Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

sábado, 28 de abril de 2012

Cuarto de negro

En el cuarto de negro, las historias siguen escribiéndose desde la orfandad. Siguen apiñándose sobre las paredes, empapelando a los roedores, colocando las trampas de queso y clavando los puñales donde siempre, hondo y sin remordimientos. Allí donde el tiempo no avanza, ni el aire, ni ninguna cosa viviente. Perpetuo. Carcelario. Los relámpagos lo toman todo, con arrebato y mezquindad, como siempre.

domingo, 22 de abril de 2012

No mañana, ni ayer

El amor es ahora. No mañana, ni ayer. Cualquier minuto extra termina en continentes divididos. Queda sepultado en las oscilaciones, desprovisto de sentimientos, obligado al mero recuerdo de un cuerpo que solía latir por alguien. La realidad, es que hay un momento para cada cosa. Para perder, para ganar. Para sentir, para hacernos los tontos. Pero la gracia está en darse cuenta de esos instantes, únicos y pasajeros si no se alcanzan. La gracia está en apropiarnos de ellos, de la emoción, del sentimiento, de la palabra. El amor es ahora. No en la prehistoria, ni tampoco en la fantasía. Para él, no existe el tiempo ni las limitaciones, todo lo demás, es simple tontería. Lo verdadero reside en cada vena que palpita, que se aferra, que reclama, que comunica y grita. Todo lo demás, es simple y pura agonía.

jueves, 19 de abril de 2012

Espacios relacionales

Todos, en la vida, tenemos espacios donde nos sentimos cómodos, y otros no tanto. Y según esa dinámica, nos vamos moviendo entre lo que nos es placentero, y lo que tenemos que ir pudiendo aprender a tolerar y/o manejar de la manera más adaptativa posible. Sin embargo, además de esos espacios, existe uno mucho mas íntimo que los otros dos; el espacio personal o privado. En ese espacio, uno tiene libertades especiales, sentimientos de seguridad, cobijo, tranquilidad, relajo, etc. Es un lugar que permite al self "simplemente ser y estar" y vivirse como tal. Es un espacio donde no hay que rendirle cuentas a nadie, y por el contrario, disfrutar de nuestros intereses, descansar, y descargar energías negativas para recargar las positivas. Es un espacio para respirar profundo y sentir el cuerpo liviano. Una situación de completa unidad y armonía. No obstante, el problema de los espacios relacionales, es que de vez en cuando, ese espacio íntimo es vulnerado en su esencia y sus derechos, nos sentimos amenazados, coartados en esa sensación de libertad que es necesaria para proteger la sanidad mental y la cordura. Y por experiencia propia, una de las peores sensaciones del mundo, es sentir que no hay lugar en el cual puedas estar tanquila, en paz contigo mismo. Sentir que te han invadido de tantos frentes y maneras posibles, que no se vea probable, la existencia de un lugar físico ni imaginario, que pueda entregar sentimientos de bienestar y equilibrio. Es sin duda, una de las situaciones más perturbadoras de la vida, al menos para mi.

martes, 17 de abril de 2012

Ciclos de ir y venir (II)

"El funcionamiento más diferenciado de una persona inspira a otros a focalizarse y ser más responsables de ellos mismos. Esto no resulta de demandar que otros sean diferentes o de amenzarlos si no cambian, sino de establecer una orientacion responsable para uno mismo que no dependa de la cooperacion de nadie". 
(Texto de Ansiedad Crónica)

El problema de los ciclos de juntidad e individualidad, es que muchas veces, para aliviar la tensión, uno de los miembros de la pareja, observa al otro como más débil, y pasa a hacerse cargo de sus necesidades. Es como "rescatado" por el otro. Cuando los montos de ansiedad se elevan, el rescatista demandará cosas del otro, y se volverá exigente, y por su parte, el rescatado querrá volver a obtener su individualidad perdida. Sin embargo, habiéndose acostumbrado a la dinámica, cuando se sienta solo, intentará que el rescatista vuelva a realizar las cosas por él. El gran problema de esta situación, es que uno no puede (ni debería) hacerse responsable de la madurez y logros del "pasivo", y menos conseguirlas o demandarlas, a través de castigo y recompensa. En una relación amorosa, la pareja se tiene que motivar a ser mejor por un deseo personal de serlo, y la otra persona sólo debe promover el diálogo y la toma de consciencia.

Seguir / Detenerse (4)

Why I can't let it go?

Release

Uno puede decidir muchas cosas mentalmente. Puede decir "ya, ahora es el momento", "ahora sí que lo digo", y tener todo un discurso preparado. Ensayado durante horas. Sin embargo, el ser humano tiene otros niveles que también conversan y deciden. Y por mucho que la cabeza tenga todo claro y ordenado racionalmente, el cuerpo también se manifiesta. ¿Qué es eso que se siente apretado por dentro? ¿Qué significa? ¿Qué quiere decirme? Cada vez que la mente está lista, el cuerpo no. ¿Qué es lo que no puedo soltar todavía? What else do I need to be ready?

lunes, 16 de abril de 2012

Noche de volcán

De noche, como muchas otras. Caen los relámpagos sobre mi cuerpo, se retuercen. Las fauces y el volcán, unidos, estremeciéndose, generando la debacle. Tanto fuego y sin barreras, sin nada que le conduzca a la calma. Se mueven los océanos en ira y tempestad. Algo necesita salir, ser liberado. Sube desde las vísceras a las cuerdas vocales. Sube desde las entrañas hasta las groserías. Algo quiere decir a la cara y no se atreve. ¿Pero qué más da? ¡De una vez por todas, suéltalo! ¡Déjalo ya! Que se queme en la tormenta, y a mi, me sulfure el interior; ese cuarto de negro sujetado a la controversia, impulsado desde la cólera. ¡No más!. Que por fin se desate la furia y emancipe a la verborrea.

Anfiteatro

La vida de anfiteatro es curiosa. Casi irreal, o talvez, del todo. En el escenario, se interpreta un guión, en el cual, está todo dado, todo escrito, explícito, manifiesto. Te dicen qué personaje debes ser, cómo actuar, qué sentir, qué emoción debes transmitir al público durante todo el espectáculo, y cómo lograrlo. Te dicen incluso, cómo debes vestir, qué accesorios utilizar, la voz, las miradas, los gestos, etc. Es el resultado de un profundo y acusioso estudio acerca de los personajes, la obra y su trama.
En cambio, cuando el telón baja y las luces se han apagado, ya no hay nada más que representar. Los actores cuelgan los disfraces y comienzan a vivir la propia vida. Se sacan el maquillaje para mostrarse al mundo tal cual son, sin caretas de por medio, sin escenarios ni ficción.
La vida de anfiteatro es muy curiosa. Ensayada, como sacada de un molde, como levantarse todas las mañanas y llevar a cabo la misma rutina de siempre, como fluir con la corriente acostumbrada, sintiéndose vacía de sentido, de identidad. Mientras se interprete bien el rol, el público estará contento, habrá recibido lo que esperaba, lo que vino a buscar. Como si lo que sucediese bajo el telón no le importara a nadie, ni siquiera a uno mismo en su pobre olvido. Como si el anfiteatro pasara a ser de pronto la realidad, y lo detrás de las bambalinas, lo paralelo. Como si no sentirse parte, o no sentir del todo, fuese un sentimiento de locos, algo sobre lo que escribir talvez, en una próxima novela. Quizás el anfiteatro es real y yo no me enteré. Quizás vivirse como pregunta es de filosóficos. Quizás, sentirse vacío es sólo de limítrofes. Quizás a nadie le interese.

domingo, 15 de abril de 2012

Inconsistente e insípido

Cuando no sabemos mucho cómo expresar ciertos sentimientos específicos, las analogías son útiles, sobre todo, aquellas de restorán. No sé si les ha pasado, pero a veces, con algunas comidas, uno siente que son poco suculentas, como inconsistentes, o insípidas. Son esas comidas que mientras las miras en el plato, no terminan de definirse, como si no supieras qué cresta te dieron. Piensas que la receta no tomó forma, que le faltó cocción, algún condimento para sazonar, o que el chelf de frentón se equivocó en su rol.

Tengo esos sentimientos ahora. Como nunca terminar de saber a qué atenerme, ni qué estoy realmente degustando. Siempre con continuas sorpresas, y no de las buenas, sino de esas que te hacen replantearte por qué entraste a ese restorán en primer lugar. Finalmente, ¿qué es lo que te amarra tanto? ¿Por qué uno sigue yendo a comer al mismo sitio, a pesar de los disgustos, de la incomprensión, de la indiferencia? ¿Por qué seguir pidiendo el menú, si sabes que no hay nada nuevo o mejor? ¿Por qué resistirse a lo inevitable? Es simplemente, otro plato más, inconsistente e insípido. Y talvez, entre seguir intentando algo ya fallido, ¿por qué no conocer otro restorán?

sábado, 14 de abril de 2012

Seguir / Detenerse (3)

¿Puede alguien, decir que está enamorado de la única persona que amará toda su vida, y al mismo tiempo, hacerle tanto daño?

¿Cuándo y bajo qué criterios, puede ser eso realmente amor?

jueves, 12 de abril de 2012

martes, 10 de abril de 2012

Ciclos de ir y venir

"Juntidad e Individualidad". Cuando una persona se siente "invadida", generalmente aparece cierta disconformidad creciente con la situación. Al experimentar la sensación de tensión máxima, aparecen altos montos de ansiedad, y entonces, la tendencia natural de la especie humana (así como también, la de otras especies), es generar ciclos de alejamiento. Sólo durante esos períodos, las personas podemos diferenciarnos de nuestras figuras relacionales, y por lo tanto, salir de aquellos comportamientos reactivos y poco adaptativos para el sistema. (Basado en la Teoría Natural de los Sistemas de Bowen). 

Dándole vueltas al tema de la ambivalencia, creo que este mecanismo heredado de la evolución, favorece o facilita que los humanos tengamos sentimientos contradictorios frente a las personas, según las circunstancias, según los propios procesos emocionales, y los del conjunto. Nuestras figuras de apego (desde el nacimiento hasta las figuras presentes durante la adultez) no siempre se muestran ante nosotros, o interactúan, de un mismo modo, sino que en base a estos ciclos de cercanía y alejamiento. Y probablemente, cada uno perpetúa ese mecanismo, actuando o respondiendo de la misma manera. 

Ante la tensión, el individuo reacciona y se aleja, lo que podría interpretarse como una imagen de baja estabilidad para el otro, poca confiabilidad en que esa persona pueda estar siempre disponible, y sensaciones tanto de amor, como de soledad, opuestas e incluso simultáneas. Una vez que la tensión ha disminuido, el individuo regresa a la relación como unidad emocional. Es decir, es un juego continuo entre ser insider u outsider. 

Para mi gusto, este mecanismo finalmente se traduce necesariamente en ambivalencia, pues las personas involucradas en una relación, no sabrán a qué atenerse, ni bajo qué condiciones podrán esperar una conducta u otra. Lo cual, me suena a que las personas tendrán inmensas dificultades para sostener relaciones afectivas sólidas, estables, seguras y confiables. Y en vez de eso, estaremos continuamente tratando de involucrarnos en relaciones momentáneas, que nos signifiquen algun valor emocional puntual, hasta que la ansiedad comience a manifestarse, y queramos abandonar la conexión nuevamente. 

¿Quiénes y cómo, lograrán la juntidad sin sentir amenazado su propio self? ¿Quiénes y cómo, podrán enfrentar la relación sin experimentar la sensación de tensión y ansiedad?

Este mecanismo, tan natural, esperable y dinámico, ¿No será más perjudicial que positivo?

domingo, 8 de abril de 2012

Apegos

Realmente extenuada con la palabra, definición, sinónimos y derivados, en latín, francés o español, de la ambivalencia.