Otro día más de aquellos donde llueve y los pensamientos salen como ejercicios, como fórmulas matemáticas que avanzan una a una hasta ser usadas en el papel. Sí, siempre ha sido la lluvia o los días nublados los que activan el microchip de la imaginación, o el umbral de los sentimientos. Son esos días los que afectan mi estado de ánimo, los que hacen florecer la melancolía que habita en mi para dejar correr la pluma y la tinta. Y en mi cabeza está la frase "Is the last chance to feel again". Ha tocado fondo esa canción en mi persona, quizás porque siento que de una u otra forma esas líneas coinciden con mi propia historia. Y con los días lluviosos o nublados aparecen las dudas y ese algo que vive en tu estómago para decirte que hay una pequeña incomodidad y que deberías resolverla. Sí, es una sensación extraña, tan visceral, que saca a relucir rostros e historietas demasiado antiguas para poder comprenderlas. Es otro día más, y yo he decidido dar una oportunidad, y por otro lado cerrar una puerta. Nunca sé qué es realmente lo correcto, pero si hiciera caso de las fórmulas, no sería realmente vivir.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
martes, 12 de mayo de 2009
Otro día lluvioso
Otro día más de aquellos donde llueve y los pensamientos salen como ejercicios, como fórmulas matemáticas que avanzan una a una hasta ser usadas en el papel. Sí, siempre ha sido la lluvia o los días nublados los que activan el microchip de la imaginación, o el umbral de los sentimientos. Son esos días los que afectan mi estado de ánimo, los que hacen florecer la melancolía que habita en mi para dejar correr la pluma y la tinta. Y en mi cabeza está la frase "Is the last chance to feel again". Ha tocado fondo esa canción en mi persona, quizás porque siento que de una u otra forma esas líneas coinciden con mi propia historia. Y con los días lluviosos o nublados aparecen las dudas y ese algo que vive en tu estómago para decirte que hay una pequeña incomodidad y que deberías resolverla. Sí, es una sensación extraña, tan visceral, que saca a relucir rostros e historietas demasiado antiguas para poder comprenderlas. Es otro día más, y yo he decidido dar una oportunidad, y por otro lado cerrar una puerta. Nunca sé qué es realmente lo correcto, pero si hiciera caso de las fórmulas, no sería realmente vivir.lunes, 11 de mayo de 2009
Con Cón es el lugar
¿Cómo un mismo lugar puede significar tantas cosas distintas? Está ahí, con su letrero colgado en el pilar, y sus escalinatas, y una pequeña puerta de madera que ha recibido a tanta gente, que ha dibujado tantas historias en cada piedra que sostiene sus cimientos. Sí, ahí está esa puerta con su manojo de hierro. Espera a que alguien la haga sonar. Y entonces se escuchan risas, y se ven abuelas tejiendo, y niños pequeños corriendo con arena en los pies después de regresar de un día de playa. Con Cón es el lugar. Así ha sido y será siempre. Con cada voz que ha aportado un poco de felicidad al mundo, y con cada juego de canasta en la mesa, o con cada almuerzo. Con Cón es el lugar, desde el mar en el horizonte, hasta sus caminos de tierra. Desde sus hermosos eucaliptos, hasta la ribera del sol. Si esa puerta pudiera hablar, todas las cosas que diría. Contaría al menos, lo mismo que yo sé. Una infancia en esa casa que me recuerda los clubes en los árboles, los juegos con los primos, romper olas con el abuelo, los banquetes de la abuela, comprar alfajores en el sausalito, caminar por el borde costero, jugar a la canasta en las noches, y montones de otros episodios que ahora puede que se me vayan de la mente. Con Cón es una puerta mágica de amor, historias y recuerdos. Con Cón es el lugar. domingo, 10 de mayo de 2009
A Mamá
Somos tan frágiles. Al nacer cabemos en la palma de la mano, y aún así nos reciben con dulzura, nos prometen un seno para descansar tranquilos. Sí, así me debo haber sentido yo de bebé. Aún cuando Santiago se inundaba y todo quedaba bajo el agua, yo estaba ahí sintiéndome en un estómago seguro. Y luego al respirar por primera vez, vi los ojos más hermosos del mundo. Eran los tuyos mamá. Y aunque no recuerde nada de todo esto, porque un bebé no tiene memoria, me colocaron “la alegría del hogar”. Un lindo nombre, y también un peso tremendo. Sin embargo, he intentado honrar ese nombre cada día de mi vida. Y así dormí, al costado de tu pecho. Es la primera razón por la que debo darte gracias. Me trajiste al mundo, no importa la forma en que éste fuera. Y de a poquito fui creciendo y ya no cupe en la palma de tu mano. Me escondí en tu abrazo tierno y en los pliegues de tu vestido porque es verdad, el mundo sí me daba miedo. No entiendo bien por qué, tú nunca me hiciste sentir inseguridad. Al contrario, tengo nada más que lindos recuerdos y bellas sonrisas de tu parte. Nunca me ha faltado amor, nunca me ha faltado un corazón que me reciba cuando estoy afligida. Esa es la segunda razón por la que debo dar gracias. Siempre nos has puesto a nosotras, tus hijas, en primer lugar, y nos has cuidado y protegido. Nos has educado, nos has formado, nos has entregado consejo y felicidad. Y aunque comenzamos frágiles, hoy nos defendemos por nosotras mismas. Hemos crecido, y aún así, yo sigo queriendo un estómago que me guarde dentro, porque lo verdaderamente lindo de este mundo, eres tú mamá. Feliz Día!sábado, 9 de mayo de 2009
Carta a Mamá
Un día vi brillar una estrella, en algún lugar del arcoíris. Y muy alto, muy alto, yo dormía entre tus brazos mientras me cantabas una canción de cuna. En ese lugar el cielo era azul resplandeciente, y los sueños estaban vivos, corrían de un lado a otro llevando flores en sus labios y poesías en el corazón. Y en aquel arcoíris no se asomaban nubes, y los pájaros volaban desde el horizonte hasta posarse en tu nariz. Así escuchaba yo tu voz, una melodía dulce en castillos de plata e historias armoniosas. Y hoy, ya no existen las canciones de cuna. Estamos demasiado grandes para eso. Hoy cantan las ilusiones, la fe, y la confianza que de a poco vamos forjando en una chimenea ardiente. Sí, todo florece, todo adquiere un sabor dulce y lo guardamos en un baúl lleno de cosas personales, lleno de pequeños secretos que nos hemos decidido a confiarnos. Caminamos juntas, yo sé que podemos derribar esa puerta, pues para nosotros ninguna fortaleza es inexpugnable. Todo lo contrario, las dos somos un arma, un sostén para protegernos de las tormentas del norte, para sopesar juntas, los días lluviosos, los momentos amargos. Y de la mano vamos hacia el arco iris, y en la playa nos quedamos a descansar. Pues ahí todo es bello, todo tiene un aire tranquilizador, y el espíritu vuela libre, y nuestras manos se unen para descansar en paz. Te quiero mamá, con toda mi alma.viernes, 8 de mayo de 2009
Esperando a la puerta
Otra vez estás ahí golpéandome la puerta, queriendo creer que me quieres. Pero no te equivoques, el amar no es querer. Tuvimos nuestra oportunidad y ese tren ya se fue del andén hace mucho tiempo atrás. Es imposible retroceder el tiempo. Es imposible querer algo que no podría surgir ni de cenizas. Y mientras discutimos del pasado y tú te preguntas por un futuro, yo quedo en shock con tantas de tus reacciones. Impactada de la vida. De sus vueltas, de sus conflictos y de esos caminos que parecieran querer regresar al punto de partida. ¿Pensaste que esta vez callaría? No, he aprendido a dejar los silencios y a tomar el toro por las astas. Y aún así, qué desconcierto ha sido descubrir aspectos tuyos que no había notado antes. Estas ahí, parado en la ventana, diciéndome que estás confundido, que quisieras algo más, y más aún me reprochas por no abrir una posibilidad. Estás ahí, golpéandome la puerta, queriendo creer que me quieres. Y sin embargo, sigues siendo el mismo niño con miedos y conflictos, el mismo que se queda esperando que las cosas le sucedan como por arte de magia. Cuando quieras conversar maduramente, yo personalmente te abriré la puerta.Al mar, al mar
Te echo de menos. Todos los días que veo el mar. Es cierto, los recuerdos lindos perduran y todo el amor queda aquí guardado en el corazón, guardado en una puerta de madera, en una casa de piedra, y en un cartel que dice Los Lirios 1056. Y mientras las olas rugen se proyecta en los reflejos tu sonrisa, y esa voz con la que nos invitabas al mar. Siempre te gustó, siempre fuiste un hombre con corazón de oro aventurándose contra las olas, disfrutando con poco, riendo con lo más mínimo. Y aún cuando han pasado los años y tú no estás a nuestro lado, te siento en el mar. Eres un grano de su sal, una gota de su espuma, y la acuarela de sus colores. Y cada vez que vuelva a él, que coloque mis pies sobre la arena, casi tocando el mar, tú estarás ahí dándome la mano. Y nos bañaremos como solíamos hacerlo, ahí contra las olas y bajo ellas. Nos volverán a llamar “los rompeolas”, y el sol brillará a lo lejos, y la araucaria milenaria de playa amarilla seguirá estando ahí, conteniendo todos nuestros recuerdos para que cada vez que volvamos, el mar vuelva a rugir, y nos llame, “al mar, al mar”.
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