, 11 de agosto de 2009

Polvo y destrucción

Ninguna persona es mi hogar. Ninguna persona es un lugar al que yo pueda llamar "casa" y sentirme segura ahí dentro, sentirme acogida y protegida. Y cometo los mismos errores una y otra vez, me persigue el karma, mi pasado, los comportamientos, no sé, pero definitivamente las cosas no son como debiesen ser. Estoy destruida por dentro. Sólo soy una masa de carne y un rostro sonriente mientras me quemo en el interior. Me hago polvo y desaparezco. No hay nadie en casa, no hay ningún lugar al que pueda o quiera ir. No hay ningún espacio en el que pueda descansar los ojos. Sólo hay rechazos, por todos lados, y esas dudas colgadas a mi cuello como plomo, como parásito chupándome la sangre, quizás la vida. ¿Cómo seguir siendo fuerte? Estoy perdida por dentro, estoy destruida por dentro.

lunes, 10 de agosto de 2009

Dilema de tristezas

Hoy estoy de nuevo aquí. En esos parajes desolados. En esas flores marchitas. En esos caminos donde no sabes en quién confiar, ni a quién acudir para que te arrope a la hora de dormir. Y entonces está sólo mi diario, mi fiel compañero, esperándome para que me desgarre el corazón una vez más en la tinta y el papel. Leí en otro sitio, un sentimiento que parecía ser el reflejo de los míos, y decía algo así como de que se me olvidó amar, pero más que nada, yo creo que me he olvidado del amor. Ya no siento lo mismo. Y hoy estoy de nuevo aquí. En las dudas. En la incertidumbre. Llorando en la oscuridad. Tratando de localizar lo que hace tiempo se perdió. Y todo mi cuerpo se estremece, porque no sé qué pensar, no sé qué es bueno ni qué es malo, no sé lo que quiero, no sé lo que me hace sentir mejor o más feliz. Parece insólito pero es como si el tema de las elecciones y las decisiones me persiguiera. Algo así como el karma o qué se yo. Y en estos momentos sólo tengo un vacío, una sensación extraña en mi alma, y las ganas de llorar cada vez que me subo a la micro, que escucho música, que camino por las calles, todo el tiempo en realidad. Es tan difícil. Quisiera saber que existe alguien que está para decirme lo que necesito, lo que necesito escuchar y hacer. No estoy en mi mejor momento, eso es claro. Y siento que cada vez que doy un paso adelante, retrocedo como cien. Es tan doloroso, y tan frágil, vivir, no es lo más sencillo en ocasiones. Dime, ¿qué debo hacer? Sería la alegría de mi día si alguien pudiese responderme eso. Porque no quiero estar aquí. No de nuevo. No en la penumbra, no en las preguntas, no en las tristezas.