Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 17 de marzo de 2009

Los sueños


Morfeo me toma otra vez entre las sábanas. Es divertido soñar, es casi misterioso y la mayoría de las veces incomprensible. En un curso que tuve hace algún tiempo, los sueños aparecían como aquel contenido inconsciente e intolerable para el yo, que al no poder ser asumido en la consciencia, busca alguna alternativa de salida o de expresión diferente. Al no poder abordar la realidad, el inconsciente traducía esos contenidos en sueños, en muchas ocasiones, carente de orden lógico o de un significado aparente. Y partiendo de esa base, siempre me ha parecido curioso por qué alguna gente recuerda sus sueños y otros no. Me acuerdo también, que en relación a eso, había otro autor que postulaba que cuando los sueños son demasiado dolorosos para la persona, en el sentido de que le es imposible reconocer sus deseos o pulsiones, se ejerce una segunda represión, en la que el contenido no sólo es evacuado a través de los sueños, sino que además es bloqueado para que la persona no lo pueda recordar. No sé que tanto habrá de cierto, pero yo por lo menos casi siempre los recuerdo. Y he soñado cada cosa que ya hasta me da risa. Pulsiones, proyecciones, anticipaciones.. todo ha estado aquí, en mi mente. Hasta culpa he sentido de mí misma. Los sueños, son una cosa loca, una neblina por descubrir, por palpar, por dibujar. 

domingo, 8 de marzo de 2009

El diablo


El diablo vestido de padre intenta otra vez amenazar con castigarla. Busca en la llaga y la hunde hasta el pecho, y la sangre sale a borbotones en lágrimas intensas mientras los bichos corroen su cuerpo de a poco. Sí, pronto el corazón dejará de latir porque ya no tiene nada más que sentir. El padre no será padre sino piedra, una figura distante en un monolito subterráneo, en un túnel que será bloqueado en entrada y salida. ¿Por qué busca darle la manzana podrida? No entiende la flor la razón de los chantajes y el veneno. Y su cabeza se vuelve loca, se pierde en la desesperación de la pérdida. Puede palpar la lanza atravesada en su pecho, puede sentir el frío en sus huesos y la piedra en sus ojos. Maldito papel picado, malditas las muñequitas de papel. El diablo lo rompe todo, el diablo lo quema y lo destruye. Mortífera lección, excelente manera de hacer la vida un infierno. Y ahí queda el oso de peluche, llorando en la penumbra, escupiendo sobre su propio nombre. Y la sangre ya está derramada, y ella sigue ahí, blanca en el piso. 

domingo, 1 de marzo de 2009

Caricia en el alba


Sembraba una caricia en globos de colores. La cultivaba dentro, la hacía florecer entre tanta mala hierba. Y en plena naturaleza, una música italiana sonaba en un disco de vinilo, hacía compás con el viento al mecer las hojas. Un sueño, o un despertar sereno. Y ese mismo cuarto donde tantos viajes han tenido puerto, donde numerosas realidades han tomado tonalidades distintas, se han dibujado por sí solas en las paredes. Puede sentirse en el bosque, puede ver los cambios, y las alas ya crecidas. No es necesaria la vigilia, sino la paz en almohadas de pluma, en cielos de luces o en parques de azúcar. Se encienden las velas, vuelan libres los globos. Y los colores bajan de a poco a robarle un beso. Y el atardecer estalla en polvo brillante y luna plateada. La caricia crece, incendia un alma, y la mujer despunta en el alba, con otros globos, en una misma flor.