Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 26 de diciembre de 2013

El tren de la vida

La vida es como un viaje en un tren, con sus estaciones, sus cambios de vías, sus accidentes!!! Al nacer nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres, y creemos que siempre viajarán a nuestro lado, pero en alguna estación ellos se bajarán dejándonos en el viaje solos. De la misma forma se subirán otras personas que serán significativas: nuestros hermanos, amigos, hijos y hasta el amor de nuestra vida. Muchos bajarán y dejarán un vacío permanente. Otros pasan tan desapercibidos que ni nos damos cuenta que desocuparon sus asientos!! Este viaje estará lleno de alegrías, tristezas, fantasías, esperas y despedidas. El éxito consiste en tener una buena relación con todos los pasajeros, en dar lo mejor de nosotros. El gran misterio para todos, es que no sabemos en que estación nos bajaremos, por eso, debemos vivir de la mejor manera, amar, perdonar, ofrecer lo mejor de nosotros... Así, cuando llegue el momento de desembarcar y quede nuestro asiento vacío, dejemos bonitos recuerdos a los que continúan viajando en el tren de la vida!!!! Te deseo que el viaje en tu tren para el año que viene sea mejor cada día, cosechando éxitos y dando mucho amor.

Gracias a todos los que hoy forman parte de mi tren. Los amo.

Y a todos aquellos que ya no están, siempre los recordaré;
por los momentos compartidos, por aquello que aprendí, recibí o quise de ustedes.
Gracias también.

Feliz Navidad y Próspero 2014.

lunes, 28 de octubre de 2013

Comerte a besos

Eso que pasa cuando sólo puedo pensar en comerte a besos.
Desde tu oreja,
bajando por tu cuello a la clavícula,
dibujando estelas hasta tu ombligo
y luego subiendo otra vez,
para morderte el labio a mi antojo
y en demasía.

lunes, 21 de octubre de 2013

The right time

Ahora más que nunca, creo en el dicho popular, "todo llega a su momento".
Hoy siento que estoy justo en el punto de equilibrio, donde el universo conspira a mi favor. Donde el pasado ya no puede atormentarme, porque los ciclos y las etapas se han cerrado. Es como si una parte de mí se estuviera desvaneciendo día a día, la adolorida. Ya nada me ata, ya nada me lastima. Siento como que respiro aire nuevo, que soy la misma pequeña alegre de 8 años, antes de que comenzara el período de batallas. Claro está, que con la única diferencia de que ahora soy mujer y ya no tengo ocho años. De que mis intereses y prioridades han cambiado, pero que a pesar de todo sigue estando ese lado feliz, juguetón, inocente, indomable y apasionado de mí. Ese lado que ha vuelto a despertar.
Además de lo que se va dejando atrás, hoy tengo un buen trabajo que me da sustento, que me llena, que me hace sentirme realizada con el mundo, aún cuando a veces pase por grandes períodos de alta carga y estrés. Hoy, sigo teniendo un grupo de personas que considero mis amigos y con los cuales sé que puedo contar en todo momento, con los cuales disfruto, me apoyo, comparto, paso aventuras y por qué no decir, que desventuras también. Hoy, puedo gozar a mi familia, quererla de una manera diferente y sentir que se ha re inventado. Hoy, he descubierto a alguien que quiero, alguien que me hace sentir muchas cosas, que potencia mi esencia enamorada de la vida y del amor. 
Hoy me siento demasiado feliz.
Si esta no es la mejor etapa de mi vida, estoy abierta a recibir todo lo que esté por venir.

martes, 15 de octubre de 2013

Perfección

Tu mano hacia el final de mi espalda, tu beso en mi clavícula, y el fuego subiendo desde la punta de mis pies, eso es.... perfección señores. 

jueves, 10 de octubre de 2013

The journey

Sin haberme ido a ninguna parte, siento que el viaje ya ha comenzado. Ese que sólo podía nacer y partir desde mí. En el momento exacto. En el tiempo preciso. Como un día 1, sí, el primero desde que muchas cosas cambiaron, desde que la vida empezó a cobrar un sentido distinto, desde que lo que yo pensaba que podía amarrarme, ya no lo hace. El simbolismo de la primavera y su respectiva transición al verano, donde las cosas vuelven a florecer, se tiñen de colores, despiertan las ilusiones, se renuevan las energías. El viaje ha comenzado. Abro los ojos y creo que despierto diferente. 

Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
(Bienvenida - Mario Benedetti)

Pienso que sólo puedo esperar cosas positivas de ahora en adelante. Que lo peor ya pasó. Que nada puede destruirme, y que esta vez, no es mero éxtasis, momentáneo y fugaz. No, las respuestas acuden a mí. Las historias se tejen resplandecientes. Tengo ganas de ser feliz y creo que el camino me conducirá hasta donde me lleven mis pies. Sin planes, pero con las manos bien abiertas para recibir todo, lo maravilloso y lo no tanto, y de aquello aprenderé y seguiré adelante. Vuelvo a reírme sin límites. Vuelvo a sentirme llena de todo, de aire, de amor, de alegría, de frutos. Tengo ganas de construir, de crear, de imaginar. Tengo ganas de volver a pintar. Tengo ganas de pensar y de responder, de reflexionar. Vuelvo a coger mis alas, y las porto ya no con la necesidad de escapar. Tengo ganas de soñar. Tengo ganas de correr, pero con calma. Tengo ganas de luz. Tengo ganas de enamorarme. Tengo ganas de ser yo, de sentirme yo. El viaje ha comenzado. Las piezas se reagrupan y dan pasos hacia la coherencia interna, al autoconocimiento. La verdad despierta, quizás incluso una tentativa de armonía. Yo me levanto, creo que no más cauta, ni más fuerte, y mucho menos, más dócil. Simplemente, emprendo el viaje distinta. 

martes, 1 de octubre de 2013

If you dare come a little closer (III)

La oscuridad nos envuelve, esa romántica y dulce
que no tiene palabras ni códigos
que no necesita medirse,
que no tiene nada que esconder y todo por entregar.
Muerdo mi labio,
ya sabes mi secreto
y entonces,

If you dare come a little closer.

Porque no sé qué pasará mañana, excepto
que hoy te quiero
que hoy me derriten tus ojos
tu sonrisa tímida
tu mano recorriendo sublime mi línea media.

Porque no sé qué pasará mañana, excepto
que hoy soy feliz
que hoy intercambiaría un beso contigo a cada segundo
abrazada a tu cintura
anhelando tus dedos en cada una de mis debilidades.

Round and around and around and around we go.

Como si el tiempo pudiera extinguirse en este fuego
consumirse hasta dejar mi fragilidad al descubierto
la tentación de control
tu silencio en la mesa
y mis deseos de llegar hasta la hendidura del mundo,
contigo.
Y entonces,
amar de la única manera que sé hacerlo.

Now tell me now, tell me now you know.

Que mi cuerpo desciende y descansa en tus manos,
Porque de seguro ya sabes...

I want you to stay.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

If you dare come a little closer (II)

Mentalmente dije todo sin necesidad de hablarte.
Y entendiste perfectamente,
Como si mis ojos revelaran más de lo que yo quisiera admitir.

If you dare come a little closer.

Porque de pronto podía sentirte tan cerca.
Tus labios besando mi cuello.
Tus manos temblorosas en mi punto débil.
Mi sonrisa idiota conquistando tus azules,
Que siguen poniéndome nerviosa, como el primer día.
Y entonces,

Something in the way you move

Probablemente, la proximidad de tu rostro y de esa boca
Sentir tu respiración tímida
Hundirme en ti
Dejar de tener miedo
Apoyar mi cabeza en tu hombro,
Como si nos conociéramos de siempre.

Makes me feel like I can't live without you

La tarde transcurre en un ínfimo segundo
Tú no quieres irte, yo no quiero dejarte ir
Y mientras me dices todas esas cosas dulces
Pienso de qué manera puedo capturar tu risa y quedármela.
Pienso que hace mucho que no me sentía feliz, y eso igual me asusta.
Pero así y todo,

I want you to stay.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Spring, summer, fall, winter and...

Entra el sol por mi ventana. Me llega directo a la cara, como una luz tenue que de a ratos habita dentro de mí, como un calor que se mueve sigiloso desde la punta de mis pies hasta el recorrido sinuoso de mis caderas. Cierro los ojos. Pienso en todo lo que ha ocurrido este año y me parece increíble que tanto haya pasado en tan poco tiempo. Etapas que se han ido cerrando, tareas que se han comenzado a soltar, momentos y duelos que aún están sin procesar. Las estaciones han corrido con su vorágine. Y mi circo de emociones no se ha quedado para nada atrás. El verano siempre trae amor, energías, tranquilidad, la sensación de paz y felicidad. Luego cae el otoño y con las primeras corrientes de frío aparecen las dudas, los cuestionamientos, como si todo lo anterior hubiese sido una ilusión de paz. Se repasan algunas heridas abiertas, empieza a opacarse el brillo de mis ojos. Seguidamente se deja caer el invierno. Las montañas rusas se agudizan, la máquina de escribir se tiñe de melancolía y entonces, las historias de amor me parecen sólo una linda fantasía. Romances sacados de libro. De a poco llega la primavera y vuelve a salir el sol, ese mismo que ahora me abraza a través de la ventana. Han crecido los árboles de mi balcón, como si ellos también pudieran simbolizar una parte de mí que ha madurado y se ha engrandecido, con todo aquello que ha perdido y ganado a la vez. Con todas las luchas que di y las batallas que no gané. Con todo el amor que entregué y que no siempre recibí de vuelta, o que no prosperó. Con todos los momentos de infinita risa y también, de estar en lo más oscuro de la fuerza. Porque estuve tantas veces arriba, y diez veces más abajo. Porque dejé de confiar para intentar creer de nuevo. Porque corrí hasta consumirme y luego simplemente me relajé. Porque quise entender un millón de cosas y después comprendí que no todo puede tener una explicación que a mí me de sentido. Hoy, con los paisajes que varían frecuentemente frente a mi ventana y que todavía no se sabe con certeza si habrá calor o lloverá, quisiera tener las respuestas. Las respuestas a ciertos pedazos de mí que todavía no termino de descifrar. Las respuestas a esa sensación de estrechez que me viene de vez en cuando, de eso que me falta, del por qué siento que no puedo respirar. Las respuestas de lo que viene para adelante, de a dónde estaré en dos años más o a dónde querría ir. Las respuestas a todo aquello que no tengo suficientemente claro de mí misma y del mundo en el que vivo. Con esta primavera, muchas cosas vuelven a florecer. Mis ridículas ilusiones. Mis ganas de enamorarme. Mis metas y proyectos. Mis tontos deseos más secretos. Mi afán por descubrir, por viajar, por aprehender mi libertad (como si acaso hoy no la tuviera).  ¿Y cuando llegue el verano?... no quiero sentirme así, como en éxtasis, como que todo lo puedo conquistar para luego empezar de cero y regresar al punto uno del ciclo. ¿Por qué no he podido encontrar el equilibrio? ¿Mi línea media? Las nubes van corriendo mientras el sol desciende. Y la sensación con la voy a quedarme antes de que oscurezca es que no sé si estas servilletas de papel podrán decirme algún día, aquello que yo no puedo. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

If you dare come a little closer

"If you dare come a little closer, 
(...) not really sure how do I feel about you
Something in the way you move
Makes me feel I can't live without you."

(Rihanna - Stay)


Durante una noche entera no paró de llover. Y a la siguiente, otra vez estaba lista, con la sonrisa y el temple de siempre. Como el claro de nubes que comenzaba a abrirse. 

Oportunities. Life. Maybe even love.

Fui divertida, como suelo ser. Y nos miramos. Me dijiste un par de palabras al oído, me acompañaste a casa. Luego pensé, es justo lo preciso. Talvez demasiado, que incluso me asusta. Lo que todos querrían, pero ¿yo también? 

Not really sure how I feel about you. 

Empezamos a descubrirnos. Conozco de a poco tu oscuridad y tu belleza. No sé qué pensar, porque pienso que es mejor que vaya aprendiendo a soltar, a escuchar lo que siento, las músicas internas. Y que la razón aparezca cuando sea necesario, si acaso se requiere. 

If you dare come a little closer.

Tú me sigues mirando, con los azules que me ponen nerviosa. Yo sólo sonrío, porque siempre me estoy riendo de todo y por cualquier cosa. Pero al mismo tiempo, temerosa de acercame. Temerosa de querer que te quedes. De querer más. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

When someone pushes you away

¿Es posible querer algo, aún cuando sabes que no lo puedes tener?

Talvez especialmente por eso lo quieres. Talvez no. No lo sé.

Cuando te preguntas por el sentido de las cosas, las respuestas son variables. Pero también, echas a perder todas las posibilidades, sobre todo cuando sabes de antemano que a veces el sentido no se puede construir, que no hay nada para fabricar. Que estás rodeada de imposibles, de barreras y limitaciones. Que por mucho que quieras, ese querer no se traducirá en nada.

Triste. Y aún así pareciera que valió la pena cada segundo. 

Hoy, podría decirse que a la mano tenía un libreto de preguntas; de los viajes, del cosmos, del amor eterno, de las dinámicas tortuosas, de las culpabilizaciones e incluso de lo que nunca se dijo. Y cada vez que miro el cuaderno sigo teniendo los mismos espacios en blanco. Las mismas amarguras.

Porque no importa lo que sienta o piense, ya se acabó. Eso había que decirse. 

Eso nos repetimos con más frecuencia que un "hola", o un "te quiero"

Porque da igual la cantidad de diálogos que podamos tener, de discusiones, de demandas y preguntas. La pieza se nos encogió de pronto y ya no fuimos los mismos. Me costó respirar. Me costó pensar. Me costó sentir. Y tú no estuviste ahí para compartir. Para acogerme ni darme la mano. Para decir las mismas verdades que tanto reclamabas y buscabas en mí. 

No, ya se acabó, ¿verdad? Ya no tiene sentido.

Ya no es necesario pensar acerca del cosmos ni de ninguna cosa.

Tu allá. Yo acá. Fin.


Oh simple thing where have you gone?
I'm getting old and I need something to rely on
So tell me when you're gonna let me in
I'm getting tired and I need somewhere to begin

And if you have a minute why don't we go
Talk about it somewhere only we know?
This could be the end of everything
So why don't we go
Somewhere only we know?

(Somewhere only we know - Keane)

martes, 27 de agosto de 2013

Unforgettable piece of love

A veces, conocemos personas en nuestras vidas que, incluso en tan poco tiempo, llegan a la parte más profunda; esa frágil, dulce y oscura porción del alma que no está abierta para todos, que está ahí, soterrada bajo llaves, esperando a la persona indicada. Descubres a esas personas al azar, como por una especie de alineación cósmica del universo y todo se siente tan correcto en ese momento, sólo justo lo que tenía que ser, lo que tenía que pasar. Sonríes como idiota. Traspasas límites. Haces cosas que no estás acostumbrada a hacer, que se escapan de tu manera habitual de ser. Sueltas cada uno de los miedos de a poco, como una flor que abre sus pétalos lentamente al sol, o como un libro de hojas blancas traídas de nepal, que desea ser escrito. Un hito de vida en el momento presente, una serie de unforgettable memories guardados en mi baúl. Y así, subes a lo alto de la montaña y te lanzas. Sólo porque se siente tan correcto. Quieres más, buscas más. Le sacas una fotografía con la mente. Piensas cosas nuevas, compartes maneras de mirar el mundo hasta que amanece, entregas un pedacito de amor que es asustadizo pero que quiere atreverse a ser valiente, a más. Luego vuelas, o eso crees que haces. Eso se siente estar a su lado. Las horas corren, no te das ni cuenta, pero las expectativas también. Y un día, el cosmos deja de estar alineado, y ya no hay más. Debes dejar ir a esa persona, que continúe con su propio viaje. Y en tan poco tiempo, no puedes creer que hayas sentido de esa manera, que hayas entregado sin dudar. Que esa serie de momentos pudieran significar tanto.

Adiós, amor,
Te quiero no lo vayas a olvidar, 
Adiós, amor,
Sabíamos que iba a terminar, 
Adiós, amor,
No llores que también me harás llorar,
Adiós, amor,
No es nuestro amor tan sólo es un final,
Adiós.

(Adiós - De Saloon)

sábado, 24 de agosto de 2013

Bottled

Cuando todo a mi alrededor huele a tí; la piel, mi cabello, tus besos, como si acaso pudiese embotellarte por dos años, aguardando, hasta que pueda volver a verte. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Firework people like us

Even the brightest and shining fireworks runs out and become dust.

Between

Although it hurts I'll be the first to say that I was wrong
Oh, I know I'm probably much too late
To try and apologize for my mistakes
But I just want you to know I hope he buys you flowers,
I hope he holds your hand
Give you all his hours when he has the chance
Take you to every party cause I remember how much you loved to dance
Do all the things I should have done when I was your man! 

(When I was your man - Bruno Mars)


Between hours, many things can change.
Between drinks, truth can be revealed, even that one we didn't expected.
Between hands, kisses can fade away.
Between night and morning, loneliness appears again with it's sweet dress.

viernes, 16 de agosto de 2013

Reality / Expectations

A veces, algunos momentos de la vida se reducen a no más de unos cuantos segundos, donde es puesto en contraste, la realidad y las expectativas. A un lado, se escucha aquella música melancólica que viene a ilustrar la crónica de una muerte anunciada, mientras que al otro costado, se encienden las velas, se hace de noche, suenan metalófonos, pajaritos, besos, risas, cualquier melodía romántica llena de esperanza. 
La realidad incluye al otro, su universo de pequeñas cosas, sus esquemas mentales, su pasado, su presente, sus deseos, sus fantasmas, sus miedos. Y por eso es tan diferente. Porque incorpora aquellas cosas que ni con un doctorado en mentalización podrían adivinarse, suponerse de antemano. Comprende incluso, ese porcentaje de incertidumbre, de vida que no es posible de cuantificar en una simple predicción de lo que hará o dirá el otro. Engloba esa escena que no esperábamos que sucedería, como por ejemplo, decirle a alguien que lo amas y que no sienta lo mismo por ti. 
Las expectativas es un cuadro totalmente distinto. Todo tiene más luz, el sol entrando por la ventana junto a una cálida brisa. Hasta un arcoírirs podría dibujarse en el rostro. Nada tiene que ver con las opiniones del otro, sino con lo que deseamos que ocurra, con lo que queremos creer, en nuestras mentes ingenuas e inundadas de ilusiones positivas, que sucederá. Comprende los sueños, los ideales, todo aquel cono de helado o dulce enuvelto en papel de regalo, como por ejemplo, que después de una cita uno espere que el otro quiera subir a tu apartamento y dejarse llevar contigo sin ningún tipo de límite ni restricción. 

Y al final, ¿qué decide que la película se base en el guión de la realidad o en de las expectativas?

Probablemente eso mismo, no mirar las señales y mensajes del otro.
Que de tanto estar ensimismado en las propias expectativas, se nos vaya información importante. Se nos pierda en alguna parte, la verdadera narrativa de la historia.
No darnos cuenta de que los ojos grandes y redondos del otro no dicen lo que queríamos oír.
Y no decidir a tiempo qué hacemos con eso, cómo nos afecta.

La cosa es, que un fragmento de segundo las cosas son o dejan de serlo.
La música se inclina hacia un lado de la escena.
Se da un beso o no se da.
Toca la puerta de tu casa o no.
Sube a tu apartamento o mejor se va.
Son felices, o se despiden para siempre.

Primavera interior

Pronto llegará la primavera, el calorcito interno
Talvez incluso la paz
Aunque cuando te sientes indomable,
Es difícil precisar un estado de quietud
Un pulso continuo, regular y constante.
No, quizás no lo necesite
Quizás mi fortaleza no esté en caer al encuadre,
En acostumbrarme a los barrotes
Sino sólo en detener y entender la osiclación, qué lo provoca
Luego soltar las presiones, de querer ser esto o lo otro,
Y empezar a sentir, a vivirse
Permitiendo que el cine independiente corra por su cuenta
Que devele mis misterios,
La grandeza y la fragilidad al mismo tiempo
Las subidas y bajadas de mi manera de amar
E incluso aquello que callo y canto en silencio.

Pronto llegará la primavera
Talvez no la paz,
Pero sí un nuevo ciclo luminoso y despierto
De renovadas energías
De dejar atrás el pasado en un baúl
Sabiendo que existió, pero que ya no necesita perseguirme.
Luego estarán disponibles las alas y llegaré distinta
Nada podrá evitar que al fin empiece a sentirme viva.


Recuerdo cuando corrí al sol
Buscando me pintara la piel de naranja
esperando llegara en su lugar
la diáfana luna blanca.
Recuerdo la sorpresa al sentir
mis manos dibujando al compás del tiempo...

(Nicole Bunout - Anaranjado).

jueves, 15 de agosto de 2013

From the ashes

Algo nace en mi interior
Se retuerce lentamente
De arriba hacia abajo
De adentro hacia fuera
Unos pinceles de negro
Toman mis dedos, germinan
Tantas historietas por contar, la vorágine
De un alma atormentada en tan angosto espacio.

De pronto dejo de ser yo, me vuelvo hada
Se extienden mis alas, suelta polvo brillante
De esa sombra aguerrida, menguante
Dejo de ser yo, me vuelvo duende
Una inspiración mágica, contenida
Resguardada entre barrotes de acero
Restringida entre cuartos demasiado pequeños
Dejo de ser yo, me vuelvo musa.
Entonces todo nace, desde el núcleo
Desde lo más profundo y hondo
Todo nace, todo se libera
Como líquido de plomo
Es expulsado de mis fauces.
Luego muero, dejo de ser yo
Me vuelvo ángel, despierto
A la magia de la mente, a otra tierra.

Muero y despierto
Me vuelvo hada, duende o musa
A veces ángel
Toco el suelo fértil
Revivo de las cenizas
Me alimento.

sábado, 10 de agosto de 2013

Goodbye dad (2)

Un día, sentada en esa oficina con vista a la cordillera nevada, me pidieron que tratara de ir hacia atrás, que intentara recordar cómo éramos antes de dejar de ser. Guardé silencio por casi una eternidad. Me costaba mucho volver, como si luego de un punto todo lo demás estuviera nublado o no hubiese existido. Como si únicamente pudiera pensar en el momento en que todo se había acabado, en aquel día en que nos perdimos el uno al otro, o talvez, tú más para mí que yo para ti. Pero incluso ese momento no estaba demasiado claro, ni tenía una fecha específica, estación del año, hora del día. Y aún así, después de eso, no había un antes, sólo una historia continuada de tropiezos y de eventos desafortunados. Intenté recordar qué tipo de figura habías sido para mí antes de convertirte en ninguna. Y siempre regresar, hacer memoria, era complejo, como si esa herida sin cerrar se estrujara sólo con la mera pregunta. El punto es, que salí de la oficina y no pude decir nada. Me subí a la micro, me puse los audífonos y me fui con la clásica melancolía amarrada a mi cintura para la casa. Durante varios días la pregunta me dio vueltas, sin embargo, creo que era un territorio demasiado doloroso para entrar. Y un día, más bien una madrugada, ya no tuve tiempo de pensar ni de decirte nada... si es que acaso había algo para decir. Me repetí muchas veces que te debía una carta, una donde al fin te cantara todas mis verdades. Y no lo hice nunca. Hoy, algunas personas me preguntan cómo he estado, con ese rostro de consuelo que me hace sentir incómoda. Siento que no tengo nada que sentir, nada para sentir. Y eso pareciera desconcertarlos a cada uno de los que me miran así. Me siento indolente. Como si habláramos de la pérdida de un zapato o de un trabajo que no me resultó. A veces me pregunto por qué no puedo llorar, o si acaso tengo que hacerlo. Luego, vuelvo a pensar en la oficina y en la tarea de echar pie atrás el tiempo y entonces siento que la respuesta era sencilla. Mientras fui pequeña y vivía en la ingenuidad, eras esa figura que toda niña idealiza como un amor incondicional para toda la vida, que estará ahí para protegerte y cuidarte. Y fuimos felices, sí, hasta que entendí, hasta que empecé a darme cuenta, hasta que observé, hasta que ya no quise aceptar todo, hasta que dejé de idealizarte y vi tus defectos, el daño que nos hacías. Destrozaste mi corazón de a poco hasta volverte el ermitaño de mi pieza oscura, de ese lugar en el que fui guardando todo aquello que no quería sentir ni admitir. Tanta rabia, tanto dolor, tanta distancia que no parecía morir ni tener fin. Sólo crecía y crecía, ocupando cada centímetro de aire disponible dentro de mí. Durante mucho tiempo fue más fácil no sentir, no pensar, pues así era posible el protegerse de los embistes. Porque así supuestamente dolía menos el reconocer que te había perdido. Que ya no eras esa figura que debías ser. Y hoy, ya no estás. Vuelves a ser polvo de la tierra, y habitas en algún lugar desconocido. No sé si te diste cuenta que partías, no sé qué pensaste, si acaso tuviste miedo o encaraste la soledad. Y yo, mientras pienso en todo esto, sigo sintiéndome indolente, como si esta figura de la que me despedí fuese el padre de alguien más, la sombra de un recuerdo. Una pieza oscura y lastimada en mí que va desvaneciéndose, pero que no puede soltar, ni perdonar. 

lunes, 5 de agosto de 2013

Quiero

Quiero.
Quiero dejar de divagar.
Quiero dejar de perder el tiempo.
Quiero sentir de nuevo.
Quiero entender y aceptar.
Quiero dejar de tener miedo.
Quiero soltarlo todo.
Quiero abrir las manos.
Quiero dejar de sentirme oscilante.
Quiero enamorarme.
Quiero que el dolor se detenga.
Quiero re-aprender a vivir.
Quiero.

lunes, 29 de julio de 2013

Alone

Terminar solo no es una de las peores cosas de la vida.
Es estar con alguien que te hace sentir solo.

"Caen desnudas cicatrices piel,
arrastrando burbujas como un pez,
dulces y amargas historias encarnadas que aprendí.
Paso tras paso, sentando mis pies (...)
hay que soñar y soltar".

(Nicole Bunout - Intromirada)

viernes, 26 de julio de 2013

Embriagado

Quítate los miedos, después la ropa.
Y entonces sabrás lo que es hacer el amor.

(Mónica García).

Te invito a caer en coma conmigo.

viernes, 19 de julio de 2013

Una carta para una Cutie-Pie

Dear Cutie-Pie, 

Recently, your mother and I were searching for an answer on Google. Halfway through entering the question, Google returned a list of the most popular searches in the world. Perched at the top of the list was “How to keep him interested.” 

It startled me. I scanned several of the countless articles about how to be sexy and sexual, when to bring him a beer versus a sandwich, and the ways to make him feel smart and superior. 

And I got angry. 

Little One, it is not, has never been, and never will be your job to “keep him interested.” 

Little One, your only task is to know deeply in your soul—in that unshakeable place that isn’t rattled by rejection and loss and ego—that you are worthy of interest. (If you can remember that everyone else is worthy of interest also, the battle of your life will be mostly won. But that is a letter for another day.) 

If you can trust your worth in this way, you will be attractive in the most important sense of the word: you will attract a boy who is both capable of interest and who wants to spend his one life investing all of his interest in you.

Little One, I want to tell you about the boy who doesn’t need to be kept interested, because he knows you are interesting: 

I don’t care if he puts his elbows on the dinner table—as long as he puts his eyes on the way your nose scrunches when you smile. And then can’t stop looking. 

I don’t care if he can’t play a bit of golf with me—as long as he can play with the children you give him and revel in all the glorious and frustrating ways they are just like you.

I don’t care if he doesn’t follow his wallet—as long as he follows his heart and it always leads him back to you.

I don’t care if he is strong—as long as he gives you the space to exercise the strength that is in your heart.

I couldn’t care less how he votes—as long as he wakes up every morning and daily elects you to a place of honor in your home and a place of reverence in his heart.

I don’t care about the color of his skin—as long as he paints the canvas of your lives with brushstrokes of patience, and sacrifice, and vulnerability, and tenderness.

I don’t care if he was raised in this religion or that religion or no religion—as long as he was raised to value the sacred and to know every moment of life, and every moment of life with you, is deeply sacred.

In the end, Little One, if you stumble across a man like that and he and I have nothing else in common, we will have the most important thing in common: 

You. 

Because in the end, Little One, the only thing you should have to do to “keep him interested” is to be you.

Your eternally interested guy, 
Daddy 

(Kelly Flanagan - A Daddy’s Letter to His Little Girl (About Her Future Husband)


Lo adoré. 
Hay tantos padres con prejuicios tontos detrás y ningún tipo de valor en lo que realmente importa para la vida, el amor y la familia.

martes, 2 de julio de 2013

Goodbye dad

The angry and wounded part of me starts to die and leaves today, with you.
I can't forgive you yet,
But rest in peace.
Goodbye.

sábado, 29 de junio de 2013

De alas y armaduras

There was a time, when I needed to believe, like a life mechanism, like a way to survive. I needed to believe in a place, in fairy tales, in the biggest power of the world; love. But after, while I was growing up, things got even more complicated. Nothing was like it was supposed to be. My interior went darker, in lonliness, in secret, in fear. My emotions got intense and confusing. Changing like a rollercoaster with the effects of the winter, of the rain, of the cloudy days. With my home situation. And my little, special and beautiful universe couldn't be enough like before. Enough to bring me protection, to breathe, to feel, to be in love, to live. Then, the more I walked, the more I realized that I was alone with my dark room. That any of my figures where there to support me, to listen to me, to try to know me. That no one could feel the same. The thing is, the wings that I were building all my life to runaway, never were ready to fly. And I got stuck, for so long. Nothing moved on, until one day, instead of having wings, I was using an armour and a shield. I fought my wars, like if there was one. I though I was winning, like if there was something to win. And then, another day, my dreams and reality revealed that I was so mistaken. I was fooling myself. I was trying to belive, like before. With the same naivety, crazyness and childishness. But in that road I got really hurt. To the very deep. I felt betrayed, I felt abandoned. And considering that, I had no other option than leave. Even more alone. Even more darker. With stories that hurts, with the impression that I needed to protect myself. And now, still in chaos, in the dark, with nothing that can really damage me, a part of me wants to love, wants to believe. The other part, feels it can't. Feels that I'm never going to get well, that I won't be free, that I'm never going to be ready to love someone else, that no one will be able to hold me, and love me as I am.

lunes, 24 de junio de 2013

No matter how hard you try

Basta de la constante ilusión de cambio, de pensar en la plasticidad, de tener fe en las personas. Basta de enamorarse del amor y no llegar a ninguna parte. I'm fooling myself. Si la persona lo desea, bien, sino, punto final. Las interpretaciones sobran y no se puede forzar a nadie a hacer lo que no quiere. Me agoté de tratar de que el resto quiera, no es mi rol, nunca lo será. Me agoté de lo enrollado. Me agoté de "esperar". Lo que hay es lo que hay. Aprende a aceptarlo, aprende a amarlo, o simplemente da la vuelta. Nothing will change, no matter how hard you try. Basta de creer que un día la persona despertará y le encontrará sentido a la propuesta, a las sugerencias. Que hará las reflexiones propias. Basta de creer que un día, después de las revelaciones, la cosa será mágicamente distinta. La esencia es la esencia, la única cosa sobre la cual no se puede remar contra la marea. Aprende a quererla, aprende a entenderla, o simplemente run the fastest you can to the opposite direction and don't look back

domingo, 16 de junio de 2013

Running

La neblina baja sobre la ciudad. Despierto. Hace frío. Me pongo las zapatillas, la venda sobre la rodilla y amarro mi pelo en un largo moño. Hoy es el día, me digo. El momento preciso para empezar a correr. Para retomar eso que tanto me gustaba. Creo que hoy, podría decirse que hasta lo necesito. En el parque, hay tanta gente como yo, con los audífonos puestos, la marcha rápida, las palpitaciones al mil por ciento, y otros sobre la bicicleta. Miro mi reloj, elijo My Skin de Natalie Merchant y dejo que mis pies me lleven, que simplemente se deslicen y sientan la tierra bajo mis pies. Mi respiración se acelera mientras el tiempo transcurre a mi costado como los autos y edificios que voy dejando atrás. Ha sido una mala semana, y creo que de a poco, todo eso va quedando atrás también. O eso espero. Han pasado tantas cosas, esas cosas inesperadas y negativas que desmoronan un tanto el ánimo, que lo disminuyen, que me retrotraen a mis amigas más frecuentes; las olas de melancolía. Lloré, me enojé, abracé la soledad, y me sentí no contenida por aquellos que supuestamente deben hacerlo, por el rol que la vida les ha conferido. Y después, ¿cómo poder confiar en que alguien estará ahí para cuidarme, tomarme de la mano y ayudar a levantarme cuando los que deben hacerlo no lo hacen? Finalmente, ni siquiera he podido aprender a confiar en eso. Sentir rabia no es válido, ya sea porque no hay tiempo, porque ya están cansados, porque no tienen ganas. Sentir pena no es válido, porque naciste para "ser la alegría", y además, aún cuando dicen que estarán ahí para apoyarte, en la práctica te dejan solo. ¿Qué cresta sí puedo sentir? ¿Qué mierda sí se me está permitido? ¿Sólo tengo que estar disponible y sonreír? Sigo corriendo. Corro lo más rápido que puedo. Mi rodilla me duele, pero no importa, hay que seguir corriendo hasta destruirse. De la destrucción renace el fénix, ¿no? Pienso en los camiones que durante tantos momentos me han acompañado en mi mente, y que cada cierto punto vuelven a perseguirme, como si acaso fuera viable. Luego siento que todo esto se ha dado demasiado tarde, que me callé durante demasiado tiempo, que de cierta forma yo tengo la culpa de no haberle puesto mayor fuerza. Talvez no la tenía, talvez no me atrevía. Y hoy es tan difícil, cada día una tremenda lucha, donde volvemos a lo mismo; un soldado solo y exiliado. Cada vez todo más de etiqueta, poniéndole seda a lo que se dice y hace. Estoy tan cansada, me digo. Pero todavía me faltan varias cuadras para regresar a casa. Y cuando vuelva, ¿qué? Voy a mirar la ciudad desde arriba y lo que siento va a seguir ahí, sin importar cuánto me haya destruido corriendo.

sábado, 15 de junio de 2013

lunes, 27 de mayo de 2013

Day 1

S: I just... I just woke up one day and I knew.

T: Knew what?

S: ...What I was never sure of with you.

This is a story of boy meets girl, but you should know upfront, this is not a love story.
(500 days of Summer)

Y aquí viene... el efecto de-mayo-a-agosto. Porque cuando estás en una relación, ves solteros felices. Cuando estás soltero, ves parejas felices. Y cuando no te propones nada, aparece. La persona que te quiere cuando tú no estás disponible. O el sujeto interesante que no te lo pareció en ese momento. O el amigo que te tiene ganas desde hace algún tiempo cuando tú no te das cuenta. Todo eso pasa. Luego cae la lluvia, desde los primeros chubascos hasta los aguaceros que se llevan todas las hojas secas. Y entonces, un día, cuando sigues sin proponértelo, algo nuevo aparece. Las calles están despejadas, el aire es menos denso, y el sol ilumina lo suficiente como para abrir los ojos y dejarlo entrar.

sábado, 25 de mayo de 2013

One Hundred Times Deeper (II)

Capítulo II

- ¡Hola nena! Sube rápido que estoy parando el tráfico.

Con sus tacones mojados hasta los tobillos, Alexis lanzó las carpetas al piso y se sentó a toda velocidad en el asiento delantero del Chevrolet Sail color gris plata de su novio. Tenía la calefacción encendida, por lo que no se demoró nada en colocar sus pies en la rendija del aire acondicionado y así secar sus medias. Luego, dio media vuelta y se quedó mirando fijamente por el espejo trasero del coche hasta que la voz de Borja le devolvió al planeta tierra.

- ¿Qué pasa? ¿Qué miras?

- Hace un rato, ¿viste un Mercedes negro allí atrás? -respondió.

- ¿Cuál mercedes? -preguntó Borja con cara de interrogación.

- El que estaba allá, al costado de la calzada. Tenía vidrios polarizados. Me pareció por un momento... que...

- ¿Qué cosa? -le interrumpió.

- No, nada. No importa -contestó Alexis.

- ¿Segura?

- Sí. Oye, cuéntame cómo estuvo la reunión con tu jefe.

Distracción. Esa era su arma secreta para evadir conversaciones. Las personas no suelen darse cuenta de que cuando les preguntas algo referido a sus vidas, se les olvida lo que estaban hablando antes y entonces, dejan el tema de lado.

¡Bien por mí!

- Bastante agitada. Entró una causa nueva en el bufete y se ve difícil. Una señora presentó una demanda contra su marido para sacarlo de la casa y proteger a sus hijos, pero después de veintisiete años de matrimonio donde no existían antecedentes de denuncias o maltrato. Es obvio que va a pedir la pensión de alimentos. Y la cuestión es, que el demandado presentó documentos legales de que está asistiendo a psicoterapia y un informe de una psicóloga que poco menos decía que el señor tenía problemas y que era un peligro si se le expulsaba del hogar. Y la jueza parece que cayó redonda en esta artimaña. 

La larga fila de automóviles a esa hora era insoportable. 

¿Cómo es posible que esta ciudad esté tan saturada? 

El limpia parabrisas del coche iba y venía, de izquierda a derecha barriendo la intensa lluvia del vidrio y una leve Florence + The Machine con su canción Dog days are over, sonaba en la radio. Sus dedos habían recuperado su calor normal y por alguna razón, algo le tenía un tanto inquieta.

- Después... -continuó Borja. 
No recordaba la última vez que había estado tan conversador. O quizás, eso sentía Alexis por estar con la cabeza en cualquier parte.

- Revisaron las causas de cada uno en conjunto y quedó la cagada. ¿Te acuerdas que te conté de Mike? El compañero nuevo que llegó hace 4 meses. Bueno, finalmente, tras todas las chorradas que hizo, el jefe lo encaró ante todos los compañeros. Fue muy humillante. Pero eso no es todo. De repente, Mike se levanta de la silla, le lanza las carpetas al jefe prácticamente a la cara y le grita: "Eres un jodido hijo de puta". Ya te podrás imaginar el rostro de todos. Para qué decir la de Raimundo. Cien por ciento incómodo porque estábamos todos callados mirándolos, como esperando por saber qué iba a pasar a continuación. La cosa es que Raimundo se levanta también, onda indignado y le dice: "Estás despedido". En eso, Mike toma sus cosas, avanza a la puerta y le responde: "Un carajo tu despido. Yo renuncio". Y se fue. Así nada más. Obvio que con tal escándalo la reunión no iba a seguir, por lo que cada uno se fue casi en puntillas a sus respectivas oficinas. De locos, ¿no crees?

- ¿Ah? -señaló Alexis-. Ah... sí, qué loco. 
No le había escuchado ninguna palabra. 

- Ya estamos casi llegando a tu casa.

- ¿A la mía? Yo pensé que íbamos a la tuya -contestó.
Hace pucheros internamente.

- Bueno, no me cuesta nada cambiar de ruta -agregó Borja guiñándole el ojo. 

Alexis conocía esa mirada muy bien. Significaba travesuras y felicidad. 
Cada vez que querían estar juntos, preferían el departamento de su novio dado que Susana, su mejor amiga y compañera de piso, siempre tendía a interrumpir sus momentos de privacidad.


                                                        ****


- ¿Nena? -sintió una voz en su oído-. Te quedaste dormida. Son las 23:15.

El brazo de Borja bordeando su cintura emanaba un calor indescriptible, pero dulce. Cuando abrió los ojos, estaba apoyada sobre su hombro mientras él miraba la televisión a un volumen casi audible. Ambos estaban desnudos bajo las sábanas y su cabello olía profundamente bien, como una mezcla de recién cogido y a jabón.

- ¿Quieres pasar la noche aquí? -preguntó.

- Me encantaría amor, pero ya es muy tarde y tengo que trabajar en el caso que presentaré en la supervisión de mañana -respondió Alexis sin querer moverse de su costado.

- Bueno, como quieras. Me visto y te voy a dejar.

- No, no te preocupes -contestó al tiempo que tomaba su ropa y se la ponía. -Además, no creo que esto quiera enfriarse -señaló mientras acariciaba su miembro.
Borja hizo una mueca de placer.

- Si sigues... no voy a permitir que te vayas -dijo sonriendo juguetonamente.

-Bueno, bueno, me voy -respondió Alexis con una risita. Luego caminó al baño y recogió su despeinado cabello en una cola.

Luzco desastrosamente mal, pero bien cogida. Demasiado bien cogida.


                                                       ****


Cuando Alexis llegó al departamento que compartía con Susana, ella no estaba.

Pequeña traviesa zorra.

Susana era su mejor amiga desde la universidad. Se conocieron en primer año de psicología y se volvieron inseparables casi automáticamente. Inteligente, perpicaz, simpática y rubia, Susana era la chica codiciada por toda la facultad. Su único tema era que le costaba mantener relaciones estables, quizás, porque era un poco impulsiva y le gustaba en exceso sentir adrenalina. Hasta el momento, sus parejas parecían haberla aburrido rápidamente.

Una vez que dejó las llaves sobre el recibidor, Alexis caminó hacia la cocina, encendió la cafetera y se quedó a esperar que estuviera caliente.

Como mi novio.
Sonrió.

Al apagarse el interruptor, se sirvió una taza y fue a su habitación. Tomó su Macbook, se puso el pijama y se acostó en la cama con el setting preparado para la modalidad trabajo-hasta-tarde-mode-on. Después de abrir el programa, comenzó a teclear como si sus dedos estuvieran poseídos.

Datos de Identificación: Esperanza
Fecha de Nacimiento: 7 de Enero de 2005
Edad: 8 años
Curso: 3º Básico, Colegio Saint Marcus
Motivo de consulta: El colegio solicita a los padres la interconsulta, 
dado que observan a Esperanza con excesiva labilidad emocional, 
desajuste conductual...
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(Continuará).

miércoles, 15 de mayo de 2013

Inside (II)

Como gota de lluvia, bajando
lenta, suave
y traviesa hasta el centro,
lamiendo vibraciones,
adorando lo sinuoso en demasía, luego
seguir cayendo y cayendo
a la hendidura más secreta,
lo oscuro y suplicante
de la flor, entreabierta.

domingo, 12 de mayo de 2013

One Hundred Times Deeper

Capítulo I

Tercer día en su nuevo trabajo.

Quiero que sea fin de semana. Quiero que sea fin de semana. 

Se lo recita a sí misma varias veces, pensando que quizás logre hacer que el día viernes se adelante un poco. Frunce el ceño. Al ver su rostro en el vidrio de la oficina se percata de que está bastante cansada por las líneas violetas debajo de sus ojos, y el cabello ya no se ve tan hermosamente peinado como en la mañana, cuando se esforzó por dejarlo amarrado en una cola.

Quiero que sean las seis. Quiero que sean las seis. 

Mira el reloj MontBlanc de acero y diamantes que le regaló su novio para el día de la titulación y se dibuja una sonrisa boba en su cara. Al pobre le debe haber costado el sueldo de un año. O quizás más. Le dijo que era demasiado, pero no le permitió devolvérselo. Vuelve a mirar el reloj, ahora con plena concentración. Son las 16:30. Después de todo, no falta tanto para salir del trabajo. 

Ha pasado un mes desde que consiguió la entrevista en el Hospital Psiquiátrico.
Cuando llegó a la reunión a las 8:15, una amable señora rondando sus cincuenta, de pelo rojizo y uniforme color lila, le hizo pasar a una sala de estar y le señaló que se sentara en un viejo y roído sillón de tela. Se acomodó sobre los cojines y sacó el iPhone de su cartera. Su novio le había dejado un mensaje de buena suerte. Hace click en la pantalla y luego de teclear el código de acceso, entra al WhatsApp sin problemas.


[Espero que tengas un lindo día y que te vaya muy bien en la entrevista.
Eres la mejor, así que estoy seguro que conseguirás el trabajo.
Llámame apenas salgas.
Un beso. Te amo.]
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Se sonroja.
Tengo mucha suerte de que sea mi novio.

Aprieta la tecla para escribir y le envía un mensaje de vuelta. Mira la hora en el móvil. Son las 8:27. Levanta la vista hacia la secretaria y la ve a través de sus lentes con el rostro atento a la computadora, sin embargo, esta parece no advertir que ella le está echando el ojo. Le impresiona la velocidad con la que digita en el teclado y al mismo tiempo, se pregunta si la entrevista comenzará pronto. Está comenzando a ponerse nerviosa y las manos le sudan. Para distraer la típica ansiedad que le viene con estas situaciones, opta por observar la sala en la que está; está pintada de un gris claro, el suelo alfombrado en un tono azul marino y no recibe demasiada luz, dado que sólo consta de una pequeña ventana. En la pared lateral hay varias fotografías (de lo que deduce serán los directores que han ostentado ese cargo a lo largo de la historia), y al costado de ellas una estantería de libros cubierta por correderas de vidrio. Finalmente, puede ver algunos maceteros con plantas y tres puertas. Una de ellas está abierta y desde ahí es que puede ver a la secretaria, y las otras dos están cerradas. Cuando se le acaba el paisaje, vuelve a su móvil. 8:48.

Qué más puedo esperar del sistema público, todo funciona como la mierda. 

Entra a su casilla de correos y contesta algunos que recibió ayer. Después decide revisar un rato su Facebook, aunque como es tan temprano, no parece haber nada entretenido. Justo cuando depositaba su iPhone devuelta en la bolsa, oye unos tacones al interior de una de las oficinas y luego la puerta se abre.

Por favor que me toque a mí.

- ¿Srta. Wembritte? -preguntó una mujer esbelta de un 1,70, cabellos rubios y ojos azules. Probablemente tendría alrededor de cuarenta y dos años.

- Yo soy -señaló ella. Aunque tampoco hubiese podido ser nadie más, dado que se encontraba sola en esa habitación.

- Pase adelante -agregó la mujer con un delicado gesto de su mano. Para ser tan alta y esbelta, su vestuario no le ayudaba a sacar partido a su cuerpo. No, definitivamente no. Traía una chaqueta de lino negro bastante ancha y una falda color burdeo hasta más abajo de las rodillas, lo que en conjunto no dejaba entrever ninguna de sus curvas.

Caminó rápidamente hasta la oficina y se volvió a sentar donde la mujer le indicó.

- Gracias -agregó.

- Alexis, ¿verdad? -preguntó la mujer. Ella asintió.

-Mi nombre es Estefanía, soy psiquiatra y la persona encargada de la incorporación de nuevo personal al staff. Revisé tu currículum y me gustaría que pudieras partir contándome un poco más de ti -añadió.

- Bueno, como dice mi currículum soy psicóloga junguiana con especialización en el área infanto juvenil. Me caracterizo por ser una persona proactiva, muy responsable, con alta motivación de aprendizaje y desarrollo profesional. Uno de mis mayores intereses es poder participar de un equipo de excelencia como el de este Hospital, especialmente porque hasta el momento sólo he trabajado en instituciones de orden privado, y me encantaría poder colaborar a la salud mental pública.

- Cuéntame qué funciones has desempeñado en tus anteriores trabajos y en el que estás actualmente -señaló Estefanía.

45 minutos después, Alexis estaba fuera de la oficina con la sensación de que le había ido relativamente bien en la entrevista. Su poca experiencia en el ámbito público podía jugarle un tanto en contra, pero si miraban sus otras cualidades, podía ser que el trabajo le resultara.


                                                             ****


- ¿Me comunico con la Srta. Alexis Wembritte? -sonó la voz por el auricular del teléfono.

- Sí, habla con ella -contestó.

- Mire, la llamo de parte de la Dra. Estefanía Rusell por el cargo de psicólogo al Hospital. Queríamos comentarle que usted fue seleccionada para el puesto, por lo que deberá venir al Hospital el día miércoles a las 10:00 para comenzar con los trámites de ingreso.

¡Sí! ¡Quedé!. ¡Quedé!.

- Ningún problema. A esa hora estaré. Muchas gracias -respondió Alexis saltando y bailando de la felicidad.

Después de dos semanas de no recibir noticias del Hospital, Alexis creyó que le habían dado el trabajo a otra persona, pero con este llamado no puede ni alcanzar a describir lo inmensamente contenta que está.

Cuando el día miércoles llegó, a las 9:50 esperaba ansiosamente en la misma sala de paredes grises y alfombra azul marino, para que la secretaria le entregara el papeleo que había que llenar y firmar. Luego, tuvo que esperar alrededor de dos semanas más para que empezara concretamente con su horario de trabajo.


                                                            ****


Quiero que sean las seis. Quiero que sean las seis. 

Se volvió a repetir para que el segundero de su reloj avanzara más rápido. Pero no había caso. Siendo las 16:52, su último paciente del día no tardaría en llegar. Mientras tanto, miró por la ventana de su oficina y reparó en que la fría mañana del 5 de Diciembre ya no era sólo helada, además había comenzado a llover.

¡Maldición!, no traje paraguas.

Frente al desastre que se avecinaba, se le ocurrió la solución perfecta. Cogió su iPhone, apretó el número 1 de sus favoritos y la llamada se marcó inmediatamente.

- ¡Hola amor! ¿Cómo estás? -preguntó Alexis.

- Hola nena, algo ocupado pero bien, ¿y tú?

- Yo bien, muy cansada. Y está lloviendo, ¿te diste cuenta? -le contestó con extrema amabilidad en su voz.

- ¿Eso es un quieres que te pase a buscar? -preguntó su novio riéndose.

Hasta en eso me conoce.

- ¡Por favor!! Salí sin paraguas del departamento.

- Vale. A las 18:30 paso por ti -respondió-. Pero me vas a tener que pagar con muchos besos.

Qué pedazo de novio que tengo. 

-¡¡Gracias amor!! Te daré todo lo que quieras.

- ¿Todo?

- Todo -agregó Alexis con tono burlón.

- Te lo cobraré.

Mi novio es lo máximo.

Cuando conoció a Borja, Alexis estaba en el cumpleaños de un amigo del Universidad. Le pidió a su amiga Susana que le acompañara porque ella sabía que la pesada de Cristina (su eterna rival de la facultad) también estaba invitada, y en el último tiempo, esta sólo se había dedicado a hacerle la vida imposible.

Cuando llegaron a la casa de Víctor, el festejado, inmediatamente se dirigió a su grupo de amigos y se le olvidó que Cristina estaba con sus tropa de meangirls mirándole. Alexis sacó su botella de Vodka, puso hielo en el vaso y luego mezcló la bebida con jugo de naranja. Ama el Vodka. Susana, que estaba de chofer designada, sólo se conformó con el jugo. Comieron, rieron, bailaron, y la noche se hizo cada vez más oscura sin darse cuenta de lo rápido que pasaba el tiempo. Luego, sonó el timbre y ahí fue. 1,80, cabellos morenos, ojos grandes, oscuros y masculinos. Una boca seductora. Un cuerpo que podría haber hecho vibrar a cualquier cadera femenina. Alexis lo miró disimuladamente, como si sólo con la vista fuera posible comérselo de los pies a la cabeza.

Después de cuatro vodkas y medio, el llamado de la naturaleza se hizo presente, así que se encaminó al baño dejando a Susana con el resto del grupo. La puerta del tocador parecía estar cerrada, no obstante, nadie respondía a los golpecitos que le daba a la madera. Así que, sin pensarlo demasiado, tomó la manilla, la giró, y la puerta se abrió con Borja arreglándose el pelo en el espejo y mirándole un tanto enojado.

- ¡Oye! Está ocupado -gritó.

- ¡Perdón!, toqué la puerta y nadie respondía.

- No importa, de todas maneras iba saliendo, es todo tuyo -respondió.

Seguramente, con la influencia de los tragos, y su corazón palpitando al mil por ciento, se acercó de prisa hasta que quedaron cuerpo a cuerpo contra la pared y entonces Alexis le plantó un beso sin pensarlo. Borja se quedó perplejo por un breve momento y luego no se resistió.

Al apartar los labios de los suyos, Alexis se dio cuenta de la estupidez que había cometido y sonrojándose hasta los tobillos echó a correr lo más rápido que pudo.

¡Pero qué demoni....!


                                                           ****


A las 18:12 cogió su cartera y las carpetas, se puso la chaqueta y se despidió del equipo del Hospital.

- Adiós Mónica, nos vemos mañana -dijo Alexis a su mejor amiga del trabajo en el momento en que le daba un abrazo apretado-. ¿Te parece si salimos el viernes a tomarnos algo?

- ¡Me encantaría! Qué buena idea has tenido. Además, me debes una apuesta de Mojitos.

-¡Verdad! -contestó sonriendo-. Con mayor razón entonces hay que salir -le gritó mientras se alejaba del hall principal.

Una vez afuera, Alexis bajó las escaleras hasta la calle y se cubrió la cabeza con sus carpetas para no mojarse.

Odio mi cabello cuando queda indomable por la lluvia. 

Acomodó la cartera y caminó hasta el paradero de buses en el que solía esperar a su novio.

Durante un breve instante, mientras avanzaba por la calzada de granito, sintió que alguien le miraba.


                                                              ****


(Continuará).

sábado, 11 de mayo de 2013

Marrying someone else

Segunda vez. 
Ya casi pareciera una señal.
Me subo al metro, me coloco mis audífonos y empieza a sonar "Girl on Fire" de Alicia Keys.
La música siempre me ayuda a evadirme de la situación -atiborradodegentehastanorespirar- Y del "diminuto" pánico que eso me provoca.
Las puertas se cierran y los vagones corren por el túnel con la luz de los rieles que va quedándose detrás. Las estaciones avanzan. La música también.
Voy distraída, con los libros que cargo bajo el brazo, y canto en voz alta "Kryptonite" de 3 Doors Down sin darme cuenta de que hay más personas a mi alrededor, con mis dedos golpeando rítmicamente mis piernas como si fuera una batería.
De repente levanto la vista al cristal de las puertas y dejo de respirar por un segundo.
Suena la alarma.
Las puertas se cierran. 
Tú estás del otro lado, con tu flequillo despeinado.
Siento que esbozo una pequeña sonrisa.
Tú me miras sin expresión.
Luego el tren se va.
Entonces, suelto el aire contenido y lo recuerdo... te vas a casar con otra.

jueves, 9 de mayo de 2013

Yo te pido: Encargo (II)

No me des tregua, no me perdones nunca. 
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. 
¡No me dejes dormir, no me des paz! 
Entonces ganaré mi reino, 
naceré lentamente. 
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante; 
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas. 
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo, 
lo que nadie te pide: las espinas hasta el hueso.
Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

(Julio Cortázar - Encargo)

Yo te pido la cáscara y la sombra,
la quietud y la tormenta, en la locura
te pido lo que nadie te pide: mirar la pieza oscura, sus cien tonos
y aprender a querer la espina, la médula, mi miedo.
¡No me dejes dormir, desármame!
Y oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

lunes, 6 de mayo de 2013

Sundown

Cuando el sol empieza a irse, siempre me baja un poco la nostalgia, más aún si estoy en la oficina. Es una sensación extraña. Algo me pasa que no sé bien cómo describir. Es una especie de ruido interno. Pero no es que tenga hambre (Ja!). Es un ruido distinto. Sólo en estas condiciones lo comienzo a escuchar. Antes, es como si no estuviera. Qué complejo de explicar... una mezcla de melancolía entre cierto falto de aire y encierro corporal. Y cuando suena y se agita, a veces sólo puedo calmar el desasosiego cuando saco fotografías de mi vista, o cuando tomo los lápices que son para los pacientes, y dibujo, o cuando vengo a mis servilletas de papel y escribo algo, no importa si tiene sentido o no. Es como una descarga mediante la producción creativa, el poner afuera, el volcar algo. El sol sigue cayendo. Muy detrás de las montañas. Muy a lo profundo de la tierra. Y entonces mi tarde se hace oscura. Deviene el frío. La oficina se vuelve silenciosa, y talvez es ese mismo silencio, el que se me hace difícil de tolerar.

domingo, 5 de mayo de 2013

My little universe

Mucho ha cambiado en este universo de pequeñas cosas.
Ya no soy la salvadora. Entendí, que la tierra sigue girando.
Que cada cosa tiene su propio curso y ritmo.
Que algunas situaciones no se pueden forzar.
Que a veces se trata de mover y de transformar, y otras sólo de aceptar.
Que no todo resulta como uno quisiera, y que eso está bien también.
Que la vida probablemente me tenga muchos desafíos todavía, y hay que seguir.
Que siempre es bueno buscar, maravillarse, caminar, lanzarse.
Y que mirar positivo siempre será mejor que ocultarse bajo las sábanas.
El invierno se acerca y si yo no me preocupo de generar, nadie lo hará por mí.

Una historia de amor (3)

Hoy y ayer escribí una historia. La escribí hace tanto tiempo en verdad. Era una historia de aventuras, de tragedia, pero por sobre todo, era una gran historia de amor. Un amor que yo creía imperecedero e intocable. Un amor que me esforcé por creer que sería infinito y que podría superar cualquier cosa.
Y esta mañana, cuando me desperté, leí aquella historia con todas sus cartas y vaivenes, y decidí que no voy a mirarla más. Tal amor no pudo ser. Pues era nada más que el amor enamorado de sí mismo, de una idea, de un concepto, no de la persona del personaje.
Sin embargo, también hay que reconocer, que nadie llega porque sí a nuestras historias, y que cada uno de los que transitan por nuestro camino, tienen un rol vital en la etapa de vida en la que nos encontramos. Dejan una importante huella, aún cuando no puedan quedarse a ver el final. La verdad, es que yo aprendí muchas cosas, me enseñaron y ayudaron en otras varias. Me sentí acompañada en un momento que era opaco y me movilizó a querer tener iniciativa en un trayecto que parecía tan difícil. Hoy, si me preguntan, no me arrepiento de nada. En ese entonces, sí creí que era una historia de amor casi sacada de una leyenda. Y como tal, entregué y lo di todo hasta mi último respiro, sin dudas, sin cuestionar, sin tener ninguna certeza de que mi gran historia de amor fuese a perdurar. Y bueno, no lo hizo. 
Lo que sí he podido comenzar a comprender, es que las historias reflejan nuestras necesidades presentes. La mía puso en escena, mis miedos y tormentas. Mostró mi realidad con toda su crudeza. Esa torcida. Esa estacional. Esa solitaria. Esa triste, indomable, apasionada, frágil, enamorada e ingenua, forma de vivir. Y si bien he avanzado en muchos aspectos, todavía hay un pequeño pedacito de cada una de esas características de las cuales me es complicado desligarme, pero también, ¿tengo que hacerlo?
Hoy y ayer escribí una historia. Y a medida que el tiempo sigue corriendo, ya nada me parece tan intocable ni tan mágico. A veces pienso que no volveré a sentirme como fuego que se quema, ni que se puede ser codo a codo con alguien, casi consumido por amor. La verdad, ya ni siquiera tengo muy claro si es correcto querer esperar o sentir eso, o incluso si es lo que yo quiero. No sé qué busco.
Hoy y ayer, y hace más de tres años, escribí una historia. Dice mucho de mí, de lo que alguna vez quise, de lo que nunca conseguí. Dice mucho de mis deseos, de mi vulnerabilidad, habla de todo lo que he perdido en este viaje de nueva soledad, de independencia. Y hoy, más que cualquier otra cosa, me pregunto si habrá alguna otra historia de amor.