Juanita: Hola María, volvemos a encontrarnos.
María: Bueno, el destino dice...
Juanita: Y, ¿cómo has estado?
María: Bien.
Juanita: Me alegro. ¿Sabes?, el otro día...
María: La verdad siento que me ahogo.
Juanita: Pero María, ¿qué pasa?
María: Que no puedo respirar.
Juanita: Ay no seas tonta María.
María: Siento que me muero.
Juanita: No te entiendo nada.
María: Sí, que me muero. Que no siento nada.
Juanita: Pero, ¿no estabas feliz?
María se queda en silencio.
Durante un largo rato suspira, luego coge el carro del supermercado.
María: Se me hace la hora, me tengo que ir.
Juanita: Pero María...
María: Vaya tonta Juanita, era una broma.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
sábado, 21 de noviembre de 2015
jueves, 29 de octubre de 2015
Juanita y María (7)
María: Sí, no entiendo por qué dejamos de ser amigas.
Juanita: El tiempo, de seguro.
María: No, no era eso.
Juanita: Bueno, es que siempre querías hablar tú...
María: ¿Me estás diciendo egoísta?
Juanita: Y en realidad sólo sabías quejarte.
María: ¿Me estás diciendo gruñona?
Juanita: Y arriba y abajo, era muy difícil seguirte.
María resopla (ahora entiendo...)
Juanita: No te lo tomes a mal María.
María: ¡Qué va! (sarcástica).
Juanita se ríe.
María: ¿Cómo has estado?
Juanita se ríe.
María: ¿Cómo has estado?
Juanita: Contenta. Me casé. Estoy embarazada.
María: ¡Qué alegría Juanita!
Juanita: Sí, ¿y tú?
María: También. Pero lo mío va y viene.
Juanita: ¿Cómo? No te entiendo.
María: Ya me conoces (silencio). Me tengo que ir, hablemos pronto.
sábado, 24 de octubre de 2015
Una más de mis ambivalencias
¿Se puede querer y no querer, al mismo tiempo? ¿Querer estar y escapar, al mismo tiempo? Porque cuando intentas dormir y el desvelo te consume, aparecen muchas preguntas que por la noche tienen más gusto a encierro y a ataduras que a otra cosa. Miras la otra almohada como queriendo huir pero a la vez, no puedes moverte, ni un sólo centímetro. Sólo puedes sentir la propia respiración subiendo y bajando intranquila, impaciente, implacable. Y la oscuridad se vuelve agotadora. Piensas, ojalá ese maldito reloj suene pronto para que así comience la vida. Porque de seguro, esta insanidad, esta locura nocturna, no puede serla. ¿O sí? Me aterra pensar que quiero y a la vez no, que río y a la vez sufro, que siento y al mismo tiempo, no siento nada. Me aterra pensar que me parezco a un cuerpo muerto sobre la cama, y aún así, sé que respiro. ¿Qué es esta idiotez? La estrechez vuelve a embargarme, a aprisionar cada una de mis células, cada aire que intento inhalar. Se siente como pánico, infinito pánico de querer estar y a la vez, desaparecer. Soltar todo. Abandonar todo. Te escribo de noche, como solía hacerlo hace mucho tiempo, pero no estás. Y entonces no puedo más que sólo comer mis angustias y compartirlas con las servilletas, como siempre. Todo está muy silencioso y oscuro, todo menos la otra respiración (el otro cuerpo) que hay al lado de mi almohada. Todo menos mi cabeza alocada, mi pulso histérico y el hormigueo que recorre los contornos de mi cuerpo. Quiero que esto acabe. Quiero cerrar los ojos y que pase de una vez la noche. Quiero que sea de día y fingir que todo lo mío, que toda esta estupidez no ocurrió. Que (mi yo) no existe.
lunes, 14 de septiembre de 2015
To love and be loved
Being in couple is complicated.
Requires patience, tolerance, hearing, sacrifices, wisdom, empathy, communication, but most importantly, love above all the ridiculous and insignificant stupid things that people fight for everyday. The common things, the ones that happen when the routines, the habits and the manners of each other are different. Takes time to get use to them, to learn, accept and embrace them.
Being in couple is definitely very hard.
The worst thing is that frequently people warm us about it, but instead, women are tough to believe in fairytales. So, the expectations are high and reality is not always like our dreams. Yes, even when you think you are much alike with the other person.
You might believe you won't fight or at least not about big things, but the truth it's you fight anyway and usually for silly things, things that at the end of the day matters if like they were huge decisions or problems. And that is because we accumulate one thing next to another, and another... and then, some water that was supposed to be nothing, transforms into an entire ocean of discussions.
Being in couple takes a lot of mature self control, reflexiveness and communication. Not from complaining about the other, but from using the language of love, feelings and constructive change. That's when you destroy the fences of the ego to go deeper, to the heart and its emotions, worries, sadness, etc. That's when you reach the other person instead pushing him/her away.
But friends... That's not easy either.
Love is a everyday decision. Cannot come from rainbows and fairytales. It's a willing decision of loving the dark and the lighter parts of the other. The strongest ones and the fragiles. The human flaws with humble and respect.
Because at the end... love is in its higher level, a way of admiration. Admiration comes when you think the other is a valuable person, and also, when you realize that every time you are around him/her, makes you to be better, to grow, and otherwise.
Being in couple es far from easy.
But is a decision.
A willing decision to love and be loved.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Wild & restless
Existen días, donde vuelvo a sentirme como un caballo inquieto en su jaula. Lo indómito ha estado reposando durante un buen tiempo y ahora se agita intranquilo. Existen días donde me siento como Brad Pitt en Leyends of the Fall, cuando el ruido de la naturaleza o algo más, no sé, te despierta del estado de calma para decirte que tienes que partir, como sea, sin saber a dónde ni por qué. Y con ello aparece una vorágine de emociones; furia, llanto, ansias, estrechamiento y esa típica sensación tan mía que suelo sentir como de que mi yo no cabe dentro de mi cuerpo. Existen días que no quiero estar donde estoy, sin embargo, al mismo tiempo me siento feliz con la vida que tengo, me siento enamorada, me siento con buenas amistades y familia, con buen trabajo. ¿Y entonces qué está mal conmigo? ¿Qué es ese ruido que siento dentro? ¿Qué es esa estrechez? ¿El desasosiego?
miércoles, 5 de agosto de 2015
Black ink
Cuando empecé a escribir en estas servilletas, todo hablaba más o menos de la muerte o muy cercano a ella. Se parecía bastante a una película melancólica y lluviosa en París, de noche y sin muchas cosas correspondidas. Bueno, lluviosa y melancólica (sin París), además de la rabia galante, que le gusta aparecer cuando los truenos y relámpagos estallan. Pero al fin y al cabo, era mi versión de París.
Tenía mucho de inviernos, de montañas rusas, de tristeza. Tenía mucho de luces de colores, de locura, de insensatez, de sentimientos encontrados, de cárceles y sangre derramada en la tinta del lápiz, en el cuerpo sudoroso y sufriente.
Una y otra vez, era subir la torre para luego caer al precipicio. Saltar. Como fuese, aunque la mayoría de las veces con los ojos cerrados y el corazón vacío.
Cuando sientes que no queda nada dentro, nada puede caer en realidad.
Sólo es soledad flotante.
Y la lluvia trajo consigo los demás ciclos. Esos que pasaron de a uno, invariables, y con ello, la sensación de que nada cambiaba, nada dentro de mí. Crecía el frío en la montaña, se hacía oscuro mi jardín, muy, muy oscuro.
Y hoy, cada vez escribo menos. Porque al parecer, sólo sabía escribir desde las entrañas y las prisiones. Sólo tenía cuerda cuando había amarras. Sólo tenía sangre cuando llovía.
Y hoy llueve muy fuerte otra vez... tal vez por eso estoy aquí.
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