Creo estar más cansada que nunca. Mirar la mochila día a día y sentir que la mitad de los cuadernos te sobran, que así, ya no puedes seguir caminando. Sentir que pasan las horas y que sólo has leído dos palabras de las muchas más que deberías. Que no te concentras. Que no rindes. Que miras todo con desgana y que a veces te quedas con la vista perdida en el espacio, como suspendida en el aire. Y entonces, transcurren cien años en Narnia y sólo 1 segundo afuera del ropero, en eso que definimos realidad. Luego siguen pasando las horas y a pesar de todo ese cansancio, no puedes dormir, te das vueltas, piensas y piensas como si el mundo fuera a acabarse de tanto pensar. Como si ya no cupiera tanto en tan pequeño cuerpo, y entonces, talvez, un día, fueses a explotar. Creo nunca haber sentido los pies tan pesados como ahora. Las manos, la cabeza, los ojos. Sentir que tienes tantas cosas por hacer y que no puedes con ninguna de ellas. Que ya nada tiene importancia. Que sencillamente, no te cabe. Siguen pasando las horas, los grillos cantan afuera y continúo estando en vela. El reloj del despertador anuncia cuánto queda para despertar y se siente como si todavía quedara una eternidad, y a la vez, tan poco. Está oscuro, pero pronto saldrá la luz. Y habrá que persistir en la tarea de mantenerse de pie. Habrá que salir a la calle, aún cuando no hayas dormido nada. Aún cuando no sientas descanso en los hombros. Aún cuando las ojeras lleguen hasta los labios. Habrá que volver a levantarse aún cuando sólo quisiera dormir, por un buen rato, por varios días, talvez por siempre.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
martes, 25 de septiembre de 2012
lunes, 24 de septiembre de 2012
No tener más razones
Todo ha cambiado tanto. En tan poco tiempo y a la vez, en demasiado. Ha llovido polvo y cenizas. Se han derretido los espacios, esos que yo intentaba proteger con profundo ahínco, disimulando, sonriendo, guardando, barriendo bajo las alfombras. Casi sin saber cómo, las aguas se movilizan, los cielos se pintan de otros colores, cada vez más grises por cierto. Los sueños ya no son los mismos, ya ni siquiera hay, no ese mismo deseo de antes, ese proyecto de construir algo. Ese impulso casi intrínseco por hacer florecer una odisea y querer aferrarse a ella hasta el final de los alientos. Qué triste. Cómo duele, todos los días. Mientras las fortalezas caen y las arenas se las lleva el mar. Todo se va, sin siquiera darme cuenta. Es como entrar a un ascensor y abrir las compuertas en otra parte. Como si despertaras después de 10 años y en ese período hubieses estado durmiendo, en un coma bien hondo. Perderse los procesos, llegar a un punto en la línea de tiempo sin saber cómo se llegó a ahí. Querer tanto a alguien y de pronto, con el transcurso de los segundos y de las historias, con más o menos puntos, no tener más razones para seguir queriendo. No tener más razones para imaginar que se puede echar pie atrás, simplemente retroceder en un diminuto pestañeo. No tener más razones para seguir pensando, soñando, amando. No tener más razones para luchar por algo que ya está cada vez más muerto. No tener más razones para confiar, para creer. No tener más razones para dar cabida a las oportunidades. No tener más razones para cerrar los ojos y perdonar. No tener más razones para esperar, para entregar, para bajar las defensas y recibir. No tener más razones para estar con los brazos abiertos. No tener más razones para volver a besar. No tener más razones para volver a plantar. No tener más razones para ilusionarse. No tener más razones para anhelar. No tener más razones para seguir queriendo. No tener más razones y punto.
domingo, 9 de septiembre de 2012
One year
One year.
Soplado como un diente de león al viento.
Envejeciendo bajo la alfombra.
I need to get away to feel again
(First Love - Adele)
viernes, 7 de septiembre de 2012
En la calle (II)
Mirar la calle y no saber a dónde regresar después del día. Mirar, lo vacío, lo oscuro, lo solitario con el lente de la cámara en blanco y negro. Sentarse sobre la vereda y sentirse como huérfana.
jueves, 6 de septiembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Venom
Tener el constante temor de que eso que más te asusta, termine de apropiarse de ti, como si el traje de negro lograra finalmente comerse al spiderman de rojo y azul. Cuando los recursos están bajos, se minan las fortalezas y entonces, Con Cón sucumbe al invierno, y la pieza oscura se vuelve mí, en vez de sólo ser parte.
lunes, 3 de septiembre de 2012
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