Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 30 de mayo de 2008

¿Eres más feliz?


¿Eres más feliz? ¿Más contenta diciéndolo? ¿Te hace mejor persona, o a mi? ¿Piensas que con eso creces de algún modo, o eres superior? Porque yo no lo entiendo, sinceramente. No sé en qué parte de la cabeza puede caber decir algo tan hiriente. Pisas sobre mojado. Lo sabes. Y es tu mayor pecado. Creer, tan sólo pensar.. que tienes la razón sobre todas las cosas, y que tu mayor experiencia te hace ser juez capacitado. Si la vida fuera mejor con decirlo, te lo aceptaría, pero no, sabes que causas dolor e igual te da un carajo. Puedes ver mi rostro, cómo se apaga, y esas lágrimas que luchan la batalla más aguerrida para no escaparse de mis ojos. Dime... ¿por qué lo haces? ¿Qué consigues? Mientras yo hago el esfuerzo, tú destruyes todo camino recorrido, y entonces retrocedemos en todo sentido. Te equivocas, y tanto, que tu misma haces que yo te odie, que no quiera abrirte la puerta. Por último si dejaras de lado tu orgullo y supieras pedir perdón, incluso ahí sería más fácil, y aún así no eres capaz. Crees que por ser más grande conoces el mundo de una forma de la que yo ni siquiera he oído hablar todavía. Lástima. Porque tú y yo somos personas, tenemos corazones. Y hasta este minuto el mío está quebrado de la peor forma. Vuelvo a preguntarte... ¿eres más feliz haciendo esto?

jueves, 29 de mayo de 2008

Juegos sutiles


¿Por qué jugamos?... no sé, a querer que queremos, a creer que soñamos. Es complicado. Es difícil componer palabras en sonidos coherentes. O dibujar labios de colores que no existen. Es como pretender que las mentiras sean opio, que los cielos sean el suelo. En verdad no sé qué quiero decir, mi propia música está confusa. Hay caminos azarosos, calles perdidas y faroles que intentan alumbrar algo, susurrarme algo al oído sutilmente, y no entiendo, no logro descubrirlo. Un par de alas mágicas, y esos juegos en los que seguimos inmersos. Luego la realidad del hombre, y esa soledad que nos come los gritos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

No lo repitas


No lo repitas, no. ¿Para qué? Mejor no reanudar historias que nunca tuvieron prólogos, ni finales felices. No me mires así, otra vez, para qué hacernos tal daño si suficiente tenemos con el del mundo propio. No me hables, no muevas los labios como si quisieras decirme algo en silencio, con ternura. No vale disculparse a estas alturas, ni pensar en los... "¿qué hubiera pasado si?". Yo ya dejé de usar nuestra bicicleta, se la regalé a una niña que seguía siendo inocente e incrédula. No vale reír, ni llorar, no vale que vengas o que vayas, si no hay puertas entre nosotros, ni tampoco pasajes que junten destinos. ¿Para qué? No alcancé a vestirme, y tú ya estabas en otros ojos. Eso no puede olvidarse, es una película que no habla de dos. No lo repitas, no vale la pena. No se puede perder, ni tener, lo que nunca fue tuyo.

martes, 27 de mayo de 2008

Volaba la cometa


Volaba sobre su cometa de colores con aires de libertad. Y las nubes de su pelo flotaban en un cielo naranjo. Nunca había entendido el sentido del miedo, ni el por qué de un recuerdo que cantaba letras perdidas y un par de ojos cegados en la oscuridad. Lluvia, lluvia infinita, y un viento helado que sonaba más bien a reclamos, o a lamentos de vidrio. Pensaba en los verdes, pensaba en los rojos... mucho color para tan corta vida. Mucho dolor para tan diminuta existencia, y sin embargo, volaba la cometa, correteaba los cielos desde su vestido margarita.

lunes, 26 de mayo de 2008

Huellas de zapato


Huellas de nuestros zapatos circundan los mares, plantan nuevas semillas. ¿No ves acaso las ventanas de colores? Déjate llevar por tus piernas, que te lleven a donde quieras llegar, a donde quieras soñar. Sin tus sentimientos, moriría la ilusión. Se acabaría todo cielo. ¿No ves acaso mi cuerpo brillar? Es todo tuyo, cada parte de mi piel, cada línea de cabello. Pintemos. Si no te conociera, entendería qué es la soledad. Hoy me baño en la luz de tus labios, y juntos nos dibujamos girasoles, escribimos las maravillas de una tierra nuestra. De esos óceanos que nos esconden, que nos protegen. Libera tu duende, abrázame a morir.

domingo, 25 de mayo de 2008

Sequedad de labios


Me cansé. Lo juro. No entiendo nada. Ni siquiera la sequedad de mis labios. Ni ese vacío en la guata, que sube y sube y me cierra los canales, me obstruye la respiración para pronto sentir que me muero. Las manos me sudan. Me quiero bajar. Mucho ruido, y todo a demasiada velocidad. Escucho todo conversar y una mujer por dentro que me grita. ¿Por qué me haces esto? Un puñal afilado bordeando mi cuello, mi corazón ya rasgado. Déjalo. Ya no hay nada de qué arrepentirse, ni nada por qué disculparse. Sólo ve, déjalo. Me quiero bajar. Más rápido de lo que subí. Aprieta los botones, cierra todas las puertas, y ve tú detrás de ellas. Deja de girar, lo ruego. Suena de a poco, un llanto a lo lejos. Me cansé. Me duermo. Me quiero bajar, quiero gritar, o tal vez es ella. O te mato a ti o me mato. Maldito fuego, maldito hielo. No entiendo nada, y luego todo se acaba.

sábado, 24 de mayo de 2008

Experiencia sublime


Experiencia sublime y tus dedos tanteando mi cintura. Mi piel se estremece, veo tu sombra, no te detienes, ni pensamos. Si lo quieres búscalo, no existen filosofías del amor. Quédate aquí, un segundo, un minuto, una eternidad. Hazlo lento, descúbreme bajo tu ser camuflado, o en el centro de la miel, en el universo de tu ser. Hemos cambiado, tú y yo ya no somos los mismos pues nos hemos vuelto a inventar, nos hemos sanado las heridas. Pasado cruel, dulce presente. Ya cruzamos el umbral para caer en las infinitas noches oscuras, y en tus sábanas de fresa. Mientras tú bailabas yo pinté los atajos, dibujé los caminos. Y entonces tú elegiste las palabras del consuelo, y los abrazos del sol. Tenemos el sabor en nuestras lenguas, y ese frío que nos alimenta el cuerpo, que nos lleva a acogernos dentro. No quiero que este fuego se apague, ni que las estrellas se extravíen en un horizonte lejano. No te vayas nunca, no te pierdas. Quiero quedarme dormida en tu regazo, quiero desvanecerme en tus besos y volver a aparecer en tu pecho. 

domingo, 18 de mayo de 2008

Mentira piadosa


Un pasillo lleno de personas. Extraños y sus risas, copas vacías, copas por cargar. Y entre tanta noche oscura, y media luna, tú eras mi único conocido, y a la vez, el ser más lejano de la atmósfera viviente. ¿Qué ironía no? Se me hace difícil creer. Me cuesta confiar, no pensar. Por un minuto tengo tus ojos, conozco su forma, sus colores, cada espacio y cada letra, y al siguiente no sé de quién son, si alguna vez te pertenecieron. Y lo mismo me pasa con tu boca. ¿Cómo creerle a tus labios si hay tanto que no sé? Mentiras piadosas, omisión de información. Y entonces todo lo que sé de ti es puesto en duda. No sé si eres tú, o un extraño más. Pierdo los límites de tus manos y las mías, pues tu figura está en un polo y yo pareciera correr hacia el camino inverso. Pero no es más que mi mente, lo que mis ojos piensan al ver los tuyos. Sólo dime algo, ¿por qué? 

martes, 13 de mayo de 2008

Caja de cristal


¿Cómo podía conseguir armonía interior? Demasiada soledad habitaba en sus sábanas cuando aún creía tenerlo casi todo. No entendía por qué sus lágrimas no tenían razones o sentido, simplemente existían, como si algo estuviese quebrándose dentro poco a poco. Quería ser feliz, con todas sus fuerzas, y cada vez que inventaba un paraíso nuevo, éste terminaba por desaparecer en la línea del horizonte. Estaba cansada. No quería crecer. Una habitación en blanco y negro que ya no podía soportar. Infinitas historias, y recuerdos roídos. Y entonces el mismo ambiente se convertía en una cárcel que la encerraba dentro, que no la dejaba respirar. Maldecía la niña, se había olvidado de rezar. Había olvidado guardar la esperanza, en su amada caja de cristal. 

lunes, 12 de mayo de 2008

Bicicleta y globos de colores


Hoy te vi otra vez. Parecías querer con tu sonrisa y esos ojos inocentes ya conocidos, recordarme tiempos que no existen. ¿Por qué quisiste buscarme cuando ya era tarde? Te tomaste una calma demasiado despacio, no lograste descubrirme. Después quisiste venir en tu bicicleta, con tus globos de colores y tus típicas promesas, a decirme que ahora sí estaríamos juntos. Pero no entendiste, nunca lo hiciste. Los jarrones rotos jamás pueden volver a ser lo que eran. No se puede recuperar los pedazos y armarlos así nada más. Quisiste volver a mis encajes, a mi cuerpo, a una fotografía que yo ya había quemado en el fogón, pero no te dejé. No perturbarías mi espacio de nuevo. Una vez que mientes, ya se deja de creer. Y una vez que te equivocas, es difícil olvidar. Ya no tengo flores para darte, ni tampoco el calibre de mi ser. Confórmate con seguir adelante. Ve a otro lado a crecer.

domingo, 11 de mayo de 2008

Extraversión al mundo


Una niña pequeña habitaba en un cuerpo de grande. En una falda de mujer y zapatos de tacón. Ahí se había querido quedar, resguardándose del mundo, aprendiendo aún a caminar. Y mientras componía sus rizos en trenzas con lazos rosa, la mujer por otro lado, se levantaba por las mañanas a cumplir con viejos roles de papel. Sonreía a los extraños, tomaba su cuaderno. Horas de representar caretas, de inventar nuevas máscaras en una tierra repleta de engaños. La niña sólo jugaba a ser niña y a no crecer. Y en los pliegues de su vestido yacía la inocencia pura, el miedo a perder el sueño y la felicidad. ¿Qué diferenciaba a la niña de la mujer? Etapas recorridas, extraversión al mundo. Una se disfrazaba, la otra se escondía en la oscuridad.

sábado, 10 de mayo de 2008

Línea de muerte


Accidente y la línea de la muerte. La máquina que se apaga y el aire que se va de a poco para dejar la boca seca y el mundo en silencio. Así sintió despertar aquel día. Con una luz blanca a lo lejos, y su cuerpo que caminaba solo desde su cama hasta el jardín. Echaba de menos las lunas, los tiempos de descanso acostada en el pasto, y unos besos furtivos que ya se habían escapado de su reja. Y el alma vagaba sola. Su pecho yacía tieso. ¿Quién le había robado la vida? Al parecer ella misma se la había quitado. Y bajo el tren sólo estaban las cintas de sus trenzas, y un boleto con destino a parajes indómitos. Y en la tierra un gusto amargo, con promesas de un regreso casual. 

lunes, 5 de mayo de 2008

Ángel protector


Gracias por no quitarme las alas. Sé que las puedo perder en cualquier instante, con cualquier dolor, incluso las lluvias y tormentas pueden quemármelas. Y entonces perdería mi lugar en el cielo, ya no podría volar, y sin volar muero. Pero no, tú siempre cuidadoso, protector, no dejarías que me quedara sin sueños, sin ilusiones, sin vuelo. Y así me ofreces bajar el cielo a mi tierra. Y me prometes un mundo lleno de colores. Eres mi ángel, eres mi luz, eres la felicidad que hace tanto tiempo no lograba tener. Hoy la visualizo, hoy la palpo. Estamos tú y yo, en aquel cielo que inventamos, con las palabras, los colores, y los gustos que nosotros hemos querido. Gracias por la estrellas, gracias por el mar. Gracias por las sonrisas, y por cada beso que me das.

domingo, 4 de mayo de 2008

Suerte o desgracia


Vuelvo a preguntarme, por qué no seré capaz de condenarte, de decirte no, de demostrarte que pudiste haber hecho algo mal. No me resulta fácil, más bien me es imposible. Sólo con tus ojos ya me conquistas, y se me pasa toda la rabia, se me olvidan todas las ideas castigadoras donde tu debieses expiarte y pagar por tus pecados. ¿Por qué me sucede? Sigo sin saberlo. No me sonrías así, que si bien te salvas de momento el pensamiento permanece. No me hagas cariño, a menos que quieras enmendarte conmigo. Y no me des tus besos, a menos que me ames de verdad. Esta locura que llevo dentro se desata con la energía de tu piel. Y no quiero desperdiciarla, no quiero envidiarle al tiempo la suerte o desgracia que he tenido.

sábado, 3 de mayo de 2008

Amargándome

Y sigo cayendo en las expectativas, vuelvo a tropezar contigo. Y me lo he dicho varias veces, sé que las cosas tienen que cambiar. No sé por qué no puedo. No sé por qué sigo aquí. Caigo en las desilusiones, me miento y a ti también. ¿Qué es verdad? ¿Qué es mentira? Sólo sé que nadie tiene la verdad en sus manos, y yo por eso sigo intentándolo. Pero a veces no sé por qué viajamos, corremos o nos damos la paz, si en realidad no sé si te importo un poco. Y me lo guardo todo, intento mantener la calma. Intento no vaciar mis ojos por tu culpa, porque entiendo que somos humanos. Trato de no tocar el fondo, pero me cuesta. Incluso pienso en no irme a los dos polos, pero me pasa, no puedo evitarlo. Y entre ambos hay un paso muy pequeño, un segundo sol, al otro oscuridad. No quiero seguir escondiéndome, no quiero seguir sintiéndome así. Capaz que termine todo, no estoy segura. Lo único que sé, es que estoy ahí y allá, y aquí, amargándome.

viernes, 2 de mayo de 2008

Sólo tiempo


Sonaba la gaita otra vez. Pero a lo lejos. Era una melodía que subía y bajaba con el calor de la fogata. Cocinábamos en una olla algo con gusto a amor, y a veces era tan insípida que se parecía más a la soledad. Y entonces yo tenía sueño, y tu dejabas que mi cabeza descansara entre tus piernas. Y no eras tú porque éramos el paisaje y yo. Y la hierba tranquila bajo mis oídos. Hasta la música parecía provenir del suelo, o quizás de mi. Sólo tiempo, pensé. Eso es lo que necesito. Y luego sentí un aroma como a azahar. Y a la distancia su blancura. Y cerré los ojos, y soñé. ¿Quién me había exiliado del mundo? ¿En qué puerto te había perdido? Incluso franjas de colores había entre las nubes, y sentía un tacto extraño. Así me despertó de pronto un beso. Pero no era el tuyo. Era el frío. Guardé la armónica, apagué la olla, y me volví a dormir. 

jueves, 1 de mayo de 2008

¿Qué nos pasó?


¿Qué nos pasó? ¿Qué nos separó de niñas? ¿O fue de grandes? No lo entiendo yo ni tú. Sólo vemos los trenes vacíos pasar y no sabemos esquivar los vientos. Percepciones en la vida hay muchas, y vaya que las nuestras son diferentes. ¿Quién tiene la culpa? Yo no cerré la puerta, tampoco creo que hayas sido tú. Y aún así estamos de lejos observando en la penumbra. Sé que queremos dar el paso y ninguna ha sido lo suficientemente fuerte. O ha tenido el coraje necesario. ¿Qué nos pasó? ¿Qué fue lo que nos llevó a los extremos del mundo, de la soledad? Ay pequeña, o pequeña yo, a este punto no importa la edad. O quizás fue precisamente eso lo que quebró todos los recuerdos. Tengo fotografías borrosas, y esos momentos tirantes en los que no sabemos qué decirnos. Sonreímos, con ironía, con timidez, con lo que sea. Y estamos en la más profunda evitación. No sé por qué. No puedo explicarlo. Son las curiosidades de la vida. ¿Qué nos pasó? Quisiera tener las razones a mano para poder solucionar este rompecabezas. Quisiera poder columpiarme contigo una vez más.