Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 26 de enero de 2010

Farewell

Y se fueron. Se fue nuestra segunda alegría del hogar, aunque ese término ya pertenezca a alguien (a mi). Se fueron tras las ventanas del aeropuerto, dejándonos a nosotros atrás. Fue triste. Fue muy doloroso ver últimas despedidas, y esas miradas que bajo el fondo de las lágrimas esconden un solo pensamiento; "es la última vez que nos veremos", "es la última oportunidad de abrazarte, de darte un beso". Eso pensó ella cuando tomó tus manos arrugadas entre las suyas. Y yo pude darme cuenta. Cada vez estamos más cerca de esa línea, entre el más allá y el más acá, y nos cuesta mirarte a la cara sin pensar en otra cosa. Una vida se va y una acaba de nacer. ¿Qué frágil no? Se apagará pronto la vela y te echaremos mucho de menos. A ti también pequeña bebé. Pero a ti te queda mucho todavía, mucho por vivir, por amar, por soñar. Y lo único que espero, es poder estar a tu lado, en todos tus procesos. Quiero verte feliz. Quiero verte crecer en un paraíso al que yo ni siquiera pude aspirar, aún cuando intentara subir las escaleras al cielo o volar en fantasías.

domingo, 24 de enero de 2010

A Valentina

Con tus manitas diminutas y tu sonrisa permanente llegaste a iluminarnos el mundo. Hiciste crecer a tu mamá. Le devolviste el amor. Le otorgaste una fuerza que no tenía y unas ganas de quererte que no sabía que tenía dentro. Y a nosotros...viniste a sacarnos de nuestra cotidianidad, a hacer que, por algunos minutos, mientras tus ojos se posaban en los nuestros, pudiésemos olvidar los problemas y los dolores, las malas suertes y los desastres. Nos quedamos a descansar en paz en tu preciosidad. Y en tu pequeñez nada importaba, porque con tal ingenuidad parecías no darte cuenta de nada, excepto cuando te pasábamos de brazo en brazo y de vieja en vieja, y tú, con dulzura, sólo te reías. Simplemente eso bastaba para recuperar al fenix de nuestro corazón deshecho. A cada persona una sonrisa y con ello, una recuperación distinta, un alivio momentáneo, un aire nuevo. Nos ayudaste. Me ayudaste a mi. Descubrí un mundo de colores pasteles que no conocía. Y te amé.

Probablemente mañana no recordarás nada, ni siquiera a las abuelas que te decían "¡qué linda que estás!". Pero no importa. Nos conformaremos con la oportunidad de haberte conocido y de haber disfrutado de tus intensas risas. Ya sabrás con el tiempo que con los días te has hecho nuestra, parte del hogar, de nuestras preocupaciones e ilusiones. Te bañamos, te cuidamos, te cambiamos los pañales y hasta te dimos de comer. Personalmente no podré olvidar las mañanas en que me quedaba durmiendo a tu costado para que no te despertaras, para que no te sintieras sola mientras tu mamá había tenido que salir. No olvidaré tus piececitos en el agua, ni tus mágicas conversaciones frente a los dibujos del televisor. Y sólo puedo decirte una cosa: te deseo lo mejor en la vida, que crezcas fuerte y alegre, que no pierdas tu dulzura y que ojala en un futuro no muy lejano, podamos volver a vernos. Te espera mucho por delante. Vuela lejos. Hazle caso a tu mamá, pero sobre todo, hazle caso a tu corazón. Tienes una amiga con la que siempre podrás contar. Te echaré de menos. Y jamás olvidaré lo felices que somos desde que tú estás aquí. Te quiero pequeña Valentina.

sábado, 23 de enero de 2010

Talvez...

Es muy extraño cuando las personas te dicen, quédate tranquila, piénsatelo bien, aprovecha, disfruta, tómate tu tiempo... porque en realidad, cuesta. Es difícil ver pasar los días sin saber qué pasará más adelante. Sin tener un atisbo de seguridad o de conocimiento. Uno quisiera que le dijeran "no te preocupes, todo estará bien", pero no es algo que puedan realmente afirmar. O "mañana todo volverá a la normalidad", no obstante, es una frase tan incierta como la otra. De repente sale el sol y el viento huele a orquídeas, y el crespón de mi jardín colorea el cielo de rosado. Otras veces está nublado y pequeñas gotas de lluvia caen sobre el espejo del auto mientras recorro la ciudad. Y al día siguiente, de verdad no se me ocurre con qué me voy a encontrar. Todavía es un guión sin escribir, o al menos yo no lo sé leer. El bosque se tiñe de naranjo en un camino que parece no tener comienzo ni final. Y la gente sigue diciéndote talvez fue para mejor, no era lo que necesitabas, es tu oportunidad para encontrar algo mejor, tranquila, tómate tu tiempo. Y yo sólo quisiera responder, déjenme en paz, no quiero pensar, no quiero esperar, quiero escuchar al corazón y saber ya qué es lo que va a pasar.

miércoles, 20 de enero de 2010

Hostigación

Cuando la perseverancia se convirtió en hostigación y la insistencia en acoso, casi al punto de invadir el mundo de la otra persona y su propia privacidad. Así me siento ahora. No entiendo nada de lo que pasa. Y sé que todo el tiempo estás leyéndome y observando pendiente de lo que hago, dejo de hacer, digo o no digo. Estás ahí aguardando esas "señales", esperando que te diga que te quiero de vuelta y que me haces falta. Pues lamento decirte, la realidad es cruda. Es mi tiempo. Mi espacio. Mi oportunidad de pensar en mi, en las cosas que quiero y que sueño. Es la instancia que tengo para valerme por mi misma y de tomar las decisiones que creo correctas aunque a veces duela o me equivoque. No tengo que seguir ninguna regla, ni guiarme por ninguna consideración, excepto por aquella que dicte mi corazón, con osadía o con desgana, para bien o para mal. La hostigación sólo lleva al cansancio y el cansancio no a la rendición, sino a la huida. Crees que con llenarme de tus escritos y tus palabras de amor caeré a tus pies como en un acto de benevolencia, sin embargo, la saturación está más allá de sus límites y la normalidad ha dejado de ser un punto cuerdo. No creo nada en ti. Y parece ocurrir, confusión en demostración de afecto con imploración e irrupción en mi mundo privado, MI, y en la obstinación por evadir mi derecho de plantearme las cosas, de pensar en todo lo que se me antoje la gana pensar. Sin dar explicaciones, sin esperar que te de una respuesta a cambio. Hostigación y acoso. Así me siento ahora. Como una botella de vidrio a punto de explotar.

martes, 19 de enero de 2010

One reason

I'm not gonna write you to stay. Lo aprendí a la difícil, pero ahora tengo claro de que I’m gonna need a better reason. No hay confianza, sólo miedos y dudas. Nada parece estar en su sitio. Me cuesta reconocerte. Me cuesta encontrarte en esa historia que vivimos. Your mouth just hurts. Y pareces alejarte cada vez más de esto que alguna vez llamamos corazón. No se puede vivir del amor. No se puede comer del amor. Las deudas no se pagan con amor y una casa no se puede comprar ni construir just of love. Y qué más me puedes decir, que ya no haya escuchado, sólo son twisted words, in your twisted world. ¿De qué hablamos cuando hablábamos de amor? Hasta esa palabra me suena irreconocible a los sentidos, without meaning. El amor no es lo que yo pensé que era. You are not what I thought you were. ¿En qué minuto dejé de verte? ¿En qué minuto te esfumaste en la niebla que ya no pude detectar tus contornos, ni tu figura? Unbelievable and painful. Todo me duele. Recordar tus manos y tus labios, porque ya no sé de quién son, ni a quién pertenecen. I'm not gonna write you to stay. No porque lo pidas. No porque lo necesites. I’m gonna need a better reason.

domingo, 17 de enero de 2010

Descaro

Tendría que nacer de nuevo, para aceptar aquellas cosas del mundo que me parecen absurdas, inconsecuentes, injustas y desmedidas. Tendría que olvidarme de todo aquello que creo, que sueño, que defiendo, para poder cerrar los ojos y hacer oídos sordos de lo que sucede a mi alrededor. Y más aún, tendría que soplar mi imagen y verla volar lejos, para perdonar el increíble descaro de tu boca y de tus manos. Sí, tendría que hacerme trizas frente a los espejos y morirme allí para callar a mi consciencia que me decía que el final latía mal. Tendría que deshacerme para olvidar que la noche en la ciudad sucedió y que en cada instante de las últimas luces, de los últimos minutos, no hay nada bueno que tenga que recordar. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, existo donde existo, y yo no sé quién eres, ni quién era yo.

sábado, 16 de enero de 2010

Impresiones

"Si usted vive con depresión, o angustia, o lleno de alergias, insomnio, o tiene colon irritable, o está malhumorado, o inquieto, o indeciso, o todo lo abruma, o está comiendo más de la cuenta, o rechinando los dientes en la noche, o enfermándose todos los meses, o no da más de dolor de espalda o jaquecas, o no logra relajarse, le tengo malas noticias. Probablemente usted esté enfermo de estrés. Es decir, ha estado en permanente estado de alerta y su cuerpo ya no puede más" (Eugenia Weinstein).

Definitivamente tendré que "hacerme ver" entonces. El otro día conversábamos lo penca que está el mundo, las situaciones familiares, las relaciones de pareja... casi para un estudio sociológico. Se ha vuelto una mierda e insano, que cosas que no tienen nada que ver directamente con uno, te afecten y te caguen la vida y la psiquis para siempre. Y lo peor es que en todos los hogares hay de esos, o al menos en las experiencias compartidas. Por qué uno como hijo debe vivir escuchando cosas que no debería, aguantando cosas que no le corresponden, estando en el medio de una tormenta que no le compete. Por qué debemos sufrir quedar marcados para el resto de nuestra existencia. Tengo estrés crónico. O eso parece según la descripción. He vivido bajo un estado de permanente alerta y el cuerpo me pide a gritos que me detenga. Y toda la mierda sigue tal cual está.

Y por si fuera poco, las mujeres de nuestra edad estamos experimentando una sensación incómoda con nuestras parejas, pareciera que ellos se están quedando atrás mientras nosotros nos adentramos al futuro, a la combinación del éxito y de ser mujeres de familia con todo lo que eso implica. ¿Por qué? No hay explicación para este evento sociológico. Aunque yo coloqué una teoría al aire: como las mujeres también aportan al hogar y se han educado para ser profesionales en vez de sólo dueñas de casa, los hombres se han relajado en su rol, y se han quedado carentes de proactividad porque ya no tienen el peso de ser único sostenedor. ¡Vaya idiotez! Nosotros aspiramos a hombres maduros, activos, que nos puedan proteger, y que nos puedan dar, lo mismo que nosotros queremos entregarles a ellos... "estabilidad". En un matrimonio, el novio le dijo a su prometida que había investigado qué significaba la palabra matrimonio. Contó que éste venía de la raíz "matri", que significaba mujer, y que era el nido y el amor que ésta colocaba, y que por lo tanto él no tenía nada que ver ahí. Su rol estaba en la palabra "patrimonio", es decir, proveer, otorgar seguridad, estabilidad y un nicho a su familia. Y también, su espacio estaba y quería que estuviese en "monio", que significaba lugar, pertenencia. Él quería formar su propio nido y nicho, su propio lugar, quería pertenecer a un mismo sueño. Podrá sonar machista lo que relató el novio, sin embargo, muy en lo profundo las mujeres buscamos seguridad, buscamos sentirnos amadas y protegidas.

Finalmente, una sola cosa me queda muy claro. Pedir una hora y conversar. Ha llegado el minuto de desahogar todo esto que tengo dentro y que me impide ser feliz.

jueves, 7 de enero de 2010

Pintarme la pared

Ya no te echo de menos estos últimos días. Es raro. Siento como si estuvieras de vacaciones, igual que esa vez que te fuiste de cara a sol, para recorrer el sur. Entonces, cuando pienso en ti, no se me hace raro que no estés, porque te recuerdo leyendo el diario frente al lago. Y también me pasa en algunas otras ocasiones, que como a veces me hablas aún cuando ya no somos dos, sino tú y el lejano yo, que es como si todavía estuviese trabajando en la empresa y nos juntáramos a conversar en el computador después de un largo día. No sé, es raro. Pero ya no estoy triste. Estoy tranquila, casi indiferente. Los recuerdos y la tristeza me bajan cuando veo parejas dándose besos, o caminar felices en esa ilusión del enamorarse. Ya no me siento como "mi mundo se acaba si tú no estás" y esas frases clisés de las películas. Ahora entiendo que todo eso es palabrería barata. Una mentira gigantesca para creer en un amor que no existe, y para lavarle la cabeza a las niñitas con historias y fantasías del héroe y la princesa y su happily ever after. ¡Bullshit! Pero volviendo al tema, creo que nunca voy a ligarme tanto a alguien como para "cortarme las venas si se va". Obvio que me afectará, pero con el tiempo todo pasa, todo se cura y re-inventa. Soy demasiado independiente para mis cosas y para mis emociones. He aprendido a vivir en soledad y que eso no me incomode. Y hoy, el resultado es sentir que ya no me haces falta. Siento que entre más días pase separada de ti, menos difícil va a ser re-comenzar. Tanto tiempo dedicamos, tanto. Tantas oportunidades tuvimos y tú siempre tuviste que esperar que yo dijera que me iba, para recién, pintarme la pared.

miércoles, 6 de enero de 2010

Karma

Tengo tan mal karma este año que tengo miedo de mi misma. No creo haberme equivocado tanto para obtener tanta lluvia junta, y sin embargo, a lo mejor sólo es un cuento de percepciones y de uniones falsas entre piezas de puzzle que no corresponden. Pero, aún así creo que todo es demasiada coincidencia y que las señales están bastante claras, bastante en mi contra. Entonces tengo terror de la gente que está a mi lado, pues últimamente todo lo que me rodea parece morirse. Es algo inexplicable, aunque hay un dicho popular de que "cuando vienen cosas malas, siempre vienen todas juntas" y así no más ha sido. Nos ha llovido sobre mojado. Mi alma se ha llovido e inundado. Y lo malo es que no tengo nada claro. De vez en cuando tengo esas crisis de que ni siquiera sé que quiero de la vida, ni de mi misma. Y todo lo escribo en servilletas de papel y las guardo en ese baúl de los secretos, como esperando que llegue respuesta a alguna de mis preguntas. Siempre ha sido así. Un baúl solitario que contiene todas mis penas, todas mis preocupaciones, porque es más fácil contármelas a mi misma que tener que confesárselas a alguien más. Me avergüenza tener que desvestirme para quedarme desnuda ante los demás. Me avergüenzan tantas cosas que aunque yo quisiera cambiarlas, no tienen remedio. Soliloquio. Así ha sido mi vida. Me gusta o no, no lo sé. Aunque debo admitir, que a veces hasta amo esos espacios de soledad y de encuentro conmigo misma. Será mi melancolía. Y mientras continúo mi vida a pesar de los cambios y desastres, a pesar de no tener en estos momentos mi temple desafiante, siento esa bulla desmoralizadora que me hace añicos el corazón para dejarlo hecho pedazos. Para convertirlo en trizas y miradas vacías. En flores rotas y labios necesitados.

domingo, 3 de enero de 2010

Lecciones finales

Qué lecciones más duras estamos viviendo. Todo parece morirse de a poco, por un lado o por otro. Algunas personas comienzan a dejarnos, nos dibujan sus últimas huellas y terminan por despedirse. Qué doloroso es ver cómo empieza a empequeñecerse, a perder su chispa vital. Y también, proyectos que parecían exitosos, inmortales, se derrumban de improviso para romper corazones e ilusiones. Todo reducido a cenizas. Qué fuerte, qué difícil tener que reconstruir nuestros sueños o abandonarlos a un pasado irrecuperable. Y yo, pierdo lo más hermoso que tenía. Pierdo mi razón de ser, la felicidad en la que vivía. No sé por qué, pero creo que atraje la mala suerte para este 2010. Todo a mi alrededor parece morirse, y mis cercanos sufren las consecuencias de un destino mal trazado. No quisiera saber qué otras cosas están por venir, no si son malas. Y me encantaría poder evitarlas, sin embargo, es una oportunidad de aprendizaje, así tengo que verlo, así tengo que pensarlo y sentirlo para no sentir que me hielo, para no sentir que me han o me he, arrojado otra vez a la soledad.

sábado, 2 de enero de 2010

Despedida

Re - Comenzando. He tomado creo, la decisión más difícil de toda mi vida. Nunca había sentido tanto vacío, tanta falta, y tantas pulsaciones por segundo, preguntándome si habría hecho bien o mal. Nunca he llorado tanto, nunca había sentido pánico así. Y ahora todo está de cabeza. No sé por donde partir, no sé cómo seguir mi vida sin ti. Y mientras estoy acurrucada en mi cama, sin ganas de levantarme, pienso que quizás la pena se me pasará. No hoy, quizás mañana. Pero todo me duele, toda mi habitación tiene tu forma, tu mano, y huele a ti. Quiero volver a reírme como lo hacía contigo, y no sentir que en cualquier minuto me voy a morir. ¿Por qué mierda me cuesta tanto separarme de ti? ¿De nuestros sentimientos enlazados? Te echo tanto de menos. Echo de menos como era yo contigo, como éramos juntos. Pero ya no pude más. Yo te amo, esa es una verdad. Pero la otra mitad de esa verdad, es que yo no puedo hacerte feliz, y tú tampoco puedes hacerme feliz a mi.