Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 27 de agosto de 2013

Unforgettable piece of love

A veces, conocemos personas en nuestras vidas que, incluso en tan poco tiempo, llegan a la parte más profunda; esa frágil, dulce y oscura porción del alma que no está abierta para todos, que está ahí, soterrada bajo llaves, esperando a la persona indicada. Descubres a esas personas al azar, como por una especie de alineación cósmica del universo y todo se siente tan correcto en ese momento, sólo justo lo que tenía que ser, lo que tenía que pasar. Sonríes como idiota. Traspasas límites. Haces cosas que no estás acostumbrada a hacer, que se escapan de tu manera habitual de ser. Sueltas cada uno de los miedos de a poco, como una flor que abre sus pétalos lentamente al sol, o como un libro de hojas blancas traídas de nepal, que desea ser escrito. Un hito de vida en el momento presente, una serie de unforgettable memories guardados en mi baúl. Y así, subes a lo alto de la montaña y te lanzas. Sólo porque se siente tan correcto. Quieres más, buscas más. Le sacas una fotografía con la mente. Piensas cosas nuevas, compartes maneras de mirar el mundo hasta que amanece, entregas un pedacito de amor que es asustadizo pero que quiere atreverse a ser valiente, a más. Luego vuelas, o eso crees que haces. Eso se siente estar a su lado. Las horas corren, no te das ni cuenta, pero las expectativas también. Y un día, el cosmos deja de estar alineado, y ya no hay más. Debes dejar ir a esa persona, que continúe con su propio viaje. Y en tan poco tiempo, no puedes creer que hayas sentido de esa manera, que hayas entregado sin dudar. Que esa serie de momentos pudieran significar tanto.

Adiós, amor,
Te quiero no lo vayas a olvidar, 
Adiós, amor,
Sabíamos que iba a terminar, 
Adiós, amor,
No llores que también me harás llorar,
Adiós, amor,
No es nuestro amor tan sólo es un final,
Adiós.

(Adiós - De Saloon)

sábado, 24 de agosto de 2013

Bottled

Cuando todo a mi alrededor huele a tí; la piel, mi cabello, tus besos, como si acaso pudiese embotellarte por dos años, aguardando, hasta que pueda volver a verte. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Firework people like us

Even the brightest and shining fireworks runs out and become dust.

Between

Although it hurts I'll be the first to say that I was wrong
Oh, I know I'm probably much too late
To try and apologize for my mistakes
But I just want you to know I hope he buys you flowers,
I hope he holds your hand
Give you all his hours when he has the chance
Take you to every party cause I remember how much you loved to dance
Do all the things I should have done when I was your man! 

(When I was your man - Bruno Mars)


Between hours, many things can change.
Between drinks, truth can be revealed, even that one we didn't expected.
Between hands, kisses can fade away.
Between night and morning, loneliness appears again with it's sweet dress.

viernes, 16 de agosto de 2013

Reality / Expectations

A veces, algunos momentos de la vida se reducen a no más de unos cuantos segundos, donde es puesto en contraste, la realidad y las expectativas. A un lado, se escucha aquella música melancólica que viene a ilustrar la crónica de una muerte anunciada, mientras que al otro costado, se encienden las velas, se hace de noche, suenan metalófonos, pajaritos, besos, risas, cualquier melodía romántica llena de esperanza. 
La realidad incluye al otro, su universo de pequeñas cosas, sus esquemas mentales, su pasado, su presente, sus deseos, sus fantasmas, sus miedos. Y por eso es tan diferente. Porque incorpora aquellas cosas que ni con un doctorado en mentalización podrían adivinarse, suponerse de antemano. Comprende incluso, ese porcentaje de incertidumbre, de vida que no es posible de cuantificar en una simple predicción de lo que hará o dirá el otro. Engloba esa escena que no esperábamos que sucedería, como por ejemplo, decirle a alguien que lo amas y que no sienta lo mismo por ti. 
Las expectativas es un cuadro totalmente distinto. Todo tiene más luz, el sol entrando por la ventana junto a una cálida brisa. Hasta un arcoírirs podría dibujarse en el rostro. Nada tiene que ver con las opiniones del otro, sino con lo que deseamos que ocurra, con lo que queremos creer, en nuestras mentes ingenuas e inundadas de ilusiones positivas, que sucederá. Comprende los sueños, los ideales, todo aquel cono de helado o dulce enuvelto en papel de regalo, como por ejemplo, que después de una cita uno espere que el otro quiera subir a tu apartamento y dejarse llevar contigo sin ningún tipo de límite ni restricción. 

Y al final, ¿qué decide que la película se base en el guión de la realidad o en de las expectativas?

Probablemente eso mismo, no mirar las señales y mensajes del otro.
Que de tanto estar ensimismado en las propias expectativas, se nos vaya información importante. Se nos pierda en alguna parte, la verdadera narrativa de la historia.
No darnos cuenta de que los ojos grandes y redondos del otro no dicen lo que queríamos oír.
Y no decidir a tiempo qué hacemos con eso, cómo nos afecta.

La cosa es, que un fragmento de segundo las cosas son o dejan de serlo.
La música se inclina hacia un lado de la escena.
Se da un beso o no se da.
Toca la puerta de tu casa o no.
Sube a tu apartamento o mejor se va.
Son felices, o se despiden para siempre.

Primavera interior

Pronto llegará la primavera, el calorcito interno
Talvez incluso la paz
Aunque cuando te sientes indomable,
Es difícil precisar un estado de quietud
Un pulso continuo, regular y constante.
No, quizás no lo necesite
Quizás mi fortaleza no esté en caer al encuadre,
En acostumbrarme a los barrotes
Sino sólo en detener y entender la osiclación, qué lo provoca
Luego soltar las presiones, de querer ser esto o lo otro,
Y empezar a sentir, a vivirse
Permitiendo que el cine independiente corra por su cuenta
Que devele mis misterios,
La grandeza y la fragilidad al mismo tiempo
Las subidas y bajadas de mi manera de amar
E incluso aquello que callo y canto en silencio.

Pronto llegará la primavera
Talvez no la paz,
Pero sí un nuevo ciclo luminoso y despierto
De renovadas energías
De dejar atrás el pasado en un baúl
Sabiendo que existió, pero que ya no necesita perseguirme.
Luego estarán disponibles las alas y llegaré distinta
Nada podrá evitar que al fin empiece a sentirme viva.


Recuerdo cuando corrí al sol
Buscando me pintara la piel de naranja
esperando llegara en su lugar
la diáfana luna blanca.
Recuerdo la sorpresa al sentir
mis manos dibujando al compás del tiempo...

(Nicole Bunout - Anaranjado).

jueves, 15 de agosto de 2013

From the ashes

Algo nace en mi interior
Se retuerce lentamente
De arriba hacia abajo
De adentro hacia fuera
Unos pinceles de negro
Toman mis dedos, germinan
Tantas historietas por contar, la vorágine
De un alma atormentada en tan angosto espacio.

De pronto dejo de ser yo, me vuelvo hada
Se extienden mis alas, suelta polvo brillante
De esa sombra aguerrida, menguante
Dejo de ser yo, me vuelvo duende
Una inspiración mágica, contenida
Resguardada entre barrotes de acero
Restringida entre cuartos demasiado pequeños
Dejo de ser yo, me vuelvo musa.
Entonces todo nace, desde el núcleo
Desde lo más profundo y hondo
Todo nace, todo se libera
Como líquido de plomo
Es expulsado de mis fauces.
Luego muero, dejo de ser yo
Me vuelvo ángel, despierto
A la magia de la mente, a otra tierra.

Muero y despierto
Me vuelvo hada, duende o musa
A veces ángel
Toco el suelo fértil
Revivo de las cenizas
Me alimento.

sábado, 10 de agosto de 2013

Goodbye dad (2)

Un día, sentada en esa oficina con vista a la cordillera nevada, me pidieron que tratara de ir hacia atrás, que intentara recordar cómo éramos antes de dejar de ser. Guardé silencio por casi una eternidad. Me costaba mucho volver, como si luego de un punto todo lo demás estuviera nublado o no hubiese existido. Como si únicamente pudiera pensar en el momento en que todo se había acabado, en aquel día en que nos perdimos el uno al otro, o talvez, tú más para mí que yo para ti. Pero incluso ese momento no estaba demasiado claro, ni tenía una fecha específica, estación del año, hora del día. Y aún así, después de eso, no había un antes, sólo una historia continuada de tropiezos y de eventos desafortunados. Intenté recordar qué tipo de figura habías sido para mí antes de convertirte en ninguna. Y siempre regresar, hacer memoria, era complejo, como si esa herida sin cerrar se estrujara sólo con la mera pregunta. El punto es, que salí de la oficina y no pude decir nada. Me subí a la micro, me puse los audífonos y me fui con la clásica melancolía amarrada a mi cintura para la casa. Durante varios días la pregunta me dio vueltas, sin embargo, creo que era un territorio demasiado doloroso para entrar. Y un día, más bien una madrugada, ya no tuve tiempo de pensar ni de decirte nada... si es que acaso había algo para decir. Me repetí muchas veces que te debía una carta, una donde al fin te cantara todas mis verdades. Y no lo hice nunca. Hoy, algunas personas me preguntan cómo he estado, con ese rostro de consuelo que me hace sentir incómoda. Siento que no tengo nada que sentir, nada para sentir. Y eso pareciera desconcertarlos a cada uno de los que me miran así. Me siento indolente. Como si habláramos de la pérdida de un zapato o de un trabajo que no me resultó. A veces me pregunto por qué no puedo llorar, o si acaso tengo que hacerlo. Luego, vuelvo a pensar en la oficina y en la tarea de echar pie atrás el tiempo y entonces siento que la respuesta era sencilla. Mientras fui pequeña y vivía en la ingenuidad, eras esa figura que toda niña idealiza como un amor incondicional para toda la vida, que estará ahí para protegerte y cuidarte. Y fuimos felices, sí, hasta que entendí, hasta que empecé a darme cuenta, hasta que observé, hasta que ya no quise aceptar todo, hasta que dejé de idealizarte y vi tus defectos, el daño que nos hacías. Destrozaste mi corazón de a poco hasta volverte el ermitaño de mi pieza oscura, de ese lugar en el que fui guardando todo aquello que no quería sentir ni admitir. Tanta rabia, tanto dolor, tanta distancia que no parecía morir ni tener fin. Sólo crecía y crecía, ocupando cada centímetro de aire disponible dentro de mí. Durante mucho tiempo fue más fácil no sentir, no pensar, pues así era posible el protegerse de los embistes. Porque así supuestamente dolía menos el reconocer que te había perdido. Que ya no eras esa figura que debías ser. Y hoy, ya no estás. Vuelves a ser polvo de la tierra, y habitas en algún lugar desconocido. No sé si te diste cuenta que partías, no sé qué pensaste, si acaso tuviste miedo o encaraste la soledad. Y yo, mientras pienso en todo esto, sigo sintiéndome indolente, como si esta figura de la que me despedí fuese el padre de alguien más, la sombra de un recuerdo. Una pieza oscura y lastimada en mí que va desvaneciéndose, pero que no puede soltar, ni perdonar. 

lunes, 5 de agosto de 2013

Quiero

Quiero.
Quiero dejar de divagar.
Quiero dejar de perder el tiempo.
Quiero sentir de nuevo.
Quiero entender y aceptar.
Quiero dejar de tener miedo.
Quiero soltarlo todo.
Quiero abrir las manos.
Quiero dejar de sentirme oscilante.
Quiero enamorarme.
Quiero que el dolor se detenga.
Quiero re-aprender a vivir.
Quiero.