Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Sunset

En una estela de mar palpitante, ahí donde las líneas del cielo y el océano se hacían invisibles, un sol incandescente daba vida al amor, a la magia, a la amistad. Y mientras los cuentos de hadas se hacían realidad con el canto de las gaviotas, una mujer, pequeña y a la vez mayor, se preguntaba por su destino en el mundo. Ya no era niña, not anymore. Había crecido tanto, entre experiencias nuevas y unos cuantos dolores guardados. Y sin embargo, muy en el fondo seguía siendo la misma de siempre. Enamoradiza, ingenua, aventurera, solitaria, risueña. Seguía estando su retrato en la espuma del mar. Y con cada rayo ardiente, un aroma a frutas, mezclado con sal y chanel. Tantos recuerdos, tanto aún por recorrer. Anhelaba un viaje, algo nuevo con qué soñar. Algo ahí que le dijera que todo estaría bien. Un horizonte de colores sólo para ella. Sólo para estar en paz. In grace. Alguna gota de lluvia que la hiciera sonreír otra vez.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Superar, despertar, borrar

Con una música en la cabeza, con el violín agitándose en el cuerpo y una cuerda inquieta entre medio de los dedos. Qué difícil superar. Que arduo despertar. Borrar. Empezar una nueva melodía lejos de tus recuerdos. De tu caja de heridas, y de tus cubetas de sonrisas. De tu existencia indomable, y de tu ego mal habido. Y en el amanecer invernal que nos separa quisiera entender esas ganas absurdas de marcar indiferencia, de envenenarnos el alma con burbujas de cicatrices no curadas. Quisiera darle un vuelco a la infernal distancia, para hacer picadillos lo que siento y traerme de vuelta. Dormir, gritar, descansar en tus párpados o en los míos, sin nombre, sin circuitos. Hacer un corte en la línea del tiempo, en tus manos y en mis huellas, para enfermar el orgullo y hacerlo trizas. Cómo retenerte, huirte, dejarte ir. Qué difícil superar. Que arduo despertar. Borrar. Empezar una nueva canción lejos de tus palabras en mis poesías.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Paralelo viviente

Como dulce velo de lirios se extendía el cortinaje de su cama, y en un paraíso inexplorado descansaba sus ojos ámbar brillante. No hacía calor ni frío, no era día ni noche. Todo estaba hecho en su punto exacto, en la mezcla perfecta de tonalidades. Y las nubes de su alcoba se coloreaban de rosado y púrpura, mientras el cielo le escribía poemas de amor. Así descansaba en el jardín, pues cada trozo de su almohada estaba fabricada de rosas y sus vestidos de maravillas soleadas. Sólo había una liana tejida donde dejar la cabeza reposar. Y todo era pulcro, todo blanco en el suelo y en las sedas, como mármoles suavizados. Caminaban sus pies, desde el cuarto hasta la hierba y de la hierba a la laguna. Y en la laguna su cuerpo desnudo era bañado con flores de loto, danzantes, pacíficas. Nada más era necesario. Toda desnudez yacía en un paralelo viviente.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Juntos

Soñamos juntos, nos descubrimos juntos y aspiramos ese aroma dulce de nuestros labios, también juntos. Somos tontos, somos niños, somos cautos y a veces aventureros. Juntos vivimos, y en algunas ocasiones sucumbimos, al tiempo, a los desastres, a lo prontos que somos, también juntos. Y al final, todos son detalles, todos son instantes, margaritas o desechas estamos juntos, aquí donde el paraíso se abre a nuestros pies, crece en las mañanas, y nos esconde, con la luna y nuestra intimidad. No importan los vestigios, no importan los fugaces, no importan las eternidades. Al final, todo es es ninguno y ninguno es todo. Nos besamos juntos, nos deseamos juntos, despertamos juntos y nos amamos juntos.

lunes, 2 de noviembre de 2009

En tu cabeza princesa


Hola princesa. ¿Qué tal? Estoy aquí en tus pensamientos. Sabes bien que estoy aquí tomando tu mano, dándote un beso en la aurora. Sabes bien que la luna no me toca entre tus brazos, y que la luz de tu voz no se apaga en esta noche. No te quedes inmóvil. No me quieras con desgana. Llénate de calma en ese colchón de flores, y sale a pintar el mundo con pinceles de sueños. Descansa en un rincón tranquilo, y bebe de tu ventana las aventuras de la vida. Respíralas profundo, vuélvelas conscientes. No dejes caer los párpados, no me dejes sin tus labios. El tiempo nos ha entregado todas las estrellas, y nos ha trazado todos los caminos para navegar. Sé que cuando despiertes vas a llegar distinta. Vas ha haber hundido en tu piel los pétalos de mi amor. Sabes bien que te siento y te pienso, aquí donde el cielo no es opaco, y las temporadas sueltan frases, libros y hojas primaverales. Yo te pinto en las paredes mis besos invisibles, y cada vez que duermes en tu almohada nace la franqueza, crece el aprendizaje, sonríe y canta la cubeta de mi alma. Ya no tengo dudas. Sabes bien que estoy aquí tomando tu mano, acompañándote a descansar en la luna nueva. ¿Sienten tus ojos mis caricias? El sol despunta otra vez en nuestro cuarto. Y sigo queriéndote princesa. Sigo queriendo quedarnos en la cama a descubrirnos. Sabes bien que estoy a tu costado, dejando que mi cuerpo se funda con el tuyo mientras se duerme el sonido de mi pecho entre tus oídos. Y ahora, farewell princesa, hasta otra eclipse, hasta un nuevo beso.