Durante estas semanas, la esfera política me tiene en medio de las reflexiones; la reforma tributaria, la reforma de educación, la despenalización del aborto, etc.
Y precisamente a este último quiero referirme en esta ocasión.
Cuando empiezas a meterte en el tema, leyendo comentarios "pro vida" y a favor del aborto, creo que es difícil llegar a una simple conclusión.
Sin embargo, pienso ¿cuándo sí y cuándo no? Tenemos realmente el poder, como seres humanos, para decidir y definir lo que sí es vida y lo que no? ¿Lo que debe o ha de nacer y lo que no? ¿En qué circunstancias y cuáles no?
Al leer experiencias de mamás que han sido víctimas de violaciones, siempre siento que debe ser muy complejo enamorarse de esa guagua, cuando en realidad, al pensar en ella lo único que haces es re vivir una y otra vez una situación traumática y dolorosa.
Y cuando los defensores de la vida reclaman por los derechos de esos niños o niñas, pienso, ¿cuál será la calidad de vida de esos pequeños? Merecen venir al mundo, ser odiados por sus mamás, poco queridos o incluso dados en adopción?
Y cuando los defensores de la vida reclaman por los derechos de esos niños o niñas, pienso, ¿cuál será la calidad de vida de esos pequeños? Merecen venir al mundo, ser odiados por sus mamás, poco queridos o incluso dados en adopción?
Claramente no, y me da mucha pena.
Después, pienso también... ¿es nuestro deber determinar cuál será esa calidad de vida?
Porque pareciera que el ser humano es cada vez menos tolerante a recibir la dificultad, pareciera que quiere todo fácil, todo simple, como cuando se habla de evitar que nazcan niños con síndrome de Down o cualquier otra discapacidad. Y teniendo una hermana con una discapacidad, cada vez creo con mayor convicción, que la amo como nunca. Y que no imagino nuestra vida sin ella (aún cuando hayamos pasado y sigamos pasando por muchas dificultades y vaivenes en el camino de entenderla). Cada vez más, me doy cuenta, de que ellos también son necesarios, que vienen aportar una forma de ver el mundo distinta a la que tenemos "los demás", que saben amar y comprender las cosas de otra manera.
Entonces, les digo a los pro aborto, ¿somos nosotros los encargados de hacer "selección natural", de promover una "buena" evolución? ¿Qué sociedad es la que finalmente queremos formar?
Porque pareciera que estamos dando el mensaje de que podemos evitar la muerte, evitar las enfermedades, decidir qué ha de nacer y qué no, como si fuéramos los dueños del mundo y peor aún, de la vida y la muerte.
Es un poder demasiado grande, a mí parecer.
Un poder que en la sociedad en la que vivimos, que no sabe auto gobernarse, que no sabe distinguir lo correcto de lo incorrecto, que no sabe ponerse límites, que sólo demanda derechos y no cumple deberes, que espera que todo caiga del cielo y se lo entreguen gratuitamente sin ningún esfuerzo... puede ser muy mal utilizado.
No sé, finalmente, ¿qué hace que una posición o postura de opinión sea más válida que la otra?
¿Las mayorías políticas?
¿Las evidencias científicas?
¿Los índices estadísticos?


