
A veces, me hundo sólo un poco más contigo. En la niebla. Más para mal que bien. Trituramos fantasías. Nos tomamos el cóctel de la indiferencia. Conservamos intacto el paisaje sin reclamos. Enmudecemos. Queremos creer que esto alguna vez, resultará.




Mientras algunos encuentran su camino, la paz o las mariposas, yo todavía estoy entre el aquí y el ahora, y esas fotografías añejas. No hallo la forma de encontrar mi centro, mi equilibrio, la taza de café que me de armonía. No encuentro la forma de despojarme de tanto trapo sucio, de dejar a la deriva, con la espuma, como un barco que se hunde, todo aquello que me ha y sigue provocando dolor, rabia, miedo, angustia. Tantas veces me he propuesto sonreír, mirar para adelante y olvidar, sin embargo, las sombras me pisan los talones y de vez en cuando vuelvo a sentir que todo me asfixia, que me lastima. Tengo consciencia de enfermedad, sé que algo no anda bien pero aún no he sido capaz de dar el paso que me falta; sanar. Y entonces, de vez en cuando, vuelvo a sentir que nada tiene sentido y que no sé qué quiero hacer ni para qué estoy en este mundo. No estoy de manos atadas, y de alguna forma sí, inconsciente o subliminalmente. Estoy entre el querer y el no poder. ¿Qué es más fuerte? A veces, la vivencia gana a la razón y entonces, la taza de café queda pospuesta hasta nuevo aviso. Talvez, de vez en cuando, sepa cómo volar por los senderos correctos.
¿Qué es el amor? Tengo esa emoción en el estómago que sube y baja cada vez que pienso que una de mis mejores amigas se va a casar. ¿No es bello el amor? ¿No es cielo estrellado y paraíso rugiente al mismo tiempo? Debería empezar a sentarme frente a la ventana, con una taza de té y el sol golpeándome la cara. Sí, debería comenzar a poner mi corazón en esa cubeta de fantasías, para tomar la pluma y escribir algunos versos, sobre lo feliz que creo que serás. Tengo tantas cosas lindas que quisiera decirte, tantas cosas buenas para desearte en este nuevo vuelo que emprendes. Tengo que ponerme a escribir, de todas maneras. Del corazón, del amor, de esos sueños que recién caminan solos, que se colorean en las nubes de tu cielo. ¿No es bello el amor? ¿No son hermosas las promesas? La eternidad se enciende codo a codo y beso a beso. 

Aguárdame noche tibia, enciende tus farolillos de la ciudad. Falta poco para abrazar tus aventuras, para estar de cara a la romántica luna. Dame un tango de rosa en los labios, dame un baile en la dulzura de tu avenida. Escúchame desear un café para escribir poemas en la plaza principal. Rodéame de ese olor a tabaco y chanel. De cordillera trasandina cantaremos mientras una tenue luz dibuje mi cuerpo, y luego seguiremos recorriendo cada uno de tus besos, cada una de tus mágicas atmósferas. Subirá el sabor del vino a nuestra sangre, en alguna tus calles, o quizás en la bóveda de las estrellas, qué se yo. Pero te aseguro, si me pintas los labios, dejaré mi talle inundarse de tu amor.
De cometa brillante y eclipse inconsistente, fugaz, impredecible. Un día no y un día si. Se despliegan las corazas y después las caracolas. ¿Quién entiende? Deshojamos margaritas como cometas sin destino. Y cometas volamos como pintamos arcoíris. Tanta variabilidad a veces cansa, a veces desconcierta. Fulmina las pisadas del rascacielos. De la nube caemos para estar otra vez en la idiotez de la circunstancialidad. Un día sí y un día no. Un día contentos y un día tristes. Me aburre tanta soledad, tanto respiro efímero.
En proceso de descubrir mis habilidades terapéuticas, reconocemos debilidades, encontramos fortalezas. Y a veces, aparecen las ansiedades, los temores de no saber qué hacer, de cómo dirigir una línea de terapia. Aún así, estoy muy motivada, muy contenta. Las horas de práctica han servido para ayudar a las demás personas a resolver sus conflictos, para ver una lucecita al final del túnel. Me reconforta cuando me dicen gracias, que los he ayudado o que al menos están más tranquilos. Me alegra cuando me dicen que lo pasaron bien o que la sesión les sirvió de alguna manera. Me enorgullece que las personas encuentren en mi, un hombro para apoyarse y sentir, que estoy logrando vínculos terapéuticos muy buenos, de sincera empatía. Además, las horas de práctica han servido para derribar las propias murallas, para enfrentar miedos, para tirarse a la piscina y confiar en uno mismo, en los recursos que tenemos. Cada vez siento que voy pisando en tierra más firme. Sin embargo, la terapia también tiene sus puntos conflictivos. Experimento contratransferencia, y cuática. De los 3 pacientes que tengo puntualmente ahora, los tres vienen a revivir temas extenuantes de mi existencia. Siento que me persigue el tema y no sé si quiero. Es casi tragicómico, porque los pacientes llegan y son asignados por casualidad, no se sabe nada más que el nombre y la edad. ¿Cómo podrá existir tanta coincidencia? Me llega a dar risa de lo penoso que es. No quiero tener nada que ver con "ese" tema, el cual por supuesto que no diré aquí, para no ofender a posibles lectores. Pero bueno, el camino sigue. Veremos qué más trae en adelante. Ahora, a descansar de las contratransferencias.
Basta señora arpa de las bellas imágenes
Pobre patética. Esperando un gesto de amor se desvivía, se castigaba. Maldita ilusa. Más fácil era coger el crepúsculo y convertirlo en cenizas. Pero no, la tonta seguía sentada en la ventana con su mejor vestido. Como si la lluvia derritiendo la pintura de sus ojos fuese una ligera brisa. ¿Qué ya no había sido suficiente? Para tanto corazón desequilibrado no faltaba más. Todo estaba claro en demasía. ¡Despierta muchacha! El cielo no paga recompensas, la rosa no regala favores. La línea curva de la vida no trae amores. No a ti. ¿Qué tan estúpida puedes ser? Ya estaría bueno que aprendieras. ¡Crece de una vez!






Con tus manitas diminutas y tu sonrisa permanente llegaste a iluminarnos el mundo. Hiciste crecer a tu mamá. Le devolviste el amor. Le otorgaste una fuerza que no tenía y unas ganas de quererte que no sabía que tenía dentro. Y a nosotros...viniste a sacarnos de nuestra cotidianidad, a hacer que, por algunos minutos, mientras tus ojos se posaban en los nuestros, pudiésemos olvidar los problemas y los dolores, las malas suertes y los desastres. Nos quedamos a descansar en paz en tu preciosidad. Y en tu pequeñez nada importaba, porque con tal ingenuidad parecías no darte cuenta de nada, excepto cuando te pasábamos de brazo en brazo y de vieja en vieja, y tú, con dulzura, sólo te reías. Simplemente eso bastaba para recuperar al fenix de nuestro corazón deshecho. A cada persona una sonrisa y con ello, una recuperación distinta, un alivio momentáneo, un aire nuevo. Nos ayudaste. Me ayudaste a mi. Descubrí un mundo de colores pasteles que no conocía. Y te amé.
Es muy extraño cuando las personas te dicen, quédate tranquila, piénsatelo bien, aprovecha, disfruta, tómate tu tiempo... porque en realidad, cuesta. Es difícil ver pasar los días sin saber qué pasará más adelante. Sin tener un atisbo de seguridad o de conocimiento. Uno quisiera que le dijeran "no te preocupes, todo estará bien", pero no es algo que puedan realmente afirmar. O "mañana todo volverá a la normalidad", no obstante, es una frase tan incierta como la otra. De repente sale el sol y el viento huele a orquídeas, y el crespón de mi jardín colorea el cielo de rosado. Otras veces está nublado y pequeñas gotas de lluvia caen sobre el espejo del auto mientras recorro la ciudad. Y al día siguiente, de verdad no se me ocurre con qué me voy a encontrar. Todavía es un guión sin escribir, o al menos yo no lo sé leer. El bosque se tiñe de naranjo en un camino que parece no tener comienzo ni final. Y la gente sigue diciéndote talvez fue para mejor, no era lo que necesitabas, es tu oportunidad para encontrar algo mejor, tranquila, tómate tu tiempo. Y yo sólo quisiera responder, déjenme en paz, no quiero pensar, no quiero esperar, quiero escuchar al corazón y saber ya qué es lo que va a pasar.
I'm not gonna write you to stay. Lo aprendí a la difícil, pero ahora tengo claro de que I’m gonna need a better reason. No hay confianza, sólo miedos y dudas. Nada parece estar en su sitio. Me cuesta reconocerte. Me cuesta encontrarte en esa historia que vivimos. Your mouth just hurts. Y pareces alejarte cada vez más de esto que alguna vez llamamos corazón. No se puede vivir del amor. No se puede comer del amor. Las deudas no se pagan con amor y una casa no se puede comprar ni construir just of love. Y qué más me puedes decir, que ya no haya escuchado, sólo son twisted words, in your twisted world. ¿De qué hablamos cuando hablábamos de amor? Hasta esa palabra me suena irreconocible a los sentidos, without meaning. El amor no es lo que yo pensé que era. You are not what I thought you were. ¿En qué minuto dejé de verte? ¿En qué minuto te esfumaste en la niebla que ya no pude detectar tus contornos, ni tu figura? Unbelievable and painful. Todo me duele. Recordar tus manos y tus labios, porque ya no sé de quién son, ni a quién pertenecen. I'm not gonna write you to stay. No porque lo pidas. No porque lo necesites. I’m gonna need a better reason.
Tendría que nacer de nuevo, para aceptar aquellas cosas del mundo que me parecen absurdas, inconsecuentes, injustas y desmedidas. Tendría que olvidarme de todo aquello que creo, que sueño, que defiendo, para poder cerrar los ojos y hacer oídos sordos de lo que sucede a mi alrededor. Y más aún, tendría que soplar mi imagen y verla volar lejos, para perdonar el increíble descaro de tu boca y de tus manos. Sí, tendría que hacerme trizas frente a los espejos y morirme allí para callar a mi consciencia que me decía que el final latía mal. Tendría que deshacerme para olvidar que la noche en la ciudad sucedió y que en cada instante de las últimas luces, de los últimos minutos, no hay nada bueno que tenga que recordar. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, existo donde existo, y yo no sé quién eres, ni quién era yo.
"Si usted vive con depresión, o angustia, o lleno de alergias, insomnio, o tiene colon irritable, o está malhumorado, o inquieto, o indeciso, o todo lo abruma, o está comiendo más de la cuenta, o rechinando los dientes en la noche, o enfermándose todos los meses, o no da más de dolor de espalda o jaquecas, o no logra relajarse, le tengo malas noticias. Probablemente usted esté enfermo de estrés. Es decir, ha estado en permanente estado de alerta y su cuerpo ya no puede más" (Eugenia Weinstein).
Ya no te echo de menos estos últimos días. Es raro. Siento como si estuvieras de vacaciones, igual que esa vez que te fuiste de cara a sol, para recorrer el sur. Entonces, cuando pienso en ti, no se me hace raro que no estés, porque te recuerdo leyendo el diario frente al lago. Y también me pasa en algunas otras ocasiones, que como a veces me hablas aún cuando ya no somos dos, sino tú y el lejano yo, que es como si todavía estuviese trabajando en la empresa y nos juntáramos a conversar en el computador después de un largo día. No sé, es raro. Pero ya no estoy triste. Estoy tranquila, casi indiferente. Los recuerdos y la tristeza me bajan cuando veo parejas dándose besos, o caminar felices en esa ilusión del enamorarse. Ya no me siento como "mi mundo se acaba si tú no estás" y esas frases clisés de las películas. Ahora entiendo que todo eso es palabrería barata. Una mentira gigantesca para creer en un amor que no existe, y para lavarle la cabeza a las niñitas con historias y fantasías del héroe y la princesa y su happily ever after. ¡Bullshit! Pero volviendo al tema, creo que nunca voy a ligarme tanto a alguien como para "cortarme las venas si se va". Obvio que me afectará, pero con el tiempo todo pasa, todo se cura y re-inventa. Soy demasiado independiente para mis cosas y para mis emociones. He aprendido a vivir en soledad y que eso no me incomode. Y hoy, el resultado es sentir que ya no me haces falta. Siento que entre más días pase separada de ti, menos difícil va a ser re-comenzar. Tanto tiempo dedicamos, tanto. Tantas oportunidades tuvimos y tú siempre tuviste que esperar que yo dijera que me iba, para recién, pintarme la pared.
Tengo tan mal karma este año que tengo miedo de mi misma. No creo haberme equivocado tanto para obtener tanta lluvia junta, y sin embargo, a lo mejor sólo es un cuento de percepciones y de uniones falsas entre piezas de puzzle que no corresponden. Pero, aún así creo que todo es demasiada coincidencia y que las señales están bastante claras, bastante en mi contra. Entonces tengo terror de la gente que está a mi lado, pues últimamente todo lo que me rodea parece morirse. Es algo inexplicable, aunque hay un dicho popular de que "cuando vienen cosas malas, siempre vienen todas juntas" y así no más ha sido. Nos ha llovido sobre mojado. Mi alma se ha llovido e inundado. Y lo malo es que no tengo nada claro. De vez en cuando tengo esas crisis de que ni siquiera sé que quiero de la vida, ni de mi misma. Y todo lo escribo en servilletas de papel y las guardo en ese baúl de los secretos, como esperando que llegue respuesta a alguna de mis preguntas. Siempre ha sido así. Un baúl solitario que contiene todas mis penas, todas mis preocupaciones, porque es más fácil contármelas a mi misma que tener que confesárselas a alguien más. Me avergüenza tener que desvestirme para quedarme desnuda ante los demás. Me avergüenzan tantas cosas que aunque yo quisiera cambiarlas, no tienen remedio. Soliloquio. Así ha sido mi vida. Me gusta o no, no lo sé. Aunque debo admitir, que a veces hasta amo esos espacios de soledad y de encuentro conmigo misma. Será mi melancolía. Y mientras continúo mi vida a pesar de los cambios y desastres, a pesar de no tener en estos momentos mi temple desafiante, siento esa bulla desmoralizadora que me hace añicos el corazón para dejarlo hecho pedazos. Para convertirlo en trizas y miradas vacías. En flores rotas y labios necesitados.
Qué lecciones más duras estamos viviendo. Todo parece morirse de a poco, por un lado o por otro. Algunas personas comienzan a dejarnos, nos dibujan sus últimas huellas y terminan por despedirse. Qué doloroso es ver cómo empieza a empequeñecerse, a perder su chispa vital. Y también, proyectos que parecían exitosos, inmortales, se derrumban de improviso para romper corazones e ilusiones. Todo reducido a cenizas. Qué fuerte, qué difícil tener que reconstruir nuestros sueños o abandonarlos a un pasado irrecuperable. Y yo, pierdo lo más hermoso que tenía. Pierdo mi razón de ser, la felicidad en la que vivía. No sé por qué, pero creo que atraje la mala suerte para este 2010. Todo a mi alrededor parece morirse, y mis cercanos sufren las consecuencias de un destino mal trazado. No quisiera saber qué otras cosas están por venir, no si son malas. Y me encantaría poder evitarlas, sin embargo, es una oportunidad de aprendizaje, así tengo que verlo, así tengo que pensarlo y sentirlo para no sentir que me hielo, para no sentir que me han o me he, arrojado otra vez a la soledad.
Re - Comenzando. He tomado creo, la decisión más difícil de toda mi vida. Nunca había sentido tanto vacío, tanta falta, y tantas pulsaciones por segundo, preguntándome si habría hecho bien o mal. Nunca he llorado tanto, nunca había sentido pánico así. Y ahora todo está de cabeza. No sé por donde partir, no sé cómo seguir mi vida sin ti. Y mientras estoy acurrucada en mi cama, sin ganas de levantarme, pienso que quizás la pena se me pasará. No hoy, quizás mañana. Pero todo me duele, toda mi habitación tiene tu forma, tu mano, y huele a ti. Quiero volver a reírme como lo hacía contigo, y no sentir que en cualquier minuto me voy a morir. ¿Por qué mierda me cuesta tanto separarme de ti? ¿De nuestros sentimientos enlazados? Te echo tanto de menos. Echo de menos como era yo contigo, como éramos juntos. Pero ya no pude más. Yo te amo, esa es una verdad. Pero la otra mitad de esa verdad, es que yo no puedo hacerte feliz, y tú tampoco puedes hacerme feliz a mi.