Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 16 de diciembre de 2014

Taller matrimonial (2)

Hoy fue nuestra tercera sesión de taller. 

Y hoy más que nunca entendí la frase que nos enseñaron de "el amor es una decisión". Porque cuando pasamos por situaciones de conflicto, mi tendencia natural es más fuerte a veces; me cuesta mucho decirte lo que siento, y me encierro en mí misma. Entonces, el enojo o la pena, o lo que sea, no logra salir ni ser comunicado, y con ello, retiro mi cariño, porque me siento no comprendida, y me voy aún más adentro. 

La decisión de amarte a pesar de los errores, es mía. La decisión de no abandonarte, es mía. La decisión de ayudarte a comprenderme, es mía. La decisión de perdonar, es mía.

Y con eso, también quiero poner otras ideas que hoy me quedaron:

"Ideales y Expectativas, ¿qué los diferencia?: Los ideales apuntan a un bien superior, al aspirar a la perfección. Pero más importante aún, dependen de uno. De lo que uno se propone como ideal para ser mejor. Mientras que las expectativas se refieren a los juicios o percepciones (tanto positivos como negativos) que yo tengo de las cosas, tiene que ver con qué espero que ocurra, qué espero tener, qué espero de las otras personas, etc. Y lamentablemente, eso depende del otro. Y cuando espero demasiado, con frecuencia me frustro. Por lo tanto, el matrimonio debe vivir de ideales, no de expectativas". 

"¿Qué significa perdonar? Cuando hablamos de la palabra perdón, significa que hay una herida". Una herida (que a mí juicio puede ser de dos tipos: la primera, se relaciona con una ofensa a valores y principios que las parejas tienen en común, como por ejemplo, ser deshonesto con el otro. Eso exige un perdón que no tiene ninguna posibilidad de ser cuestionado. Por otro lado, la segunda herida tiene que ver con algo que la otra persona percibió o interpretó como mensaje, no de la manera que nosotros queríamos, y eso lo hizo sentirse herido o enojado. En ese caso, probablemente cada uno va a tratar de defender su postura, sin embargo, pedir perdón implica la humildad de decirle perdón al otro porque eso es lo que necesita escuchar. No como una manera de acabar con el conflicto y darle en el gusto. Si no porque el otro necesita sentir que sus sentimientos son acogidos, aún cuando se pueda no estar de acuerdo con el desenlace de las cosas).

Pero me fui del punto... el tema era "que las heridas que no se sanan, generan resentimiento en las parejas. Una herida que no se sana, hace a las parejas entrar en una dinámica donde ambos se pasan la cuenta, de cosas que ya fueron, de temas que "aparentemente" estaban cerrados. Las heridas deben ser como luz amarillas para nosotros, luces que nos indican que algo debe ser reparado, pero desde los sentimientos, no desde la queja. Cuando sólo me quejo con el otro, activo las murallas defensivas del ego, en cambio, cuando hablo de los afectos, de las emociones, de lo que me hizo sentir -esa ofensa, o equivocación- me conecto con el lado empático, afectivo y humilde del otro. Me conecto con la posibilidad de la comunicación y el entendimiento, y con ello, abro la puerta a un perdón sincero y a actos concretos que me puedan llevar a reparar el dolor o la rabia que causé. El amor que pasa la cuenta, el amor que resiente, el amor orgulloso... ese amor no puede perdurar".

martes, 9 de diciembre de 2014

Taller matrimonial

En el proceso de ser tu compañera de vida, tu amiga, tu esposa y tu cómplice, hemos comenzado nuestros talleres matrimoniales. Durante nuestra primera sesión, hubieron varias cosas que me hicieron sentir triste. Que me hicieron cuestionarme y hacerme muchas preguntas. Fueron días difíciles.
Luego entendí, que la idea del taller es hacerte pensar, precisamente de aquellas cosas que a veces uno no conversa, de aquellas cosas que a veces uno da por sentado, de aquellas cosas que es fundamental dialogar, y que finalmente son relevantes para el triunfo del amor. Que el taller busca hacerte compartir ideas, valores, recuerdos que marcan quién eres y qué historia traes a la relación.

Ya después de nuestra segunda sesión, me fui contenta. De lo que tenemos en común, de lo que debemos seguir trabajando por ser mejores.

Y así, hoy quiero compartir algunas cosas que me han ido quedando en la cabeza:

"Tu amor sin exigencias me empobrece, tus exigencias sin amor me enfurecen, sólo tu amor exigente me engrandece".

"Hablar, no es lo mismo que comunicarse". "Comunicar implica hablar de los sentimientos, de qué me pasa, y eso es un regalo de intimidad al otro".

"Preguntar qué te pasa... es lo mismo que enjuiciar. La clave es preguntar qué nos pasa".

"El amor es una decisión. Y por tanto un querer, y en consecuencia, una voluntad".

"El amor se diferencia de enamorarse, en que es más difícil. Requiere una renuncia que es mental y cognitiva. Yo decido renunciar a ciertas cosas por amor al otro. Enamorarse sólo es vivir de los sentimientos y de los impulsos. Sólo existo yo, lo que yo quiero y deseo."

"El amor no busca tener la razón, eso es mera competencia, vana e inútil".

"Nunca he de olvidar decirle a la otra persona... cómo quiero que me ame". Y eso significa para mí, sentirme escuchada, que me acoges, al mismo tiempo que valoras, lo que soy, lo que te entrego. Y eso significa para ti, sentirte comprendido, que hay un esfuerzo en tratar de entender lo que piensas, lo que sientes, lo que quieres decir.

"Domesticar no es lo mismo que educar".

"La verdad ha de llegar, cuando el otro está preparado para recibirla".

lunes, 3 de noviembre de 2014

Yes, I do (2)

Hace unas pocas semanas, te dije sí. Te abracé con fuerza miles de veces mientras decía que sí, una y y otra vez. Ni siquiera miré el anillo (no me interesaba en realidad, sólo podía verte a ti, con tu carita sonrojada, tu voz tiritona mientras me decías muchas palabras de amor y tus lágrimas de emoción). 

Sabes?, creo que llegaste a mi vida en el momento perfecto. Cuando realmente estaba preparada para recibir el amor de nuevo. Un amor sano, divertido, equilibrado, apasionado, compenetrado, respetuoso y honesto. Uno de esos que hace mucho tiempo no tenía la gracia de conocer (pero uf! que me hacía falta para volver a creer).

Tengo la absoluta certeza, de que no somos perfectos. Tú eres tú, y Yo soy yo, con todas nuestras partes más oscuras o por pulir. Pero si hay algo que me seguriza, es que nuestras imperfecciones nos unen en vez de separarnos (o cómo tu sueles decir: nuestros defectos no se chocan con los defectos del otro), y eso me da la plena confianza de que no importa cuál sea el cómo, siempre podremos superarlo juntos y tener la fortaleza, además de la voluntad, para luchar por lo que tenemos.

Desde que dije sí, hemos pasado por algunas semanas estresantes con todo el wedding y bridal stuff. Hemos estado más irritables o más cansados (quizás yo más que tú, más gruñona). Y sabes?, pasar por este proceso que debiera ser entretenido (o eso dicen), sólo ha venido a reafirmar mi impresión de que nada es imposible. Contigo, nada es imposible y todo es infinito. 

"Entonces te das cuenta, que no es quien te mueve el piso, sino quien te centra. No es quien te roba el corazón, sino quien te hace sentir que lo tienes de vuelta". 

Contigo, quiero más. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Cloudy day (2)

I try to think that everything it's fine, but it's not. I'm tired. I need some sleep. I'm a little bit down. And when the days are cloudy, almost raining (like today), that's when I miss you the most. 'Cause sometimes I hate the place I work. Sometimes I demand too much of myself, I push the limits. Sometimes the people expects too much of me. In trouble, I'm the only one they can ask. And today I'm so tired. 
In cloudy days... the humble anger, the coldest heart, the deep silence. That's when they all get together.

Travesía número 2

Ha pasado casi una semana ya desde que no estás.
Es difícil de explicar pero no me siento como cuando recién te fuiste. 

Como te dije hace poco, los primeros días me parecía que no estabas de viaje, que no te habías ido, sino que sólo estabas en una semana de trabajo demasiado intenso (y que por eso no nos habíamos juntado o visto). No me sentía lejos de ti. Aún cuando la distancia física fuera clara y objetiva.

No me sentía sola.

En cambio, durante los últimos dos días siento de a ratos una muralla. De a ratos no me dan ganas de hablar. De a ratos me doy cuenta que la distancia crece, talvez la mía. 

No digo que el amor haya dejado de existir, no. Es sólo una sensación extraña, de esas que casi siempre no logro definir o describir. Como algo que me aprieta, como algo que no cabe o que ya no es, o no sé, como un vacío.

Ahora sí me doy cuenta que estás lejos.

A veces me dices "cuenta conmigo para lo que quieras", "estoy contigo, estoy para ti", y no se siente tan real, no como antes. Sé que esto te entristecerá.

Me encantaría poder explicarte(me), pero es raro. 

Quizás por eso me repites tanto que me sientes ida, quizás yo no quería ponerle nombre. Y hoy, cuando te miraba por la cámara web, no me veía a mí, veía a otra, una cansada, sin sonreír, sin nada mucho que decir. Y sé que esto también te entristecerá.

Prometí mantenerme optimista. Prometí ser tu faro. 
Y quiero serlo, pero no es tan fácil (no como yo quería creer).

martes, 23 de septiembre de 2014

Travesía número 1

Despegan las alas así de largo por primera vez (al menos desde que yo estoy contigo). Temí este momento por hartos días, días donde trataba de aprovecharte al máximo para sentir que así podría quedarme con un poco más de ti en mi. Si una vez te dije que quería capturar tu risa para quedármela (y eso te pareció cursi), ahora hubiese querido capturarlo todo, cada centímetro de pelo, cada pestaña, cada peca, cada sonrisa, cada mirada, cada abrazo, etc. 

Durante el fin de semana me hice la fuerte, lo estábamos pasando bien, estábamos juntos, era como que el deadline no tenía por qué llegar, no quería que llegara (pero así y todo llegó, y lo sabía)

Ayer, durante nuestra última noche juntos, pensé muchas cosas... como esa escena de las expectativas de 500 days with Summer, que te dije. Creo que mis deseos involucraban el doble de abrazos, de no soltarte, y de darte besos hasta quedarme sin respirar. Fue romántico, pero no tan romántico como yo quería. Yo quería más. Y eso es algo que me ha estado rondando últimamente. Por eso te lo dije también; desde que te conocí, sólo quiero más. Contigo quiero un universo de pequeñas cosas, de infinitos, de amarnos hasta que tengamos el aliento para hacerlo (porque mis ganas ya están en tus manos). Contigo lo quiero todo, y sin escalas como siempre me dices tú. 

Hoy partimos con la Travesía Número 1, así la quiero llamar. Como los navegantes que salen a alta mar, que van en busca del sol. 

He leído y re leído tu carta un millón de veces y sigue dándome la misma pena que cuando ayer tuve que mirarte a lo ojos y dejarte ir. Quiero pensar, como hablamos ayer, de que el tiempo al final son sólo segundos, y que los segundos que quedan para volver a verte van a pasar volando. Quiero pensar que tendremos la sabiduría, la paciencia y el amor para acompañarnos en esto, para superar los conflictos que puedan venir (que ojalá no vengan), y la luz para iluminarnos cuando nos sintamos solos, para que tú puedas recordar, el tremendo faro que te estará esperando en la playa, y yo, recordar y recibir con amor al marinero que vuelve a casa (muy cursi, lo sé)

Por último, lo único que puedo esperar, es que esto sea un aprendizaje para nosotros, que el tiempo de no verte nos una aún más. Este es nuestro primer desafío, nuestra primera travesía. 

Mucha suerte, buen viaje, y no te olvides nunca.... 
Que ida y vuelta en bicicleta hasta la luna, así te amo.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Humedad


La misma humedad que se cierne sobre los pistilos de la flor; aprisionada, paciente y heróica.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Ese momento en que lo supe...

I love you without knowing how, or when, or from where 
I love you directly without problems or pride: 
I love you like this because I don’t know any other way to love, 
except in this form in which I am not nor are you, 
so close that your hand upon my chest is mine, 
so close that your eyes close with my dreams.
(Pablo Neruda - Soneto XVII)

Con el transcurso del tiempo he aprendido muchas cosas de mí misma, pero también, de ti. 
De tu manera de ser, de lo que te apasiona, de lo que no transas bajo ningún motivo.
De lo que sueñas, de lo que buscas, de lo que amas.
De lo que te gusta, de lo que piensas, de lo que crees.
De lo que no eres y nunca serás.
De cómo llegar a ti, y no soltarte.


Cuando estuve enferma, con mi peor aspecto en la vida, tú trajiste chocolates para animarme, remedios para que me sintiera mejor, y me dijiste que me veía aún más hermosa. Ese fue uno de esos momentos en que lo supe.

Y ese día que íbamos en el auto de vuelta a Santiago, y nuestras mismas canciones sonaban una y otra vez de fondo, e íbamos tomados de la mano, con una sonrisa eterna e imborrable, también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando te despedías de mi en las mañanas (mientras yo dormía plácidamente), dándome un beso en la frente y diciéndome que tuviera un buen día, que Dios me cuidara mucho y que me amas, fue uno de esos momentos en que lo supe. 

Y ese día que bailamos un lento por primera vez, con una música imaginaria y el sol sobre nuestros cuerpos, el tiempo pareció detenerse. Mi cabeza apoyada sobre tu hombro, tu mano en mi espalda, hacía que todo fuera tan mágico. Me sentí infinitamente segura y tranquila contigo, y también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando te sentí tan cerca, en ese lugar tan íntimo, y yo te dije que ya no tenía miedo, que había vuelto a creer en el amor, que me sentía en equilibrio contigo (incluso ese lado salvaje y oscuro), y tú me dejaste entrar, fue uno de esos momentos en que lo supe.

Y esa mañana, que desperté con la lengua del perro en mi cara, y sentí mi cama vacía, para luego ver una bandeja de desayuno, con el jugo que me gusta y tú sentado a mi costado con esos ojos azules mirándome de forma tan tierna y protectora, también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando lloré por que te ibas, y tú me abrazaste dulce, y me entregaste tu regalo más importante para que yo lo llevara conmigo durante esos meses y no me sintiera lejos de ti, fue uno de esos momentos en que lo supe. 

Porque desde que me enamoré, todos mis días han estado llenos de esos momentos. Momentos donde te veo y sé que eres mi persona, que eres el hombre de mi vida. Que encontré la historia de amor que buscaba, y que talvez yo también soy lo que tú soñabas. 
Porque como te dije una vez, mi mejor regalo sería que estemos juntos, hoy, mañana y por siempre, porque el mundo se hace más infinito contigo.

Ida y vuelta en bicicleta hasta la luna...

miércoles, 25 de junio de 2014

Yes, I do

Amo tu sonrisa hermosa,
esa que me gustaría capturarla como una fotografía para así quedármela. 
Amo la bondad que hay dentro de tu corazón,
tu lealtad, tu esfuerzo, tu honestidad.
Amo tu inteligencia, tus ganas de crear cosas,
de superarte, de empujarte a ser y a conseguir más de ti mismo,
tu valentía para afrontar los desafíos que llegan día a día.
Amo que seas un hombre de principios,
y que compartamos la mayoría de esos mismos valores.
Amo tu preocupación y cariño por todos los que te rodean,
la generosidad que tienes con tu familia y conmigo.
Amo tu fortaleza,
y también cada una de tus fragilidades o pedacitos más oscuros.
Amo tu ternura, tu instinto regalón,
además de ese lado perverso, igual que el mío.
Amo tu carita sonrojada, cuando te pillo de sorpresa.
Amo reírnos juntos,
quedarme dormida abrazada a tu cintura,
y sentir que el mundo sólo se hace más infinito contigo.

miércoles, 11 de junio de 2014

One Hundred Times Deeper (III)

Capítulo III

¡Mierda! 
Cuando abrió los ojos, su despertador decía 07:45.

¡Maldición! Tengo que haber apagado de nuevo la alarma.

Era la tercera vez durante esta semana que se quedaba dormida. Había estado con mucho trabajo, feliz, pero excesivamente cansada. 

Saltó de la cama y corrió a la ducha. El agua caliente sobre las curvas de su cuerpo era tan dulce como un orgasmo. Sin embargo, no era tiempo de ponerse a pensar en cosas relajantes.

No. 

Se vistió a la velocidad de la luz, sintiendo que era su peor combinación de ropa en toda la historia. Luego, se maquilló un poco y con su cabello no había mucho que hacer, lucía del terror. Así que nada más decidió que trenzarlo solucionaría en algo el problema. Se colocó los tacones, el impermeable y bajó las escaleras como si llevara al diablo pisándole los talones. 

08:07.

Lo importante es llegar a la supervisión. 

Se decía casi como un mantra religioso. Por suerte, el departamento en el que vivía con Susana quedaba a pasos del metro y entonces sólo serían un par de estaciones para llegar al Hospital. 

08:29

Después de correr algunas cuadras, me sentó como peso muerto en la sala de supervisiones. 

¡Soy una diosa!

A los dos minutos aparecieron los Jefes de la Unidad y el clima se volvió silencioso como en una catedral. 

Ramiro Fernández era el más antiguo del equipo. Tenía unos cuarenta y siete años, había sido nombrado Jefe de la Unidad de Psicología Adolescente hace seis años atrás y conservaba su puesto siendo muy reconocido dentro del Hospital. Su currículum de estudios en el extranjero era impresionante, al igual que su recorrido en años de terapia psicoanalítica. No obstante, había algo en él que le parecía raro. Su rostro siempre era tan, tan... Póker, sí, eso es. A veces se mostraba abierto y amable con los internos, y de pronto veías toda una faceta nueva de él en la que no sabías si te estaba regañando o elogiando.
Probablemente, lo primero.

Creepy. 

Pero también, había algo de atractivo en él. Unas canas iniciales a los costados, su cuerpo fornido y unos potentes ojos grises oscuro, que se te caían las bragas con sólo mirarte. 

¿Será casado? No tiene argolla.

- ¿Srta. Wembritte? ¿Aló? ¿Hay alguien ahí? -le sacó de su ensoñación la voz grave de Ramiro.

- Ah, sí, sí, disculpe -contestó Alexis avergonzada.

- Bueno, ¿y? ¿Qué opina de las intervenciones que ha hecho su colega?

Alexis miró a Cristóbal Undurraga, el psicólogo a cargo de la presentación, sin saber qué decir.

¡Maldición!

- No queda tiempo Ramiro. Mejor empecemos con la siguiente presentación -interrumpió Estefanía, la Jefa del Área de Psiquiatría Infanto Juvenil, y que hace un tiempo le había contratado.

Ufff, respiré. Totalmente salvada por la campana

Entonces Ramiro desvió la vista, tomó su libreta y volvió a mirar a todos los internos.

- Gracias Sr. Undurraga. Siga trabajando en los aportes que le hicieron hoy. Ok. ¿quién sigue? 

Alexis se sentió muy apenada. Cristóbal era un buen sujeto. Casi siempre se tomaban el café de la tarde juntos, conversaban acerca de sus pacientes y de sus planes a futuro. Y esta vez no le había puesto nada de atención. Aún así, Cristóbal le sonrió, con esa bondad tan típica en él. 

- Srta. Fuentes. Usted sigue -afirmó Ramiro. 

La mañana continuó con las presentaciones de los demás internos, incluida la suya. Y cuando daban las 12:00 en el reloj, habían terminado todos. 

¡Al fin, por Dios! ¡Qué eternidad!

Alexis salió de la sala acompañada de Cristóbal y Paula, otra de sus amigas dentro de la oficina, pero antes de cruzar el umbral, Ramiro se paró delante de ellos.

- Bien hecho Srta. Ríos. Y usted... -dijo, señalando a Alexis- más atención la próxima vez. 

Quizo morirse.


                                                               ****


Cuando se acabó la jornada, tomó sus cosas y se fue del Hospital. Todo el resto de la tarde, mientras atendía sus pacientes, no podía pensar en otra cosa que la mala impresión que había dado a los Jefes durante la mañana. 

¡Qué estúpida!

Afuera llovía a cántaros y con la rapidez con la que había salido de su casa, otra vez no tenía paraguas. Sin embargo, nada parecía importarle. Estaba tan deprimida. Siguió caminando lánguida, sintiendo el peso de su bolso, el macbook y sus carpetas, como nunca antes. La lluvia le caía sobre la cara, y para el momento en el que llegó al metro, no había parte de su cuerpo que no estuviera empapada.

Mientras bajaba las escaleras mecánicas, sintió una extraña sensación. Se dio la vuelta y unos cuantos escalones más atrás, venía un hombre con lentes oscuros, un traje muy caro y una expresión casi inmutable en su rostro. 

Siguió avanzando y podía sentir sus pisadas detrás de las suyas, firmes y decididas. Comenzó a caminar un poco más rápido, él también aceleró el paso. Entonces, alcanzó a entrar al vagón antes de que el pitillo sonara y las puertas se cerraran. El hombre quedó detrás del cristal mirándole fijamente.

¿Qué demonios fue eso?

Se sentó preocupada, no obstante, a los pocos minutos sus pensamientos volvieron al bochorno de la mañana. Veía correr las estaciones una tras otra, pero no se podía mover. Escuchó a la transportista informar "Ríos Rosas", el lugar donde Alexis debía bajar y se quedó paralizada, como si la voz hubiese estado muy alejada de su consciencia. Cuando por fin pudo sentir sus piernas, se hallaba frente a la puerta del departamento de su novio. Había caminado casi en piloto automático.

Tocó el timbre y Borja abrió. 

- Hola mi amor, ¡qué sorpresa! Justo acabo de llegar, un poco antes y... 

Alexis lo interrumpió abalanzándose sobre él con un beso. Podía sentir sus labios húmedos, su lengua jugando con la suya, su mano subiendo por la espalda.

- Estás toda mojada -le dijo Borja en tono de desaprobación.

- Tienes razón, tengo que quitármela -contestó mientras se mordía el labio.

Descendió lentamente la cremallera de su impermeable y lo apoyó sobre el sillón. Luego, desabotonó su sweater, la blusa, mientras Borja le miraba ardiendo de deseo.

Cuando estaba por desabrochar su sostén, Borja le cogió en sus brazos y le empujó con fuerza contra la pared. Bajo la falda, sus piernas podían rozarle los pantalones y sentir cómo comenzaba a excitarse.

- Te amo -le dijo Borja.

Los besos de Borja en su cuello eran lo mejor de su día. Sabía morderle la clavícula hasta volver locos todos sus sentidos. Incluso esa parte de ella que latía frenéticamente, y no era precisamente su corazón. Luego, Borja le apoyó sobre la mesa del comedor y subiendo con sus manos por las piernas de Alexis, le sacó las medias y besó cada uno de sus centímetros hasta llegar a ahí. 

¡Oh mi Dios!

Su diosa interna sólo quería sentirlo dentro suyo.

Entonces, le bajó sus bragas y empezó girar su lengua hasta llegar a lo más profundo de Alexis, mientras ella hacía muecas de placer y sostenía el cabello de Borja entre sus manos.

- Estás tan mojada -susurró.

Alexis sólo podía pensar en la energía que recorría su cuerpo, desde la punta de sus pies hasta los pezones, que se habían puesto duros y excitados. 

- Y eres tan exquisita Alexis, me encantas.

Poco a poco, Alexis sintió que no aguantaba más. Sus piernas se movían sin control con la lengua entrando y saliendo, girando y subiendo, hasta que todo estalló en un grito aguerrido. 

- ¡Me voy a ir! -gritó Alexis. 

Las vibraciones tenían tal poder que el intenso orgasmo le hizo tiritar y retorcerse de placer.

¡Oh mi Dios! ¡Qué rico!

Después, Borja le volvió a tomar en sus brazos y la llevó a la pieza. Quitando su cinturón, bajó sus pantalones y antes de que Alexis pudiera pensar, sintió su duro miembro dentro de ella. Era la mejor sensación del mundo. 


                                                          ****


Le despertó el sonido de Levels, de Avicii a través de su iPhone. Se puso la camisa de Borja que estaba a los pies de la cama y corrió a buscar el móvil a su bolso. Eran las 20:00.

- Buenas tardes Srta. Alexis -reconoció la voz de Juanita, la secretaria del Hospital.

- Hola Juanita, ¿cómo estás?

- Bien, gracias. La llamaba para avisarle que mañana tiene un paciente nuevo a las 19:00. Y que Graciela no viene, cambió la hora para el próximo jueves, así que no empieza temprano. A las 15:00 tiene la primera hora con Martín. 

- Okay. Gracias Juanita, nos vemos -contestó Alexis cordialmente.

Entonces, sintió unos poderosos y cálidos brazos alrededor de su cintura.

- Hola tú -escuchó Alexis, con la tierna voz de Borja en su oído.

Alexis sonrió y le dio un beso. 

- Tengo que irme mi amor.

- No, quédate -le miró Borja con ojos de súplica.


(Continuará).

domingo, 8 de junio de 2014

Back to where I was...

Oh Lord, I'm back to where I was.

It's the rain? The winter? The cold speaking?

It's me or the outside?

Should I blame my fucking temper?

My twisted way of existing? My biochemical instability?

Why do I feel this way?

Like nothing else matters. Like if I were lost, doing missteps everywhere I go.

It must be the weather... It must.

Otherwise, I do not know how to fix this. This fucking circularity.

I cannot breathe.

I can't see further of the limits of my own body.

I'm going to burst in any minute.

domingo, 1 de junio de 2014

Pedir, rezar, amar...

El día que me escribiste la primera carta:

Pedirte que me tengas paciencia y que sepas que siempre quiero estar ahí por ti, que tengas la confianza de decirme todo lo que te pasa y que sea lo que sea que me digas, no lograrás espantarme. Todo al final servirá para que vivamos mejor los dos. 

Rezar para que todo salga bien, para que dios te proteja y no te aparte de mí, pero sobre todo, que las cosas resulten de la forma que te haga más feliz. 

Amarte ha sido lo mejor que me ha sucedido en mi vida, hoy siento que he conocido el amor y quiero que conozcas lo que hoy siento, esperando que sientas lo mismo que yo. ¿Qué es lo que siento? Felicidad!!, felicidad por cada momento que te puedo ver y unas ganas irresistibles de que esto no tenga nunca un final, que el tiempo nos haga un favor y no avance, para quedarnos mirándonos a los ojos diciéndote eternamente que te amo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Pensamientos políticos

Durante estas semanas, la esfera política me tiene en medio de las reflexiones; la reforma tributaria, la reforma de educación, la despenalización del aborto, etc.

Y precisamente a este último quiero referirme en esta ocasión.

Cuando empiezas a meterte en el tema, leyendo comentarios "pro vida" y a favor del aborto, creo que es difícil llegar a una simple conclusión. 

Sin embargo, pienso ¿cuándo sí y cuándo no? Tenemos realmente el poder, como seres humanos, para decidir y definir lo que sí es vida y lo que no? ¿Lo que debe o ha de nacer y lo que no? ¿En qué circunstancias y cuáles no?

Al leer experiencias de mamás que han sido víctimas de violaciones, siempre siento que debe ser muy complejo enamorarse de esa guagua, cuando en realidad, al pensar en ella lo único que haces es re vivir una y otra vez una situación traumática y dolorosa.
Y cuando los defensores de la vida reclaman por los derechos de esos niños o niñas, pienso, ¿cuál será la calidad de vida de esos pequeños? Merecen venir al mundo, ser odiados por sus mamás, poco queridos o incluso dados en adopción?

Claramente no, y me da mucha pena. 

Después, pienso también... ¿es nuestro deber determinar cuál será esa calidad de vida? 

Porque pareciera que el ser humano es cada vez menos tolerante a recibir la dificultad, pareciera que quiere todo fácil, todo simple, como cuando se habla de evitar que nazcan niños con síndrome de Down o cualquier otra discapacidad. Y teniendo una hermana con una discapacidad, cada vez creo con mayor convicción, que la amo como nunca. Y que no imagino nuestra vida sin ella (aún cuando hayamos pasado y sigamos pasando por muchas dificultades y vaivenes en el camino de entenderla). Cada vez más, me doy cuenta, de que ellos también son necesarios, que vienen aportar una forma de ver el mundo distinta a la que tenemos "los demás", que saben amar y comprender las cosas de otra manera.

Entonces, les digo a los pro aborto, ¿somos nosotros los encargados de hacer "selección natural", de promover una "buena" evolución? ¿Qué sociedad es la que finalmente queremos formar? 

Porque pareciera que estamos dando el mensaje de que podemos evitar la muerte, evitar las enfermedades, decidir qué ha de nacer y qué no, como si fuéramos los dueños del mundo y peor aún, de la vida y la muerte. 

Es un poder demasiado grande, a mí parecer. 

Un poder que en la sociedad en la que vivimos, que no sabe auto gobernarse, que no sabe distinguir lo correcto de lo incorrecto, que no sabe ponerse límites, que sólo demanda derechos y no cumple deberes, que espera que todo caiga del cielo y se lo entreguen gratuitamente sin ningún esfuerzo... puede ser muy mal utilizado.

No sé, finalmente, ¿qué hace que una posición o postura de opinión sea más válida que la otra?

¿Las mayorías políticas?

¿Las evidencias científicas?

¿Los índices estadísticos?

viernes, 9 de mayo de 2014

Historia de amor (4)

Hoy y ayer escribí una historia. La escribí hace tanto tiempo en verdad. Era una historia de aventuras, de tragedia, pero por sobre todo, era una gran historia de amor. Un amor que yo creía imperecedero e intocable. Un amor que me esforcé por creer que sería infinito y que podría superar cualquier cosa.

Pero en realidad, esa historia de amor no perduró.

Y después seguí caminando, como una película en cámara lenta. 

Llegó el verano. Y de cierta manera mi energía se renovó, pues hasta entonces pensaba que ya nunca volvería a sentirme como fuego que se quema, ni que se puede ser codo a codo con alguien, casi consumido por amor. Ya nada me parecía tan intocable ni tan mágico, ni menos infinito. Dudé incluso, de si alguna vez sería capaz de reescribir acerca del amor. 

Pasó el otoño y el invierno, y a cada árbol caído sentía morir mis propias hojas, piel marcada de historias que iba abandonando al lado del camino. Un viaje que sólo hablaba de pérdidas, de soledad, de batallas hacia la independencia y la reafirmación. 

Entonces continuó corriendo la primavera, el verano otra vez, el otoño y el invierno... como un ciclo de vida inalterable.

Y lo mismo pensé de mí, ya que durante mucho tiempo me sentí igual de estancada que un viejo pozo, sin saber qué quería ni a dónde debía ir. La melancolía del invierno vino de la mano con aquellas dudas acostumbradas, con los deseos de marchar con mi mochila y nada más, los intentos de escapar (probablemente de mí misma). Pero lo superé. No fui. No caí a la tentación del viaje del errante.

Esperé. Y a la siguiente primavera, ésta trajo consigo una posibilidad que ahora la pienso como cósmica, reencontrarnos, un año después.

Florecí.

Hoy y ayer escribí una historia. He recorrido tantas cosas que me sorprendo de mí misma. Hoy valoro cada una de esas estaciones, con sus altos y bajos, pues han sido parte de la evolución y del crecimiento, de la formación de mi ser. Aún así, mi historia de hoy es distinta, es más fuerte, es otra historia de amor. Una nueva, una que vuelvo a sentir como gigantesca dentro de mí, titánica. Como "The One".

Quizás, la historia siga hablando de mi vulnerabilidad, de las cosas que me dan miedo compartir, de mi espíritu indomable, de mis deseos y temores. Pero así y todo, hoy siento que no estoy sola en esta vorágine. Siento que amo, que puedo volver a explotar y renacer contigo.

Que la espera fue descubrirte, y sólo maravillarme.
Que la espera fue aprendizaje, para luego darte mis manos abiertas.
Que la espera fue mirarte y entonces, saberlo.

Seré breve

El amor no tiene que ser perfecto,
tiene que ser contigo...

viernes, 2 de mayo de 2014

Amanecer

Despierto temprano. El día está nublado, pero no adentro de la pieza. Adentro hay besos color pastel, un tinte a sepia, tenue y tranquilo. Sonrío y me estiro hasta tocar el cielo. Abro las cortinas y me sorprendo... la quietud y la paz que viene de afuera me invade. No se oyen autos, no se oye la ciudad, no se oye el tiempo. Todo es tan verde, rodeado de hojas otoñales, de flores con gotas de lluvia, de un suspiro abrazado a mi cintura.
Vuelvo a sonreír. Soy tan feliz. Respiro aire fresco fuera de la oficina, siento tu calidez a mi costado. Y después de eso, no hay nada más que podría querer. Contigo me ilumino, contigo amo, contigo siento y vivo como nunca antes. Descubro la alegría y me siento parte de la naturaleza, como si de a poco hubieras tomado mis piezas en tus manos para componerme de nuevo y así sacar lo mejor de mí. Y entonces te miro y pienso, ojalá esta sensación nunca se acabe porque cada parte de mí ya te pertenece.

domingo, 13 de abril de 2014

In just a second

Sometimes you try to do your best and nothing goes right.
You try really, really hard, but the outcome's still the same.
And in your very deep you know, that you don't have to be sad.
You didn't do anything wrong.
Your intentions were good.
But in fact you are. sad.
And alone, 'cause you're never too willing to share sadness.

domingo, 6 de abril de 2014

Después de no verte...

Después de este tiempo de no verte, me he dado cuenta de todo lo que te quiero, de todo lo que te anhelo, de lo mucho que te sueño. Porque me acuesto con tu última sonrisa y me despierto contando los segundos para que vuelvas. Porque en lo único que puedo pensar, es en expresar el amor de mil maneras posibles, como un fuego que me quema por dentro, que me hace reír, brillar y explotar de felicidad. Después de este tiempo de no verte, comprendo que la ausencia es terrible, porque nos hemos acostumbrado demasiado el uno al otro, y no de una manera conformista y pasiva, sino en el sentido de compenetrarnos y sentirnos compañeros, al menos tú de mi vida. Porque tenerte lejos me ha hecho pensar que descubrí mi persona y que el amor contigo es increíble. Eres mi sol y mi luna. Eres todo lo que siempre quise encontrar. Y te encontré. Y te amo, de infinitas maneras posibles. 

martes, 1 de abril de 2014

Love is all you need

All you need is love.
Love, love, Love.
Love is all you need.
(The Beatles)

Porque como dije antes... cuando encuentras a esa persona, todo cambia. Cuando encuentras a esa persona, todo tiene sentido, todo fluye. 
Y de lo imperfecto, lo débil, lo frágil, surge lo más hermoso, la verdadera interioridad, la belleza de lo oscuro, el amor puro.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
(Benedetti - Te quiero)

sábado, 8 de febrero de 2014

Questions about love

¿Puede ser perfecto el amor?
Quizás... ¿perfecto en su imperfección?

Pienso que a veces tanto se busca un ser que pueda "cumplir" nuestras expectativas en so many ways, que es casi imposible encontrarlo. Las mujeres y "sus listas", de lo que un hombre debiera ser, de lo que un hombre debiera tener, de lo que un hombre debiera aspirar, etc., que al final, ese hombre pareciera existir sólo en nuestra imaginación, o en las novelas de amor.

Porque los hombres perfectos (así como las mujeres perfectas), no son reales.
Es azúcar, mero y falso azúcar.
Momentáneo y fugaz.

Todo se trata de equilibrios. Creo.

Podemos ser, mucho de una cosa. Podemos tener mucho de una característica. Y probablemente, no seamos entonces, ni tengamos mucho, de otra cosa.

Y, si todo es cuestión de balanzas... ¿qué es finalmente lo importante?

Supongo que ahí entran a jugar los criterios de cada persona. Lo que cada uno evalúa como esencial a la hora de acompañarse y compartir la vida con alguien.

Y talvez, ese es mi mensaje. No estés con alguien que su esencia te moleste, te choque, o no te guste. El peor error es estar con alguien, pidiéndole o esperando que cambie. Debe gustarte tal cual es. Con lo bueno y con lo no tan bueno. Eso diferencia el estado de enamoramiento, respecto del amor.

(Suena casi obvio, ¿no? Pero pasa).

La cosa es así de simple: si no te gustan las espinas, no pidas rosas. 

Porque el amor cambia tanto cuando dejas de esperar y pasas a disfrutar. Porque el amor es más libre, más profundo y más honesto, cuando hay aceptación del universo de esa otra persona. Pero por sobre todo, cuando hay un reconocimiento en él. Cuando encuentras cosas comunes, cuando la esencia de esa persona te completa y te hace feliz. Cuando las diferencias te complementan positivamente, en vez de generar distancia o sentimientos negativos. Cuando los conflictos son una oportunidad de crecer y de afianzarse aún más, y no de morir en el intento. 

Cuando encuentras a esa persona, todo cambia.

jueves, 23 de enero de 2014

If the darks returns

If we should die tonight
We should all die together
Raise a glass of wine for the last time

Desolation comes upon the sky

Now I see fire
Inside the mountain
I see fire
Burning the trees
And I see fire
Hollowing souls
I see fire
Blood in the breeze
And I hope that you remember me

And if the night is burning
I will cover my eyes
For if the dark returns
Then my brothers will die
And as the sky is falling down
It crashed into this lonely town
And with that shadow upon the ground
I hear my people screaming out

Now I see fire...
(I See Fire - Ed Sheeran)


If the darks returns,
Will I be with this sorrow all again?

Shocking

A veces pensamos que ya nada más puede sorprendernos.
Y de repente... ¡qué ciegos que fuimos!
De un minuto a otro despiertas a una realidad paralela.
Estás en shock. Lloras. Sigues en shock. Vuelves a llorar.
Y nada parece tener sentido.
¿Cómo juntas los pedazos?
¿Cómo incorporarlo a la narrativa de vida que ya se tenía?
No entiendo.
No sé si tengo rabia, o pena, o qué, o todo al mismo tiempo.
O nada.
Tengo tantas preguntas, y miedo a la vez.
A veces, todo lo que creíamos sí puede derrumbarse.

lunes, 20 de enero de 2014

Adiós 2013, ¡Bienvenido 2014!

El 2013 partió siendo uno de los peores años de mi vida. Comenzó como soldado errante, solo, sintiéndose abandonado y cargando un escudo que ya no le servía para nada. Fueron meses de mucho dolor, de mucha rabia, de vivir en la oscuridad. Pero tuve que levantarme y re armarme, como el fénix que renace de sus cenizas. No sé de dónde saqué las fuerzas. No creí posible salir adelante. Me sometí a intensas sesiones de análisis y reflexión, de mirarse a sí mismo y a los demás. Tuve que revisar mi vida, escribir nuevas historias y re inventar el propio ser. En resumen, hasta ahí fue una tarea ardua y roquerosa, donde la mayoría de mis funciones estaban a la mitad, porque no podía dormir, no podía concentrarme, no podía comer, no quería nada de la vida. Sólo tenía ganas de llorar, de desaparecer. Me sentía tan pequeña en un mundo inmenso. 

Luego, de a poco fui construyendo un hogar para mí. Uno que al principio me parecía ajeno, porque no quería estar ahí. No de la manera en la que habían sucedido las cosas. Y aún así, con el tiempo fue tomando forma. Le fui colocando ganas y amor. Lo empecé a disfrutar, lo reconocí como mío. Y sin que yo lo esperara, pasó a ser una importante fuente de tranquilidad, de sanación e inspiración. Lentamente, el soldado se fue despojando de sus armaduras porque ya no había nada de qué defenderse. No había que seguir teniendo miedo. Y con eso, la rabia también fue cediendo, como si ese espacio oscuro dentro de mí no hubiese existido nunca. 

A mitad de año las cosas se removieron aún más. Te fuiste. Y aunque suene doloroso, yo sólo pude dar las gracias por eso. Te despedimos una mañana de Julio, más no pude perdonarte. Creo que ese fue el día que mi corazón empezó a deshielarse. Volvió a sentir, a despertar a la gracia de la vida. Ya no existía ninguna sombra amarrada a mi espalda, así que pude correr de nuevo. Corrí y corrí hasta que mi cuerpo no sentía los pies. Corrí hasta consumirme. Y después volví a sonreír. Todo me parecía maravilloso otra vez. El sol, la luz, la brisa, la música, el dibujo, las flores. Volvía a ser yo, esa persona enamorada de la vida y del amor. Esa persona capaz de disfrutar con el más mínimo detalle. De reírse hasta llorar. De saltar sin temor. 

Y entonces nos fuimos de viaje. Y llegó en el mejor momento posible. Nos acompañamos, nos acogimos, nos abrazamos muy fuerte. Empezamos a entender lo que era sentirse libres de nuevo. Pudimos pensar que todavía había un futuro por escribir, uno mejor. Y al regresar del viaje, otra vez me sentía con las energías para trabajar, para salir, para pasarlo bien, para respirar aire positivo y entregarlo de vuelta. Incluso me sentí lista para abandonar mis miedos y para enamorarme. 

Y así, justo cuando las cosas tienen que pasar, cuando el universo conspira a favor de uno, llegaste tú. Y me enamoré. 

La revisión es, que después de todo, el 2013 terminó como uno de los mejores años de mi vida. El cambio era necesario. El dolor parecía parte de una oportunidad más grande; comenzar de nuevo. Como si hubiese sido el costo de la individuación. Y hoy, soy extremadamente feliz. Todo resplandece como nunca antes. Amo a mi familia. Amo mi casa. Amo mi trabajo. Te quiero a ti. 

El 2014 se inicia lleno de aventuras, de no saber qué pasará, pero no me importa. Nada puede opacar mis ganas de ser feliz, de amar. Me siento en el centro del cosmos, recibiendo lo mejor y entregando todo de mí, como antes. Los cáncer saltamos sin mirar. Para bien o para mal, creo que eso me caracteriza. El arrojarme a la vida, sin peros. Cuando algo te apasiona, no hay nada más que mirar. La meta para este año, supongo que es seguir creciendo, seguir re inventándome. Tomar nuevos desafíos laborales. Amar cada día un poco más a todo lo que me rodea y dar las gracias por todo lo que tengo, por todas aquellas hermosas personas que forman parte de mi vida.