A veces, conocemos personas en nuestras vidas que, incluso en tan poco tiempo, llegan a la parte más profunda; esa frágil, dulce y oscura porción del alma que no está abierta para todos, que está ahí, soterrada bajo llaves, esperando a la persona indicada. Descubres a esas personas al azar, como por una especie de alineación cósmica del universo y todo se siente tan correcto en ese momento, sólo justo lo que tenía que ser, lo que tenía que pasar. Sonríes como idiota. Traspasas límites. Haces cosas que no estás acostumbrada a hacer, que se escapan de tu manera habitual de ser. Sueltas cada uno de los miedos de a poco, como una flor que abre sus pétalos lentamente al sol, o como un libro de hojas blancas traídas de nepal, que desea ser escrito. Un hito de vida en el momento presente, una serie de unforgettable memories guardados en mi baúl. Y así, subes a lo alto de la montaña y te lanzas. Sólo porque se siente tan correcto. Quieres más, buscas más. Le sacas una fotografía con la mente. Piensas cosas nuevas, compartes maneras de mirar el mundo hasta que amanece, entregas un pedacito de amor que es asustadizo pero que quiere atreverse a ser valiente, a más. Luego vuelas, o eso crees que haces. Eso se siente estar a su lado. Las horas corren, no te das ni cuenta, pero las expectativas también. Y un día, el cosmos deja de estar alineado, y ya no hay más. Debes dejar ir a esa persona, que continúe con su propio viaje. Y en tan poco tiempo, no puedes creer que hayas sentido de esa manera, que hayas entregado sin dudar. Que esa serie de momentos pudieran significar tanto.
Adiós, amor,
Te quiero no lo vayas a olvidar,
Adiós, amor,
Sabíamos que iba a terminar,
Adiós, amor,
No llores que también me harás llorar,
Adiós, amor,
No es nuestro amor tan sólo es un final,
Adiós.
(Adiós - De Saloon)







