Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 16 de diciembre de 2014

Taller matrimonial (2)

Hoy fue nuestra tercera sesión de taller. 

Y hoy más que nunca entendí la frase que nos enseñaron de "el amor es una decisión". Porque cuando pasamos por situaciones de conflicto, mi tendencia natural es más fuerte a veces; me cuesta mucho decirte lo que siento, y me encierro en mí misma. Entonces, el enojo o la pena, o lo que sea, no logra salir ni ser comunicado, y con ello, retiro mi cariño, porque me siento no comprendida, y me voy aún más adentro. 

La decisión de amarte a pesar de los errores, es mía. La decisión de no abandonarte, es mía. La decisión de ayudarte a comprenderme, es mía. La decisión de perdonar, es mía.

Y con eso, también quiero poner otras ideas que hoy me quedaron:

"Ideales y Expectativas, ¿qué los diferencia?: Los ideales apuntan a un bien superior, al aspirar a la perfección. Pero más importante aún, dependen de uno. De lo que uno se propone como ideal para ser mejor. Mientras que las expectativas se refieren a los juicios o percepciones (tanto positivos como negativos) que yo tengo de las cosas, tiene que ver con qué espero que ocurra, qué espero tener, qué espero de las otras personas, etc. Y lamentablemente, eso depende del otro. Y cuando espero demasiado, con frecuencia me frustro. Por lo tanto, el matrimonio debe vivir de ideales, no de expectativas". 

"¿Qué significa perdonar? Cuando hablamos de la palabra perdón, significa que hay una herida". Una herida (que a mí juicio puede ser de dos tipos: la primera, se relaciona con una ofensa a valores y principios que las parejas tienen en común, como por ejemplo, ser deshonesto con el otro. Eso exige un perdón que no tiene ninguna posibilidad de ser cuestionado. Por otro lado, la segunda herida tiene que ver con algo que la otra persona percibió o interpretó como mensaje, no de la manera que nosotros queríamos, y eso lo hizo sentirse herido o enojado. En ese caso, probablemente cada uno va a tratar de defender su postura, sin embargo, pedir perdón implica la humildad de decirle perdón al otro porque eso es lo que necesita escuchar. No como una manera de acabar con el conflicto y darle en el gusto. Si no porque el otro necesita sentir que sus sentimientos son acogidos, aún cuando se pueda no estar de acuerdo con el desenlace de las cosas).

Pero me fui del punto... el tema era "que las heridas que no se sanan, generan resentimiento en las parejas. Una herida que no se sana, hace a las parejas entrar en una dinámica donde ambos se pasan la cuenta, de cosas que ya fueron, de temas que "aparentemente" estaban cerrados. Las heridas deben ser como luz amarillas para nosotros, luces que nos indican que algo debe ser reparado, pero desde los sentimientos, no desde la queja. Cuando sólo me quejo con el otro, activo las murallas defensivas del ego, en cambio, cuando hablo de los afectos, de las emociones, de lo que me hizo sentir -esa ofensa, o equivocación- me conecto con el lado empático, afectivo y humilde del otro. Me conecto con la posibilidad de la comunicación y el entendimiento, y con ello, abro la puerta a un perdón sincero y a actos concretos que me puedan llevar a reparar el dolor o la rabia que causé. El amor que pasa la cuenta, el amor que resiente, el amor orgulloso... ese amor no puede perdurar".

martes, 9 de diciembre de 2014

Taller matrimonial

En el proceso de ser tu compañera de vida, tu amiga, tu esposa y tu cómplice, hemos comenzado nuestros talleres matrimoniales. Durante nuestra primera sesión, hubieron varias cosas que me hicieron sentir triste. Que me hicieron cuestionarme y hacerme muchas preguntas. Fueron días difíciles.
Luego entendí, que la idea del taller es hacerte pensar, precisamente de aquellas cosas que a veces uno no conversa, de aquellas cosas que a veces uno da por sentado, de aquellas cosas que es fundamental dialogar, y que finalmente son relevantes para el triunfo del amor. Que el taller busca hacerte compartir ideas, valores, recuerdos que marcan quién eres y qué historia traes a la relación.

Ya después de nuestra segunda sesión, me fui contenta. De lo que tenemos en común, de lo que debemos seguir trabajando por ser mejores.

Y así, hoy quiero compartir algunas cosas que me han ido quedando en la cabeza:

"Tu amor sin exigencias me empobrece, tus exigencias sin amor me enfurecen, sólo tu amor exigente me engrandece".

"Hablar, no es lo mismo que comunicarse". "Comunicar implica hablar de los sentimientos, de qué me pasa, y eso es un regalo de intimidad al otro".

"Preguntar qué te pasa... es lo mismo que enjuiciar. La clave es preguntar qué nos pasa".

"El amor es una decisión. Y por tanto un querer, y en consecuencia, una voluntad".

"El amor se diferencia de enamorarse, en que es más difícil. Requiere una renuncia que es mental y cognitiva. Yo decido renunciar a ciertas cosas por amor al otro. Enamorarse sólo es vivir de los sentimientos y de los impulsos. Sólo existo yo, lo que yo quiero y deseo."

"El amor no busca tener la razón, eso es mera competencia, vana e inútil".

"Nunca he de olvidar decirle a la otra persona... cómo quiero que me ame". Y eso significa para mí, sentirme escuchada, que me acoges, al mismo tiempo que valoras, lo que soy, lo que te entrego. Y eso significa para ti, sentirte comprendido, que hay un esfuerzo en tratar de entender lo que piensas, lo que sientes, lo que quieres decir.

"Domesticar no es lo mismo que educar".

"La verdad ha de llegar, cuando el otro está preparado para recibirla".