
Mis niños, ya nos estamos acercando al final de la historia y les digo, que el amor de una madre por su hijo es superior a cualquier poder o fuerza. El lazo que los une va más allá de la razón, incluso de la sangre. Hay un sentimiento que ustedes no podrían entender pues no es explicable con palabras. De esta manera continúo.
No se sabe exactamente la fecha, pero se ha llegado al acuerdo, de que la amargura de la Tierra Media terminó en el año 470 de la Cuarta Edad.
Tras la Batalla del “Rojo Amanecer en el Cuerno Blanco que Llora”, Arda no estuvo en paz por mucho tiempo. En otro asalto a la ciudad de Gondor, Niëli no sólo asoló con mayor fuerza y bestialidad, la fortaleza, sino que además, logró secuestrar a una de las hermanas de Eldarion, pensando que con ello lograría la rendición final del Rey.
Tras estas atrocidades, una noche de calor, entre el delirio y la locura, Mälieva se dirigió sigilosamente hacia la habitación de su hijo. Lo contempló mientras dormía e imaginó lo diferente que hubiera sido su vida si Sauron no hubiese existido.
Con decisión, Malievä fue hasta el cofre, sacó la daga y se la hundió a Niëli en el estómago. Luego, se acostó a su lado y se dio muerte.
A la mañana siguiente, cuando Ingwethil se percató de la tragedia, escapó. Sus malvadas intenciones habían llegado a su fin. Los orcos y las demás fuerzas oscuras se separaron y huyeron al no tener un líder que los guiara.
Al hacerse pública la noticia de la muerte de Niëli, Eldarion y sus tropas se dirigieron a la "Torre del Engendro". Allí, liberaron a la mayor cantidad de esclavos, entre ellos a su hermana, y se decretó que la fortaleza debía ser quemada hasta el último de sus cimientos.
Gondor obtuvo la paz nuevamente y la vida de los seres de la Tierra Media prosiguió normalmente, entre los cantos y las risas. Eldarion contrajo matrimonio con una bella doncella, la Reina Alcarinquë "La Gloriosa", dejándole a su reino, una hermosa decendencia.
Hijos míos, este relato quedó posteriormente, escrito en los Anales de Gondor, pero no muchos hablan de él porque les causa mucha tristeza. Es un pasado que todos quieren olvidar y que en mi familia se ha transmitido de generación en generación.
Ya es tarde y los cuerpos están cansados, debemos irnos a la cama. Dulces sueños hijos míos, que los elfos revivan en la memoria y que la vida sea placentera.
Adiós, pero no hasta siempre, sino hasta una nueva aventura...
(FIN)