There was a time, when I needed to believe, like a life mechanism, like a way to survive. I needed to believe in a place, in fairy tales, in the biggest power of the world; love. But after, while I was growing up, things got even more complicated. Nothing was like it was supposed to be. My interior went darker, in lonliness, in secret, in fear. My emotions got intense and confusing. Changing like a rollercoaster with the effects of the winter, of the rain, of the cloudy days. With my home situation. And my little, special and beautiful universe couldn't be enough like before. Enough to bring me protection, to breathe, to feel, to be in love, to live. Then, the more I walked, the more I realized that I was alone with my dark room. That any of my figures where there to support me, to listen to me, to try to know me. That no one could feel the same. The thing is, the wings that I were building all my life to runaway, never were ready to fly. And I got stuck, for so long. Nothing moved on, until one day, instead of having wings, I was using an armour and a shield. I fought my wars, like if there was one. I though I was winning, like if there was something to win. And then, another day, my dreams and reality revealed that I was so mistaken. I was fooling myself. I was trying to belive, like before. With the same naivety, crazyness and childishness. But in that road I got really hurt. To the very deep. I felt betrayed, I felt abandoned. And considering that, I had no other option than leave. Even more alone. Even more darker. With stories that hurts, with the impression that I needed to protect myself. And now, still in chaos, in the dark, with nothing that can really damage me, a part of me wants to love, wants to believe. The other part, feels it can't. Feels that I'm never going to get well, that I won't be free, that I'm never going to be ready to love someone else, that no one will be able to hold me, and love me as I am.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
sábado, 29 de junio de 2013
jueves, 27 de junio de 2013
martes, 25 de junio de 2013
lunes, 24 de junio de 2013
No matter how hard you try
Basta de la constante ilusión de cambio, de pensar en la plasticidad, de tener fe en las personas. Basta de enamorarse del amor y no llegar a ninguna parte. I'm fooling myself. Si la persona lo desea, bien, sino, punto final. Las interpretaciones sobran y no se puede forzar a nadie a hacer lo que no quiere. Me agoté de tratar de que el resto quiera, no es mi rol, nunca lo será. Me agoté de lo enrollado. Me agoté de "esperar". Lo que hay es lo que hay. Aprende a aceptarlo, aprende a amarlo, o simplemente da la vuelta. Nothing will change, no matter how hard you try. Basta de creer que un día la persona despertará y le encontrará sentido a la propuesta, a las sugerencias. Que hará las reflexiones propias. Basta de creer que un día, después de las revelaciones, la cosa será mágicamente distinta. La esencia es la esencia, la única cosa sobre la cual no se puede remar contra la marea. Aprende a quererla, aprende a entenderla, o simplemente run the fastest you can to the opposite direction and don't look back.
domingo, 16 de junio de 2013
Running
La neblina baja sobre la ciudad. Despierto. Hace frío. Me pongo las zapatillas, la venda sobre la rodilla y amarro mi pelo en un largo moño. Hoy es el día, me digo. El momento preciso para empezar a correr. Para retomar eso que tanto me gustaba. Creo que hoy, podría decirse que hasta lo necesito. En el parque, hay tanta gente como yo, con los audífonos puestos, la marcha rápida, las palpitaciones al mil por ciento, y otros sobre la bicicleta. Miro mi reloj, elijo My Skin de Natalie Merchant y dejo que mis pies me lleven, que simplemente se deslicen y sientan la tierra bajo mis pies. Mi respiración se acelera mientras el tiempo transcurre a mi costado como los autos y edificios que voy dejando atrás. Ha sido una mala semana, y creo que de a poco, todo eso va quedando atrás también. O eso espero. Han pasado tantas cosas, esas cosas inesperadas y negativas que desmoronan un tanto el ánimo, que lo disminuyen, que me retrotraen a mis amigas más frecuentes; las olas de melancolía. Lloré, me enojé, abracé la soledad, y me sentí no contenida por aquellos que supuestamente deben hacerlo, por el rol que la vida les ha conferido. Y después, ¿cómo poder confiar en que alguien estará ahí para cuidarme, tomarme de la mano y ayudar a levantarme cuando los que deben hacerlo no lo hacen? Finalmente, ni siquiera he podido aprender a confiar en eso. Sentir rabia no es válido, ya sea porque no hay tiempo, porque ya están cansados, porque no tienen ganas. Sentir pena no es válido, porque naciste para "ser la alegría", y además, aún cuando dicen que estarán ahí para apoyarte, en la práctica te dejan solo. ¿Qué cresta sí puedo sentir? ¿Qué mierda sí se me está permitido? ¿Sólo tengo que estar disponible y sonreír? Sigo corriendo. Corro lo más rápido que puedo. Mi rodilla me duele, pero no importa, hay que seguir corriendo hasta destruirse. De la destrucción renace el fénix, ¿no? Pienso en los camiones que durante tantos momentos me han acompañado en mi mente, y que cada cierto punto vuelven a perseguirme, como si acaso fuera viable. Luego siento que todo esto se ha dado demasiado tarde, que me callé durante demasiado tiempo, que de cierta forma yo tengo la culpa de no haberle puesto mayor fuerza. Talvez no la tenía, talvez no me atrevía. Y hoy es tan difícil, cada día una tremenda lucha, donde volvemos a lo mismo; un soldado solo y exiliado. Cada vez todo más de etiqueta, poniéndole seda a lo que se dice y hace. Estoy tan cansada, me digo. Pero todavía me faltan varias cuadras para regresar a casa. Y cuando vuelva, ¿qué? Voy a mirar la ciudad desde arriba y lo que siento va a seguir ahí, sin importar cuánto me haya destruido corriendo.
sábado, 15 de junio de 2013
Careful with your umbrella
what do you know about black clouds?
-pretty much.
Si alguien quiere besarme y llevarse mi ola de mala suerte... toque mi puerta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






