Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Otro cóctel?


A veces, me hundo sólo un poco más contigo. En la niebla. Más para mal que bien. Trituramos fantasías. Nos tomamos el cóctel de la indiferencia. Conservamos intacto el paisaje sin reclamos. Enmudecemos. Queremos creer que esto alguna vez, resultará.

lunes, 11 de octubre de 2010

En la celda


De tiempo en tiempo caigo aquí otra vez, cuando la desesperanza me invade, cuando quiebran el metro cuadrado de resilencia que me queda. Caigo aquí en las líneas, en las palabras, en el puño ensangrentado. De tiempo en tiempo vuelvo. A los orígenes. A todo tiempo pasado que no fue mejor. Miro la pantalla con el corazón en la mano, sin pulso, inherte. Y sigo teniendo el mismo nudo en la garganta, apretado, maloliente. Me lastima, no sabes cuánto. Me hace tanto daño este círculo sin paredes y esa cadena chirriando en la esquina. De tiempo en tiempo caigo aquí otra vez. En la celda. Pero ni la racionalidad, ni las emociones, ni nada, ni siquiera una pizca de segundo existe que me ayude a escapar.

Desaparecer

En noches como estas vuelvo a pensar que estoy sola. Que no tengo a nadie. Que soy un ente solo, en un mundo solo. Me tapo la boca, me escondo bajo mi cama. Vuelvo a pensar que no sé para qué existo, ni para qué nací. Sólo ando día tras día sin un propósito, sin una razón. Y para rematar, camino bajo un cielo negro y en una senda de mentiras, de estupideces, de llanto y dolor. En noches como estas quisiera desaparecer, quisiera ser el recuerdo de una ilusión no nacida, un fragmento de episodio, un dèjá vu que no existió.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Justo cuando más te quiero...


A veces, estás ahí, con la presencia, la figura, pero no con el corazón. Estás ahí, resguardándome la espalda, mirando el cielo, o la televisión. Me das una sonrisa, de vez en cuando, y me preguntas cómo estoy, si necesito algo. A mi sólo me alcanza para mirarte a los ojos y decirte que todo está bien. Sonrío, como todas las veces, y mi mente se va con la fantasía y la imaginación. Sí, de tenerte. Aquí, allá, adentro y afuera. Y justo cuando más te quiero, entre mis piernas, en el pincel, no te puedo sentir, no te puedo respirar. Sucede en un fragmento de segundo. Y entonces, quisiera esa caricia tuya, o el beso que me hace erizar toda la piel. Quisiera esa mirada que atraviesa mis sentidos, y ese dedo recorriendo la hilarante oda al cuerpo. Justo cuando más te necesito, cuando más te amo, estás ahí, pero sin tu persona. Estas ahí, o allá, en silencio, mirando el cielo, las nubes o la televisión.

jueves, 16 de septiembre de 2010

The eternal cruelty


No me digas. Ya lo sé. Otra vez estás ahí con tus mismas estupideces de niña de 5. Haciendo llorar, haciendo hervir el corazón. Ya lo sé. Tú ni siquiera te das cuenta, o talvez sí. Me he quedado perpleja tantas veces, algunas en la sombra, otras, viendo cómo te es tan fácil ser tan cruel. Y me he reído en silencio cuando dices que creciste, que cambiaste, cuando en realidad, sigues siendo la misma inmadura, resentida y cruel de siempre. No me digas. Ya lo sé. No me quieres ni un poco. Qué triste es darse cuenta de eso.

martes, 31 de agosto de 2010

Taza de café

Mientras algunos encuentran su camino, la paz o las mariposas, yo todavía estoy entre el aquí y el ahora, y esas fotografías añejas. No hallo la forma de encontrar mi centro, mi equilibrio, la taza de café que me de armonía. No encuentro la forma de despojarme de tanto trapo sucio, de dejar a la deriva, con la espuma, como un barco que se hunde, todo aquello que me ha y sigue provocando dolor, rabia, miedo, angustia. Tantas veces me he propuesto sonreír, mirar para adelante y olvidar, sin embargo, las sombras me pisan los talones y de vez en cuando vuelvo a sentir que todo me asfixia, que me lastima. Tengo consciencia de enfermedad, sé que algo no anda bien pero aún no he sido capaz de dar el paso que me falta; sanar. Y entonces, de vez en cuando, vuelvo a sentir que nada tiene sentido y que no sé qué quiero hacer ni para qué estoy en este mundo. No estoy de manos atadas, y de alguna forma sí, inconsciente o subliminalmente. Estoy entre el querer y el no poder. ¿Qué es más fuerte? A veces, la vivencia gana a la razón y entonces, la taza de café queda pospuesta hasta nuevo aviso. Talvez, de vez en cuando, sepa cómo volar por los senderos correctos.

domingo, 29 de agosto de 2010

Wedding

¿Qué es el amor? Tengo esa emoción en el estómago que sube y baja cada vez que pienso que una de mis mejores amigas se va a casar. ¿No es bello el amor? ¿No es cielo estrellado y paraíso rugiente al mismo tiempo? Debería empezar a sentarme frente a la ventana, con una taza de té y el sol golpeándome la cara. Sí, debería comenzar a poner mi corazón en esa cubeta de fantasías, para tomar la pluma y escribir algunos versos, sobre lo feliz que creo que serás. Tengo tantas cosas lindas que quisiera decirte, tantas cosas buenas para desearte en este nuevo vuelo que emprendes. Tengo que ponerme a escribir, de todas maneras. Del corazón, del amor, de esos sueños que recién caminan solos, que se colorean en las nubes de tu cielo. ¿No es bello el amor? ¿No son hermosas las promesas? La eternidad se enciende codo a codo y beso a beso.

lunes, 23 de agosto de 2010

Not an obligation


Definitivamente... It's a gift, not an obligation. Parece obvio, y sin embargo, algo así de lógico, algo así de básico, pareciera que no todas las personas lo tienen tan claro. What ever you do, what ever you might do, has to be for the only one. Sí, por él o ella. But not for a reward, not hopping for a big price or a special recognition. Tiene que ser totalmente desinteresado. And less, because you are forced to do it. No one should be forced to do anything. Cuando eso ocurre, déjame decir que las cosas están bien mal, bien distorsionadas. Llenos de egoísmos. Instead, it should come out from you heart, from a true dessire of making the only one, sí, a él o a ella, happy. Para sacar una sonrisa de esos labios. O mirar como sus ojos se iluminan. Sin duda... Love it's a gift, not an obligation.

domingo, 22 de agosto de 2010

Brevemente

Sol hambriento, vida entre paréntesis. Después de mucho descubrir, siguen ahí las mismas piscinas, los mismos cristales echo pedazos. Laguna de barro en un tejado de vidrio, fantástico, ideal. ¿Qué ironía no? Clausuras. Comienzos. Mitades. Fallida eternidad del rocío matutino. Cerezos en flor y corazones de calcetín roído. Mala combinación. Y en el discurso hilarante del poeta, brevemente amar, amplia acostumbración.

martes, 13 de julio de 2010

Mendoza

Aguárdame noche tibia, enciende tus farolillos de la ciudad. Falta poco para abrazar tus aventuras, para estar de cara a la romántica luna. Dame un tango de rosa en los labios, dame un baile en la dulzura de tu avenida. Escúchame desear un café para escribir poemas en la plaza principal. Rodéame de ese olor a tabaco y chanel. De cordillera trasandina cantaremos mientras una tenue luz dibuje mi cuerpo, y luego seguiremos recorriendo cada uno de tus besos, cada una de tus mágicas atmósferas. Subirá el sabor del vino a nuestra sangre, en alguna tus calles, o quizás en la bóveda de las estrellas, qué se yo. Pero te aseguro, si me pintas los labios, dejaré mi talle inundarse de tu amor.

domingo, 11 de julio de 2010

Unpredictable

De cometa brillante y eclipse inconsistente, fugaz, impredecible. Un día no y un día si. Se despliegan las corazas y después las caracolas. ¿Quién entiende? Deshojamos margaritas como cometas sin destino. Y cometas volamos como pintamos arcoíris. Tanta variabilidad a veces cansa, a veces desconcierta. Fulmina las pisadas del rascacielos. De la nube caemos para estar otra vez en la idiotez de la circunstancialidad. Un día sí y un día no. Un día contentos y un día tristes. Me aburre tanta soledad, tanto respiro efímero.

jueves, 1 de julio de 2010

En el diván (1)

En proceso de descubrir mis habilidades terapéuticas, reconocemos debilidades, encontramos fortalezas. Y a veces, aparecen las ansiedades, los temores de no saber qué hacer, de cómo dirigir una línea de terapia. Aún así, estoy muy motivada, muy contenta. Las horas de práctica han servido para ayudar a las demás personas a resolver sus conflictos, para ver una lucecita al final del túnel. Me reconforta cuando me dicen gracias, que los he ayudado o que al menos están más tranquilos. Me alegra cuando me dicen que lo pasaron bien o que la sesión les sirvió de alguna manera. Me enorgullece que las personas encuentren en mi, un hombro para apoyarse y sentir, que estoy logrando vínculos terapéuticos muy buenos, de sincera empatía. Además, las horas de práctica han servido para derribar las propias murallas, para enfrentar miedos, para tirarse a la piscina y confiar en uno mismo, en los recursos que tenemos. Cada vez siento que voy pisando en tierra más firme. Sin embargo, la terapia también tiene sus puntos conflictivos. Experimento contratransferencia, y cuática. De los 3 pacientes que tengo puntualmente ahora, los tres vienen a revivir temas extenuantes de mi existencia. Siento que me persigue el tema y no sé si quiero. Es casi tragicómico, porque los pacientes llegan y son asignados por casualidad, no se sabe nada más que el nombre y la edad. ¿Cómo podrá existir tanta coincidencia? Me llega a dar risa de lo penoso que es. No quiero tener nada que ver con "ese" tema, el cual por supuesto que no diré aquí, para no ofender a posibles lectores. Pero bueno, el camino sigue. Veremos qué más trae en adelante. Ahora, a descansar de las contratransferencias.

martes, 29 de junio de 2010

Embotellando sonrisas y horizontes

Basta señora arpa de las bellas imágenes
De los furtivos comos iluminados
Otra cosa otra cosa buscamos
Sabemos posar un beso como una mirada
Plantar miradas como árboles
Vaciar una música como un saco
Cultivar pingüinos como viñedos
Peinar un velero como un cometa
Desnudar una almendra como un atleta
Iluminar cipreses como faroles
Anidar faroles como alondras
Exhalar alondras como suspiros
Bordar suspiros como sedas
Derramar sedas como ríos
Embotellar sonrisas como licores
Tripular crepúsculos como navíos
Etc. etc. etc.

Basta señor violín
De sueño en sueño posesión de pedrerías
Después del corazón comiendo rosas
Y de las noches del rubí perfecto
El nuevo atleta salta sobre la pista mágica
Jugando con magnéticas palabras
Agoniza el último poeta
Muere la luna con su noche a cuestas.

(Altazor - Canto III)

lunes, 28 de junio de 2010

Maldita ilusa

Pobre patética. Esperando un gesto de amor se desvivía, se castigaba. Maldita ilusa. Más fácil era coger el crepúsculo y convertirlo en cenizas. Pero no, la tonta seguía sentada en la ventana con su mejor vestido. Como si la lluvia derritiendo la pintura de sus ojos fuese una ligera brisa. ¿Qué ya no había sido suficiente? Para tanto corazón desequilibrado no faltaba más. Todo estaba claro en demasía. ¡Despierta muchacha! El cielo no paga recompensas, la rosa no regala favores. La línea curva de la vida no trae amores. No a ti. ¿Qué tan estúpida puedes ser? Ya estaría bueno que aprendieras. ¡Crece de una vez!

domingo, 27 de junio de 2010

Masticamos el polvo


En al abismo circular de las transferencias, resuenan los acordes en el umbral de las miserias. Está ese monstruo con su irrisoria forma de vivir, de lastimar. Y están los otros, esos con el cuerpo echo tira, ahí, intangibles. Esos a los que no les queda más que masticar el polvo con los dientes apretados. Se tapan los oídos en las noches tristes, abrazan la penumbra del alma. ¡Vaya qué estupidez! Mortecina puñalada y clavel de sangre. Tortuosa forma de morir. O talvez... de sucumbir a un sueño antagónico en el que se fallece de a poco. Se deshace la rosa, cries, gets smaller, fades away.

domingo, 9 de mayo de 2010

En los árboles


En los árboles un tira y afloja, una parte de mi que desea, una parte de mi que rehuye. Después de la alegría palpita la soledad entre mis piernas y aparece ese sentimiento de que nada es durable en este mundo, ni los besos, ni los minutos. No existen las promesas, menos las de amor. Y en aquella fantasía donde no existe el tiempo, las hojas otoñales caen detrás de la ventana y la poca luz de nuestra habitación deja entrever pesar y lágrimas. Se dibuja un largo y compacto silencio mientras nuestras cabezas se desgarran intentando saber qué está pensando el otro. Y entonces la oscuridad sencilla e imposible, nos envuelve más allá de tu soledad y la mía. Más allá de tus manos en mi costado, más allá de mis labios en tus besos. Y de nuevo, después de la alegría palpita la soledad sobre mi cuerpo y aparece ese sentimiento de que la incerteza es una forma de certeza, y de que no sé cómo recuperar un corazón que está roto.

"Una frontera de palabras no dichas, entre tus labios y mis labios, y algo que brilla así de triste, entre tus ojos y mis ojos" (Mario Benedetti).

sábado, 8 de mayo de 2010

Manzana roja


A veces siento tu mano, cálida, en lo bajo de mi espalda. Siento tus dedos, la yema imprimiendo sus huellas sobre mi piel. Intentando escribir líneas. Rogando encontrar un camino hasta mi pecho. Y otras veces estoy tan lejos. En un cuaderno roído y en una historia que ya fue. Y entre uno y otro período se huelen las incertidumbres, se siembran la dudas. Ser o no ser diría Shakespeare. Conoces otras cosas, otras personas. La curiosidad invade y el gusto por lo nuevo es una manzana demasiado tentativa. Deseosa. Dulce. Y cuando la tengo en mis manos, pienso entonces que no eres lo único. Te olvido. Imagino que hay más allí afuera. Y mientras más pruebo más difícil. Más complicado decir que no. Y las decisiones confunden mi cabeza. Se me hace agua la boca. Y esos labios rojos que tú tanto conocías se ponen a jugar. Después está otra vez la espalda y otra vez el lejano tren. Y en medio del paisaje, mi cuerpo tironeado a tu costado y otra cuerda atrayendo al árbol y al desdén.

viernes, 7 de mayo de 2010

Autumn


El sol se parte en mi cuerpo, desdibuja y ata cabos sueltos. Engaña, promete. Se desvive en los colores y en esa risa infame. No perdona. Me hace rogar. Y el mar lo extraña, y mis células lo claman. Y mientras gira el viento y las hojas caen, baja la soledad con mayúscula. Una luz tenue de gris que no calienta ni sorprende. Que no alcanza para despertar el alma. Sin asideros. Sin pretextos. Se mira por el encima del hombro y no descubre el mundo.

"Los datos objetivos son como sigue: Hay diez centímetros de silencio entre mis manos y tus manos." (Mario Benedetti).

domingo, 2 de mayo de 2010

En la calle

Me siento huérfana, me vivo un poco huérfana. Blanco y negro. Y en la calle, el alma se hace añicos.

domingo, 11 de abril de 2010

Al cielo, al lado de tu amor


La Yaya Anto se caracterizó siempre por ser una persona dedicada y generosa, con espíritu de servicio. Anteponía sus propias necesidades para ayudar a los demás, ya fuese cocinando paellas, tejiendo chalecos y bufandas, cuidándonos cuando estábamos enfermos, recogiendo niños en emergencias u ordenando nuestras casas, entre otras. Siempre estuvo disponible. Nos entregaba su tiempo sin colocar peros y eso daba cuenta del cariño que ponía a todo lo que hacía.

Muy pretenciosa y cuidada de su persona, la Yaya nos recibió siempre arreglada y muy bien vestida, recordándonos la importancia de la feminidad. Fue una mujer que si bien valoraba que sus nietas estudiaran y trabajaran, nunca nos permitió olvidarnos que éramos mujeres, y como tal, teníamos que tener muy claro que lo más sagrado era la familia. Cómo olvidar su frase “El matrimonio funciona gracias a la infinita paciencia de la mujer”.
Al mismo tiempo, la Yaya se definió por ser una persona machista, consagrada a la atención del abuelo y de sus hijos. Recordamos como le decía a sus hermanas “Son las 8, tengo que ir a bañar a Fran”.

La Yaya era una abuela maravillosa. Gozó de cada uno de nosotros, de sus nietos y bisnietos. Nos entregó cariño y una mano de ayuda a todo lo que necesitáramos. Siempre se regocijó de nuestros logros, y a la vez, fue prudente y discreta en nuestros desaciertos. Nunca tuvo una mala palabra para nosotros en esos momentos.

Siendo lo preocupada que era de que todo estuviera ordenado y limpio, a más de alguno de nosotros nos llegó un reto por cómo estaban nuestras piezas. Sin embargo, también estuvo ahí para enseñarnos tantas cosas. Aprendimos a tejer con el palillo debajo del brazo, pero nunca pudiendo igualar su habilidad. También, aprendimos a cocinar canelones, paellas y muchas otras cosas ricas que a ella le quedaban tan bien. Y por último, no podemos no mencionar el gran libro de enseñanzas que nos dejó a todas las mujeres de la familia “Mis Aciertos y Locuras”.

Con un gran sentido del deber y la responsabilidad, la Yaya siempre supo tomarse el tiempo para todo lo que había que hacer. Nunca las decisiones eran atolondradas ni lo primero que se le ocurría. Tuvo muy buen gusto y sus opiniones fueron siempre muy buen consejo.

Su deseo de compartir y tener cercanía con sus nietos y bisnietos a pesar de la distancia, la llevó a incursionar en el mundo tecnológico, resultando ser una alumna de excepción. Tuvo facebook, se comunicó por skype e email sin problemas y leía el diario online.

Como momentos inolvidables recordamos las idas a Con Cón con el auto repleto de maletas, donde sólo le faltaba llevarse el refrigerador. Al llegar, la infaltable medida veraniega en la viga de la casa, para ver cuántos centímetros habíamos crecido. A las 12, su aparición en la playa tapada hasta las pestañas, entregando pan de huevo y quesillo para que no muriéramos de hambre. Cómo no recordar cuando retaba al abuelo cada vez que compraba en las esquinas los cajones de fruta donde la primera fila estaba espectacular y el resto todo podrido.
Imborrable también, las sesiones de manicure que dejaban sus manos siempre blanquitas, suaves y con las uñas perfectas, las persecuciones con las moscas, zancudos y arañas, y de noche, las inmemorables canastas viendo el festival, siendo siempre una campeona.
Con Cón fue muy significativo, sobre todo porque cada uno tuvo historias y versiones distintas de la Yaya. Visiones que hoy nos hacen quererla desde diferentes ángulos.

Su capacidad de entrega y dedicación para prepararse y poner todo de ella hasta el último de sus días, posibilitó que la Yaya conociera a la Valentina, la última de sus bisnietas, y que acompañara a la Cuqui en un día tan especial como fue su matrimonio.
Siempre fue capaz de mantener el sentido del humor, aún cuando todo comenzara a tonarse difícil, y nos enseñó a tener tranquilidad y calma para enfrentar su muerte, tomándoselo con frescura. No olvidamos su frase “Cuando me vaya quiero que me pongan mi traje de luces”.

Yayita, fuiste una luz para todos nosotros. Que Dios te tenga en su reino, descansando en paz. Cuídanos desde arriba y mantén a la familia unida.

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(Demis Russos - Morir al lado de mi amor)

Si tengo que morir
Querré que estés allí
Sé que tanto amor
Me ayudará a descender
Al más allá

Entonces diré adiós
Sin miedo y sin dolor
En la soledad
Reviviré los años de felicidad

Para cruzar el umbral
No deseo nada más

Acariciado por tu voz
Morir al lado de mi amor
Me dormiré mirándote

El tiempo que pasó
Jamás nos separó
Él nos unirá
En un rincón profundo de la eternidad

A la hora del final
Solo quiero tu mirar
con tu perfume alrededor
Morir al lado de mi amor
Me dormiré mirándote

Para cruzar el umbral
No deseo nada más
Acariciado por tu voz
Morir al lado de mi amor
Y dormiré mirándote.

domingo, 21 de marzo de 2010

Nada para dar


Empieza otra etapa de mi vida. Cada vez estoy más cerca de tener que lanzarme a nadar por primera vez, a recorrer, a explorar, a sacar el mapa de mi cartera y nada más que viajar. El camino me ha traído a este punto y no miro atrás, porque me gusta donde estoy. Cada vez tengo más fuerza, más confianza en mí misma y de mis capacidades, pero también, con las nuevas rutas aparecen nuevos temores, nuevas barreras que cruzar. Quisiera decir que todos los aspectos de mi vida están igual de centrados, en la misma latitud 0º, en la tranquilidad. Pero no, están ahí esos demonios, todavía mirándome por encima del hombro. Pero ya es suficiente. Ya es hora de dejarlos partir. Y en esa senda estoy ahora, pretendo dejar todo lo que me haga mal y modificar mis pensamientos sobre aquello que me aqueja. No voy a enfermar más. No voy a amargarme más. No perderé la paciencia con gente que no tiene nada bueno para decir, ni nada bueno para dar. Este año lo voy a dedicar a mi. A mi crecimiento personal, a sanar mis alas. No voy a preocuparme por nada ni por nadie. Voy a hacer lo que sienta que está bien, lo que se me antoje. Tengo merecidas, estas vacaciones. Tengo merecido, amar, no amar, gritar, callar, reír, llorar, todo. Es mi tiempo. Es mi minuto. Es mi segundo, con todos los números girando y por girar. Y no le debo explicaciones a nadie, de mis por qué. Ni nadie ha de esperar nada de mi. No me queda nada para dar. Ni un beso, ni siquiera la muerte.

martes, 26 de enero de 2010

Farewell

Y se fueron. Se fue nuestra segunda alegría del hogar, aunque ese término ya pertenezca a alguien (a mi). Se fueron tras las ventanas del aeropuerto, dejándonos a nosotros atrás. Fue triste. Fue muy doloroso ver últimas despedidas, y esas miradas que bajo el fondo de las lágrimas esconden un solo pensamiento; "es la última vez que nos veremos", "es la última oportunidad de abrazarte, de darte un beso". Eso pensó ella cuando tomó tus manos arrugadas entre las suyas. Y yo pude darme cuenta. Cada vez estamos más cerca de esa línea, entre el más allá y el más acá, y nos cuesta mirarte a la cara sin pensar en otra cosa. Una vida se va y una acaba de nacer. ¿Qué frágil no? Se apagará pronto la vela y te echaremos mucho de menos. A ti también pequeña bebé. Pero a ti te queda mucho todavía, mucho por vivir, por amar, por soñar. Y lo único que espero, es poder estar a tu lado, en todos tus procesos. Quiero verte feliz. Quiero verte crecer en un paraíso al que yo ni siquiera pude aspirar, aún cuando intentara subir las escaleras al cielo o volar en fantasías.

domingo, 24 de enero de 2010

A Valentina

Con tus manitas diminutas y tu sonrisa permanente llegaste a iluminarnos el mundo. Hiciste crecer a tu mamá. Le devolviste el amor. Le otorgaste una fuerza que no tenía y unas ganas de quererte que no sabía que tenía dentro. Y a nosotros...viniste a sacarnos de nuestra cotidianidad, a hacer que, por algunos minutos, mientras tus ojos se posaban en los nuestros, pudiésemos olvidar los problemas y los dolores, las malas suertes y los desastres. Nos quedamos a descansar en paz en tu preciosidad. Y en tu pequeñez nada importaba, porque con tal ingenuidad parecías no darte cuenta de nada, excepto cuando te pasábamos de brazo en brazo y de vieja en vieja, y tú, con dulzura, sólo te reías. Simplemente eso bastaba para recuperar al fenix de nuestro corazón deshecho. A cada persona una sonrisa y con ello, una recuperación distinta, un alivio momentáneo, un aire nuevo. Nos ayudaste. Me ayudaste a mi. Descubrí un mundo de colores pasteles que no conocía. Y te amé.

Probablemente mañana no recordarás nada, ni siquiera a las abuelas que te decían "¡qué linda que estás!". Pero no importa. Nos conformaremos con la oportunidad de haberte conocido y de haber disfrutado de tus intensas risas. Ya sabrás con el tiempo que con los días te has hecho nuestra, parte del hogar, de nuestras preocupaciones e ilusiones. Te bañamos, te cuidamos, te cambiamos los pañales y hasta te dimos de comer. Personalmente no podré olvidar las mañanas en que me quedaba durmiendo a tu costado para que no te despertaras, para que no te sintieras sola mientras tu mamá había tenido que salir. No olvidaré tus piececitos en el agua, ni tus mágicas conversaciones frente a los dibujos del televisor. Y sólo puedo decirte una cosa: te deseo lo mejor en la vida, que crezcas fuerte y alegre, que no pierdas tu dulzura y que ojala en un futuro no muy lejano, podamos volver a vernos. Te espera mucho por delante. Vuela lejos. Hazle caso a tu mamá, pero sobre todo, hazle caso a tu corazón. Tienes una amiga con la que siempre podrás contar. Te echaré de menos. Y jamás olvidaré lo felices que somos desde que tú estás aquí. Te quiero pequeña Valentina.

sábado, 23 de enero de 2010

Talvez...

Es muy extraño cuando las personas te dicen, quédate tranquila, piénsatelo bien, aprovecha, disfruta, tómate tu tiempo... porque en realidad, cuesta. Es difícil ver pasar los días sin saber qué pasará más adelante. Sin tener un atisbo de seguridad o de conocimiento. Uno quisiera que le dijeran "no te preocupes, todo estará bien", pero no es algo que puedan realmente afirmar. O "mañana todo volverá a la normalidad", no obstante, es una frase tan incierta como la otra. De repente sale el sol y el viento huele a orquídeas, y el crespón de mi jardín colorea el cielo de rosado. Otras veces está nublado y pequeñas gotas de lluvia caen sobre el espejo del auto mientras recorro la ciudad. Y al día siguiente, de verdad no se me ocurre con qué me voy a encontrar. Todavía es un guión sin escribir, o al menos yo no lo sé leer. El bosque se tiñe de naranjo en un camino que parece no tener comienzo ni final. Y la gente sigue diciéndote talvez fue para mejor, no era lo que necesitabas, es tu oportunidad para encontrar algo mejor, tranquila, tómate tu tiempo. Y yo sólo quisiera responder, déjenme en paz, no quiero pensar, no quiero esperar, quiero escuchar al corazón y saber ya qué es lo que va a pasar.

miércoles, 20 de enero de 2010

Hostigación

Cuando la perseverancia se convirtió en hostigación y la insistencia en acoso, casi al punto de invadir el mundo de la otra persona y su propia privacidad. Así me siento ahora. No entiendo nada de lo que pasa. Y sé que todo el tiempo estás leyéndome y observando pendiente de lo que hago, dejo de hacer, digo o no digo. Estás ahí aguardando esas "señales", esperando que te diga que te quiero de vuelta y que me haces falta. Pues lamento decirte, la realidad es cruda. Es mi tiempo. Mi espacio. Mi oportunidad de pensar en mi, en las cosas que quiero y que sueño. Es la instancia que tengo para valerme por mi misma y de tomar las decisiones que creo correctas aunque a veces duela o me equivoque. No tengo que seguir ninguna regla, ni guiarme por ninguna consideración, excepto por aquella que dicte mi corazón, con osadía o con desgana, para bien o para mal. La hostigación sólo lleva al cansancio y el cansancio no a la rendición, sino a la huida. Crees que con llenarme de tus escritos y tus palabras de amor caeré a tus pies como en un acto de benevolencia, sin embargo, la saturación está más allá de sus límites y la normalidad ha dejado de ser un punto cuerdo. No creo nada en ti. Y parece ocurrir, confusión en demostración de afecto con imploración e irrupción en mi mundo privado, MI, y en la obstinación por evadir mi derecho de plantearme las cosas, de pensar en todo lo que se me antoje la gana pensar. Sin dar explicaciones, sin esperar que te de una respuesta a cambio. Hostigación y acoso. Así me siento ahora. Como una botella de vidrio a punto de explotar.

martes, 19 de enero de 2010

One reason

I'm not gonna write you to stay. Lo aprendí a la difícil, pero ahora tengo claro de que I’m gonna need a better reason. No hay confianza, sólo miedos y dudas. Nada parece estar en su sitio. Me cuesta reconocerte. Me cuesta encontrarte en esa historia que vivimos. Your mouth just hurts. Y pareces alejarte cada vez más de esto que alguna vez llamamos corazón. No se puede vivir del amor. No se puede comer del amor. Las deudas no se pagan con amor y una casa no se puede comprar ni construir just of love. Y qué más me puedes decir, que ya no haya escuchado, sólo son twisted words, in your twisted world. ¿De qué hablamos cuando hablábamos de amor? Hasta esa palabra me suena irreconocible a los sentidos, without meaning. El amor no es lo que yo pensé que era. You are not what I thought you were. ¿En qué minuto dejé de verte? ¿En qué minuto te esfumaste en la niebla que ya no pude detectar tus contornos, ni tu figura? Unbelievable and painful. Todo me duele. Recordar tus manos y tus labios, porque ya no sé de quién son, ni a quién pertenecen. I'm not gonna write you to stay. No porque lo pidas. No porque lo necesites. I’m gonna need a better reason.

domingo, 17 de enero de 2010

Descaro

Tendría que nacer de nuevo, para aceptar aquellas cosas del mundo que me parecen absurdas, inconsecuentes, injustas y desmedidas. Tendría que olvidarme de todo aquello que creo, que sueño, que defiendo, para poder cerrar los ojos y hacer oídos sordos de lo que sucede a mi alrededor. Y más aún, tendría que soplar mi imagen y verla volar lejos, para perdonar el increíble descaro de tu boca y de tus manos. Sí, tendría que hacerme trizas frente a los espejos y morirme allí para callar a mi consciencia que me decía que el final latía mal. Tendría que deshacerme para olvidar que la noche en la ciudad sucedió y que en cada instante de las últimas luces, de los últimos minutos, no hay nada bueno que tenga que recordar. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, existo donde existo, y yo no sé quién eres, ni quién era yo.

sábado, 16 de enero de 2010

Impresiones

"Si usted vive con depresión, o angustia, o lleno de alergias, insomnio, o tiene colon irritable, o está malhumorado, o inquieto, o indeciso, o todo lo abruma, o está comiendo más de la cuenta, o rechinando los dientes en la noche, o enfermándose todos los meses, o no da más de dolor de espalda o jaquecas, o no logra relajarse, le tengo malas noticias. Probablemente usted esté enfermo de estrés. Es decir, ha estado en permanente estado de alerta y su cuerpo ya no puede más" (Eugenia Weinstein).

Definitivamente tendré que "hacerme ver" entonces. El otro día conversábamos lo penca que está el mundo, las situaciones familiares, las relaciones de pareja... casi para un estudio sociológico. Se ha vuelto una mierda e insano, que cosas que no tienen nada que ver directamente con uno, te afecten y te caguen la vida y la psiquis para siempre. Y lo peor es que en todos los hogares hay de esos, o al menos en las experiencias compartidas. Por qué uno como hijo debe vivir escuchando cosas que no debería, aguantando cosas que no le corresponden, estando en el medio de una tormenta que no le compete. Por qué debemos sufrir quedar marcados para el resto de nuestra existencia. Tengo estrés crónico. O eso parece según la descripción. He vivido bajo un estado de permanente alerta y el cuerpo me pide a gritos que me detenga. Y toda la mierda sigue tal cual está.

Y por si fuera poco, las mujeres de nuestra edad estamos experimentando una sensación incómoda con nuestras parejas, pareciera que ellos se están quedando atrás mientras nosotros nos adentramos al futuro, a la combinación del éxito y de ser mujeres de familia con todo lo que eso implica. ¿Por qué? No hay explicación para este evento sociológico. Aunque yo coloqué una teoría al aire: como las mujeres también aportan al hogar y se han educado para ser profesionales en vez de sólo dueñas de casa, los hombres se han relajado en su rol, y se han quedado carentes de proactividad porque ya no tienen el peso de ser único sostenedor. ¡Vaya idiotez! Nosotros aspiramos a hombres maduros, activos, que nos puedan proteger, y que nos puedan dar, lo mismo que nosotros queremos entregarles a ellos... "estabilidad". En un matrimonio, el novio le dijo a su prometida que había investigado qué significaba la palabra matrimonio. Contó que éste venía de la raíz "matri", que significaba mujer, y que era el nido y el amor que ésta colocaba, y que por lo tanto él no tenía nada que ver ahí. Su rol estaba en la palabra "patrimonio", es decir, proveer, otorgar seguridad, estabilidad y un nicho a su familia. Y también, su espacio estaba y quería que estuviese en "monio", que significaba lugar, pertenencia. Él quería formar su propio nido y nicho, su propio lugar, quería pertenecer a un mismo sueño. Podrá sonar machista lo que relató el novio, sin embargo, muy en lo profundo las mujeres buscamos seguridad, buscamos sentirnos amadas y protegidas.

Finalmente, una sola cosa me queda muy claro. Pedir una hora y conversar. Ha llegado el minuto de desahogar todo esto que tengo dentro y que me impide ser feliz.

jueves, 7 de enero de 2010

Pintarme la pared

Ya no te echo de menos estos últimos días. Es raro. Siento como si estuvieras de vacaciones, igual que esa vez que te fuiste de cara a sol, para recorrer el sur. Entonces, cuando pienso en ti, no se me hace raro que no estés, porque te recuerdo leyendo el diario frente al lago. Y también me pasa en algunas otras ocasiones, que como a veces me hablas aún cuando ya no somos dos, sino tú y el lejano yo, que es como si todavía estuviese trabajando en la empresa y nos juntáramos a conversar en el computador después de un largo día. No sé, es raro. Pero ya no estoy triste. Estoy tranquila, casi indiferente. Los recuerdos y la tristeza me bajan cuando veo parejas dándose besos, o caminar felices en esa ilusión del enamorarse. Ya no me siento como "mi mundo se acaba si tú no estás" y esas frases clisés de las películas. Ahora entiendo que todo eso es palabrería barata. Una mentira gigantesca para creer en un amor que no existe, y para lavarle la cabeza a las niñitas con historias y fantasías del héroe y la princesa y su happily ever after. ¡Bullshit! Pero volviendo al tema, creo que nunca voy a ligarme tanto a alguien como para "cortarme las venas si se va". Obvio que me afectará, pero con el tiempo todo pasa, todo se cura y re-inventa. Soy demasiado independiente para mis cosas y para mis emociones. He aprendido a vivir en soledad y que eso no me incomode. Y hoy, el resultado es sentir que ya no me haces falta. Siento que entre más días pase separada de ti, menos difícil va a ser re-comenzar. Tanto tiempo dedicamos, tanto. Tantas oportunidades tuvimos y tú siempre tuviste que esperar que yo dijera que me iba, para recién, pintarme la pared.

miércoles, 6 de enero de 2010

Karma

Tengo tan mal karma este año que tengo miedo de mi misma. No creo haberme equivocado tanto para obtener tanta lluvia junta, y sin embargo, a lo mejor sólo es un cuento de percepciones y de uniones falsas entre piezas de puzzle que no corresponden. Pero, aún así creo que todo es demasiada coincidencia y que las señales están bastante claras, bastante en mi contra. Entonces tengo terror de la gente que está a mi lado, pues últimamente todo lo que me rodea parece morirse. Es algo inexplicable, aunque hay un dicho popular de que "cuando vienen cosas malas, siempre vienen todas juntas" y así no más ha sido. Nos ha llovido sobre mojado. Mi alma se ha llovido e inundado. Y lo malo es que no tengo nada claro. De vez en cuando tengo esas crisis de que ni siquiera sé que quiero de la vida, ni de mi misma. Y todo lo escribo en servilletas de papel y las guardo en ese baúl de los secretos, como esperando que llegue respuesta a alguna de mis preguntas. Siempre ha sido así. Un baúl solitario que contiene todas mis penas, todas mis preocupaciones, porque es más fácil contármelas a mi misma que tener que confesárselas a alguien más. Me avergüenza tener que desvestirme para quedarme desnuda ante los demás. Me avergüenzan tantas cosas que aunque yo quisiera cambiarlas, no tienen remedio. Soliloquio. Así ha sido mi vida. Me gusta o no, no lo sé. Aunque debo admitir, que a veces hasta amo esos espacios de soledad y de encuentro conmigo misma. Será mi melancolía. Y mientras continúo mi vida a pesar de los cambios y desastres, a pesar de no tener en estos momentos mi temple desafiante, siento esa bulla desmoralizadora que me hace añicos el corazón para dejarlo hecho pedazos. Para convertirlo en trizas y miradas vacías. En flores rotas y labios necesitados.

domingo, 3 de enero de 2010

Lecciones finales

Qué lecciones más duras estamos viviendo. Todo parece morirse de a poco, por un lado o por otro. Algunas personas comienzan a dejarnos, nos dibujan sus últimas huellas y terminan por despedirse. Qué doloroso es ver cómo empieza a empequeñecerse, a perder su chispa vital. Y también, proyectos que parecían exitosos, inmortales, se derrumban de improviso para romper corazones e ilusiones. Todo reducido a cenizas. Qué fuerte, qué difícil tener que reconstruir nuestros sueños o abandonarlos a un pasado irrecuperable. Y yo, pierdo lo más hermoso que tenía. Pierdo mi razón de ser, la felicidad en la que vivía. No sé por qué, pero creo que atraje la mala suerte para este 2010. Todo a mi alrededor parece morirse, y mis cercanos sufren las consecuencias de un destino mal trazado. No quisiera saber qué otras cosas están por venir, no si son malas. Y me encantaría poder evitarlas, sin embargo, es una oportunidad de aprendizaje, así tengo que verlo, así tengo que pensarlo y sentirlo para no sentir que me hielo, para no sentir que me han o me he, arrojado otra vez a la soledad.

sábado, 2 de enero de 2010

Despedida

Re - Comenzando. He tomado creo, la decisión más difícil de toda mi vida. Nunca había sentido tanto vacío, tanta falta, y tantas pulsaciones por segundo, preguntándome si habría hecho bien o mal. Nunca he llorado tanto, nunca había sentido pánico así. Y ahora todo está de cabeza. No sé por donde partir, no sé cómo seguir mi vida sin ti. Y mientras estoy acurrucada en mi cama, sin ganas de levantarme, pienso que quizás la pena se me pasará. No hoy, quizás mañana. Pero todo me duele, toda mi habitación tiene tu forma, tu mano, y huele a ti. Quiero volver a reírme como lo hacía contigo, y no sentir que en cualquier minuto me voy a morir. ¿Por qué mierda me cuesta tanto separarme de ti? ¿De nuestros sentimientos enlazados? Te echo tanto de menos. Echo de menos como era yo contigo, como éramos juntos. Pero ya no pude más. Yo te amo, esa es una verdad. Pero la otra mitad de esa verdad, es que yo no puedo hacerte feliz, y tú tampoco puedes hacerme feliz a mi.