Y llegó el día final. No queda más. Desde aquí digo, Farewell, Adieu. Desde esta pieza escribo por última vez. Qué extaño se siente, ver todo vacío. Pensar que uno pasó toda una vida en un mismo lugar. Y ahora es como que ya no te pertenece. Pero bueno, no tengo que olvidarme de decirme mis frasesitas positivas. Con eso las cosas no se ven tan grandes. El camino se vuelve más pequeño, no así, el dolor. Aunque, nada, ni siquiera la pena, puede ser eterna. Debo confiar en eso. Quiero creer que el 2013 vendrá con experiencias nuevas, con sueños nuevos, con aires renovados. Pienso que talvez, estos serán mis primeros días de paz, de tranquilidad, de sentir. No más prisiones, no más loqueros, no más fingir, no más funcionamientos desorganizantes. Por primera vez, sólo yo y mi pequeña fragilidad, mi pequeño ser. Quizás ahora, tenga tiempo para conocerme más, para seguir afirmándome en mis intereses, en mis opiniones, en mis deseos, en mis sueños. Quizás ahora, pueda al menos, creer que soy un pájaro libre en un mundo finito.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
sábado, 29 de diciembre de 2012
jueves, 27 de diciembre de 2012
Lo que nunca quise...
Qué increíble. Sólo me quedan 2 días.
2 días para terminar de guardar mis cosas en cajas, de envolver en plásticos, de tapar con diarios. Como si fuese el fin de una etapa,... y probablemente lo es.
Me quedan sólo 2 días, para ir despidiéndome de a poco de todo lo que me era conocido, de mis cobijos, de mis espacios, de aquello que durante tantos años fue mi casa, pero también, de aquello que me lastimaba todos los días.
Va quedando menos, y la gente me sigue preguntando si soy feliz, si me parece que es lo mejor que podía pasarme. Y yo los sigo mirando con la misma sonrisa fingida de siempre, pues, ¿es posible que los demás puedan estar más felices de lo que yo debiera estar, por algo que me sucede a mí? Me miran con esos ojos brillantes como si acabase de conquistar el mundo, lo cual, me parece muy raro. Pero bueno, fingir me ha salido muy bien todos estos años parece, es un buen/mal recurso que aprendí aquí. Sonrío y con eso la gente se queda contenta. No me preguntan. No tengo que decir lo que en realidad pienso.
Yo no me quería ir. Como he dicho otras veces, no quería las cosas de este modo. Y qué estúpidez, creer, que con escribirlo más veces de pronto pueda perder intensidad, mis sentimientos, todo lo que me duele por dentro. Qué estúpidez, pensar, que entre más me lo diga algún día llegue a aceptarlo. ¿Podré curarme de esto? ¿Podré realmente mirar atrás y decir que entendí? Hoy sólo me digo unas cuantas frases para tranquilizarme, para dejar de sentir. A veces me las creo más que otros días.
Yo no me quería ir. Como he dicho otras veces, no quería las cosas de este modo. Y qué estúpidez, creer, que con escribirlo más veces de pronto pueda perder intensidad, mis sentimientos, todo lo que me duele por dentro. Qué estúpidez, pensar, que entre más me lo diga algún día llegue a aceptarlo. ¿Podré curarme de esto? ¿Podré realmente mirar atrás y decir que entendí? Hoy sólo me digo unas cuantas frases para tranquilizarme, para dejar de sentir. A veces me las creo más que otros días.
El punto es, que sólo me quedan 2 días.
2 días para abandonar lo que yo nunca quise dejar.
Casi irrisorio, ¿no?
lunes, 24 de diciembre de 2012
Decisions have its own costs
Después de todo este tiempo, creo que es la primera vez que no me siento culpable por las decisiones que he tomado. Que no me manipula la ambivalencia de hacer o decir algo y luego preguntarme a mí misma para qué cresta hice eso. No, me liberé. Entregué todo. En esta etapa de mi vida, creo que es la primera vez que me siento consecuente, con mis deseos, con mis sentimientos, con aquello que yo quiero lograr y realizar. Nadie me está diciendo qué es lo que corresponde. Sólo yo me autogobierno. Ha sido un año de profundos cambios, de elecciones, de decisiones. Todas ellas con una cuota gigantesca de dolor, de rabia, de estar (como dije una vez), muy pero muy en el inframundo. Y finalmente, después de todos los temblores las cosas empiezan a estabilizarse, a ir encausándose como un río que ya sabe por dónde tiene que ir. También, es la primera vez que experimento esta sensación de satisfacción y tristeza al mismo tiempo, como de entender que es lo que necesitaba hacerse, pero a la vez, consciente de todas las pérdidas que eso significa, de los duelos. Pero bueno, si la vida me pone este precio, estos desafíos, creo que es la primera vez que puedo decir que estoy preparada y lista para asumirlos, para pagar este costo. Por primera vez, ya no tengo miedo.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Estar solo y saberse solo
La triste realidad a la que he ido despertando de a poco:
Después de los análisis y descenlaces, no me queda ninguna figura de la cuál afirmarme. Simplemente, no hay nada. Parece que recién estoy entendiendo esa frase de que "al mundo llegamos solos y nos vamos solos".
Ninguna, pero ninguna de mis figuras queda de pie después de las conclusiones y lecturas que le he podido ir dando a mi vida, no sé si finalmente será así para todos o para mí, si tendrá que ver con adoptar una mirada de excesiva crítica respecto de los roles y funciones, o si efectivamente el daño está hecho y punto, como si algo pudiera tratar de recuperar.
Me voy quedando con esta sensación como que de que ya no queda nada para rescatar. Yo tampoco puedo seguir intentando "salvar" a aquellos que no quieren ser salvados. No puedo forzar las cosas. No puedo cogerlos del brazo y hacer el camino y las decisiones por ellos. Ya no puede ser mi tarea, si es que alguna vez creí que tenía que serlo. No más.
Y al final de todas las batallas, por fin las cosas se me han hecho más visibles. No más negación. No más fingir. Lo que hay, es lo que hay. Y dentro de lo que yo pueda ejercer voluntad, ahí es donde mi mano tiene que trabajar. No donde no me corresponde. No en misiones que no eran mías. Tengo que sacarme esta armadura de soldado valiente, de príncipe al rescate y vivir mis propios procesos, mis propias guerras. De a poco, soltar mis propias corazas y descubrir quién soy, qué hay debajo de mi armadura, o más bien, despertar a mi esencia.
Después de todo esto que escribí, quedará entonces la pregunta de por qué esto ha sido llamado "la triste realidad". Sin embargo, la respuesta es obvia para mí. Hay interpretaciones, mensajes, sensaciones con las que me quedo que van a demorar mucho tiempo en sanar (si es que alguna vez se cicatrizan), y porque además, estar solo y saberse solo, sin tener el sentido suficiente de poseer una figura de estabilidad como para confiar en ella y en otros, para amar, es verdaderamente tomarse una pastilla de melancolía pura, en su dosis más doliente y cortopunzante.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Construyendo un hogar
Qué sensación más extraña es comenzar a formar el propio hogar. Escoger cosas, diseñar, comprar, armar, pintar, etc. ¡Y vaya! ¡Qué casualidad!... también tengo sentimientos encontrados ante esto, sentimientos que oscilan entre la alegría y la curiosidad, hasta la pena y la apatía. Después pienso, que es normal, que no podría ser de otra manera, no por cómo se dieron las cosas, los descenlaces. Y recién entonces como que me siento algo mejor, disminuyen un poco las ansiedades y las angustias. Es parte del proceso me digo. Parte de crecer, de madurar, pero por sobre todo, de diferenciarse, de conseguir esa individualidad que parecía imposible, esa experiencia de sentirse ser-en-el-mundo, y no tener que darle explicaciones a nadie. Sólo ser, y apropiarse de ese sentido de vida con toda la autoestima, valentía y la energía vital.
Sí. Creo que va a ser un buen fin de año. Un final que era necesario y que no se podía dilatar any longer. Quiero, como he repetido hace algún tiempo, confiar en que algunas cosas tenían que suceder (aunque no fueran de mi agrado, de mi preferencia) para llegar a este momento, que quizás, de no ser así, no se habrían producido los cambios, la sinergia fundamental para movilizar las mareas, los ciclos, los procesos. De alguna u otra forma, tenían que resolverse las cosas, o simplemente morir en el intento.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Goodbye to you
These are my last tears for you.
Las abrazo, las siento y las entrego.
Con todo el cariño que te tuve.
Con todas las mariposas y besos de miel.
These are my last tears for you.
Las dejo en tus manos y me despido.
De una historia que una vez fue de colores.
De aquella historia que no se pudo escribir.
These are my last tears for you.
Que tengas un buen viaje.
De verdad te lo deseo.
Las abrazo, las siento y las entrego.
Con todo el cariño que te tuve.
Con todas las mariposas y besos de miel.
These are my last tears for you.
Las dejo en tus manos y me despido.
De una historia que una vez fue de colores.
De aquella historia que no se pudo escribir.
These are my last tears for you.
Que tengas un buen viaje.
De verdad te lo deseo.
Ave fénix
Creo que por fin me liberé de todo lo que podía atarme.
Atarme al pasado.
Atarme a ti.
Atarme a la amargura.
Atarme a la infelicidad.
Atarme a los recuerdos.
Comienzan a cerrarse las etapas, y a aparecer un giro inesperado en los ciclos, o talvez, tan inesperados no, mejor digamos que fueron con premeditación y voluntad, que yo decidí el destino de las cosas, para bien o para mal, esperemos que más para bien.
De esto se trata el fin de año supongo.
De mirar dónde estás, a dónde has llegado y a dónde quieres ir.
De renacer, como el ave fénix renace en todo su esplendor de sus cenizas dolientes.
De mirar adelante y confiar en que todo puede mejorar.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
I finally gave up
Quiero decirte que me rindo.
Ganaste, si es que alguna vez esto llegó a ser una competencia. Me has herido de todas las formas posibles, de todas las formas que se puede herir a alguien, en lo más profundo de mi ser. A pesar de pedírtelo mil veces, de que cuidaras los espacios, los últimos sentimientos, siquiera en respuesta al tiempo, por último apelando a tu consideración.
Y así y todo no pudiste o no quisiste, no sé.
Ganaste, si es que alguna vez esto llegó a ser una competencia. Me has herido de todas las formas posibles, de todas las formas que se puede herir a alguien, en lo más profundo de mi ser. A pesar de pedírtelo mil veces, de que cuidaras los espacios, los últimos sentimientos, siquiera en respuesta al tiempo, por último apelando a tu consideración.
Y así y todo no pudiste o no quisiste, no sé.
Quiero decirte que me rindo.
Que me cansé, que ya no puedo más con esto. No puedo seguir pidiéndote algo que no sabes dar, que no sabes hacer. No puedo seguir fingiendo que no me importa. No puedo seguir haciéndome la loca y compartir las mismas paredes sin que me moleste.
No puedo más. Ya no.
Que me cansé, que ya no puedo más con esto. No puedo seguir pidiéndote algo que no sabes dar, que no sabes hacer. No puedo seguir fingiendo que no me importa. No puedo seguir haciéndome la loca y compartir las mismas paredes sin que me moleste.
No puedo más. Ya no.
Quierdo decirte que me rindo.
Ganaste.
Se acabó.
Una de esas noches...
Una de esas noches donde te sientas a pensar. En dónde estás y a dónde quieres ir. En los caminos y en las salidas. En lo que dejó de ser y en lo que hay.
Luego... estar en el mismo centímetro de aire que tú, y mirarte a la cara como si con sólo posar la vista fijamente fuese a decirme algo importante, talvez, que nada fue en vano, que algo, por diminuto que sea, aprendimos. Que hoy ya no somos más los niños que éramos. Que estamos listos para seguir adelante, sin mirar atrás.
Luego... estar en el mismo centímetro de aire que tú, y que esa mirada no tenga nada que decirme. Al contrario, parecieran no reconocerse. No sentir ni siquiera un rubor en las mejillas. Pensar, que aquel que tienes al frente, no es el tuyo, ese que solías tener. Que está más viejo o más gordo, que lo que dice son tonteras o que ni siquiera te anima para querer escuchar. Es como estar completamente desencantado, no sólo del amor, sino también del enamoramiento adolescente, genuino, apasionado, loco e intrépido. De ese que alguna vez, nos había unido y conquistado.
Una de esas noches donde a pesar de estar rodeado de gente, de reír, de pasarla bien, tienes breves momentos, fugaces y repentinos, donde los segundos se congelan y te sientas a pensar. En todo lo que ha pasado, el agua bajo el puente, las decisiones y las elecciones. En las personas que están contigo y en las que ya no están, por uno u otro motivo.
Luego... estar en el mismo centímetro de aire que tú, con la consciencia plena de que nos despedimos en un incómodo momento, frío y carente de sentido.
Luego... sin retroceder nos alejamos de a poco, y los centímetros se diluyen, pero sólo una cosa queda bastante claro. Realmente no había nada para decir.
Luego... sin retroceder nos alejamos de a poco, y los centímetros se diluyen, pero sólo una cosa queda bastante claro. Realmente no había nada para decir.
sábado, 1 de diciembre de 2012
De vuelta del inframundo
Primer día del último mes del año. Ni siquiera con mis torpes palabras podría explicar todo lo que ha sido este año, un universo de historias llenas de dolor, de pena, de estar muy pero muy en lo más hondo del inframundo, como nunca en mi vida yo creo. De que te vaya increíble en lo laboral, y ni siquiera poder alegrarte por eso. No poder amar. No tener energías para nada. No querer nada. Y luego, volver de a ratos, a la luz, a la esperanza, a creer que algo bueno puede salir de las cosas, a confiar en que no siempre se está solo cuando se cree estarlo, y que si bien muchas cosas ya están dañadas, hay elecciones, hay cambios posibles. Talvez no todo se puede reparar como yo hubiese querido, talvez no todo podía resolverse como yo quería y punto. Pero algo, algo de misterio hay. Si no soy capaz de pensar eso me volveré loca. ¿Qué saco con seguir dándole vueltas y vueltas a lo mismo una y otra vez? Obviamente nada, sólo seguir torturándome. Queda poco, queda muy poco, y de aquí en adelante a eso dedicaré mi tiempo y energías. Finalmente se acaban las prisiones, esas que yo veía como externas y sobre las cuales no tenía ningún tipo de control, voluntad o poder de acción. Por fin se acaban. Ahora, el único desafío será no aprisionarme a mí misma, con temores, con baúles de pasado, con arrepentimientos y nostalgias. No caer, no volver a los subterráneos. No puedo dejarme estar, o quizás al fin sea el momento de. No sé. Talvez no tengo que pensar tanto ni ponerme tareas, ni expectativas. Sólo vivir el día a día, y ver cómo despiertan los nuevos días cuando llegue el 2013.
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