Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 28 de julio de 2008

Corazones infartados


Jamás pensó que llegaría tan lejos. Que pasarían los meses viendo cómo todo prosperaba de a poco. No, nunca lo imaginó. Ni tampoco que surgirían frutos de flores ya marchitas, ni amores de corazones ya infartados. Antes de empezar ya creía que fracasarían. Y entonces, con el tiempo, vio que sus cálculos matemáticos habían fallado, y que las estadísticas escritas en servilletas de papel no aportaban nada de realidad. No podía controlar las variables de la vida, ni sus sentimientos verdaderos. No podía manejar el clima, los sueños o las vueltas del amor. Y pareció todo tan irreal ante sus ojos, como una película mágica o una ilusión maravillosa casi imposible de cumplir. Se había visto envuelta en algo dulce, algo como sábanas de algodón de azúcar, nubes de caramelo o labios de manjar. Era una misteriosa obsesión, y a cada día que probaba de la receta, su gusto le encantaba más y más. Qué dichosa osadía la del querer, y qué magnífico es.. no saber lo que el destino puede traer. 

domingo, 27 de julio de 2008

Pensamientos varios


Hoy día, mientras estaba en las burbujas, empecé a pensar en tantas cosas que ya ni siquiera las puedo recordar todas. Cuando recién entré, había un cartel que decía "cómo educar hijos en este futuro". Es un tema preocupante.. una charla similar tuvimos entre amigos en la playa. Las generaciones actuales están muy perdidas, ya no hay rumbo, ni valores, ni moral, ni educación ni nada. Yo no quisiera tener hijos en estos tiempos. Y más miedo me da pensar cómo serán los siguientes. En fin, después me coloqué el gorro en la cabeza, y me lancé al agua tibia. Y mientras mi rostro golpeaba feliz las profundidades de la piscina, pensaba en mi vida, en lo que quiero para mi, las cosas con las que sueño, las cosas que quisiera cambiar, etc. Es difícil, uno tiene demasiadas ilusiones, demasiadas expectativas. Si bien es lo que impulsan, también a veces frustran y deprimen. Bueno, cuando ya me fui a aguas tranquilas, y a la relajación, recordé una propuesta de matrimonio que había oído, y fue interesante lo que sucedió. ¿Qué es el matrimonio? Hoy parece no durar para toda la vida como se supone que uno suele prometer. La gente se separa, las parejas fracasan. No es que haya perdido la fe en el sacramento, o en el amor propiamente tal, pero no se puede negar que las épocas han cambiando, que muchas relaciones no llegan a buen puerto. ¿Qué será lo que sucede? Quizás la gente se ciega, o espera cosas del otro que sabe que no vendrán. Quizás es sólo sexo, y las personas se equivocan pensando que es amor. No sé, es un tema confuso. Creo poder afirmar con certeza que muchas veces la gente no se da el tiempo real para conocerse, para compartir proyectos, para descubrir si tienen metas juntos. Ambos, tanto el hombre como la mujer, intentan mostrar la mejor careta que tienen, y con el tiempo, si la pareja no es capaz de descubrir el rostro verdadero, luego de casados se darán cuenta de que no saben con quién conviven. Y empezarán los problemas, y los desencuentros, y luego los caminos fáciles como la separación, en vez de intentar solucionar las dificultades. Parte de embarcarse en una relación, es estar dispuesto a hacer lo indispensable para que ésta funcione, aún cuando eso signifique volver a conocerse, redescubrirse, y conquistarse por segunda vez. El amor no es de salidas fáciles, es de esfuerzo, de disposición, de alegría, de cariño, de salud. Y si no están las ganas.. nunca existió realmente el matrimonio. 

sábado, 26 de julio de 2008

Plena mudez


Un muchacho había caído en un auto por accidente. Y dentro del tapizado beige había una niña esperando respuestas. Miraba por el parabrisas la neblina cayendo, y el movimiento sutil de dos palmeras al viento. Pensaba, sólo observaba en silencio. Y el muchacho hacía rato que se desesperaba en aquella soledad. Estaba enloquecido y furioso por dentro. Había volcado su alma, y con ello había herido a la niña. Pero era su verdadero sentir, ¿qué podía hacerle? Y sin embargo, pobre pequeña, que de brazos cruzados y desviando la mirada a las calles vacías, soltaba lágrimas ácidas en secreto, en plena mudez. Luego dos rostros mirando al frente, ninguna palabra más por cruzar, y dos cabezas pensando al mil por ciento, sin saber qué hacer ni decir. 

viernes, 25 de julio de 2008

Finales y comienzos


"En la vida... cada final es sólo un nuevo comienzo". Eso es lo que suelen enseñar en películas románticas o en momentos de duelo. Sí, las personas buscan en su intento por equilibrar la balanza del dolor y del desconsuelo, de agregarle algo de positivismo a los momentos difíciles. Si no pudiésemos sonreír aún cuando por dentro esté todo llovido, caeríamos en la depresión de a poco, moriríamos de tristeza. Y no deja de llamarme la atención, sobre todo cuando las parejas rompen, que la gente prueba inspirarle al afligido, una nueva esperanza. Pretende inundarlo de paz, diciéndole que todo estará mejor. Como dice el dicho popular.. cuando una ventana se cierra, otra se abre. Pero duele, sólo pensar en ese optimismo lastima. Son demasiados los recuerdos, las historias, lo vivido con ese alguien especial como para aceptar tan rápidamente, que la ruptura puede traer nuevos vientos, nuevos amores, nuevos comienzos. Y sin embargo, es lo único que ayuda a superar la pena de perder a alguien que se amaba. Que ironía. 

jueves, 24 de julio de 2008

Verdad, mentiras o bromas


¿Cómo saber si hablamos en serio? A veces creo conocer lo que piensas, lo que sientes, lo que dices. Y otras tantas estoy tan lejos de lo que para ti podría ser verdadero. No entiendo por qué ocurre, pero pasa. Podemos hablar de lo más trivial, y aún así no termino de saber si me hablas de cosas reales, de verdad, o si todo es broma, frases para sólo conseguir un par de risas. Y es difícil. O no, más bien frustrante. Termino no sabiendo nada, y me pierdo. Me confundo contigo. Ni yo sé qué pensar al final. Y entonces es de lo peor, porque cuesta distinguir las mentiras de las bromas. Cuesta saber si realmente me tomas en serio cuando hablamos. Tengo que confiar en tus ojos, pero a veces también están demasiado oscuros para comprender. Dime tú, ¿qué hago?

miércoles, 23 de julio de 2008

Tango en París

Un último tango en París. O quizás en días lluviosos, calles oscuras, y caminos mojados. En tiempos como estos, en veredas cercanas, en mi propia puerta. Sí, eso escucho. Una canción que viene a buscarme desde fuera. Que avanza desde la reja de mi casa hasta mi secreta interioridad. Y luego aparece con una rosa en los labios. Perfume de chanel. Y los zapatos relucientes dispuestos a bailar. Están cargados de fuego. Están invitándome a amar una noche más. Entonces acaricio tu pecho en aquel terno negro, y beso tu rostro como si fuera la primera vez. Eres gentil. Delicado. Tierno. Incluso hermoso en la luminosidad de nuestros cuerpos. Y la melodía continúa y una de mis piernas está entre las tuyas. Me das la rosa. Y yo te canto amor de mi vida. 

martes, 22 de julio de 2008

Hasta el último


Con las cosas más pequeñas uno puede disfrutar del día. Es difícil creerlo. Uno suele dejarse abrumar. Abandonarse cuando hay tiempos que no son tan buenos, o épocas en las que pareciera llover sobre mojado. No sé por qué es una constante del ser humano... en nuestro lado negativo somos demasiado vulnerables, poco tolerantes a la frustración y llenos de miedos. A la menor duda, incertidumbre, nos perdemos, nos desconsolamos. Y sin embargo, el cielo tiene más colores aparte del gris, hay que salir a buscarlos, y luego uno mismo pintarlos en el infinito. Yo tuve unos días tranquilos, bien acompañados, colmados de risas. Eso quería, reírme hasta cansarme, hasta de me doliera la guata y mis ojos llegaran a llorar de la risa. Nada más que detalles bastan. Nada más que tener las ganas y la intención de querer estar bien y aprovecharlo hasta que acabe. Hasta la última gota de mistral, hasta la última carta del naipe, hasta el último beso. 

miércoles, 16 de julio de 2008

Amar lastima


"Tanto tanto tanto amar... a veces lastima". Y tan hondo que no sabes qué hacer, ni qué decir. Sólo se te va acabando el aire de a poco, y te ves pequeño en una soledad inmensa. Entonces da miedo, terror de quedarse solo y más solo cuando alguna vez creíste tenerlo todo. Es una extraña sensación y luego no son puros sentimientos, sino ideas irracionales y pensamientos que van dejando el yo empobrecido, carente de fuerza. Ahí te sientes acabado, cierras los ojos porque sabes que vienen, y no importa qué hagas, se escaparán a través de las pestañas. Sí, lloras, sin poder contenerte. Piensas que lo has hecho todo bien, y no entiendes por qué duele tanto. Por qué te sientes como a punto de explotar en pedazos. Piensas si no hubiera sido mejor mentir en vez de ser honesto. Piensas en que muchas cosas se hubiesen evitado, menos personas habrían salido heridas. Pero no, lastima. A veces amar lastima. 

martes, 15 de julio de 2008

Ser pequeña


Devuélveme a aquellas líneas que me vieron nacer, regrésame a aquellos tiempos donde el sol y la luna eran un solo, dos almas unidas por el renacer de vientos y fragancias que hechizaban los horizontes más distantes. Quiero que vuelva a ser un 15 de julio invernal, donde mi madre me miraría los ojos, y me diría que sería su alegría del hogar. Quiero volver a ser pequeña, con mis inmensos ojos y mi sonrisa traviesa. Quiero seguir siendo la esperanza en un mundo roto, y apoyar lo que más pueda sin tener que yo perderme en los infiernos. Quiero ser luz y disfrutar de ella. Retrocedería el tiempo sólo para recordar todo lo que he olvidado. No tengo memoria de ser bebé, y quiero volver a descubrir lo que es ser chica, coqueta, juguetona, mimada, llorona, hasta fantaseosa. Y sin embargo, sé que no puedo regresar. Sólo tengo que aprender a disfrutar los 21, y los que sigan.

lunes, 14 de julio de 2008

Mayoría internacional


Queda poco tiempo. Nada más que horas para tener un número que ya todos se quisieran. La mayoría internacional. Y sin embargo.. ¿qué marca un número o dos? No dice nada de una persona, aparte de su edad. Pero no da cuenta de los caminos recorridos. Ni de las experiencias. No habla de los momentos bellos, felices, tristes o dolorosos. Ni siquiera cuenta acerca de cómo es, qué piensa o qué siente. Y aún así, los números van corriendo y la gente marca una diferencia con ellos, divide ciertas etapas, inventa otras. A veces cambia los destinos de la vida, o la ruta que hasta entonces llevaba. Yo no quiero pensar en ello. Nunca me ha gustado desvivirme por los números. Quiero que sea tranquilo, nada más despertar y ver que ya pasó un año entero de historias. Quiero que sea alegre y reírme con los que quiero toda la noche. Queda poco, y a la vez mucho, pues un número no determina lo que soy, ni lo que hago, ni lo que haré. 

sábado, 12 de julio de 2008

Mujer efímera


Esmeraldas brillantes encapsuladas en dos óvalos de plata. Y unas pestañas tan largas que casi podían tocar cualquier otro rostro. Labios de rubí, y su piel, un hermoso proyecto alquímico de nácar, ámbar y polvo de estrellas. Era casi una mujer irreal, imaginaria, una invención sacada de una novela romántica, quizás demasiado química. Pero eso no era todo, tenía pechos relucientes, de un sabor parecido a la miel, y su lengua era caramelo en almíbar. Su cuerpo era lluvia congelada, o un conjunto de pequeñas gotitas de agua brillantes. Sus cabellos eran enredaderas de flores, blancas y amarillas, algo así como bañadas en oporto, whisky o chocolate. Y sus manos tenían algo especial, algo como una historia de cielos dibujados. O de amores sin resolver. Era una mujer efímera. Así la había descrito él en sus roídas páginas de papel. 

viernes, 11 de julio de 2008

Brisas de fuego


Alumbraba una vela pequeña, la oscuridad y el romance de una sala. Y marcada con una estrella, brillaba azul en aquella profundidad hermosa. Olía a chanel. Quizás rosas y vainilla. Quizás virilidad masculina. Fría mañana, pero no en aquel cuarto. Ahí habían brisas de fuego, y una esencia candente esparcida en el aire. Y a puertas cerradas, dos almas solitarias, un mismo corazón apasionado, loco, inundado. Sólo ternura y labios fuera de control. Luego caricias e infinitos abrazos bajo una llama frágil, su propia fragilidad. Satín, y flores bordadas en una seda dorada. Quién piensa en pensar no sabe nada de amor. Éste es simplemente desmesura. Una unión más allá de toda comprensión. Y así, dos cuerpos sensibles en tamaña oscuridad, y sin embargo, una luminosidad mística que nace de cada beso. Comparten el alma en el fuego, y una dulzura efímera, anatómica. Pero es más eterna que el sol, y más imperecedera que ellos dos. 

jueves, 10 de julio de 2008

Pequeña en la luna


Una vez una niña, teniendo miedo de dormir a oscuras, pidió cobijo a la luna, y ésta en su seno la recibió. La luna blanca y brillante en un cuadrado eterno de estrellas, le cantó melodías dulces, y le contó historias para dormir. Así la niña cerró los ojos. Y debajo de una manta de constelaciones cosida a mano, se refugió de la noche, se alimentó de su calor. Pero los días pasaron, y la niña no quiso despertar. Tanto tiempo había vivido bajo el terror, que no quería regresar a la tierra. No deseaba renunciar al cielo. Y mientras sus cabellos crecían, su cuerpo se hacía más bello y la pequeña se convertía en mujer. Así fue que, una noche de invierno, tuvo un sueño extraño. Alguien le susurraba algo al oído, algo como una melodía de amor. Y entonces la media luna plateada le colocó peldaños de estrellas fugaces, y la mujer logró bajar a la realidad. Ya no habían tristezas ni miedos. Tenía una fuerza interior. Y en la mitad del bosque había un niño, con una flauta de papel. Cantaba de esperanza, sonaba a crecer. Y en sus bolsillos tenía besos guardados, y una carta de pasión. Luego, cuando la mujer se miró en los ojos del niño, descubrió que todavía seguía siendo pequeña, y que juntos podían volver a nacer. La luna les sonrió desde arriba, y con los planetas los invitó a jugar. Los niños nada más tenían que perderse, para luego tomarse las manos y volverse a encontrar. Cuánto tiempo se buscaban. Cuánto habían pedido a la luna, descubrir su otra mitad.

miércoles, 9 de julio de 2008

El universo estalla


Temí perderte entre bellos recuerdos y lágrimas lastimosas. Temí también yo perderme, en las hermosas ilusiones que habíamos alimentado con tanta fuerza y amor. Pero no nos perdimos, es sólo que a veces nos equivocamos tanto. Algunos días por nuestra impulsividad, y otros, por nuestra tamaña estupidez de pensar tanto las cosas. Ya no podemos reprocharnos mutuamente. Sólo ganar coraje y sanar nuestras heridas. Tenemos que desear el tiempo. Soñar con la historia de dos niños que se aman en un mundo cruel. Y tener la fe de que el tiempo lo cambia todo, lo cura, lo reinventa e incluso lo destruye. Somos dos locos apasionados intentando ser felices. ¿Te arrepientes de ello? Yo jamás tomaría los retornos, aunque sé que siempre dicen nunca digas nunca. Yo quiero llenarte de besos. Y pintarte en la cara miles de sonrisas. Y a cada minuto pierdo más el miedo. Y lo hago por ti, lo hago por nosotros. Mi pequeño corazón desmesura, ya una vez te dije que he colgado todas las armaduras. Aunque lo nuestro dure veinte segundos, que sean los segundos más hermosos de nuestras vidas. El universo estalla, yo te amo, tú me amas.. ¿qué más podría faltar?

martes, 8 de julio de 2008

Carta número 300


Al igual que siempre, el clima tiene mucho más que contar que yo. Se desespera intranquilo entre una neblina traviesa y el esplendoroso sol que intenta imponerse. Y el calentamiento global se acerca dicen. Qué misterios trae la vida, qué dificultades y qué dolores. Vuelvo a sentirme desnuda en una selva desconocida, y los sentimientos se me van para dejar llanto y escamas. ¿Qué más podría decir el día del número trescientos? Hay demasiada soledad, y esperanza de poder construir algo. De armar de poco, pieza a pieza, una historia distinta, unas alas para crecer y escapar de la tortura diaria. Está la ilusión de madurar, de descubrir cosas nuevas, cosas que no creía posibles. Quiero encontrar serenidad de espíritu, reírme en infinitas horas de amistad, soñar con la salud, y regodearme en el amor. Y no sé por qué siento que el cielo está todavía demasiado oscuro para poder lograrlo. Hay trampas, miles de ellas por todas partes. Quieren verme caer, desistir. Y luego caminos inciertos, mentiras y fuego que intenta quemarme. O hielo, que no calcina pero congela el alma. Y entonces tiendo a perderme, y corro en todas direcciones para hallar un destino que no encuentro. Me quedo sola y desvalida en la tristeza de mi cuerpo. En su blancura, en su inocencia. Y después me encierran las paredes de barrotes, y busco limar la aspereza de una tierra que ya ha perdido la fe. Incluso yo lo he hecho. No sé por qué el tiempo es tan cobarde, o él, ellos, o yo. Dime, ¿qué más podría contar el día del número trescientos? No existen las novedades, sólo el miedo de un porvenir que no quiero que sea el mismo. No quiero repetir desgracias, ni quedarme enclaustrada en un traje que no define quién soy. Eso es sólo máscaras y un poco de piel derretida en el fogón de Dios. No quiero quedar atrapada en un mundo que no es mío. Porque nadie me enseñó a vivir bien en él. Y echo de menos las trenzas, los sueños, las risas, y caminar sola en la playa. Extraño los tiempos que eran más fáciles, y los días dulces. Extraño amar sin riendas, y ser querida igual, con la misma comprensión, fidelidad y soltura. Anhelo los besos tibios, los abrazos eternos y las noches sin término. Ay, si supieras todo lo que sueño. Y esa es mi mayor condena. La vida no es como la soñamos. Es cruda y mortal. Y hay que aprender a manejarla.

lunes, 7 de julio de 2008

Amar es celestial


Eres todo lo que necesito. Todo lo que podría desear. Pero amar es algo celestial, y tú no quieres ponerte tus alas. Las dejaste colgadas en algún lugar oscuro de tu clóset. Amar es comprender, es tolerar, es escuchar. Amar es hacer todo lo factible y todo lo inhumanamente posible por ver feliz al otro. Es dar el alma infatigable en un cien por ciento. Es acompañar, en todo momento, reírnos juntos, y consolarnos en la tristeza y el dolor. Amar es pensar en dos, en vez de en uno mismo. Yo sé que lo buscas al igual que yo. Sé cuánto lo  ansías. Pero... ¿por qué no quieres ver conmigo el amanecer? Tengo todo preparado y el corazón dispuesto. Quiero escribir contigo las líneas más bellas de nuestras vidas, y saborear cada espacio de tu cuerpo. Quiero dibujarte una eternidad hermosa, y entregarte cada punto de mi ser. Pero vuelvo a repetir, amar es algo celestial, y sólo los ángeles que lo desean lo encuentran. 

domingo, 6 de julio de 2008

No mereces corona


Hace frío afuera. Hace frío en el alma. No sé cómo seguir con esto, cómo avanzar o quizás detenerme. Pensar un rato al costado de la vereda. O dejarme bailar con el viento hasta tus brazos. Pero en realidad, no sé si lo mereces. Después de todo mi esfuerzo, de mis batallas por mejorar, observo tus ojos orgullosos, y ese aire de grandeza como si fueras perfecto y todo el mundo tuviese que arrodillarse a tus pies. Sombrío, oculto y callado estás sentado, como esperando que alguien te dirija la palabra, miras hacia afuera, a los pajaritos, y a mi me duele con sólo oírte respirar. Quien te dio corona perdió el reino. 

sábado, 5 de julio de 2008

Gusanos podridos


Temerosa en un día nublado. Donde los cadáveres suenan en trompetas malolientes su quejido, hay recovecos, pasillos torcidos. Y vestida de negro llora su ausencia, siempre fue abandonada, en albas soterradas y lunas calcinadas. Se le queman los ropajes, se le deshacen en el viento aguerrido. Y entonces se muerde la lengua, y sus labios marchitos, luego pierde el habla. Escoge una tumba, una con rosas muertas y negras, dibuja una línea en la tierra. Y allí cierra los ojos, con su cabeza apoyada en una almohada roída. Qué hay en su cabeza.. gusanos podridos, y una pesadilla más horrenda que la triste realidad de su pobreza. 

viernes, 4 de julio de 2008

Pensamientos médicos


La diferencia está en uno. En saber que la gente no quiere fármacos momentáneos ni burdos paliativos. La gente son personas, y las personas quieren el fondo, no el segundo. Por segunda vez constato de que entran y vuelven a salir apagados, entristecidos, con su bolsa de remedios y un par de indicaciones. Qué error más grande. La persona tiene algo que contar, y está rogando a gritos por ser escuchada. Qué pena que los médicos no den cuenta de ello. Y entonces se refugian en nosotros, un simple estudiante, que si bien tiene poco camino recorrido, tiene todo el tiempo para acoger sus historias. Hoy llegó un hombre esposado. Había asesinado a su mamá. Y la vez anterior, una niña que engañada por su mamá, iba a ser internada por esquizofrenia. Tantas vidas hay detrás de un problema, tantas huellas de dolor, de enfermedad. Quizás si se les diese una palabra de consuelo, recobrarían la fe perdida. Volverían a tener entusiasmo por vivir. 

jueves, 3 de julio de 2008

La niña del baile


Eran hombres de tiza, un montón de juegos inciertos y poemas confusos. Querían ganarse su mano, y la oportunidad de besarle los labios. Y sin embargo la niña iba triste, apagada por los caminos, sin príncipe ni bailes. No tiene quién la acompañe, en la soledad de sus fantasías. Le dan castillos y cielos, cuando ella quiere algo más verdadero. Y su vestido va suave al viento, y en sus ojos de lágrimas se refleja blanca la luna. La niña no quiere más fortunas ni anillos, quiere alguien que la comprenda. Quiere salir al baile, que le den un corazón. 

miércoles, 2 de julio de 2008

Maquillaje

Yo sé lo que duele. Sé lo que es querer llorar y presionar tus ojos para que se aguanten. Sé lo que es maquillarse de fantasías, y que a la hora de bailar, no haya una mano que te acompañe, ni un par de zapatos que quieran protegerte del viento. Sé lo que es la soledad, y sentir el alma vacía por dentro. Duele, por dios que duele. Y da miedo, y da ira, y da angustia. Sé lo que duele. No me pidas que pinte mis labios de un color que no existe, es demasiado difícil. Sé mucho de maquillajes, de máscaras, cuando quisiera saber más de verdad y romance. Sé lo que es anhelar un mundo que nadie más quiere, y sufrir por ello. Sé lo que es mirarte, y no encontrar consuelo o esperanza. Sé lo que significan tus ojos, lejos, detrás de los vidrios del metro. Sé lo que duele. 

martes, 1 de julio de 2008

Déjà Vu

Lo he sentido antes, he estado ahí mirando desde arriba, oyendo desde el costado. Sé que no es la primera vez y entonces queda la sensación de un déjà vu imaginario. O de una fantasía intelectual. Quizás ondulaciones nocturnas tejidas en hilo de seda a través de mi almohada. En fin, lo que haya sido fue. Ya me he visto en esta situación de tener que tolerar el sufrimiento, y de sentir que el miedo es lo que más me aterra en el mundo. Y estoy aquí, y al frente de la calle, y en la mitad de dos semáforos que no conectan sus luces de colores, que no logran hallar la sintonía perfecta como para evitar más accidentes. Déjà vu, ya lo dije. Pero si ya lo siento, espero poder sacármelo de dentro.