Este semestre he seguido de pie porque hay que hacerlo. Todos los días he ido a la universidad, pero sin un sentido muy claro. Sólo he dejado que mis pies caminen solos, sigan el curso de una vida, trajinen por el mundo pues es lo que se debe hacer. No le encuentro afán, ni motivo. No lo encuentro placentero, ni vivo, ni cuerdo. Y sin embargo, sigo yendo. Cumplo con mis deberes, con las necesidades de la gente, pero no escucho aquello que mi piel quisiera gritar. Estoy harta, harta de todo. Y quisiera que se acabase. Absolutamente todo. Despierto, voy, vuelvo, duermo, y continúo despertando, y yendo, y volviendo y durmiendo día tras día. ¿No parece ya una estupidez demasiado grande? Ayer no sé por qué, soñé en un comentario algo suicida... si recuerdo bien era algo como que morir sería en este minuto, más fácil que seguir viviendo. Supongo que será porque efectivamente es la salida fácil, pero a la vez la más dolorosa. A veces lo pienso, cruza ese sentimiento por mi cabeza, pero en realidad, ningún camino sería tan arriesgado como para llevarme a los barrancos sin destino. Probablemente vería el precipicio y no tendría el coraje. Nunca lo he tenido. Y la oscuridad todo lo cubre. Y en la ventana ya nadie me aguarda, y tengo miedo de cerrar los ojos para encontrarme sola una vez más. ¿Será que nadie puede oírme? Me desgarro en los cuartos fríos, me muero a plena luz del sol. Y así me sigo empequeñeciendo, para sólo ser un cuerpo marchante sin propósito ni causa, sin amor ni sosiego, sin piedad ni gloria.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
miércoles, 28 de octubre de 2009
Trajín por el mundo
Este semestre he seguido de pie porque hay que hacerlo. Todos los días he ido a la universidad, pero sin un sentido muy claro. Sólo he dejado que mis pies caminen solos, sigan el curso de una vida, trajinen por el mundo pues es lo que se debe hacer. No le encuentro afán, ni motivo. No lo encuentro placentero, ni vivo, ni cuerdo. Y sin embargo, sigo yendo. Cumplo con mis deberes, con las necesidades de la gente, pero no escucho aquello que mi piel quisiera gritar. Estoy harta, harta de todo. Y quisiera que se acabase. Absolutamente todo. Despierto, voy, vuelvo, duermo, y continúo despertando, y yendo, y volviendo y durmiendo día tras día. ¿No parece ya una estupidez demasiado grande? Ayer no sé por qué, soñé en un comentario algo suicida... si recuerdo bien era algo como que morir sería en este minuto, más fácil que seguir viviendo. Supongo que será porque efectivamente es la salida fácil, pero a la vez la más dolorosa. A veces lo pienso, cruza ese sentimiento por mi cabeza, pero en realidad, ningún camino sería tan arriesgado como para llevarme a los barrancos sin destino. Probablemente vería el precipicio y no tendría el coraje. Nunca lo he tenido. Y la oscuridad todo lo cubre. Y en la ventana ya nadie me aguarda, y tengo miedo de cerrar los ojos para encontrarme sola una vez más. ¿Será que nadie puede oírme? Me desgarro en los cuartos fríos, me muero a plena luz del sol. Y así me sigo empequeñeciendo, para sólo ser un cuerpo marchante sin propósito ni causa, sin amor ni sosiego, sin piedad ni gloria.martes, 27 de octubre de 2009
Nostalgias y ausencias
"Tengo una soledad tan concurrida, tan llena de nostalgias, de adioses hace tiempo", que aún en espacios abarrotados sigo sintiendo un cuarto vacío, me sigo sintiendo una sala de espera infinita, me sigo viendo como un ente solo en un mundo solo. Sigo viendo un vagón temeroso, colmado de inseguridades, oculto en una estación olvidada en los segundos. Y las ausencias me asisten, ahí donde el sueño no descansa, y donde las palabras se deshacen en lágrimas porque no hay nada mejor que decir, ni nadie mejor que quiera escuchar. Estoy llena de sombras, de huéspedes que entran, caminan, disfrutan y se van. Y no quiero estar sola, pero estoy, como en una maldición, como en un universo despojado de voluntades hacia mí. Juego a perder todo el tiempo. Y tengo tanto que decir, tanta rabia que vomitar, tanta tristeza dibujada en un corazón coraza, y aún así, al caer la noche, sigo durmiéndome en un cuarto vacío, con todas mis nostalgias, con todas mis ausencias. domingo, 25 de octubre de 2009
El universo y un corsé
En el universo se estrellan las cosas. Todo tipo de pensamientos con forma de planetas gigantescos. Con emociones tan irreverentes que hacen añicos ilusiones y objetivos. Está ese velo cubriendo unos ojos de duda, y ese corsé que se desabrocha de a poco intentando comunicar una verdad desnuda. Está también, ese navío de platino con burbujas centelleantes. Se baña en su luz, se convierte en la nada para renacer debajo del agua. Todavía están esperando las arenas blancas y los sueños despiertos. Ese cielo brillante donde se burlan las ironías y los sarcasmos de la vida. Y todos los días, al ponerse el sol, una flor más fallece para crear nuevas ideas, nuevos colores. Estalla en polvo, estalla en llanto. Y ella sigue quitándose el corsé. Se despoja de sus enaguas. Queda blanquecina en la desnudez de una pálida noche. Las filosofías se vuelven la cera de una vela ya apagada, y mientras sus pechos se mueren de frío, otro pétalo fallece en su interior. Se estrella el universo, se estrella su cuerpo contra una cruel sátira. Queda blanquecina en la desnudez de una sonrisa fingida.domingo, 18 de octubre de 2009
Paseo por las nubes
En un paseo por las nubes se descubre el amanecer, y el sol le da un beso a la rosa. La hace despertar tras un largo sueño de aventuras. El calor de la primavera devuelve la vida a las praderas, y los ruiseñores le cantan a las mujeres, con letras, con sangre, y la flauta del cielo lo acompaña, le hace los acordes. En un paseo por las nubes se reinventa el amor, y las alas de la mariposa se agitan arriba y abajo en el sonido de un segundo fugaz. Suenan las cuerdas de una guitarra en una serenata. Sube el calor desde la tierra, desde el brote más pequeño a la nube más grande de algodón. En un paseo por las nubes el baile le marca el paso al romanticismo, lo dirige, lo eleva, lo pulveriza en cientos de pequeños besos rugientes. Y más allá de las praderas, entre las uvas, entre las espigas, crece una raíz de la vida, se alimenta del sol naciente, se baña en la plata de las estrellas. En un paseo por las nubes se han quedado a dormir los amantes. El tren se ha estacionado para no partir. Se han deseado el cuerpo, se han reunido sus almas en un destello imperecedero. Sí, ahí se han quedado. En un paseo por las nubes a descansar, con la nube hecha fuego y el sol pintado de rosa.lunes, 12 de octubre de 2009
Velero en la aurora

En la aurora de la mañana venía un velero con acorde de violín, con velas de horizonte y jardín de jazmín. Venía el velero rozando las aguas, haciendo salir a bailar al sol de las montañas. El aire se respiraba limpio. Y el rocío dibujaba estelas de papel en las murallas de plata. De a poco fueron despertando las muñecas, de a poco fue llenándose de espuma el mar. Y mientras el velero avanzaba hacia el puerto, en el castillo sonreían las sirenas, escribían de alta mar. Y las muñecas peinaron sus cabellos, y se vistieron con zapatos de charol. ¿Qué de nuevo traía para cantar el velero? ¿Qué historia de amor podía contar? Una armónica de versos dulces, una flauta de labios y magnolias. Sólo el cuerpo desnudo, dejando a la muñeca, sin vestido ni farsa. Y así, de lejos en la torre, el mismo acorde de violín haciendo paso a la mañana. El mismo velero serpenteante de un nudismo efímero.
jueves, 8 de octubre de 2009
Estación en el tiempo

En una estación del tiempo. ¿A dónde hemos venido a parar? Caminan las espigas y se baña el coral. No existen los gentíos, sólo ese campo de agua de mar. Y pedimos el trasbordo, al siguiente paraje ambiental. Ahí encontramos los viajes, y uno que otro huracán. Pero no quedó nada en ruinas, sólo una triste historia de atrás. Y nos pusieron el puente, para cruzar la ciudad. Qué limpia que estaba, qué vacía de moral. Y sentado en una piedra, me tocabas el violín. ¡Qué la vida es caldo de rosas, y uno que otro trueno pa' matar! Luego yo saqué el papel y tinta, para sólo dibujar. Y allí había un recuerdo, de alegría y gloria sin piedad. Luego mandé la carta, a un mundo terrenal. Y tú dijiste "mi encanto, la amargura ya se va". Nos quedamos en el huerto, libertad sin rabia, un abismo de luz. Y luego siguió rodando el tren, y otra vez las nubes se hicieron papel. Y tú dijiste, "vida mía, qué le vamos a hacer". Y yo te dije al fin, "si ya sé que hay que volver".
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