Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 31 de marzo de 2011

Gracias amigas


Estoy agradecida, en esta etapa de mi vida, de tener clarísimo cuáles son aquellas personas con las que siempre podré contar. Esas pequeñas lucecitas que están ahí aún cuando todo parece ir mal, con las que puedo reirme y llorar, conversar de cosas importantes y también, de lo trivial. Esas personas con las que puedo discutir a veces y estar en desacuerdo, y así y todo, irnos tan amigas como siempre. Esas personas que me dirán cuando algo no les parezca bien, para así yo mejorar. Esas personas que hablarán con la verdad, aunque a veces pueda doler. Esas personas que han estado ahí para ayudarme a levantar cuando he caído. No hay nada más lindo que la amistad en este mundo. Esa amistad que no espera cosas a cambio y que sin embargo, las da porque le nace. Esa amistad que a pesar de la distancia, o de estar en caminos diferentes, perdura y se fortalece. Estoy agradecida, en esta etapa de mi vida, de haber conocido a esas personas, de poder llamarles "amigas". Estoy agradecida de poder confiarles un pedacito de mi alma y de que ellas estén ahí para recibirlo y guardarlo con cuidado. Estoy agradecida de poder compartir con ellas diminutos y grandes momentos de mi vida, buenos y malos, y que nos acompañemos mutuamente, en el duro camino de vivir. Pero más que nada, estoy agradecida de estar con ellas, codo a codo, aprendiendo, creciendo, soñando, viviendo. Gracias por existir.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Viaje (V)

Anochecer
Camino de arcos iluminado
Sendero blanco
Me acompañas entre los árboles
Tiempo después
Tu mano y la mía
Recuerdos de distancia, de indiferencia
Centésimas de segundo
Qué locura, ¿no?
Nos miramos otra vez
Nos sonreimos con los labios
Somos esos mismos niños de siempre
Con las cubetas llenas de estrellas
Y la pasión en la sangre
Intentas convencer del amor y sus relaciones
Traes las raíces a la conversación
A veces el silencio, tímido
Luego, la ridícula cotidianidad
Y después, un abrazo en azucena
Nos conectamos, nos perdemos
Te imagino
Me echas de menos
¿Me das un beso?... me pides
Aún no puedo... respondo.

martes, 29 de marzo de 2011

A la espera...


Este año será al parecer, un período tendiente a la pausa. Hay muchos aspectos de mi vida que están a la espera, de decisiones de otros y también, de la valentía propia. Me levanto todos los días sin tener muy claro lo que me depara la vida. Vivo en el presente y en lo que va surgiendo. Siento que es justo el momento para pensar las cosas, para arreglar algunas situaciones que me preocupan, para darme el lujo de experimentar la tranquilidad sin tener nada planeado. Es mi momento, de decidir, de elegir, de hacer y no hacer. Sin embargo, igual están esas personas que intentan apurarlo todo, que me arrastran a seguir la acostumbrada forma de vivir; estudiar, estudiar y trabajar. Como si el tiempo y la vida estuvieran pre-diseñados en un único esquema de funcionar posible. ¿Es tan terrible tomarse un año en calma? No creo. Me parece que es más valioso tomarse el minuto y el espacio para descubrir qué es lo que realmente se quiere hacer, para cerrar ciertos procesos antes de verse "arrojado" a otros. Creo que si la gente se tomara ese minuto más a menudo, tendríamos menos profesionales insatisfechos con su vida personal y profesional. Muchas veces somos forzados y apurados a entrar a la vida laboral sin escuchar lo que nuestro cuerpo, mente y corazón nos dicta. Un error generalizado. Pero bueno, estoy tranquila, estoy a la espera. Buscando posibilidades, aguardando por definiciones.

lunes, 28 de marzo de 2011

Vuelves

A veces vuelves, de ese baúl de los recuerdos, de tiempos remotos. Apareces en mis pensamientos de la nada, como si todavía quedara un pedacito de ti en mi alma. Llegas abruptamente, con la sonrisa de siempre y esos ojos que no sé qué quieren pedirme. ¿Qué hubiese pasado con ese beso? La chimenea estaba ahí, también nuestros cuerpos. ¡Qué tímidas manos! ¡Qué descarado corazón! Venir a enamorarse de lo que no existe. Venir a adueñarse de lo que no se tiene. No, ya no vale la pena preguntarse por un "qué hubiese pasado si...". Tan lejano. En un susurro. La chimenea estaba ahí, también nuestras caricias, pero no los labios, esos no. Nunca se atrevieron. Nunca pudieron pronunciar la verdad, o una mentira que no doliera demasiado. A veces vuelves, de esa historia que no fue, de las fotografías de un ayer. Apareces en una idea efímera, como si todavía pudiese escribirse un presente de una gota, sublime pero primitiva. ¡Ya está! Basta. Yo no supe decirte. Tú no pudiste hablarme. No alcanzamos nunca... a querernos tanto.

domingo, 27 de marzo de 2011

En el diván (2)


A comienzos de año quise hablar desde el Diván, comentando mis experiencias, mis primeras aproximaciones al hacer terapia. Hoy en día, habiendo finalizado la práctica propiamente tal, surgen distintos sentimientos y argumentos respecto del mismo concepto.
"Hacer terapia", para partir, suena bastante tonto en este minuto, pues como terapeutas definitivamente "no hacemos" terapia, sino que construimos en conjunto con la persona, una instancia de conversación, un diálogo que construya realidades... en el "living de mi casa", como diría Harlene Anderson. Ofrecemos una oportunidad de contrastar pensamientos y creencias, de mejorarlas o modificarlas por otras que sean más adaptativas para la persona y el entorno que lo rodea.
He visto y creo, además, en que las personas sí se "autosabotean" (sin saberlo, obviamente). He podido darme cuenta de que muchas veces las personas, en sus interpretaciones del mundo y de cómo les han sucedido las cosas, construyen una historia donde el resto les ha hecho ser como son, les han perjudicado, y dado eso, no existen más alternativas de acción. Habiendo dicho eso, me parece increíble entonces, el poder de la palabra, pues solamente con un pequeño giro en esa historia, la persona puede sentir que está empoderada frente al mundo, que las cosas no simplemente "le suceden", sino que también, tiene un rol activo en cómo se desarrollan. Y ya no se elimina a sí mismo de la ecuación, sino que comienza asertivamente a encontrar su lugar en este amplio concepto que llamamos "vida".
He aprendido también, respecto de mi propia personalidad, que me encanta lo que hago. Me produce profunda satisfacción escuchar los "problemas" de una persona para idear soluciones en conjunto y recibir, tiempo después, el agradecimiento de esas personas por el trabajo realizado. Ese reconocimiento me impulsa cada día más, a esforzarme, a comprometerme, a dedicarme a la atención de la salud mental de las personas. Siempre me ha gustado la frase "colaborar a una mejoría en la calidad de vida".
He sentido alegría, tristeza, ánimo, desánimo, energía, aburrimiento, expectativa, esperanza, en fin, un universo de distintos sentimientos respecto de la terapia, y con los cuales he crecido y "batallado" para ser un mejor terapeuta. Me siento muy orgullosa de este año que pasó, me siento con muchas más ganas y con un montón de ilusiones. Me voy muy contenta con el trabajo realizado, pendiente de lo que debo explotar aún más, y de lo que debo mejorar. Pero sin duda, me voy sintiendo muy dentro, que este es el camino que siempre quise seguir en la vida, mi oportunidad de trascendencia, de contribuir al mundo con mi granito de arena.

sábado, 26 de marzo de 2011

Viaje (IV)

Anochecer
No hay camino
No estamos juntos
Tiempo después
El estrés, la irritabilidad
La operación y el desánimo
Recuerdos de besos, de caricias
Centésimas de segundo
Días que no nos vemos
Estamos en distintas habitaciones
Nos miramos por el hombro en antigüedad
Intentas convencer de la efusividad y el amor
Traes el perdón a la conversación
Sin embargo, no hay luna llena, no todavía
Nos mandamos cartas
Te pienso
Me echas de menos
Mejor que no... te digo
Tienes razón... respondes.

martes, 22 de marzo de 2011

Respirar

Al parecer, aprenderé a respirar de nuevo. Entrará más aire, hasta llenar mis pulmones. Hasta sentir el pecho rebosado de oxígeno, de energía. Tendré más resistencia al caminar, haré deporte mucho mejor. Podré cantar mientras corro sin asfixiarme. Saborearé el aire por primera vez. Tengo mucha expectativa, mucha esperanza. Estoy al aguarde de poder salir, al aire libre. De hacer burbujas más grandes donde poder dibujar mis paraísos. De aguantar más segundos dando un beso. Voy a dormir profundo. En fin, habiendo pasado lo peor, ya veremos cómo me va en esta nueva etapa.