Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 26 de agosto de 2011

Viaje (XIII)

Anochecer
Continúa el frío
Los días nublados
Y ese poco de lluvia
Permanece cierta incertidumbre
Tiempo después
Una cuerda floja en el otoño
A veces sí, a veces no
Recuerdos de una arboleda en el parque
Centésimas de segundo
El automóvil en la oscuridad
Un ángulo inexacto
Palabras con torpeza
Y un corazón retorcido en el espacio
Intentas convencer de las oportunidades
Traes la persuasión, el engaño o la verdad a la conversación
Y aún así, terminas de frustrarme
Me pregunto a qué le he puesto mi dedicación
Luego, la luna solloza
El aire ya no es tan helado
Y las historias vuelven a dar giros inesperados
Esos que parecen inexplicables a la razón
O realmente estúpidos en su análisis
No quiero perderte... me dices
A veces no es suficiente... respondo.

Opposites

Nunca me convences de lo contrario.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Hired

Hoy sentí otra de las emociones más grandes de mi vida. Hace poco, mencioné que una de ellas era entregar una boleta con mi nombre a los pacientes. Era como estar en el Diván propiamente tal, ese con el cual yo tanto había soñado desde mi época escolar. Significaba todo, hacer un encuadre, ejercer la profesión, estar en contacto con las personas y ayudarlas a salir o enfrentar, sus dificultades. Desde que entregué la primera boleta, me sentí grande, me sentí realizada, y hoy... vuelvo a sentirme inmensamente satisfecha conmigo misma, encaminada en mi desempeño profesional, dando mis primeros pasos al cumplimiento de mis más grandes anhelos. Hoy, fui contratada en un centro de atención clínica. Quedé entre varias personas que postulaban, ¡me escogieron a mí! Estoy demasiado feliz. Eso. 

sábado, 20 de agosto de 2011

En Bolsón Cerrado

Algo así entre primavera y otoño, esos días donde no hace calor, ni demasiado frío. Donde las hojas están verdes, con la humedad. Y un tímido sol te acaricia y al segundo después, las gotas de lluvia le hacen la competencia. Caminaba por la calle, tomaba el bus en un país lejano, nuevo, desconocido. En un mundo con su propia musa y las mágicas historias por contar. Siempre me pregunté cómo sería estar allí, en Oxford. En la mística de sus letras, de las poesías. Conociendo cada rincón de su existencia, respirando el mismo aire imaginativo y soñador. Tomando el mismo lápiz, escribiendo unas líneas nuevas al creador. Y ahí estuve. En su casa, en su vida. Descubrí Bolsón Cerrado con mis dedos. Comprendí su significación. Fue un momento increíblemente imperecedero, como sus tierras. Y luego de visitar su hogar, junto a los cuentos para niños, la insignia de su nombre, y aquella ventana de inmortalidad y creatividad, volví a la calle y nuevamente cogí el bus. Recorrí un sendero de verde, con piedrecillas de arcilla. Crucé una puerta hasta llegar un letrero que decía J.R.R. Tolkien. Otra vez sentí esa energía que me invadía, esa ingenua admiración de tantos años. Estaba en su lápida, en ese romántico universo detenido en el tiempo, de Beren (el maestro) y Lúthien (su esposa). Toqué la piedra, me sentí parte. Conversé con su espacio, con la naturaleza y sonreí. No podía creer que estaba ahí. Luego le escribí una carta, y finalmente me despedí para regresar a mi casa, y a la cotidianidad. Mientras saboreaba ese último suspiro con gusto a lembas, recordé que, "Incluso la mano más pequeña puede cambiar el curso del futuro" (Tolkien).

jueves, 18 de agosto de 2011

El correr de las horas

El día comenzó temprano. Alguna pesadilla que duró largo, y luego, la lluvia. Un sueño que no significó descanso. Después, el pasto estaba majestuosamente blanco, y del cielo caían y caían copos de nieve. La lluvia, no ha parado desde entonces. El frío, se sentía desde anoche. Y una conversación con tinte fatalista tenía lugar entre los árboles y el parque, la tarde de ayer. Una tarde de luces, de discursos, de disculpas, de paciencias, de llanto, de decirse las cosas de frente, hasta el último aliento. Y luego, el silencio, la oscuridad, las miradas sin propósito y la amarga espera de la decisión. Después, una apuesta por la oportunidad y el futuro, un abrazo apretado y tu hombro junto al mío. 

miércoles, 17 de agosto de 2011

martes, 16 de agosto de 2011

Lluvia y otras tonterías

Una noche de insomnio. Sí, una de esas noches donde el corazón está intranquilo y la cabeza incesante. Pienso en tantas cosas. Deseo, muchas otras. ¿Qué ocurre conmigo? No me entiendo. Se retuerce en su misterio. Llueve, sin parar. Cae agua en esa vorágine vida. Y cada vez que llueve, se apodera de mi un sentimiento de tristeza, un poco de nostalgia, y ese algo que no sé cómo explicar, pero que me derriba por dentro. Cada vez que llueve, tengo esa sensación de falta. Me veo a mí misma siguiendo un camino trazado por otros, por la rutina, por la costumbre, por la comodidad. Es como ser un humo blanco en la nada. Hace algunas horas, le dije a alguien que del mundo cambiaría el diagrama de las historias. Y ese alguien me preguntó de vuelta, ¿de las historias que tejes o las que te trae el mundo? Tras el universo mágico de los segundos, me di cuenta que miro mucho al pasado, intentando modificar un guión que ya no existe, que fue. Pienso en los "que hubiera pasado sí..." constantemente, e imagino cómo sería redactar una versión distinta de los hechos. Y eso me tortura, día a día. No lo puedo transformar, no puedo hacer que las cosas que fueron sean mejor. No puedo cambiar a la gente que más quiero. Tengo que entenderlo, de una vez por todas. Aunque sea con el dolor de mi alma, aún cuando me signifique estrellarme a la verdad. Lo que me trajo el mundo, es lo que es. Ni más, ni menos (ojalá fuese menos). Y entonces, ¿qué hago con todo esto que siento? ¿Dónde lo guardo? ¿Dónde me lo meto? Quisiera poder mirar a las personas que amo con otros ojos. Quisiera poder cambiar también, el diagrama de las historias que yo tejo. Algunas están tan equivocadas, pero así seriamente extraviadas, que al final del día, cuando me voy a dormir, me siento profundamente insatisfecha conmigo misma. Sé que he repetido más de una vez, que en uno están las respuestas para ser feliz, sin embargo... ¿Dónde mierda encuentro las mías? ¿En qué parte de mi están que no las descubro? Creo que los días de sol son más fáciles, porque uno no piensa en tonterías (necesarias). Uno simplemente camina con la sonrisa de que "hoy será un gran día".

domingo, 14 de agosto de 2011

Sueños y planes

Hoy me pasó algo extraño. Me sentí vacía, como que algo me faltaba. Me vi quedándome atrás, muy atrás. Verán, cuando te das cuenta de que las demás personas tienen brillos en sus ojos,  y se ven felices, con sueños, con los planes de la vida tan encaminados, casados o recién comprometidos, te preguntas a dónde te estás dirigiendo tú, cuáles son tus deseos, tus ilusiones. Y entonces, de repente sentí que no tenía respuesta para ninguna de esas preguntas. Sentí que no tenía nada. Me vi estancada, como no yendo a ningún lugar. Me vi rodeada de posibilidades remotas. ¿Dónde están mis planes? ¿Cuándo voy a poder alcanzarlos? Talvez me desespero por nada, talvez, contigo estoy muy lejos de llegar a una realidad, o talvez, el pensar que podría ser yo, me hizo ver que también quiero ese futuro, más de lo que yo creía. 

Juanita y María (4)

Juanita: ¡Qué rico que viniste a verme!
María: Ha pasado mucho tiempo, pero aquí estoy.
Juanita: ¿Y cómo has estado?
María: Uf, si supieras... hay tanto que contar.
Juanita: Ahh, ¿sí?
María: Vi el mundo en su inmensidad.
Juanita: De veras, ¡el viaje!
María: Todo era arquitectura en su grandiosidad. Y fue, emocionante.
Juanita: ¿Qué fue lo que más te gustó?
María: El vuelo.
Juanita: ¿De quién?
María: Mío.
Juanita: Ahhh, tú siempre con esas pillerías poéticas.
María: Y tú siempre con esa ingenua simplicidad.
Juanita: Me conoces. Y en fin, ¿en qué estás ahora?
María: Laburando. Ha llegado el momento.
Juanita: Sí, el tiempo nos alcanza a todos.
María: Ay Juanita, nunca es suficiente.
Juanita: ¿Qué cosa?
María: Eso, todo sigue igual aquí. En esta celda.
Juanita: Ay María, lo hemos hablado tantas veces.
María: Sí Juanita. Tenme paciencia.
Juanita: ¿Y qué sientes?
María: Rabia, dolor, alegría, envidia.
Juanita: ¿De quién?
María: De ese hombre que sigue siendo el mismo estúpido de siempre. Por un minuto pensé que le quedaba poco.
Juanita: Y no ocurrió, ¿verdad?
María: No, maldición. De ahí la rabia y el dolor.
Juanita: ¿Y la alegría y la envidia?
María: Mi camino despega. Esa es la alegría. Son mis primeros pasos.
Juanita: ¡Verdad! Te felicito.
María: Gracias, siento que cumplo mi tarea.
Juanita: ¿Y la envidia? Es la última que falta.
María: ¿Recuerdas al lobo con piel de oveja?
Juanita: ¡Cómo olvidarla!
María: Pues ella, me da envidia ver que le va tan bien sin mí, y que todo se ha borrado como si nunca hubiésemos existido. ¿Podré hipnotizarme para olvidarla?
Juanita: ¡Ay María! Sabes que no es posible.
María: ¿Por qué no?
Juanita: Porque no se puede llegar y borrar a las personas.
María: ¡Pero ella lo hizo!
Juanita: Y eso no significa que esté bien.
María: ¡Ay Juanita! Dime tú qué hacer.
Juanita: No sé María, supongo que dejar ir, y esperar.
María: Es que es tan difícil.
Juanita: Lo sé, María. Pero falta, todavía falta.
María: ¿Para?
Juanita: Para que puedas estar en paz contigo misma y con los demás.
María: Para que pueda ser libre.
Juanita: Así es María.
María: Ay Juanita, siento que faltan años...

sábado, 13 de agosto de 2011

Viaje (XII)

Anochecer
Han transcurrido los meses
Se han hecho eternos los minutos
Ya no queda rastros del otoño
A veces, algo de lluvia
Tiempo después
Esa distancia ridícula pero cierta
La incomodidad perfecta
Y esa sensación de que ya nada es como antes
Recuerdos de un cuarto de rojo
Centésimas de segundo
Nos cuenta hablar
Se nos hace difícil mirarnos con los mismos ojos
El carácter se nos ha puesto rápido, demasiado...
Y hasta los besos tienen otro sabor
Intentas convencer del dolor y las semanas
Traes la paciencia y el trabajo a la conversación
Y aún así, la lejanía es evidente
El cansancio, la poca tolerancia
¿Qué nos ha pasado?
Talvez la Europa, talvez los estudios
Quizás una luna rota
O esa mano fría en mi clavícula
Desespera, se inquieta
Cierra los labios en una oscuridad
Siento que ya no me quieres... me dices.
Estás insoportable... respondo.

viernes, 12 de agosto de 2011

Mi opinión de la educación

El tema de la educación tiene grandes aristas. Mientras eso no se entienda estamos mal. Es por eso que las marchas se equivocan al creer que de un día para otro se pueden tener listas las soluciones. No, esto hay que pensarlo, buscar las maneras que sirvan y no simplemente traer lo que ya está obsoleto en otras partes.

En primer lugar, la educación comienza en casa. ¿Cómo profesionalizar a los padres de los alumnos que hoy están en los colegios? De nada sirve si los padres no son capaces de enseñar a sus hijos las cosas básicas. Creo que un buen método son instituciones como Crece Chile, las cuales se dedican a enseñar a personas que, por ejemplo, no terminaron el colegio, para que puedan sacar el 4to medio. La cultura y la mentalidad del chileno tiene que cambiar también. No esperemos que nos den todo, y salgamos a buscar. ¿Por qué países desarrollados tienen un sistema de reciclaje increíble y aquí botamos todo a la calle y nos da lo mismo? Porque mientras el problema no toque mi puerta, no me importa. No puede ser así. No más. La gente tiene que ser activa en la transformación del mundo. Salgamos a educar, salgamos a crear. Enseñemos a nuestros hijos a no mentir, a no robar, a no ensuciar, a cuidar el medio ambiente, y cosas tan básicas que parecen nunca ser obvias.

En segundo lugar, la educación de los colegios públicos y subvencionados tiene que cumplir con estándares de calidad que le garantice a los estudiantes de enseñanza básica y media, salir del colegio con el aprendizaje mínimo certificado. Estos estándares sólo se garantizan en la medida en que somos más estrictos y fiscalizadores con las examinaciones (no donde se cuenten sólo a los 5 mejores alumnos para dar el simce y así falsear los resultados). Basta con lo chanta, lo mediocre y la ley del mínimo esfuerzo.
Por otra parte, la calidad tampoco se consigue con educación gratuita, pues menos recursos tendrían los establecimientos para garantizar dicha educación, por el contrario, hay que hacer una planificación y organización adecuada de los recursos. Esa es la diferencia entre hacer utilización de las platas a que los dueños se las guarden en los bolsillos. Si miramos países extranjeros, la mayoría de los colegios son públicos (muy poca gente accede a los privados porque son muy caros, y además, porque la educación pública provee de educación de excelencia a todos sus alumnos).
Y también, dicha educación se consigue con un buen profesorado, que sea sujeto a evaluaciones de desempeño, y que (cuando él fue estudiante) haya entrado a la universidad a ser profesor, con un puntaje de calidad y no porque era lo que le alcanzaba. Gracias Sr. Lavín, por premiar a los estudiantes que obtengan arriba de 600 puntos y entren a pedagogía. Falta no dejar entrar a ninguno que tenga bajo los 580 (o algo así). Basta de que el señor Gajardo no quiera implementar dichas evaluaciones y de que se escude en los estudiantes. Es súper fácil reclamar y no ayudar en nada a lo que supuestamente es tu profesión. En vez de servir, la está obstaculizando.
Ahora, para incentivar que estos profesores se ubiquen no sólo en colegios privados, debe garantizárseles también, un salario (no igual, porque eso será imposible), pero sí significativamente más alto del actual. (Cómo se consigue eso?... todavía sigue siendo una duda latente en mi. Recibo opiniones y comentarios).

En tercer lugar, entra en acción el tema de la educación universitaria. Este punto en sí, tiene grandes problemáticas también, pues incluye desde los conceptos que se manejan socialmente hablando, hasta el rol de la publicidad y los medios.
Basta de la publicidad engañosa de las universidades, y de ese afán de conseguir alumnos hasta el punto de entregarles la carrera gratis + auto, si es que se matricula. Esto no es un combo del mc' donald. No todo el mundo TIENE que ser un profesional. Nos han metido tanto en la cabeza que si no entramos a la universidad somos nadie, que ahora tenemos muchos jóvenes endeudados y ningún puesto de trabajo. Basta de la falsa promesa de que entrar a la universidad te garantiza el futuro. ¿Dónde están las carreras técnicas? ¿O los otros puestos que también son necesarios en la sociedad?
Basta de que cualquier sujeto crea que puede montar una universidad y no rendir cuentas a nadie. Debería haber más fiscalización de los programas que se imparten, para que no salgan carreras chantas que después no sirven de nada. Debería haber fiscalización estricta de a dónde se destinan los recursos ingresados a esta institución.
Por otro lado, el ingreso a la universidad no debería ser gratuito (pues sino, ¿cómo se financiarían?, además, nadie querría poner universidades si es que no le significara algún tipo de inversión también, y en ese caso, obviamente habrían menos posibilidades de estudiar). Los argentinos ya nos dijeron que la educación gratuita sólo trae peores consecuencias, PERO, claramente debería ser de mayor acceso a TODOS los chilenos. Ese precio, debería también ser fiscalizado y estar dentro de un rango por ley permitido. Pues, el gran tema es que NADIE DEBERÍA QUEDARSE FUERA DE LA UNIVERSIDAD POR NO PODER PAGAR, PERO MUCHOS DEBERÍAN QUEDAR FUERA SI ES QUE SUS NOTAS Y DESEMPEÑO NO SON DE CALIDAD. ¿De qué nos sirve tener mil ingenieros o abogados o lo que sea, si el 50% pasó los ramos copiándole al de al lado, faltando a clases y no cachando nada? Según mi perspectiva, el criterio de ingreso a la universidad debería ser mi buen puntaje de entrada y mis conocimientos, no si tengo plata o no. Por lo tanto, subamos los puntajes de ingreso a la universidad a un rango que sea lógico, y no permitamos que una persona entre con 350 puntos a ser profesor.

En cuarto lugar, diseñemos mayor cantidad de puestos de trabajo, o llegaremos a ser como los españoles, que tienen una gran población de egresados, todos cesantes y sin nada que hacer. Este tema es bien difícil y siempre me ha dado mucho que pensar. ¿Cómo creamos más empleos?
Creo que parte de los recursos tienen que venir también, de colocar más impuestos. Esto siempre ha generado encarnizadas luchas, pues, aparece el cobre, el cigarro, etc. Lo único que se me ocurre decir, es que el cigarro debería ser el último impuesto para la educación, por 2 motivos; el primero, encuentro que es lo más poco ético y honorable, decir que la educación de los chilenos se paga con el vicio de la gente, y segundo, no se puede depender de algo que, al ser más caro, la gente dejará de consumir y nos quedaremos en las mismas.

Como ven, si en 20 años o más, no se han encontrado soluciones, sinceramente no creo que sea por falta de voluntad política, sino porque el tema no es fácil. No sirvió la LOCE, no sirvió el modelo español de enseñanza, no sirve el proyecto GANE, ni sirve el modelo japonés de matemáticas.
Tampoco sirven las marchas con destrucción, ni con violencia, sirve que en serio la gente se siente en una mesa de diálogo y que no se paren de ahí hasta que hayan pensado algo realmente inteligente. No pongamos medidas a corto plazo, o cosas de otros países que ya no funcionan. Unámonos como chilenos y pensemos y apliquemos para la sociedad que somos. Cada uno de nosotros tiene una idea que aportar.

BASTA DE POLITIZAR Y DE TOMAR LA EDUCACIÓN COMO UNA FORMA DE "CAGARSE" AL GOBIERNO DE TURNO. Y sentémonos a pensar algo que (sin importar la bandera política) saque adelante al país, porque será un beneficio para TODOS los chilenos, y no sólo para un sector económico o para un partido político. ¡Cambiemos la mentalidad de los chilenos! Porque la educación no es sólo un tema "educacional" (valga la redundancia), es CULTURAL, SOCIAL, ECONÓMICO, POLÍTICO, etc.

Es mi humilde opinión. 
Pueden no estar de acuerdo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Vaso medio lleno

Estuve varios días mirando la pantalla, pensando si talvez, tenía algo que decir. Y la respuesta parecía ser nada, pues el espacio estuvo vacío, las letras en reposo... hasta ayer. Creo que de a poco han vuelto a aparecer las palabras, con su tinte melancólico, con su gota de enamoramiento y con su poco de ingenuidad. O quizás, traté de mantener la boca en silencio, por un segundo, por breves instantes, cosa que claramente, no me resultó. Sea A o B, el caso es que el vaso vuelve a estar medio lleno, y ahí es cuando todo fluye en ese caudal de los poemas. Quiero dejar de ser prisionera, de esto, de lo mismo, de las ataduras que no son mías pero sí, de lo que me arrastra, hace años. Sin embargo, no sé cómo, no sé cómo salir, cómo liberarme. Sigo en el mismo cuadrado pintado de blanco y las cadenas. Estoy en pleno apogeo, en una etapa que despega y me hace feliz y a la vez, mirando la pantalla, pensando si talvez, valdrá la pena volver a decir lo mismo. 

martes, 9 de agosto de 2011

De vuelta


Ya de vuelta en Chile. No hubo más. Se saborearon los colores. Se respiraron otros aires. Bajó la lluvia, cantaron los árboles. Se pintaron de ladrillo las paredes, con sus ventanas blancas, las columnas y las puertas de rojo, de azul o de amarillo. Se acabó el recorrido por kilómetros de verde, se hicieron las maletas, con tristeza y nostalgia. Brilló por última vez ese campo de flores. Y así, en la dureza de la calle, dejamos en el umbral a seres queridos con ojos de pena, y a risas de una pequeña niña con rostro confundido. Parecía no entender que todo llegaba a su fin. Y el avión nos trajo, de vuelta al Chile querido, entrecomillas. Me encanta mi país, aborrezco mi metro cuadrado. Pero no importa, estas letras no vinieron a escupir, sino a bailar. Disfruté tanto. Amé tanto. Cada respiro me trajo algo nuevo que aprender. Y ya de vuelta en Chile, se me abren las oportunidades, comienza lo más difícil, pero también, lo más excitante. Mañana es un día importante. Me alegra, me inspira. Y espero cruzar ese horizonte con éxito. Espero poder participar de la construcción del mundo.