Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 27 de octubre de 2008

Comunicación

Comunicación. La comunicación según decían Weaver y Shannon, es un proceso de intercambio de información, y de transmisión de significados. Todo comunica en esta vida. Los gestos, las miradas, hasta los silencios. Y qué difícil es, cuando los canales están cerrados y la comunicación no se da. En qué problemas caemos, en qué tormentas nos metemos. Llegamos a confusiones, creíamos una cosa pero escuchamos otra, e incluso a veces nos equivocamos en pensar que es mejor decir lo que el otro quiere escuchar. No obstante, ¿cómo sabe lo que el otro quiere? Debería haber un proceso previo, uno en el cual los significados nos dan a conocer sobre una persona, lo que piensa, lo que siente, lo que para esa persona es importante. Sin ese proceso, todo se torna aún más complicado. Si vamos a comunicar, comuniquemos sentimientos, comuniquemos lo que está dentro de nosotros con plena sinceridad. Sino, estamos a tientas en la oscuridad, intentando adivinar cosas y fallamos. Gran parte de la comunicación no niego que es inteligencia emocional, pero sin sinceridad, jamás el receptor captará lo que le dijo el emisor. Nunca existirá una traducción acertada sin inteligencia, sin atención, sin decir las cosas con la verdad, y lo más claro que se pueda. Comunicar implica captar los momentos, captar los estados de ánimo, los intereses, las importancias. Quizás por eso es tan difícil. Abarca demasiadas variables. Y cualquier falla caemos en "pero si tu dijiste tal cosa", "cualquier cosa que digo te enojas", "es que tú no me entiendes", "es que nunca escuchas lo que te digo". Mal interpretamos. No sé por qué. Como que nuestra cabeza piensa más rápido que nuestra lengua. Y nos pasamos unas películas pero tremendas, así con todos los géneros incluidos. ¿De qué sirve entonces conversar si no nos escuchamos realmente? A veces no entendemos el mensaje y actuamos según nuestro juicio. Y fallamos. Por la cresta que fallamos. No sabemos lo que quisiera el otro, ni cómo funciona el otro. Y vamos en un camino incierto, perdidos, errando a cada rato. Comunicar tiene que ver con enseñar también. Pienso que al estar dos personas o más en una conversación, debe haber un proceso de aprendizaje, de enseñanza que permita estar en el mismo parámetro. No sé cómo explicarlo, pero creo que nos equivocaríamos menos. En la medida que sabemos, que conocemos, tenemos más herramientas, somos más asertivos. La comunicación, sin escucha, sin atención, sin aprendizaje, sin inteligencia emocional, desgasta. Y yo no quiero desgastarme. Tú decías que si dejamos de hablar nos morimos. Yo creo que si dejamos de escuchar morimos, y yo también quiero ser tu aire, pero oigámonos. Incluso a veces los silencios dicen más. Uno tiene que saber mirar, saber comprender. Nos falta saber. Nos falta observar. Nos falta escuchar. No bastan las conjeturas, no sirven más bien. Sepamos, actuemos. No hay instrucciones ni manuales, las sensaciones lo son todo. Si pensamos, dejamos de escuchar. Requiere una complicidad, una disposición espiritual que por muy trillado que suene, elimina fronteras. Los sentimientos y las sensaciones deberían estar por ende, a la base de toda conversación. Y la conversación es la clave para una comunicación exitosa. Y dicha comunicación es lo que salva la vida, es lo que nos hace felices, es lo que nos hace entender o respirar. Para amar hay que sembrar.

domingo, 26 de octubre de 2008

Un cuarto y un muchacho


Una princesa yacía en una cama ajena. En un cuarto extraño, en un suelo primerizo. Y mientras su cabeza se apoyaba contra la almohada, lágrimas silenciosas brotaban de sus ojos. "¿Por qué lo hará?", pensaba la princesa. Y disimulando su tristeza en aquella oscuridad, observaba a un muchacho. Era un forajido algo tímido, algo cobarde, algo reservado, algo orgulloso. Era un tejedor de ilusiones, un conquistador por esencia. "No lo entiendo", se decía otra vez la princesa. Y entre cada gota una duda. Pues no comprendía, por qué el muchacho no la quería, por qué el muchacho le daba la espalda y le rechazaba sus labios. "¿No soy acaso lo suficientemente dulce?", hablaba la princesa en silencio. Tantas noches y la misma cama, y el mismo cuarto, y el mismo suelo. Tantas noches en que el muchacho le había jurado amor eterno. Tantas noches de abrazos y besos, de caricias, de juegos, y sin embargo, en esta ocasión el mundo parecía congelado. No volaban mariposas, no cantaban los ruiseñores. Sólo un silencio y dos rostros. Sólo un espacio y dos cuerpos. Una princesa y un único miedo. Un muchacho... y su cabeza en cualquier lado. 

sábado, 25 de octubre de 2008

Trastorno Afectivo Estacional

Depresión estacional. Existe. Es un Trastorno afectivo estacional que aparece cuando llega el invierno y cuando las horas de luz se reducen. Esto afecta el estado de ánimo de las personas, pues el cerebro respondería a la baja que experimentaría en la exposición a la luz natural. El sol y su luz producen hormonas importantísimas en el cerebro. Las hormonas de la melatonina y la serotonina se encargan de regular los ciclos de sueño-alerta, la energía y el estado de ánimo. Por ende, cuando los días se vuelven más cortos y las horas de oscuridad más largas, se produciría un aumento en los niveles de melatonina y una disminución en los niveles de serotonina, lo que crearía una condición biológica para la depresión. Así, el trastorno afectivo estacional, es padecido por un sin número de personas, entre ellas  yo. Es evidente, en el invierno tengo ganas de llorar todo el tiempo, ando bajoneada, no quiero hacer nada más que quedarme en mi cama. Si no estoy triste, estoy enojada, y la irritabilidad es muy característica en el TAE. Uno está cansado, con sueño, con ganas de comer todo el tiempo, sin querer ver a nadie. Es increíble cómo una época del año puede afectar tanto a una persona. Y sin embargo, es una realidad presente. TAE, un mal invernal. 

miércoles, 22 de octubre de 2008

Momentos incómodos


En la vida siempre hay momentos incómodos. Esas situaciones en las que darías cualquier cosa por no estar ahí, por ser invisible. Descuajar raíces. Hachar todo sentimiento. Sabes que en cualquier instante, alguien te tenderá una trampa para cazarte en pleno vuelo. Y mientras todo eso pasa por tu cabeza, aguardas. Sabes que no puedes irte, ni decir nada. Son esos instantes eternos en los que tu mente maquina un montón de tonterías, y tu alma, en cambio, quiere llorar por dentro. Y en un fragmento de segundo, corres una película de dos horas. Donde se esfuma toda voz, toda palabra, toda persona. Estás sólo tú, un poco de materia ajustada a la gravedad de un espacio particular. Y lo odias. Y sigues ahí, como por una regla de aritmética o física cuántica. Y luego desapareces, lloras debajo de las alas de una mariposa. Lloras en silencio. Y tu cuerpo nunca fue cuerpo, ni tu mente estuvo realmente ahí.

martes, 21 de octubre de 2008

Basta de llorar


Basta de llorar. De quedarme sentada bajo la lluvia. No quiero ver los coches pasar. Ni mi alma como termina de quebrarse en montones de pedacitos de fuego. No quiero gritar a oídos sordos, a bocas cerradas, a sueños tontos. Es esa pared entre la verdad y la mentira, entre una mano y la mía. Y cualquier cosa podría llamarse soledad, ya no importa el nombre, sólo existe realidad. Una cruda, temblorosa y venenosa realidad. Basta de llorar. De dar lástima en una pieza a oscuras. De pensar en desvanecer cuando sólo se desea despegar. Qué importan los corazones, las ilusiones, si al final del camino todo muere, todo fallece. Y no sirve palabra ni sentido, no otorga significado ni consuelo. No abraza ni desgarra. Basta de llorar. De dejar que los planetas sigan chocando contra mi espacio. Que la única gota de aliento que quedaba comienza a secarse de a poco. Se evapora. Se desgasta. Y entonces hasta el universo parecería perder su forma, o la gravedad. ¿Por qué siempre la misma incertidumbre? ¿Y esa sensación de que por más que hagas, todo estará igual de mal? ¿Para qué sirven los caminos? Al final llegamos al mismo punto de partida. Un círculo que no tuvo principios ni finales, pero que se infectó desde el primer momento. Basta de llorar, de escribir a solas, de mirar tus ojos ardiendo una vez más. 

lunes, 20 de octubre de 2008

Thinking about forgetting


Thinking about forgetting, about losing... What? My soul. My entire world and all I've given. Is not worth it. Not now, when everything is becoming just pieces of memories. It's too painful. And I have so much anger in my interior. Many things that I have to say, that I should say. However, the goodness in me, the stupid faith I have, makes me shut up. Lonely. That's the way I feel right now. And I don't know if I should cry or If I should do erase and rewind. Thinking about forgetting, about losing... What? A part of me that was created upon you both. 

domingo, 19 de octubre de 2008

Derrumbes y tormentas


Cuánto dolor que no sabemos ajustar. No sabemos cómo quitárnoslo de encima. Las ganas parecieran no bastar para arreglar los derrumbes y las tormentas. Se me escama la piel, se cae a pedazos y cada vez el tiempo se vuelve más difícil. Los puñales por la espalda y heridas que aún no ven la esperanza de ser curadas. En cambio, sigue estando ahí, el dedo metido en la llaga. Presiona hasta el fondo, saca la sangre a chorros. Y el sol no es más sol, y la luna ya no es luna, ni verdad, ni mentira. Me duelen los labios, y el corazón. Se caen las lágrimas de a poco, se desvanecen, se pierden. Y sólo queda una figura, en un cuarto vacío. Todo el dolor encima, todo el temor, de no saber continuar, de no desear quedarse, otro segundo más en la oscuridad.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Luces de estacionamiento


Qué fuerte percatarme de que ya nos olvidamos. De que el "una vez" ya no existe ante nuestros ojos presentes. Hubieron demasiadas luces intermitentes y ahora, en cambio, no circula ningún auto por nuestra carretera. Se cerró por derrumbes, por tiempo indefinido. Y yo estoy en una costa, con los pies descalzos, el pelo al viento. Y tú estás en otra costa, tan lejana, cruzando el ancho mundo, con tus problemas cotidianos, tu sonrisa tímida, tus ojos ingenuos. Así fue siempre nuestra historia, una gran sala de espera donde no hacíamos más que aguardar cada vez que nos mirábamos. Y cada uno quiso, cuando el otro soñaba con otros cielos. Toda la vida fue así. Un vaivén de ocasiones frustradas, un carrusel de emociones entre el bueno y el detente. Y hoy estamos más lejos aún, y hasta la carretera la demolieron por nuevas obras en construcción. Tu costa no es tu costa, y la mía tampoco. Y ni siquiera el ancho mundo nos regresa en el tiempo. Cada quien tomó su bicicleta. Y en eso estamos. Recorriendo, re-compaginándonos. Escribiendo una historia que no nos regrese más... a luces de estacionamiento. 

martes, 14 de octubre de 2008

Sueño efímero


Cabalgaba al borde del mar mientras un lirio bailaba con una mariposa. Una música de piano, un sonido de gaita y una voz de azúcar, nada más que cientos de caracolas cantando a orillas de la playa. Unas pocas estrellas caídas del cielo y esa flor que fallecía de a poco en sus manos. El capullo ya no tendía telas, y el tejedor ya no pintaba ilusiones. Sin embargo, aún había aire, y un aliento por beber. Un beso por exprimir hasta su última gota de miel. Y luego una lluvia, donde hay arena y un sólo par de pies, siempre hay soledad y lluvia. Siempre existe esa tranquilidad eterna donde nada es inhóspito, ni inseguro. Sólo eres tú y un horizonte inmenso, infinito. Y esa caja de palabras que no se esfuma, se convierte en letras, en nubes, en caricias. Hay un ancla, un puerto, y justo ahí beso tu sombra. Descúbreme, ábreme, desnúdame. Lo que más quiero es que seas mi aire, y que no se me escape del alma.. aún cuando a veces pueda desearlo. Cabalgaba al borde del mar. El sol y una sombra, la flor y la mariposa. Un lápiz dibujaba colores, pero todo era un ensayo, un sueño efímero en vuelo. Un iris brillante.

domingo, 12 de octubre de 2008

Si no encuentro...


Si no encuentro la palabra exacta, el sonido perfecto, la letra adecuada, el compás al tono, el color sincero o el sentimiento presente. Si no encuentro tu mano, y en cambio me pierdo en las mías. Si no encuentro las lágrimas, ni las risas. Si no encuentro los secretos bajo el tapiz, o las emociones ocultas. Si no encuentro lo que hay dentro, y en cambio canta el silencio. Si no encuentro el encuadre justo, o los zapatos rectos. Si no encuentro la luz, o el camino completo. Si no encuentro ese vestido que amas, ni el lazo verdadero. Si no encuentro las radios, ni tus besos. Si no encuentro los reflejos correctos o la flor más dulce, me quedo en cambio, en nubes deshechas y en lápices sin punta. En poemas tontos. En historias vagas. En jarros vacíos, en campos desiertos.

domingo, 5 de octubre de 2008

Cadáver exquisito 9

-De pronto sentí que sentía y palpé.-
=Que existía profundo, el cielo y tu mano en mi pecho.=
-Que ya no eran necesarios los testamentos.-
=Tus ojos ya tienen los vestigios de todos los siglos que te he amado.=
-Y yo quiero que se borre todo menos tu risa.-
=Que toda estrella se caiga, y que de noche nadie nos mire.=
-Me gusta que seas mi aire.-
=Que me persigas en caricias, en el sol y en la sombra.=
-Que seas mi sol, y que nos escondamos juntos en la sombra.-
=Y reír, debajo de las alas de mariposa.=
-Besarte hasta romperte las fauces.-
=Tenerte hasta que todo el mundo se duerma, menos nosotros.=
-Y luego perdernos entre las cicatrices para olvidar el trago amargo.-
=¿Qué es más amargo que saber que esperamos?.=
-Sí, una eterna sala de espera y dudas infinitas.-
=Donde yo temo y tú me aguardas.=
-Donde yo caigo, y tú me levantas.-
=Y si ya el contrato está firmado, no esperemos más.=
-Deséame hasta los huesos, quémame los labios.-
=No ha pasado un sólo día, que no sueñe con dibujarte.=
-Píntame desnuda, que no existe otra realidad que mi piel temblorosa.-
=Y mi cuerpo que te adora, con la lengua y con la rosa.=
-Que me eleva y me suspira, tu cintura y el fuego.-
=Para dejarme hecho pedazos, entre tus piernas como un niño.=
-Para sentir que sentimos, y luego palparnos.-

miércoles, 1 de octubre de 2008

Te extraño


Y el dolor otra vez no para de crecer
Y el final duele más cuando yace a perder
La última vez fue la primera vez
Quédate que aún tengo algo que decir (De Saloon)
y es que... te extrañaré.

Duelen las pérdidas. Cada vez que Dios toma su puño y se los lleva, pensamos en nuestras propias pérdidas. En nuestros propios dolores profundos. Sabrás que nunca te he olvidado, nunca lo haré tampoco. Estás ahí con tu sonrisa, y todavía te siento tomar mi mano mientras duermo. Estás aquí, nos bañamos en las olas, y dibujamos con lápices de colores. Así es la vida. No lloraré, porque sé que igual te puedo mirar. Sé que te abrazo. Te quiero. Y te extraño.