Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

sábado, 31 de diciembre de 2011

Te quiero Mamá

A los 7 años decimos: te amo mamá. 
A los 10 años decimos: te quiero mamá. 
A los 15 años decimos: no molestes mamá. 
A los 25 decimos: me voy de la casa mamá. 
A los 40 años decimos: No te vayas mamá. 
A los 55 años decimos: Daría lo que fuera por estar 5 minutos con mi mamá. 

Qué sabias estas palabras. Ejemplifican en su visión más acotada, la evolución de la vida, la demostración de nuestros afectos, y cómo vamos cambiando nuestras percepciones a medida que vamos creciendo. 

Una vez te escribí, que cuando nacemos, se nos recibe con dulzura, nos ofrecen un seno para descansar tranquilos, y la promesa de que todas nuestras necesidades serán satisfechas por una madre tierna y amable. Vemos en esos ojos, el minuto más cálido y la seguridad en cada sonrisa. Así debo haberme sentido yo, sin ninguna duda. No olvido la dedicación con la que nos cuidabas, las cosas entretenidas que aprendíamos, lo mucho que te esmeraste para que fuéramos felices. Esa es la primera razón por la que quiero agradecerte. Que me hayas traído al mundo, aún cuando éste fuera algo loco y difícil. 

Hoy, cuando el tiempo ha transcurrido y estamos todos aquí reunidos para celebrar tu cumpleaños número 60, quiero decirte que nunca me ha faltado amor, nunca me ha faltado un corazón que me reciba cuando estoy afligida. Siempre nos has puesto a nosotras, tus hijas, en primer lugar, y nos has cuidado y protegido. Esa es la segunda razón por la que quiero agradecerte. Aún cuando hemos pasado por momentos bajos, siempre te has mantenido fuerte, y nos has sostenido a todos los demás. Has hecho sacrificios tan inimaginables, renunciando a tantos aspectos de tu vida personal, por vernos realizadas y en bienestar. Nos has educado, nos has formado, nos has entregado consejo, ayuda, servicio y felicidad. En realidad, te admiro por la gran persona que eres, por tu temple, fortaleza y resiliencia. Agradezco cada uno de mis días, por todas las cosas buenas que nos has entregado y enseñado, pero por sobre todo, por estar aquí, por ser mi mamá. 

Hemos desarrollado una forma especial de querernos, a veces complicada, pero la mayor parte del tiempo, es profunda, cercana, humilde y acogedora. Y finalmente, sin importar la manera, ha sido y sigue siendo, el amor más grande de este mundo. 

De la mano vamos hacia el arco iris, y en la playa nos quedamos a descansar. Pues ahí todo es bello, todo tiene un aire tranquilizador, y el espíritu vuela libre, en paz. Te quiero mamá. Contra viento y marea. Con toda mi alma. ¡Feliz Cumpleaños!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Últimos deseos

El año casi se acaba, con todos sus pormenores y vaivenes. Con las escaladas y declives. Quién pensaría que en un año pueden pasar tantas cosas, infinitas en número y razonamiento. La mayoría, sin atisbo de lógica, pero al fin, aprendizaje, cada una de ellas. Tantos deseos y proyectos que tenía, sueños que nacían en la cabeza y el corazón, creciendo de inocencia y fantasía,  para luego darme cuenta de que no todos se podían cumplir, aún cuando yo los persiguiera como volantín en la pradera. Simplemente, algunos se me iban a escapar, volando lejos. Ha sido complejo, asistir a la realidad con la consciencia. Poder aceptar, en tranquilidad, paciencia y con humildad. Volver a maravillarse. Y no autocompadecerse. Este año ha sido un viaje largo, en todos los sentidos. Un camino de intenso trabajo, profesional y personal, de autoconocimiento, de no conformarse con las cosas sólo porque las tenemos a la mano. Me ha tocado reescribir los guiones, a veces con dolor, y en otros momentos, con más calma. Y finalmente, no todo es como nos gustaría, esa es una verdad de la vida. Sin embargo, pronto viene otro año. Con papales en blanco para empezar a escribir de nuevo. Y a lo mejor, con algunas suertes por echar. Talvez, las probabilidades aumenten y tenga que pensar en otros sueños que salir a buscar. O talvez no. Quizás sea triste decir esto, pero no espero demasiado. Sólo quiero poder disfrutar de todo lo que esté por venir, y  que la gente que me rodea reciba bendiciones y vibras positivas. Lo que tenga que suceder, habrá de hacerlo. A mi, me tocará sonreír lo más alto que pueda y respirar lo más profundo que alcance. 

martes, 27 de diciembre de 2011

Rosas blancas

Me acordé de ti con tanta pena. Lo difícil que fue ver cómo te ibas poco a poco, día tras día, sin tener que decirlo con el rostro, ni mostrarnos demasiado apenados o con miedo. El tratar de animarte, sin que sonara demasiado falso, ni intentando llenar un vacío con expectativas irreales. El tener que tomarte de la mano sin contarte nuestro dolor, sino que, comiéndonos la tristeza para soltarla luego, en algún otro lugar. El tener que mostrar una sonrisa, aún cuando a veces falleciéramos por dentro. Qué difícil fue acompañarte, en un camino en el que nadie podía ir contigo, nadie podía seguirte. Pero qué tarea más ardua debe haber sido para ti, atravesar una batalla tan dura cuando estabas tan cansada, no decir que estabas asustada para no preocuparnos, mirarnos con la misma sonrisa para hacernos sentir mejor. Tomarnos de la mano con ternura para que no tuviéramos congoja. Qué difícil fue tener que despedirnos, de la vida, del cariño, de tenerte aquí con nosotros, del almuerzo todos los sábados, de los veranos en Con Cón. De tantos minutos. De tantas cosas. 

domingo, 25 de diciembre de 2011

Mi familia

Adoro la gran familia que tengo, llena de tradiciones, de magia, con su globo de deseos y esperanza subiendo al cielo. Las ganas de estar reunidos, el abrazo, la alegría. La inmensa dedicación y esfuerzo que cada uno coloca para lograr que la navidad sea una noche colmada de ilusiones, y no sólo un día más. Para cocinar algo rico y que estemos todos juntos compartiendo la belleza de la vida, la bendición de hacer familia. Adoro la fantasía que se despliega en la sonrisa de los sobrinos chicos, no pudiendo creer al viejo pascuero que viene montado en la camioneta desde la calle, a dejarles los regalos. La locura de bajar los obsequios y empezar a entregar amor. Adoro saber, que después de todo el tiempo que ha transcurrido, de nuevas personas que comienzan a participar, y otras, que ya nos han dejado, que la familia siempre está ahí, para poder acoger palabras de tristeza y recuerdo, y también, para disfrutar el amor y la compañía. Que como mi familia, estoy segura de que no hay ninguna. 

sábado, 24 de diciembre de 2011

Al descubierto

Una poesía libre, al descubierto. Sin tapujos ni ataduras. Sostenida en una caricia sin límite de tiempo. En el fuego, fundiéndose en el aire. Alimentándose del cáliz, saboreando el mar en su osadía. Sube, se convierte, grita tu nombre, se vuelve sobre su espalda para mirar el sol destellando paraísos como azucenas. Se levanta sobre sí misma, se rodea en la estrella de la mañana para luego soltarlo todo. Lo libera. Observa distinto. Más amplio. En convergencia. Se expande la luz. Abraza la existencia. Cierra los ojos. Suelta el lápiz, los cabellos. Acepta y construye. Finalmente, descansa la poesía en un sueño, o en el sueño de un sueño, libre, al descubierto. 

jueves, 22 de diciembre de 2011

Retenido

Tantos momentos sin compartir, desperdiciados. Que hoy son tan diferentes, como si faltara un ingrediente, o el leitmotiv. Un pedazo de recuerdo, una cubeta de sonrisas. La cercanía, el relato, las alegrías, decírtelo todo. Y hoy, ya no tengo a quién participar. Se produce un vacío después de cada hermosa vivencia. Y por un segundo, te imagino. Luego, pienso que la realidad se ha vuelto demasiado distinta en un fragmento diminuto de tiempo, retenido. Tantos momentos sin compartir, desperdiciados. Tantas ilusiones que ayer significaban algo; una promesa (in)destructible.  

miércoles, 21 de diciembre de 2011

martes, 20 de diciembre de 2011

Navidad

Queda tan poco para navidad. Uno escucha en la televisión o a veces directamente de las personas, el concepto de "recuperemos el verdadero espíritu de la navidad", lo cual, desde mi experiencia, es un objetivo lindo y trascendente. Poder ayudar a otros, hacer feliz a alguien por al menos una noche. Adquiere un valor que es impagable con tarjetas de crédito. Y que a uno lo reconforta por dentro. Saber y sentir que se ha hecho algo por un mundo mejor. Por ver a alguien sonreír. Tan más bonita sería la navidad si la gente no se volviera loca comprando cosas en sus ansias de tener más por tener, y en vez de eso, dedicara un segundo de su tiempo, a cumplir el humilde deseo de otra persona. Todo sería tan distinto si nos ayudáramos más. Sin embargo, al final del día, incluso yo caigo en las listas de compras navideñas y en toda esa locura gringa que convierte la festividad en un sin sentido. Qué ganas de que también hubieran movimientos mundiales en contra de esto. 

lunes, 19 de diciembre de 2011

En el diván (6)

Desde la oficina, las nubes parecen motas de algodón. Todo está en silencio. Excepto, por la leve conversación de los árboles. Todo parece un cuadro, si no fuera por el diminuto movimiento casi imperceptible a los ojos; la rotación y traslación de la tierra. Pero todo eso es irrelevante porque, el tema aquí en cuestión no son los paisajes, sino los interiores. El Diván. 

Hoy quisiera decir puntualmente, que creo que las aristas más difíciles de hacer terapia hasta la actualidad, son sin duda, dos cosas específicas. En primer lugar, y la más obvia... las contratransferencias. Aspecto del cual me he referido en tantas ocasiones y que es, tan odioso en el momento, pero tan divertido de analizar después. A veces uno ve representada su vida o las historias, en lo que trae el paciente, y entonces, se hace complicado desligarse de eso para no aconsejar como si te lo estuvieras diciendo a ti mismo. Este es casi uno de los únicos conceptos que me gusta de Freud. Hay tanto que aprender del rol del terapeuta y hasta dónde él también entra en sesión.

En segundo lugar, saber cómo dirigir a una persona por "buen camino", cuando la globalidad del escenario funciona erróneamente. Quisieras hacer intervenciones en todos, cuando no siempre se puede o las condiciones no lo permiten. O sencillamente, no todos quieren participar de eso. El caso es que, uno siente en esas oportunidades, que es bien difícil intentar generar cambios en la persona, si no realizas modificaciones más amplias a su entorno. 

Sin embargo, hace pocos minutos me di cuenta de que no es tan imposible. Vas uniendo cabos sueltos muy desde abajo, casi sin que nadie se percate, y de repente, las cosas comienzan a mejorar por sí solas. Todo empieza a fluir, con liviandad en el aire, con sentido en las acciones. Y las personas lo agradecen. Hay que ser estratégico. Casi un artífice. Y después del trabajo realizado, me siento tan feliz cuando la gente me sonríe. Cuando me dicen que venir les ha ayudado. Me voy a mi casa pensando: hoy hicimos posible el cambio.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Cadáver exquisito 11

- Blanca pálida, tu rostro, la mañana.-
= Con motivo, sin intención.=
- En la justa medida, para mi pesar.-
= Es que no pudimos cantar.=
- Siempre quise.-
= El cielo en su infinito, tus manos.=
- Sintiendo el arcoíris incendiar el centro.-
= Cabalgando en una duda, vertiginoso.=
- Percibiendo el beso en una gota de silencio.-
= Pero no resultó, el viaje, la luna, ni su manto.=
- En la justa medida, para mi pesar.-
= ¿La calidez o la carencia?.=
- No beber la copa con menos timidez y más osadía.-
= Sin el milagro de la voz, en la ventana.=
- Trayendo las poesías, en mi esperanza.-
= Las cosas cambian en el transcurso, algo se pierde.=
- En la justa medida, para mi pesar.-
= Con motivo, sin premeditación.=
- Bajo la soledad de mi sentimiento.-
= Encima de mi universo, en agonía.=
- La rosa, doliente.-
= Contra la voluntad, clarificada.=
- Más cierta que nunca-
= La pérdida, sobre el color.=
- Mi deseo y emoción, en una delgada línea roja.-

Domingo

Un domingo de esos donde te planteas el propósito y destino de muchas cosas. Descubres que para ciertos aspectos, el tiempo es invariable, casi inmóvil. Y que aún cuando uno desee en demasía que caminen y naveguen, no se puede. Están escritos en milenios, no en segundos, ni minutos. Hay que saber aceptar y entender con humildad, que ciertas cosas simplemente no están bajo nuestro gobierno. Ni apuro, ni voluntad. Sólo suceden. Y no siempre hacia al objetivo que queríamos. A veces se dibujan otros caminos alternativos, que si luego aprendes a mirar bien, algo bueno traen, talvez, incluso mejor de lo que esperábamos. Y de repente, todo vuelve a tener sentido, uno que al comienzo parecía ilógico y absurdo, y que, después de las vivencias, adquiere un nuevo significado. Creo que lo he dicho hartas veces, pero en los momentos actuales me llena de paz saber que todo lo que hay, es el camino, por lo tanto, sólo hay que vivir, aunque a veces no tengamos tan claro el curso, el destino o los motivos. Lo que tenga que suceder, sucederá. Cada cosa tendrá a su tiempo, un sentido.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Paleta de colores

Tantas emociones que no caben en una única paleta de colores. El mundo viene pintado en acuarela, con sus tonalidades, degradé y demases. Experimentas el frío y el calor, e incluso, ambos al mismo tiempo. Y a veces, sin darte cuenta, piensas en celeste, caminas en verde, y sientes algo en una mezcla de gris y rojo. Como si ninguno de aquellos puntos del cuerpo estuvieran interconectados, y cada uno llevara su propia locura dentro. Me gusta imaginar el universo y sus desvaríos en colores. Se me hace cercano. Como parte de aquello que mis ojos pueden apreciar y modificar. O talvez, repintar. Cada segundo es un cambio. Cada cambio es un color nuevo y por ende, una emoción distinta. Me gusta pensar que con sólo traer un color a mi consciencia y a mi corazón, puedo escribir líneas tan diferentes de un mismo paisaje. Y que a veces, es necesario rotar los colores, para no sentirnos demasiado embargados por uno solo. Últimamente he tratado de jugar con los matices, no siempre me resulta.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Salir corriendo

Toda la vida me la he pasado con una sola idea; la de salir corriendo. Del mundo, de aquella. De una cosa o de otra. Me di cuenta de eso hace muy poco. De mis ensoñaciones un tanto ridículas, y de una variedad de verbalizaciones al respecto. Me parece todo muy tonto ahora. La mayor parte del tiempo, paso los días pensando en correr, de donde estoy, de donde siempre he estado. Salir. Como sea. Con ilusiones de papel y fantasías algo ingenuas. Luego, algo sucede. Las estaciones transcurren. Aparece una diminuta porción de calma. Tiendo a sentirme bien. Y de tanto en tanto, la cotidianidad saca a relucir las celdas, sí, las muy bien conocidas y arraigadas, esas de las cuales he querido escaparme y salir corriendo. Justo cuando creo que se han ido, que los barrotes ya no existen, despierto a la verdad del universo, a lo tangible. Entonces, cada parte de mi cuerpo se aterra una vez más ante la realidad manifiesta. Comienzo a trazar los planes de escape, alisto la mochila. Luego, algo sucede nuevamente. Y sin darme cuenta, continúo caminando a paso lento, como si nunca hubiese armado nada. El sol y sus aventuras producen esa ilusión óptica, no obstante, las ilusiones no duran para siempre. El volcán vuelve a estallar. Y yo, siento la misma sensación y necesidad de querer huir de todo. ¿Por qué no podré pensar que la vida sí tiene algo más para ofrecerme?

Tan leve, no me sirve

La esperanza tan dulce 
tan pulida tan triste 
la promesa tan leve no me sirve 
tan débil tan humilde 
no me sirve 
tanta rabia 
no me sirve tan fría 
la osadía
(Mario Benedetti)

La promesa tan leve no me sirve. Esa que se susurra entre líneas, llena de interpretaciones, sujeta a las condiciones de la promoción. No, esa promesa no me sirve, ni lo leve, ni lo falto de coraje, ni lo débil. Los tiempos de hoy están llenos de aguaceros, no me sirve fría la osadía, la incomodidad perfecta ni el silencio otorgado con tamaña indiferencia, el cuarto vacío, no me sirve. Por el contrario, no busco, ni aguardo, lo que deba suceder, ha de hacerlo, con paraguas o sin él. Las batallas se definen, en el tajo de la magnolia, en el estrellado del cielo. No tengo escudos ni armaduras, el cuerpo dispuesto a la aceptación de todo lo que traiga el camino, la esperanza tan dulce o las desventuras del ciego. Lo recibo y entrego todo. Cualquier cosa, menos la promesa tan leve, esa no me sirve.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Arena de vidrio

Un respiro extraño en un cuerpo distinto. Como sentir que todo corre afuera de la ventana mientras tu cuarto yace detenido en el tiempo, dormido, sin ser descubierto. Las persianas están cerradas. No hay frío ni calor, no hay nada. Sólo un sueño desaventurero en un frasco de arena de mar. Cada reliquia capturada en un vidrio que hierve al fuego deslizante. Que va tomando forma en un trueno. Y luego, la lluvia imperceptible, sobre la herida, encima del viento, dentro de la coraza de hielo. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Para amar

Quiero ser una mujer para amar
Un universo para descubrir
La estrella en los ojos de alguien
Y ese beso sostenido en la mejilla.

Quiero ser una mujer para amar
La caricia infinita
El abrazo detenido en el tiempo
Y ese viaje sin destino ni término.

Quiero ser una mujer para amar
Cuando sale el sol, y también en la tormenta
Con mis fortalezas y mis caídas
Y mis ilusiones pegadas a la frente.

Quiero ser una mujer para amar
Y volver a amar con locura
En todos sus colores
Con cada parte de mi figura.

Quiero ser una mujer para amar
Todos los segundos
Todos los días
Cada respiro de mi vida.

jueves, 8 de diciembre de 2011

The finale

Debí suponerlo. Sí, muy en lo profundo de mi yo lo sabía. Siempre. Cómo serían las cosas, y qué no sucedería jamás. ¿Por qué no me escuché un poco más? El instinto pocas veces suele equivocarse, y ahí estaba yo, cayendo como una tonta. Para variar. Queriendo creer en lo imposible. Alimentándome de la fantasía, otra vez. ¿En qué minuto dejé de estar consciente? Yo lo sabía, desde el principio. Lo que sí, lo que no. Las limitaciones, las posibilidades. No sé de qué podría quejarme, salvo, de mi propia estupidez. Que ironía. Tanto que me desgasto en hablar para los demás, y no consigo nada en mi propia puerta. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cuál fue el sentido? ¿El punto de todo esto? Yo debí suponer, el comienzo, la mitad y su final. 

martes, 6 de diciembre de 2011

Médula (3)

Tired of being... hasta la médula.

Keep it simple

En este minuto de mi vida, quiero desesperadamente, la salida fácil. No más complicaciones ni dramas. Respirar fuera de este metro cuadrado y sentir que me lleno de energía renovada. Que no estoy encerrada en las cuatro paredes de siempre. Que puedo alcanzar algo más y no conformarme con lo que tengo sólo porque está disponible y a mi haber. Que mis oídos escuchen por primera vez, unas palabras distintas, sinceras, traducidas en un vuelo ligero, con armonía. Quiero que alguien me tome de la mano, la apriete bien fuerte, me mire a los ojos y con una sonrisa simple me diga, "vámonos ahora, escapémonos juntos sin importar a dónde. Mi geografía eres tú". O algo así. No quiero más locura en esta insanidad en la que vivo. Ni sentir que esta será mi celda hasta el final de mis días. Necesito cambiar. Tener perspectiva. Volver a lo sencillo. Dejar de protegerme. Necesito encontrar el cómo para no sentir, cada vez que veo donde estoy, que tengo que huir de todo, y de todos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Vida de ciudad

La vida de ciudad, ese trajín de los adultos donde el tiempo corre a la velocidad del segundo y nunca nada es suficiente. Siempre se podría haber hecho más y no dejes nada para mañana. Grandes expectativas, altas exigencias y bajo contacto humano. Y mientras miro por la ventana de la oficina, las paredes de blanco, el viento que sopla, los árboles que susurran, veo gente pasar, al trote, con sus trajes laborales o sus atuendos de verano. El año ya casi se acaba, y sin ninguna medalla. Al contrario, muchas heridas de guerra. Se me pasó todo en un abrir y cerrar de ojos. Las cosas que me han sucedido este año, buenas y malas, pareciera que sólo hubiesen ocurrido ayer. El tiempo vuela, en frente de nuestras narices, y todo cambia tan rápido y a veces, no tanto. Me pregunto qué irá pensando la gente mientras camina. Cuáles serán sus sueños, sus anhelos. Me da sincera curiosidad conocer sus historias, sus travesías en aquello que llamamos mundo. Pienso también, si la majestuosa cordillera sentirá la misma soledad concurrida de ausencias que me asiste en este momento. O si talvez, alguna de esas personas que caminan afuera de la ventana, tendrá un relato lo suficientemente conmovedor como para despertar de esta apatía que siento.

The game of love

En el juego del amor, he perdido todas las veces. Oportunidades, trozos de corazón, porcentajes de confianza y aristas de mi alma. He perdido un sinfín de cosas. Quién sabe bien por qué, sin embargo, me queda la sensación de que nunca fue el momento correcto, o el tiempo destinado a ser. Siempre había algo en el medio. Algo estorbando. Una nota desentonada del compás. Y entre más juego, más pierdo. Tanto así, que ya da miedo seguir arriesgando lo poco que queda. Esa última substancia que da vida. Esa última gota que pueda inspirar y hacer renacer algo de las cenizas; mi yo enamorado del amor. Y entre más juego, menos sé qué quiero, ni qué es lo que me queda para sentir y entregar.

“No te rindas, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo, porque yo te quiero.” 
(Mario Benedetti)

domingo, 4 de diciembre de 2011

Lentejuelas

Aquellos días gloriosos se han ido. Esos donde me sentía brillar, aún cuando no estuviera vestida de lentejuelas. Se han quedado guardados en un baúl de escarlata, esperando, el clima apropiado, o talvez, una certeza que parece no poder asistir a la celebración. La sonrisa típica, esa que sólo era mía, ya no lleva mi nombre, y cada vez me cuesta más traerla de la memoria. Un esfuerzo sobrehumano. Un poco de ficción. Las cartas de siempre. Tanto que ya no es lo mismo, que no me pertenece. Que no lo siento parte de mi corteza, ni de mi relleno. Como si no fuera yo, sino otra, alguien más. Una ola cambiante a la deriva. Y ahora, el traje de fiesta está en el fondo del guardarropa, con la luz apagada, en una soledad casi siniestra. Está olvidado junto a los tacones, y los labios de rojo. Y yo, me he quedado durmiendo en una incubadora, esperando, el azar, o talvez, una mitad de historia sin escribir. Como si alguien más se levantara por las mañanas para vivir por mi. 

jueves, 1 de diciembre de 2011

Dos sauces entrelazados

"Aquello que muere, no se mezcló bien. 
Si nuestros dos amores son uno solo, y tú y yo amamos por igual, ninguno puede disminuirse. Ninguno puede morir".
(Tristán e Isolda)

lunes, 28 de noviembre de 2011

sábado, 19 de noviembre de 2011

Carta número 600

Siempre pienso que mi máquina de escribir no tiene tanto que decir. Que en realidad, sumando una cosa y otra, algo sale, nada demasiado importante ni elocuente, pero al fin, un respiro, el mío. Y he creído lo mismo durante mucho tiempo. Sin embargo. Aquí estoy yo, en los 600. Inimaginable, ¿verdad? Uno piensa, ¿de a dónde he sacado tanto? Las letras salen, en un torrente vertiginoso. No han sido llamadas y aún así, vienen y se quedan. Armando sus sentencias, volviendo el mundo un poco más loco, sacando poesías de bolsillos y basureros. Aquí estoy yo, en los 600. Todo es tan diferente, y al mismo tiempo, tan igual. Los vacíos con sus relámpagos de fuego, las maletas imposibles y cargadas, las cruces con sus clavos de fierro, las cosas rotas. El tiempo sigue corriendo, pero no los escenarios. Como avanzar en círculos, o talvez, nunca avanzar del todo. Aquí estoy yo, en los 600. Y por otro lado, no todo es desasosiego como antes. Empiezo a pedir. Comienzo a moldear con mis propias manos un sendero de sol en las mañanas y de luna llena por las noches. Con sus aventuras y trajines. He vuelto a maravillarme. Del aire, del mar, de simplemente estar en el universo. Comprendo sus curvas, acepto sus sorpresas, acepto aquello que no puedo cambiar. Salgo a caminar. Descalza. Sin ataduras. Con la mente y los ojos bien abiertos. Abrazo lo positivo. Construyo mi propio hogar, aún cuando sea, sólo yo. Aquí estoy yo, en los 600. Después de las metamorfosis, de pintarme unas alas que todavía no me he atrevido del todo a probar.  He aprendido a soltar. Creo que eso ha sido una de las cosas más importantes. Aprender a dejar lo que nos duele, lo que nos incomoda, ponerlo sobre la mesa y entregarlo. Y también, he entendido, finalmente, que no se puede vivir de fantasías, por mucho que nos gusten, que nos queden cómodas y sean bonitas. A veces, es necesario tener los pies en la tierra y aterrizar a la realidad. Escuchar nuestro cuerpo, lo que nos quiere decir, pues en más de una instancia está en completo acierto. Hacer caso a nuestros sentidos. Hacer caso, a nosotros mismos. Aquí estoy yo, en los 600. Con muchas metas en mi cabeza. Con tantas cosas que me gustaría lograr en este camino de volvernos adultos. Siento que el mundo conspira a mi favor, y que tengo todo al alcance de una sonrisa. Sólo me queda, tomarlas y saltar. Hacerlas parte de mi. Es mi momento, hoy y mañana. No hay nada que esperar, y al contrario, salir a buscarlo todo. Apropiarme del camino. Aquí estoy yo, en los 600. Con la única cosa que me ha dolido perder. Abandonar ese pedacito de existencia que ponía mi vida en ciento ochenta grados. Que me hacía sentir tan bien. Ahora, llego a casa todos los días, todavía con tu perfume en mi piel. Pero luego pienso, es súper fácil caer en un sueño y querer quedarse con él. Lo cual, no está bien. De qué nos sirve tejer tantas ilusiones que no son aplicables a la vida real. En algún momento, es importante detenerse y parar. Aquí estoy yo, en los 600. Sigo deudora conmigo misma, en tantos aspectos. Me falta ayudarme un poco más y recuperar esa fe algo perdida. Me falta volver a confiar en la bondad de las personas. Y creer en que el amor todo lo puede. Que con mis manos, puedo hacer la diferencia. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Wild And beautiful

Everyday, at some point, you come to my thoughts, with the taste of the wild and dark, or with the amazing and beautiful lips you have.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Yellow meadow

Una pradera de amarillo. Agitándose en el viento, meciéndose en la música. Un único árbol a la redonda. De hojas verdes, luminosas. Tanto por contar, un sinfín de poesías talladas en su corteza. Y mas allá de todo, las nubes danzan en majestuosidad, flotando, circulando. Y los colores se funden en un cielo mágico. Todo resplandece. Brilla en naranjos y violetas. Se forman ciertas conexiones tenues, y una voz de sabiduría se encuentra con ella en la pradera. Una armonía indescriptible, el espacio dibujado en un cuadro de calma. Está allí un momento. Consciente. En atención plena. No hay nada que temer. No hay nada que aguardar. Sólo ser y estar. Asir el mundo con sus manos, en belleza, y sin preguntas. 

lunes, 14 de noviembre de 2011

Ready to give

Once, so little. Naive. Cheerful. Innocent. Dreaming with paradises. Thinking about growing up, with a hope that was useless. Once, a little princess. Butterflies in her nose. Thousands of flowers in her hands. Colors everywhere. Then, the horizon in silence. And a long stair to heaven. Stories flying. The hand, busy on some lines. Painting a sky with letters and poems. A woman's body. Not so little anymore. Landscapes filled up with absences. New experiences and a lot to understand. Everytime, at the edge of the road. Asking. Watching. Trying to be in calm. Once, a grown up woman. Duties. Responsibilties. And a lot to let behind. Learning to breath again. Now, she is riding her bike to the south and beyond. And her hands are ready to give everything. Stars. Lips. Rainbows. Smiles. Reality.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Lo que más extraño

Tomarte de la mano sin decir nada.
Mirarnos a los ojos y sonreír.
Contarte de mi día y que tú me cuentes del tuyo.
Hacernos cosquillas.
Debatir, de casi todas las temáticas.
Y sacar conclusiones para que el mundo sea un lugar mejor.
Sentirme acogida y apoyada.
Recibirte en mis brazos sin preguntas.
Dormir a tu costado.
Y que seas la primera cosa que veo al despertar.
Encontrar consuelo y compañía.
Tomar jugo de naranja y comer pasta.
Descubrir el mundo juntos.
Compartir la energía de nuestro beso.
Abrazarte lo que dure una eternidad.
Y sentirnos mutuamente, en caramelo y algodón de azúcar.
Decir que verte es lo mejor de mi día.
Que digas que yo soy lo mejor de tu universo.
Que salga el sol y caminemos sin destino.
Y sentarnos en la playa a esperar que descanse el sol.
Y que al final, la noche se haga oscura y sólo seamos tú y yo.
Reírme de tus chistes, aunque no los entienda tanto.
Y que tú me hagas reír, siempre, por cualquier cosa.
Saber que cuento contigo para lo que sea.
Y que incluso atravesarías un aro de fuego por mi.
Bailar toda la noche.
Escaparnos y hacer locuras.
Que te vistas de verde agua.
Que me grites que soy lo más lindo.
Cumplir nuestras fantasías.
Viajar, conocer lugares y cosas nuevas.
Aprender de ti.
Soñar contigo.
Y que me soportes en mis días terribles.
Mientras yo protejo tus miedos.
Que seas mi refugio.
Y yo ser tu descanso.
Sentarnos juntos en el jardín, sin separarnos ni un segundo.
Confiarte mis sueños, decirte mis esperanzas.
Que me confíes tus metas, que me digas tus deseos.
Hablar de lo que seremos, de los planes que tenemos.
De nuestra casa, de nuestras ilusiones.
Que cuando estamos juntos, nada más importa.
Y ser dos, en un cuarto vacío.
Que me acaricies la oreja.
Sentir tu pelo entre mis dedos.
Anhelarte en demasía.
Que me mires y me digas que soy todo lo que quieres.
Mirarte y decirte, que eres todo lo que quiero.
Y entonces, que la magnolia abrigue nuestros cuerpos.
Y el futuro nos prometa.
No uno, ni dos, sino, por siempre.

El árbol de la maternidad

Me siento en tus brazos, como la primera vez que me recibiste. Me sostenías con alegría. Con expectativas. Anhelando tantas cosas pendientes, creyendo que talvez, algo podría resolver. Maybe not. Y aún así, tus ojos se posaron en los míos. El tiempo se hizo infinito en una mirada, se detuvo, se hizo invisible. ¿Qué habremos pensado en ese entonces? Alguna especie de cautivación mutua, de reconocimiento, de aprendizaje de tus sonrisas. Comenzábamos a querernos tanto. Y hoy, han pasado los años, han transcurrido las historias. Qué aventuras y otros eventos más desafortunados. No obstante, seguimos en los brazos, yo en los tuyos y tú en los míos, como la primera vez que me recibiste. Sin soledad. Con afecto. Con esperanza. Un cariño que sólo es nuestro, único e irrepetible. Hemos desarrollado una manera especial de querernos, una que pese a todas las tormentas, sobrevive. Y crece, más fuerte. Pero que también, tiene tantas tareas y responsabilidades. Todavía tenemos puertas que derribar, y candados que romper, sin embargo, el árbol ha madurado, tan alto, que sólo podemos esperar buenas cosas de él. Tenemos que darnos cuenta de los frutos, y aprender a utilizarnos a nuestro favor. Tenemos que trabajar intensamente, para que la luz que nos rodea y que sólo nosotros podemos ver, no decaiga, no se apague. El árbol necesita riego y cuidado. Requiere encontrar algún punto de entendimiento, de convergencia. Y ese algo que haga florecer todas sus bendiciones. Al final, sólo quiero que sepas, que si tú saltas, yo salto. Te quiero.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Que decida la aurora

Un hada esperaba sonriente. La estela de plata, el amanecer del cisne. Se sentaba frente al lago mirando la eternidad de las magnolias, la suavidad de su rocío. Un sorbo de recuerdos. Un toque de ansias. El debate entre ser y hacer lo correcto. ¿Quién ha de ganar? Es difícil la pregunta, pero no más que aceptar la encrucijada y enfrentarse a ella. Sube una tempestad desde sus dedos y a través de su traje de brillantes. Apoderándose de todo, de cada fragancia del bosque. Le dibuja una odisea. Y entonces, estalla la energía, endulzando su rostro, tiñendo sus labios de rojo. Abraza la luna. La observa desde lejos con diminutas estrellas en danza. Sigue esperando, sonriente. Que se decida la aurora. Que avance el porcentaje necesario, y así, no tener nada a qué resistirse. No tener pretexto ni excusa. Sólo el vuelo, gentil, amable, al tacto y con alevosía. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

Sunny day

Sunny day. De esos donde todo florece. Incluso las letras, en maceteros de arcilla pintada. O talvez, con mayor razón, las poesías. Sale tinta de los dedos como navío en oleaje. La música agrega el sepia. La forma de las nubes, el sabor y las texturas. Echo de menos esa mezcla de caramelo y algodón de azúcar. Esa que conocía tan bien. Y ahora, sentada en el jardín, siento ese olor que adoro, el pasto recién cortado. Había olvidado lo que era sentarse a mirar el sol y soltar el puño, dejarlo libre. Andar sin zapatos, y sentir la humedad bajo mis dedos. Esa sensación sin nombre, de just being. Estar en un lugar con cuerpo y mente. Centrado. En serenidad. Sin ningún pensamiento. Había olvidado lo que era correr en el pasto. O quizás, no me había dado el tiempo para volver a disfrutarlo. En su humilde sencillez y belleza. Correr con la sonrisa en el rostro, en el hígado. Bailar y dejar cualquier peso innecesario. Sentir el aire seduciendo a la única flor que siempre he sido. El cielo en calma, las palpitaciones pacíficas. Si tengo que soltar, aprenderé a hacerlo. 

jueves, 10 de noviembre de 2011

Awake

Awake. I'm ready to put my glasses, cross the fence, feel the grass under my feets, and to start walking all over, without shoes, with the mind in blank. The sun rises behind my shoulder. I can feel it. The heat rising, filling every corner of my body. Like dancing in the rain, with happiness, feeling every single drop of water as part of your skin. Awake. I can see new colors. And put them in my palette, to paint an entire new universe. I forgot how I used to feel with the brush in my hand. The energy. The joy. The melancholia. And now, taking my steps in slow motion, everything is so different, surprisingly beautiful. Trees are more green, the waves have a special perfume. Love has a new meaning. Even the streets are organized in a way that gives me a lighter atmosphere. Awake. To the adventures of life. To the greatest things that I'm wishing for. To the things that will come. Everything that it is in the road, is the road. All that I've lived, that I'm living and will live. Everything and everyone is the road. So, walk and drive. Be.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sense & sensibility

Razón y Emoción. Las dos son necesarias. Las dos son indispensables, ¿verdad? Pero, ¿una más que la otra? ¿Las dos en la medida justa? ¿Cuál es esa cantidad? Creo que mi vida tiene más de razón que de emoción. No sé, si eso será bueno o malo, ambas tienen sus ventajas y desventajas. No obstante, es la forma en la que he aprendido/desaprendido a vivir. Se me enseñó que tuviera cuidado con el mundo y las personas, a que habían cosas que era mejor evitar y resguardar. Se me mostraron las opciones, o más bien, lo que se debía hacer, a través de la razón. Y aquello de lo cual yo tenía que zafarme a toda costa, a través de la razón. Si la experiencia les había enseñado a ellos, por qué a mi no, pensaban. Creyeron que mostrándome el dolor, podían protegerme de él, pero no siempre fue así. Creyeron que me equivocaría menos y que tomaría decisiones más inteligentes de la vida, de las personas, del amor. Que recogiendo sus experiencias, yo no cometería los mismos errores. Y lo entiendo. Cuando te ha tocado duro o has pasado por cosas que no hubieras deseado para ti mismo, quieres con toda tu energía, que los demás no tengan que sufrir por eso. Quieres evitar, que tus seres queridos terminen repitiendo las mismas historias fatales. Aprecio el gesto. De verdad. Valoro la intención de cuidarme. Pero por otro lado pienso, que con tantas cosas que evitar y tantas situaciones de las cuales hay que defenderse, ¿dónde empieza realmente mi camino? Porque talvez, lo que para ustedes era adecuado o correcto, puede no serlo para mi. Y eso que vivieron, no tiene por qué ser lo mismo en mi situación. Esta es la desventaja de la razón. A veces creo que pongo demasiadas barreras. Que me anticipo a las cosas a la defensiva. Y por lo tanto, aquí es donde entra en juego la cuota de emoción que me falta. Esa que me diga que tengo que lanzarme al universo a encontrar mis propias respuestas, mis propias experiencias, dolores y alegrías. Esa emoción que me permita derribar corazas, tener menos artillería, construir más puentes y escuchar un poco más a mi corazón. Esa que me diga que está bien confiar en un otro, aún cuando a veces puedan defraudarme. Que está bien, creer en el amor. Que lo que a ustedes les pasó, no tiene por qué sucederme a mi. Pues si quiero reír, reiré, si me voy a equivocar, que sea porque yo lo decidí (y no porque me dijeron que no lo hiciera), si quiero llorar, lloraré sin esconderme de mis sentimientos. Tengo demasiada razón en mi vida. Me hace falta un poco más de emoción. Es sólo que... tengo miedo, y ya no sé cómo encontrarla.

martes, 8 de noviembre de 2011

Desconectar los audífonos (2)

Algunos años atrás, me dijo una persona, que cuando las cosas no son como esperamos, o estamos en condiciones que no son precisamente las que nos gustarían, y de las cuales no podemos zafarnos con facilidad, que la solución más rápida es simplemente, aprender a desconectar los audífonos. En ese entonces, me pareció muy burda la respuesta, casi ridícula. Pensé, para eso, mejor no le hubiese preguntado. Hoy, cuando ha pasado mucho tiempo desde aquella fecha, y ningún cambio en los escenarios, he pensado nuevamente en lo que me dijo. Ya no me parece tan insólita. Al contrario, creo que tiene su cuota de conocimiento y sabiduría. Eso que para mi se oía tan absurdo, ha comenzado a tener significado de a poco. Sólo puedo decir, que la tarea no es nada sencilla. Requiere tener realmente la calma necesaria y la capacidad de lo que yo llamo el minuto inteligente (ese segundo antes de decir o hacer algo, y pensar bien antes de meter las patas). Sólo con esos ingredientes, se puede lograr desconectar los audífonos. Insisto, es muy difícil. La mayoría de las veces no me ha resultado. Pero no por eso, no lo sigo intentando. Desconectar los audífonos abre otra realidad cuando no tenemos otra posibilidad. Si se practica bien y en forma constante, ayuda. Es la elección que tiene el alma y el consciente, entre participar de la batalla, o resguardarse de ella. A veces tiene sentido luchar, pero en otras, el inteligente es aquel que sabe protegerse de lo inevitable. Aquel que sabe brindar al corazón, cariño, amor, serenidad y auto cuidado.

Sílex de un sueño

Una gota de plata en el mar. Ancho. Eterno. Luna creciente. El infinito dibujado en dedos finitos. En labios de rosa. Serpenteando una estela violeta en el horizonte. Tallando el sílex de un sueño. Una costa maravillada de la vida, ese amor enamorado del amor. Y uno que otro cometa sobrevolando el espacio de los segundos, dirigiendo la orquesta de los momentos. Sube una vela, pidiendo un deseo. Cierra los ojos y descansa. Se queda una flor suspendida en la tierra. La brisa acaricia cada grano de arena en su luminosidad, se hace el silencio en armonía, se vuelve melodía perfecta. Una conversación de líneas rugientes, el festín de los colores en el amplio océano. ¿Cuál es la frase idónea? ¿El canto correcto? ¿La tonalidad deseada? Cierta mitad dedica un faro de luz a los caminos, la otra, pide lo sencillo, aclama lo valiente, entrega el tallo y los pistilos.

lunes, 7 de noviembre de 2011

En el diván (5)

¿Se puede ser así de feliz en el trabajo? Creo que durante mucho tiempo, más bien, en mis años escolares, pensé que la etapa laboral sería otro tedio. Horarios que cumplir, vivir la rutina. Y, ¿quién quiere eso? Nadie. Además, veías a tus papás sin tiempo para nada, corriendo todo el día, chatos de responsabilidades, cansados y durmiendo cero. Hace poco leí también un estudio, que decía que muchos jóvenes no hacían nada al salir de la universidad, pues miraban la realidad de sus papás (trabajar hasta el cansancio para ganar poco y vivir nada) como una oferta bien poco prometedora. Y en parte, tienen razón. Sin embargo, ahora que ya llevo sus meses desempeñando mis funciones profesionales, no puedo estar más contenta. He comenzado a usar mis propios materiales. He diseñado mis propios cursos y talleres. He disfrutado cada hora de terapia, algunas más que otras. Pero al final, lo más importante es que siento que aprendo tanto en el camino, de la vida, de las personas, de las situaciones difíciles. Me ha pasado algo súper loco, pero veo a mis pacientes, también como maestros. Personas que con sus historias pueden enseñarme un poco más cómo vivir, y de repente, cuando uno piensa que está en los peores momentos, hay alguien que necesita mucho más. Ya no sólo es alegría en el reconocimiento y en el sentimiento de gratitud, sino, cuando ayudas al otro a descubrir su propia valía y cuando ellos te tienden una mano (invisible), que te llega al corazón en tus peores días. Por eso me gusta la terapia. Es una relación colaborativa, de mutua entrega. No sólo el paciente crece, madura y evoluciona, sino que también el terapeuta, tanto en su profesión, como en su individualidad. Me encanta lo que hago. 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Pertenecer al mar

No hay alegría más profunda que ir por la carretera y avistar el mar. Dejar Santiago y su cotidianeidad para pasar al sol, el descanso y el olor a sal. Ir adentrándose en los bosques, con el aroma de los eucaliptos, el color de la madera y la serenidad de sus costas. Siento que pertenezco al mar. No sabría explicar por qué, pero hay algo en el mar que me produce una sensación de infinita paz. Es como si mi alma entera se incendiara en dicha y alegría. Creo que talvez, en algún sentido me recuerda a ti. Y a esa etapa en la que yo me sentía feliz. Nunca podré olvidar, cuando con ternura y emoción nos cantabas “Vamos a la playa, oh oh ohhh”. Pareciera que fue hace tanto tiempo atrás. Sin embargo, con cada ola aventurera y rugiente, me siento en esa época nuevamente. Te echo tanto de menos. Todos los días que veo el mar. Me conecta con tu sonrisa, con ese abrazo que no te di. No pude despedirme como me hubiese gustado, acompañándote en nuestra casa de piedra, tomándote de la mano para que supieras que todo estaría bien. No pude. Pero bueno, no siempre está en nuestras manos. Y aún así, los lindos recuerdos permanecen intocables y perennes. Con todo el amor que sentíamos por el mar y con cada puesta de sol que ilumina y engrandece. Te quiero, por siempre.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Disfrute y goce

El disfrute y el goce aparecen cuando nosotros mismos comenzamos a mirar los eventos y el mundo, con una sonrisa en la cara. Cuando podemos apreciar los pequeños detalles que nos hacen desear levantarnos todas las mañanas. Cuando cambiamos el enfoque, la aproximación. Cuando decidimos conscientemente que el mundo está a nuestro favor, y no, que es un lugar inseguro o amenazante. Sí, habrán problemas. Sí, habrán momentos tristes y dificultades. Pero uno decide cómo mirar esos momentos y qué hacer con ellos. El disfrute y el goce aparecen cuando podemos asumir esos dolores como parte de nuestro pasado, presente y futuro. Como aprendizaje potencial. Como una semilla en formación del temple de nuestro espíritu. Esa fortaleza y resiliencia que es necesario cultivar. El disfrute y el goce se fomentan en los aires nuevos que respiramos, en los sabores nuevos que probamos, y en todo aquello que nos pueda maravillar como si fuese la primera vez. En ese sentimiento de unidad, de calidez, de holismo. De poder reír, sin freno, amar, sin límites, soñar, con infinitos, creer, en las personas, vivir, hasta la última gota. El disfrute y el goce aparecen cuando abandonamos los miedos y les permitimos entrar a nuestra casa. 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Tranquilidad

Es tranquilizador sentir que uno está en lo correcto. Que has elegido o decidido algo pensando que lo hiciste bien, por un objetivo mayor o por un beneficio, talvez, no al corto plazo. Cuando uno se siente conforme con lo que ha optado, aparece una diminuta luz en el alma. Un sentimiento de tranquilidad. De que de ahora en adelante, todo será para mejor. Así me siento. Con la esperanza de que los cambios, si bien producen desajustes y resistencias en un primer momento, también son una oportunidad para organizar la propia vida de acuerdo a los sueños de cada uno. Es ese momento donde hay que parar, preguntarse si se está en la senda correcta, y seguir o volver pasos atrás para empezar de nuevo. Es como detenerse a mirar la brújula e izar la velas a donde el corazón nos dicte. Requiere fortaleza. Requiere introspección. Requiere la valentía de no seguir una ruta trazada por otros, o sólo porque está dibujada en el mapa. Porque es el camino fácil. "A veces, las mejores decisiones son las más difíciles de tomar y las más dolorosas". Quiero mirarlo de esa manera. Como un desafío. Como el detente que necesitaba para re-orientar los pasos de mi vida. Quiero pensar que aquello que nos duele también tiene un sentido como decía Frankl, y que las cosas sí ocurren para enseñarnos algo. Quiero mirar los días con una fe renovada. Quiero aprender de las caídas y de las levantadas. Siento que puedo. Siento que soy. Siento una tranquilidad interior.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Libertad y aprendizaje

Hoy me siento libre. Sin ataduras. Esa sensación de no tener nada más atascado. Lo dije todo. Volqué todo mi interior, y escupí fuego y agua. Canté. Sangré. Dije todo lo que sentía, a veces en verborrea y a otras, más tranquila. Reí y lloré. Saqué todas esas cadenas que me apretaban desde hace tanto tiempo. Ahora, si me preguntan si estoy feliz... tendría que decir, que no sé. Es un período intenso. Una etapa extraña. Siento algo como liviandad de alma, pero no precisamente felicidad. Me siento dueña de mí misma. Eso es algo difícil de lograr, y sin embargo, creo que en parte lo he alcanzado. Sentir que ya no todo me sucede, sino que también yo hago/dejo de hacer cosas hacia algún camino en particular. Que voy tomando las cuerdas en vez de dejárselas a otras personas, que voy nadando, no hacia cualquier costa, sino a la playa que yo siempre he querido llegar. Que he estado soltando mochilas de mi hombro y dejando personas en el sendero. No todos pueden acompañarme. No todos estaban destinados a hacerlo. A veces, hay que saber soltar, dejar ir. Aceptar como maestros a todo el que haya pasado por nuestra puerta, capturar ese aprendizaje, y salir a caminar de nuevo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Farsa

Se desprende un sueño vago. Destapa el corcho de la melancolía y deja salir un tinte de incredulidad en la copa. Lo bebe, hasta el último sorbo. Se desviste completamente. Permanece semi consciente. Difícilmente concilia alguna cosa, menos, el descanso tranquilo. Tantos pensamientos en esas rodajas de cáscara, no de cualquiera, de naranja. De afuera hacia adentro, en vorágine. Cada burbuja en su recóndito espacio introduciendo alguna que otra sílaba. Cero explicaciones. Escasa confianza. Verdades amargas en abundancia. Se pinta los labios de rojo. Otra vez. Por si acaso llega. La hora, el desierto o la interperie. Quizás, la farsa.

martes, 25 de octubre de 2011

Incomprensible

Faltan tantas explicaciones para tantos episodios de mi vida. De hoy, de ayer, de lo que vendrá. Entender las razones del por qué suceden, o más bien, para qué. Poder darles una lógica que le otorgue sentido, y que así, no parezcan situaciones desafortunadas, sino el universo destinado a crear algún tipo de prueba, tarea, o qué se yo. Dejar de mirarlas como producto de algo que he hecho mal, como especie de perjurio a mi persona. Y pasar en cambio, a la paz y la aceptación. Cada uno carga con determinadas cruces. El tema es que se hace difícil y pesado llevarlas si no se sabe para qué caminamos con ellas. El desconocimiento generalmente produce desazón, rabia, frustración o tristeza. Y esos sentimientos sólo conducen a un círculo perpetuo de preguntas sin respuestas y reclamos constantes. Faltan tantas explicaciones. Hay tantas cosas que no logro entender. Y mientras tanto, me muevo de la rabia a la desesperanza, y viceversa, en esta línea de la vida que me parece profundamente incomprensible.

lunes, 24 de octubre de 2011

sábado, 22 de octubre de 2011

Dignidad

Ayer descubrí otra cosa. Fui capaz de verbalizar que no sé si quiero o puedo perdonarlo. Es tanta la carga emocional negativa que me genera, que la mayor parte del tiempo estoy esperando que lo peor ocurra. Que en algún minuto, Dios se apiadará en cierta medida de nosotros, como para darnos un respiro finalmente. Se hará cargo de aquello que nosotros nunca pudimos. Nos quitará un peso que nosotros nunca fuimos lo suficientemente valientes, astutos o drásticos de quitar. Le maldigo. Y sí deseo que cosas malas le sucedan. Lo sé, suena terrible. Y todos esos sentimientos me hacen sentirme la peor persona de la tierra. No culpable por tener esos pensamientos, pero sí mal de tener todo ese espacio oscuro dentro de mi malgastado en algo que no vale la pena y que no tiene ningún sentido. Me gustaría poder renunciar a ellos. Sacarme este veneno y así poder acceder a esa maravillosa capacidad de los seres humanos de perdonar, sin embargo, no es algo con lo que puedo lidiar ahora. Descubrí que reconocer esa humildad y esa instancia en el tiempo en la que me encuentro, ya me hace sentir un poco más digna. 

jueves, 20 de octubre de 2011

miércoles, 19 de octubre de 2011

Time flies

I heard that you're settled down
That you found a girl and you're married now
I heard that your dreams came true
Guess she gave you things I didn't give to you

Old friend, why are you so shy?
Ain't like you to hold back or hide from the light

I hate to turn up out of the blue, uninvited
But I couldn't stay away, I couldn't fight it
I had hoped you'd see my face and that you'd be reminded
That for me it isn't over

Never mind, I'll find someone like you
I wish nothing but the best for you, too
Don't forget me, I begged, I remember you said
Sometimes it lasts in love, but sometimes it hurts instead
Sometimes it lasts in love, but sometimes it hurts instead

You know how the time flies
Only yesterday was the time of our lives
We were born and raised in a summer haze
Bound by the surprise of our glory days

I hate to turn up out of the blue, uninvited
But I couldn't stay away, I couldn't fight it
I had hoped you'd see my face, and that you'd be reminded
That for me it isn't over

Never mind, I'll find someone like you
I wish nothing but the best for you, too
Don't forget me, I begged, I remember you said,
Sometimes it lasts in love, but sometimes it hurts instead
Sometimes it lasts in love, but sometimes it hurts instead

[Adele - Someone Like You]

Juanita y María (6)

Juanita: ¡Hola María!
María: Hola.
Juanita: Mmm no de humor parece.
María: No.
Juanita: Y monosilábica.
María: Sin duda.
Juanita: ¿Algo más en la lista?
María: No te sienta el sarcasmo.
Juanita: ¡Ay María! No te tomes todo tan en serio.
María: Es mi personalidad.
Juanita: Ok. Dime qué pasa.
María: La desolación.
Juanita: ¿Cómo es eso?
María: No puedo seguir haciéndolo.
Juanita: ¿Qué cosa? No estás hilando nada cuerdo.
María: Esto.
Juanita: No entiendo nada María.
María: Esforzarme. No puedo seguir esforzándome por todo.
Juanita: Es que no todo está bajo tu control.
María: No hablo de eso. Estoy cansada de intentar, con todo el mundo.
Juanita: ¿De intentar qué?
María: No sé, de ser feliz, de evitar sentirme lastimada, de complacer.
Juanita: Ay María, lo hemos hablado tantas veces.
María: Sí, Juanita. Tenme paciencia.
Juanita: ¿Por qué te sientes así?
María: Es que todo está tan mal. So fucked up.
Juanita: No es así María, sólo tienes que encontrar ese algo.
María: Estoy en huelga de hambre.
Juanita: ¡No seas ridícula!
María: ¿Por qué? Talvez así pueda dejar de sentir cada segundo.
Juanita: ¡Ay María! Sabes que no es posible.
María: ¿Por qué no?
Juanita: Porque así es la vida. Con altos y bajos. No puedes no sentir.
María: ¡Ay Juanita! Dime tú qué hacer.
Juanita: No sé María, supongo que ir a un terapeuta sería bueno.
María: Prefiero mi huelga de hambre.
Juanita: No seas tonta. Pedir ayuda también es legítimo.

martes, 18 de octubre de 2011

Less painful

I feel you so far away, like in such a huge distance now. I try to think, that you're gonne in a trip. Not in ones you buy a ticket and fly somewhere else. I actually mean, those trips that goes way under your soul. Those ones that changes your entire existance. Yeah, I like to think that. I like to think you're happy in these days. When I do, living is less painful. Smiling without feeling it is less exhausting. Breathing without you is much more possible.