Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 18 de enero de 2009

Cosa loca


No sé que voy a decir en realidad. Parto con este impulso en mi cabeza de escribir algo, pero no sé si tengo algo puntual que contar. Y entonces  miro la página, y el cuadrado en blanco. Y mientras pienso qué pondré en él, las palabras comienzan a flotar solas porque en realidad ya estoy escribiendo algo. Es mágico. Y por eso me gusta tanto. No tiene que suceder algo especial, ni pasar algo importante que motive la pluma, sino que a veces, hasta la misma nada crea mundos nuevos. Eso es lo genuino, lo encantador de todo esto. Pero en fin, mientras tecleo se me van ocurriendo muchas ideas. Uno va pensando en las cosas cotidianas que va viviendo día tras día. Yo, podría relatar un libro completo. Sin embargo, no importa. Lo reduciré a algo que me alegró un poco mis tiempos difíciles. Hoy fui a un café, pero no a tomar café. Eso siempre me ha parecido de por sí cómico. Yo pedí jugo de naranja. Hace varios días que tengo una especie de adicción, pero nadie lo hace a mi manera, que por supuesto, es mucho más rica. Sólo hay uno, el único que me supera, y es del tip y tap. Pero me estoy yendo por las ramas, de nuevo. Yo quería decir, que ese momento significó abrirme un poco más, confiar en dos personas que siempre han estado a mi lado, desde que entré a la universidad. Uno se siente libre, se quita pesos de encima. Y sentí, que con sólo decirlo, estarán apoyándome para todo lo que esté por venir. Y eso es aliviador. Puede que nunca suceda, pero tranquiliza descargarlo. Uno desata ese nudo apretado que tenía en la garganta. Y lo más importante, es que yo sentí una conexión especial. Creo que estoy en el camino correcto... ustedes ya saben para qué. 

jueves, 15 de enero de 2009

Florecerá

Florecerá sin darse cuenta, cuando las nubes se disipen, cuando los relámpagos se cansen de mojar la tierra. Y entonces no tendrá que desaparecer ni rogar a los cielos. Cerrará los ojos y verá por primera vez en colores plenos y brillantes. Alcanzará los bosques y los caminos. Tocará su delicada mano sintiendo las líneas del mundo y las hendiduras del infinito. Ya no habrán treguas ni huidas, sólo una silla que transporte a aires sagrados. Un cable que una los abrazos y los llantos en una misma figura tranquila. Volará lejos, se esparcirá en la nada. Florecerá sin darse cuenta de cenizas que yacían dormidas en un baúl. Se volverá el tiempo impresionismo, y barajará un millón de posibilidades. La única mirada será luna plateada y el único obstáculo será liberar la angustia aprisionada. Sonreirá el bosque y la playa, y la costa sempiterna. Volará lejos, caminará en el paraíso. Estirará sus dedos y tocará el sol bailando en la deriva. Y por una ventana se pintará una habitación. Allí albergará un más allá sobre su almohada. Y florecerá en su rostro una ilusión que de vida. Volará lejos. Florecerán sus pétalos sin que llegue a darse cuenta.

martes, 13 de enero de 2009

Tiempos de crisis


Tiempos difíciles vienen otra vez. ¿Por qué no será que se dejan de molestar y punto? Decisiones demasiado complicadas que me ponen en aprietos, y no sé si quiero estar ahí. En esa plataforma donde las balanzas empiezan a empujar cada una hacia un costado distinto. No quiero estar ahí, en el medio de dos tormentas. Sé que habrán luchas frenéticas, y montones de lágrimas, y un estrés que estará nuevamente por sobre mi umbral de resistencia y tolerancia. Empezarán las crisis y esa sensación corporal de que no puedo respirar. Y al mismo tiempo, ese temor psicológico que se transformará en deseos intensos de huir. Tiempos difíciles. Ya lo sé. Pero hay que tomar esos caminos, para encontrar la sanidad y la paz, al final de los recodos. Toda época oscura, tiene su regreso a la luz, ya sea tarde o temprano. Y en estos minutos, sólo esa fe me permite esperar que lo difícil pasará para estar mejor, y que de lo arduo se aprenderá a vivir de una forma que me lleve un poco más hacia la plenitud. Habrá miedo, y muchísima tensión, pero creo que por primera vez en la vida estoy dispuesta a enfrentar todo eso, a bancármela aunque duela, a cambio de obtener una tranquilidad que me hace falta, y que de no luchar por ella, hará que caiga en depresión por agotamiento, y de ahí ya no podré salir.

domingo, 11 de enero de 2009

Cercanos y desconocidos


Dicen que el tiempo es relativo, y a la vez, constante, imperceptible como un haz de luz viajando entre los planetas del sistema solar. Y sin embargo, el tiempo pasa frente a nuestros ojos. No podemos sentirlo, ni tocarlo materialmente, pero evidenciamos el cómo nos va haciendo más viejos y más sabios, o a algunos, más estúpidos y egoístas. Sí, el tiempo deja entrever a pequeñas cosas o personas que pueden alterar el curso de nuestras vidas. Y son aquellas las que nos permiten crecer y seguir aprendiendo un poco más acerca de nosotros mismos. Nos muestran facetas nuestras que creíamos perdidas, o sacan a relucir algunas que no creíamos que existían. Las personas cercanas simplemente siguen nuestro vaivén, y están ahí, viajando a la par con lo que somos y con lo que deseamos ser. En cambio, son aquellas personas que olvidamos y reencontramos, o aquellas que descubrimos por primera vez, las que nos muestran un sin fin de oportunidades. Las que nos escuchan apasionadamente para inventarnos en sus cabezas, las que dan un brazo de aliento aún cuando uno crea que todo está perdido. Los cercanos están ahí, a nuestro alrededor, pero ya no son capaces de notar nuestros cambios, ni los sentimientos que experienciamos a diario. Los cercanos van perdiendo la habilidad para captar los sentidos más profundamente, para escuchar lo que decimos a gritos. Por el contrario, los desconocidos dan tranquilidad, tan simpatía, dan una sonrisa y nuevas perspectivas para salir adelante. Los que reencontramos se han perdido una etapa de nuestra vida, pero buscan afanosamente recuperar el tiempo perdido. Buscan formar parte, aún cuando no es seguro, que sientas lo mismo.