Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Sunset

En una estela de mar palpitante, ahí donde las líneas del cielo y el océano se hacían invisibles, un sol incandescente daba vida al amor, a la magia, a la amistad. Y mientras los cuentos de hadas se hacían realidad con el canto de las gaviotas, una mujer, pequeña y a la vez mayor, se preguntaba por su destino en el mundo. Ya no era niña, not anymore. Había crecido tanto, entre experiencias nuevas y unos cuantos dolores guardados. Y sin embargo, muy en el fondo seguía siendo la misma de siempre. Enamoradiza, ingenua, aventurera, solitaria, risueña. Seguía estando su retrato en la espuma del mar. Y con cada rayo ardiente, un aroma a frutas, mezclado con sal y chanel. Tantos recuerdos, tanto aún por recorrer. Anhelaba un viaje, algo nuevo con qué soñar. Algo ahí que le dijera que todo estaría bien. Un horizonte de colores sólo para ella. Sólo para estar en paz. In grace. Alguna gota de lluvia que la hiciera sonreír otra vez.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Superar, despertar, borrar

Con una música en la cabeza, con el violín agitándose en el cuerpo y una cuerda inquieta entre medio de los dedos. Qué difícil superar. Que arduo despertar. Borrar. Empezar una nueva melodía lejos de tus recuerdos. De tu caja de heridas, y de tus cubetas de sonrisas. De tu existencia indomable, y de tu ego mal habido. Y en el amanecer invernal que nos separa quisiera entender esas ganas absurdas de marcar indiferencia, de envenenarnos el alma con burbujas de cicatrices no curadas. Quisiera darle un vuelco a la infernal distancia, para hacer picadillos lo que siento y traerme de vuelta. Dormir, gritar, descansar en tus párpados o en los míos, sin nombre, sin circuitos. Hacer un corte en la línea del tiempo, en tus manos y en mis huellas, para enfermar el orgullo y hacerlo trizas. Cómo retenerte, huirte, dejarte ir. Qué difícil superar. Que arduo despertar. Borrar. Empezar una nueva canción lejos de tus palabras en mis poesías.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Paralelo viviente

Como dulce velo de lirios se extendía el cortinaje de su cama, y en un paraíso inexplorado descansaba sus ojos ámbar brillante. No hacía calor ni frío, no era día ni noche. Todo estaba hecho en su punto exacto, en la mezcla perfecta de tonalidades. Y las nubes de su alcoba se coloreaban de rosado y púrpura, mientras el cielo le escribía poemas de amor. Así descansaba en el jardín, pues cada trozo de su almohada estaba fabricada de rosas y sus vestidos de maravillas soleadas. Sólo había una liana tejida donde dejar la cabeza reposar. Y todo era pulcro, todo blanco en el suelo y en las sedas, como mármoles suavizados. Caminaban sus pies, desde el cuarto hasta la hierba y de la hierba a la laguna. Y en la laguna su cuerpo desnudo era bañado con flores de loto, danzantes, pacíficas. Nada más era necesario. Toda desnudez yacía en un paralelo viviente.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Juntos

Soñamos juntos, nos descubrimos juntos y aspiramos ese aroma dulce de nuestros labios, también juntos. Somos tontos, somos niños, somos cautos y a veces aventureros. Juntos vivimos, y en algunas ocasiones sucumbimos, al tiempo, a los desastres, a lo prontos que somos, también juntos. Y al final, todos son detalles, todos son instantes, margaritas o desechas estamos juntos, aquí donde el paraíso se abre a nuestros pies, crece en las mañanas, y nos esconde, con la luna y nuestra intimidad. No importan los vestigios, no importan los fugaces, no importan las eternidades. Al final, todo es es ninguno y ninguno es todo. Nos besamos juntos, nos deseamos juntos, despertamos juntos y nos amamos juntos.

lunes, 2 de noviembre de 2009

En tu cabeza princesa


Hola princesa. ¿Qué tal? Estoy aquí en tus pensamientos. Sabes bien que estoy aquí tomando tu mano, dándote un beso en la aurora. Sabes bien que la luna no me toca entre tus brazos, y que la luz de tu voz no se apaga en esta noche. No te quedes inmóvil. No me quieras con desgana. Llénate de calma en ese colchón de flores, y sale a pintar el mundo con pinceles de sueños. Descansa en un rincón tranquilo, y bebe de tu ventana las aventuras de la vida. Respíralas profundo, vuélvelas conscientes. No dejes caer los párpados, no me dejes sin tus labios. El tiempo nos ha entregado todas las estrellas, y nos ha trazado todos los caminos para navegar. Sé que cuando despiertes vas a llegar distinta. Vas ha haber hundido en tu piel los pétalos de mi amor. Sabes bien que te siento y te pienso, aquí donde el cielo no es opaco, y las temporadas sueltan frases, libros y hojas primaverales. Yo te pinto en las paredes mis besos invisibles, y cada vez que duermes en tu almohada nace la franqueza, crece el aprendizaje, sonríe y canta la cubeta de mi alma. Ya no tengo dudas. Sabes bien que estoy aquí tomando tu mano, acompañándote a descansar en la luna nueva. ¿Sienten tus ojos mis caricias? El sol despunta otra vez en nuestro cuarto. Y sigo queriéndote princesa. Sigo queriendo quedarnos en la cama a descubrirnos. Sabes bien que estoy a tu costado, dejando que mi cuerpo se funda con el tuyo mientras se duerme el sonido de mi pecho entre tus oídos. Y ahora, farewell princesa, hasta otra eclipse, hasta un nuevo beso.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Trajín por el mundo

Este semestre he seguido de pie porque hay que hacerlo. Todos los días he ido a la universidad, pero sin un sentido muy claro. Sólo he dejado que mis pies caminen solos, sigan el curso de una vida, trajinen por el mundo pues es lo que se debe hacer. No le encuentro afán, ni motivo. No lo encuentro placentero, ni vivo, ni cuerdo. Y sin embargo, sigo yendo. Cumplo con mis deberes, con las necesidades de la gente, pero no escucho aquello que mi piel quisiera gritar. Estoy harta, harta de todo. Y quisiera que se acabase. Absolutamente todo. Despierto, voy, vuelvo, duermo, y continúo despertando, y yendo, y volviendo y durmiendo día tras día. ¿No parece ya una estupidez demasiado grande? Ayer no sé por qué, soñé en un comentario algo suicida... si recuerdo bien era algo como que morir sería en este minuto, más fácil que seguir viviendo. Supongo que será porque efectivamente es la salida fácil, pero a la vez la más dolorosa. A veces lo pienso, cruza ese sentimiento por mi cabeza, pero en realidad, ningún camino sería tan arriesgado como para llevarme a los barrancos sin destino. Probablemente vería el precipicio y no tendría el coraje. Nunca lo he tenido. Y la oscuridad todo lo cubre. Y en la ventana ya nadie me aguarda, y tengo miedo de cerrar los ojos para encontrarme sola una vez más. ¿Será que nadie puede oírme? Me desgarro en los cuartos fríos, me muero a plena luz del sol. Y así me sigo empequeñeciendo, para sólo ser un cuerpo marchante sin propósito ni causa, sin amor ni sosiego, sin piedad ni gloria.

martes, 27 de octubre de 2009

Nostalgias y ausencias

"Tengo una soledad tan concurrida, tan llena de nostalgias, de adioses hace tiempo", que aún en espacios abarrotados sigo sintiendo un cuarto vacío, me sigo sintiendo una sala de espera infinita, me sigo viendo como un ente solo en un mundo solo. Sigo viendo un vagón temeroso, colmado de inseguridades, oculto en una estación olvidada en los segundos. Y las ausencias me asisten, ahí donde el sueño no descansa, y donde las palabras se deshacen en lágrimas porque no hay nada mejor que decir, ni nadie mejor que quiera escuchar. Estoy llena de sombras, de huéspedes que entran, caminan, disfrutan y se van. Y no quiero estar sola, pero estoy, como en una maldición, como en un universo despojado de voluntades hacia mí. Juego a perder todo el tiempo. Y tengo tanto que decir, tanta rabia que vomitar, tanta tristeza dibujada en un corazón coraza, y aún así, al caer la noche, sigo durmiéndome en un cuarto vacío, con todas mis nostalgias, con todas mis ausencias.

domingo, 25 de octubre de 2009

El universo y un corsé

En el universo se estrellan las cosas. Todo tipo de pensamientos con forma de planetas gigantescos. Con emociones tan irreverentes que hacen añicos ilusiones y objetivos. Está ese velo cubriendo unos ojos de duda, y ese corsé que se desabrocha de a poco intentando comunicar una verdad desnuda. Está también, ese navío de platino con burbujas centelleantes. Se baña en su luz, se convierte en la nada para renacer debajo del agua. Todavía están esperando las arenas blancas y los sueños despiertos. Ese cielo brillante donde se burlan las ironías y los sarcasmos de la vida. Y todos los días, al ponerse el sol, una flor más fallece para crear nuevas ideas, nuevos colores. Estalla en polvo, estalla en llanto. Y ella sigue quitándose el corsé. Se despoja de sus enaguas. Queda blanquecina en la desnudez de una pálida noche. Las filosofías se vuelven la cera de una vela ya apagada, y mientras sus pechos se mueren de frío, otro pétalo fallece en su interior. Se estrella el universo, se estrella su cuerpo contra una cruel sátira. Queda blanquecina en la desnudez de una sonrisa fingida.

domingo, 18 de octubre de 2009

Paseo por las nubes

En un paseo por las nubes se descubre el amanecer, y el sol le da un beso a la rosa. La hace despertar tras un largo sueño de aventuras. El calor de la primavera devuelve la vida a las praderas, y los ruiseñores le cantan a las mujeres, con letras, con sangre, y la flauta del cielo lo acompaña, le hace los acordes. En un paseo por las nubes se reinventa el amor, y las alas de la mariposa se agitan arriba y abajo en el sonido de un segundo fugaz. Suenan las cuerdas de una guitarra en una serenata. Sube el calor desde la tierra, desde el brote más pequeño a la nube más grande de algodón. En un paseo por las nubes el baile le marca el paso al romanticismo, lo dirige, lo eleva, lo pulveriza en cientos de pequeños besos rugientes. Y más allá de las praderas, entre las uvas, entre las espigas, crece una raíz de la vida, se alimenta del sol naciente, se baña en la plata de las estrellas. En un paseo por las nubes se han quedado a dormir los amantes. El tren se ha estacionado para no partir. Se han deseado el cuerpo, se han reunido sus almas en un destello imperecedero. Sí, ahí se han quedado. En un paseo por las nubes a descansar, con la nube hecha fuego y el sol pintado de rosa.

lunes, 12 de octubre de 2009

Velero en la aurora


En la aurora de la mañana venía un velero con acorde de violín, con velas de horizonte y jardín de jazmín. Venía el velero rozando las aguas, haciendo salir a bailar al sol de las montañas. El aire se respiraba limpio. Y el rocío dibujaba estelas de papel en las murallas de plata. De a poco fueron despertando las muñecas, de a poco fue llenándose de espuma el mar. Y mientras el velero avanzaba hacia el puerto, en el castillo sonreían las sirenas, escribían de alta mar. Y las muñecas peinaron sus cabellos, y se vistieron con zapatos de charol. ¿Qué de nuevo traía para cantar el velero? ¿Qué historia de amor podía contar? Una armónica de versos dulces, una flauta de labios y magnolias. Sólo el cuerpo desnudo, dejando a la muñeca, sin vestido ni farsa. Y así, de lejos en la torre, el mismo acorde de violín haciendo paso a la mañana. El mismo velero serpenteante de un nudismo efímero.

jueves, 8 de octubre de 2009

Estación en el tiempo


En una estación del tiempo. ¿A dónde hemos venido a parar? Caminan las espigas y se baña el coral. No existen los gentíos, sólo ese campo de agua de mar. Y pedimos el trasbordo, al siguiente paraje ambiental. Ahí encontramos los viajes, y uno que otro huracán. Pero no quedó nada en ruinas, sólo una triste historia de atrás. Y nos pusieron el puente, para cruzar la ciudad. Qué limpia que estaba, qué vacía de moral. Y sentado en una piedra, me tocabas el violín. ¡Qué la vida es caldo de rosas, y uno que otro trueno pa' matar! Luego yo saqué el papel y tinta, para sólo dibujar. Y allí había un recuerdo, de alegría y gloria sin piedad. Luego mandé la carta, a un mundo terrenal. Y tú dijiste "mi encanto, la amargura ya se va". Nos quedamos en el huerto, libertad sin rabia, un abismo de luz. Y luego siguió rodando el tren, y otra vez las nubes se hicieron papel. Y tú dijiste, "vida mía, qué le vamos a hacer". Y yo te dije al fin, "si ya sé que hay que volver".

martes, 29 de septiembre de 2009

Broken

When there's nothing left to say, it's too late. It is too late to start all over. It is too late to come back. It's too late for wondering. It is too late to think in what would happen if… There is no time left for apologies, for suffering, or even less, for crying. All the pieces are settled together. All has been said. All kisses have lost its meaning, even the significance of the word love. You broke me and it hurts so much. So now, every word of your mouth sounds so untrue, without sense, without feelings, without emotions. You can’t convince me. You can’t say lies anymore. See in your interior. Be honest to yourself. You can't feel anything that your heart don't want to feel and I can't tell you something that ain't real.

------------------------------------------------------------------------------
I just need something to happen, I need a sign that things are going to change. I need a reason to go on. I need some hope.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Brutal

Duele más y a la vez menos, la distancia, no sé si es sano, no sé si es necesaria. Sólo sé que duele, a veces más, a veces menos, y aún así, sigue siendo distancia, cruel, fría, devastadora e hiriente. Sigue siendo nieve atorada en la bota. Sigue siendo una astilla en el dedo, un veneno en el corazón. Y al final, sólo sé que duele, a veces más, a veces menos. Pero después de tanta, qué importa un poco más. No es como que pueda calar más profundo. No es como que pueda caer más bajo de lo que ya está, y aún así, sigue siendo distancia, impávida, desatenta, brutal, despiadada y feroz. Y al final, sólo sé que duele, a veces más, a veces menos. Pero después de tanta nieve, de tanto frío, de mirarte, sé que más que la distancia, duele estar un poco más a tu lado sin llorar, sin que sea violento, despedirnos tras el portal.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Caballo de desgana

Poco del amor sabía ese caballo de desgana. Y siempre estaba ahí en las praderas marchitando la hierba, aplastando con sus cascos lo poco y nada de bueno que había sobre esas colinas. Poco sabía de la vida, pero sobre todo del amor. Y bajo esos atardeceres de poesía encaramada en los árboles, una muchacha esperaba poder sentir su melena brillante, poder caminar a su mismo ritmo. Pero ahí estaba otra vez el caballo haciendo daño, siendo indomable, siendo un ente solo, en un mundo solo, con el amor a su propio reflejo en el lago. Poco sabía de la realidad, pero sobre todo del amor. Y ahí estaba todavía la muchacha, esperando, sufriendo en silencio, curando las heridas de unos pies lastimosos, escribiendo versos de un caballo de desgana que nunca le regalaría una flor, que nunca le entregaría su lomo para descansar. Poco sabía del amor ese caballo, y poco sabía de cambiar de paraíso la muchacha.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Versos crueles

Se empequeñeció. Sí, hasta morir. Hasta que no fue más que una gota perdida de lluvia en la tierra. El agua se cansó de sólo ser eso, un líquido sin sentido, sin propósito evidente. Y la mariposa no llegó a convertirse, se quedó en su capullo de seda esperando un beso. Idealizando una estrella fugaz en el lejano universo. Pero entonces dejó de importar el teatro, y ese hombre entre medio de la gente. Se quebró el cristal. Se fundieron las mentiras. El día se quedó inmóvil, sí, como un cuadro colgado en la pared, como una foto instantánea de versos crueles. Tonos grises, blancos débiles y negros diabólicos. Y la gota seguía siendo sólo agua y la mariposa sólo una oruga escondida en el infarto de la vida.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Calma

¿Dónde se acaba el mar? ¿Dónde comienza el cielo? Se perdió en el horizonte, los límites, las transgresiones y la espuma en forma de dudas. Hasta los colores se funden y ese pequeño que recogía arena en su cubeta a la orilla de la playa, ya no está, no existe, no ha comenzado su vida aún. Fue sólo una idea fugaz, un momento de incertidumbre o de descuido. Y la calma regresa para posarse sobre los veleros, mientras las gaviotas montan en vuelo llevándose toda la angustia que permanecía aprisionada en los castillos de plata. Juega el cielo, juegan las aguas, danzan las sirenas olvidando todas las pesadillas, todos los miedos que pesaban sobre los ojos y la espalda. El azul brilla, se duerme muy quieto, y entonces los pies se mueven solos y caminan en la arena. Muy despacio, muy quieto. Y la calma regresa para posarse sobre los senderos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Posibilidad imprecisa

No sé qué hacer, en esta espera tan amarga. No sé qué hacer, con este presente incierto, lleno de dudas, de preocupaciones. No sé qué hacer con esa posibilidad imprecisa alojada en mi estómago. Porque todas las noches me duermo pensando qué pasará mañana. Y me despierto preguntándome si ya habré encontrado respuesta alguna. No sé qué hacer con este miedo que tengo. No sé que hacer con esas lágrimas de desconsuelo, de inquietud, de desasosiego. Porque todas las noches la angustia se anida en mi corazón. Y me despierto preguntándome si el insomnio habrá de encontrar su fin en algún tiempo próximo, para bien o para mal. No sé qué hacer con mis manos, con mi pecho sangrante y el corazón doliente. No sé qué hacer con esta carga de preguntas, con estas oscilaciones de la vida en un paraje de cosas poco claras. Porque todas las noches me desvelo pensando qué será de mi, y entonces el llanto se apropia de mi ser para llevarme a las sombras y al pesimismo. Y me despierto preguntándome si hallaré alguna vez, la respuesta que busco, y el alivio a mis problemas.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Tengo miedo

Tengo tanto miedo. Sí, miedo de esas cosas inesperadas que no puedes controlar, y que sin embargo, son tan impactantes que cambian el rumbo de tu vida en un cien por ciento. Tengo miedo de esas cosas que uno tildaría como equivocaciones porque no estabas preparada para ellas, equivocaciones que también producen un desajuste al que uno no le queda otra opción que adaptarse de algún modo y seguir adelante. Tengo miedo de que las tantas cosas que alguna vez me dijeron, hoy caigan sobre mi cabeza por no haber escuchado con mayor atención, por haber creído en el vulgar "esto jamás me pasará a mi". Tengo miedo de que todos los ojos estén puestos en mi. Y con ese miedo sigo respirando, sigo levantándome cada mañana. Convivo. Y él se guarda en mi soledad, para que nadie se entere que tengo tanto miedo.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Carta número 400

Y llegó el día. Quien lo diría. Quién podría pensar que 400 es el número correcto o que no, que es el tope, o que definitivamente no hay límites ni fronteras en este amplio espacio donde vivimos. Llegó el día del número 400. Un día parcialmente despejado. Un día donde no se asienta la calma, pues el espíritu está intranquilo. Quiere más. Desea más. Busca más. Sí, el corazón se agita en el cuerpo, lo revuelve, le pide que salga a correr, que suba las escalas del cielo. Esta tierra se queda corta, no puede vivir semejante alma libre en una caja tan reducida. Tiene que haber más allí afuera. Se rehúsa a creer que esto es todo. Se rehúsa a pensar que no puede construir algo más al exterior de estas cuatro paredes. Y no está conforme. Quiere volver a tomar sus pinceles para convertirse en el actor que era. En el dibujante de realidades. En el creador de poesías. Llegó el día del número 400. Y hoy más que nunca no quiere que las cosas sigan siendo iguales. No quiere que el mar pierda su fuerza para quedarse relegado a un cuadro inmóvil. Tiene miedo de que se le pase el tiempo, de que se le pase la vida y sus sueños. No encuentra la felicidad, no alcanza a sentir que el viento puede vivir serenamente. Están todas esas dudas, y esa sensación de vacío pues no puede hallar ese algo que le hace falta. Sí, hay un ingrediente que brilla por su ausencia, y eso no permite respirar, no permite estar en calma. Llegó el día del número 400. Y lo más probable es que nadie entienda qué quiere decir con eso. Nadie sabe lo que piensa, ni siente. Nadie tiene ni la más remota idea, de que el mundo no basta para un alma que nació con alas.

Seres imperfectos

"Uno aprende a amar, no cuando encuentra a la persona perfecta, sino cuando aprende a creer en la perfección de una persona imperfecta".

La encontré tan sabia, tan real, esa frase. Siento que en muchas ocasiones, debido a los planes, a las ilusiones, a los proyectos que construimos las mujeres, que perdemos la dirección del por qué de las personas. No sé si eso salió bien o se entendió. Pero quise decir, que tenemos expectativas tan altas de la vida, de lo que nos gustaría ser, y tener, que no le damos la oportunidad a personas que podrían ser muy significativas para nosotros. Colocamos tan altos estándares, que obviamente nunca nadie llega a cumplirlos. Las personas no son perfectas, nadie, ni siquiera las mujeres, y entender eso es la clave para saber qué cosas se pueden perdonar, bajando la barrera de los estándares, y cuáles son efectivamente intolerables. Perdonar y aceptar nos hace ser más felices, nos permite disfrutar de las pequeñas y grandes cosas. Nos deja avanzar en un mundo lleno de imperfecciones, pero que, teniendo al compañero que uno siente que lo llena, no a lo mejor en un 100% pero que te completa, se hace más ligero, más feliz.

martes, 8 de septiembre de 2009

Vas a llegar distinta


En plena catársis me tomaste de la mano, y me dijiste, muero por darte un beso. Muero por no tenerte, por no poder abrazarte y decirte que te quiero. Y yo sólo me detuve ahí, con los ojos bien abiertos. No pude seguirte con la mirada, no pude descubrir qué había bajo tus cristales llenos de miedo. Sólo recuerdo que querías sujetarme bien fuerte, y que de tu cabeza caminaba hasta tus labios un impulsivo siempre te he amado. Luego unos varios centímetros de silencio entre tu cuerpo y el mío, y la pregunta qué sucederá después tras mi hombro que se iba. ¿Cómo traerte de vuelta? Eso creí yo que tú pensabas todo el tiempo. Tenías que fragmentarme el alma y reconstruírmela en una primavera sin aguaceros. Sólo ahí los dos nos haríamos tan pequeños para darnos cuenta de que establecer un nuevo comienzo sin nuestros besos era una locura imposible.

Después descubrí en tu diario, que habías escrito unas líneas. Algo así como un dibujo de amaneceres en un espejo. Y todo eso hablaba de mí. De una caricia en el alba, de un poema en el campo, y del contorno de mi silueta al regresar a tus brazos:


"Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más docil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero."
(Mario Benedetti)

viernes, 28 de agosto de 2009

Reubicación del cosmos


El mundo parece centrarse otra vez. Es como si las estrellas volviesen al polvo, y el polvo al universo iluminado. Vuelan las mariposas. Se posan en aquellos cerezos en flor que de vez en cuando se plantan en mi ventana para hacerme sonreír. Sí, de verdad el cosmos parece reubicarse. Se reconstruye de a poco. Se asienta en la calma de una marea tranquila, y respira profundo en bosques de eucaliptos. Puedo sentir el aroma, puedo sentir el aire y la serenidad en el espíritu. Cada vez van quedando menos batallas. Menos dilemas que resolver y recomponer. Y eso me alivia el sueño. Sin duda el mundo parece centrarse otra vez. Es como si el fuego volviese a encenderse para recuperar lazos perdidos, para brindar nuevas oportunidades, para poner una cucharadita de esperanza. Vuelan las alas otras vez, y los pinceles brillan en los lienzos, danzan, se bañan de colores. Sí, de verdad el cosmos parece reubicarse. Sólo me falta tan poco, tan poco para alcanzar el cielo, tan poco para ser feliz.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Estados de ánimo: Dislocado

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

(Mario Benedetti)

A veces me siento como locura incontrolable
y a otras me siento como un sinrazón abandonado.
Pero hoy me siento apenas como una maraña de lana enredada,
como una confusión con gusto a poco, conforme con sus dudas,
como una lógica sin entendimiento, y un corazón dislocado.

martes, 25 de agosto de 2009

Para volver a perder

¿Qué voy a decirte cuando ya no estés? ¿Qué voy a pensar? ¿Qué voy a sentir? Creo que siempre me han disgustado más cosas de las que me gustaría. Y hubiese querido poder sentir que teníamos más cosas en común, que nos entendíamos, que podíamos estar sentadas en la misma mesa sin sentir que todo era una locura. Quizás la época y los contextos nos jugaron en contra. Seguro que fue eso. Y es una pena. Tanto tiempo perdido. Tantas cosas que podríamos haber aprendido, yo de ti y tú de mi. Y ahora lo hemos echado todo a perder. Yo perdí el tiempo desesperándome, diciéndome a mi misma que muchas cosas en ti estaban tan equivocadas que no valía la pena ni siquiera esforzarme por ofrecerte otra perspectiva. Y sin embargo, estamos donde estamos por lo porfiada y testaruda que siempre has sido. Porque crees que no necesitas ayuda y que puedes valértelas por ti misma siempre. Ojala nos hubieras escuchado de vez en cuando. ¿Qué voy a decirte ahora? ¿Qué voy a decirte cuando ya no estés? Tengo mucho miedo a ese momento. Porque sé que me voy a quebrar, y que entonces, todo lo que creía va a flaquear al verte irte para no regresar.

martes, 18 de agosto de 2009

Quemar la soledad

Sigue lloviendo. Ha llovido todo el día. Ha llovido furia, ha llovido dolor, ha llovido incluso llanto. Y el cielo continúa estando oscuro, con algunos intentos grisáceos de menguar, sin embargo, vuelve a la negrura cada vez que puede. Vuelve a gritar, a vomitar electricidad y furia desde sus fauces. Y en las calles, abunda esa soledad que tiene amigos llamados nostalgias, amigos que están llenos de sombras, de deseos y de uno que otro adiós. Tiemblan las ausencias cuando llueve. Y hoy, sigue lloviendo. Ha llovido todo el día. Ha llovido desgana, ha llovido aburrimiento, ha llovido incluso volatilidad. Uso. Abuso. Desuso. Vaya a saber uno por qué sigue cayéndose el cielo. Y entonces la pregunta final es, ¿qué hay más allá de la soledad? Esperemos que la calamidad ya se haya hecho trizas, y que por la noche no existan los espantos. Matar a la lluvia con un suspiro, quemar a la soledad y conceder el infinito.

lunes, 17 de agosto de 2009

Yo te pido: Encargo

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

(Julio Cortázar - Encargo)

Yo te pido, una batalla sin guerra, una armónica de fuego,
te pido lo que nadie te pide: el alma entera y el cuerpo,
el verdadero tú y el amor sin velos.

domingo, 16 de agosto de 2009

Polvo brillante y fuego

Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, sí he llegado a este antiguo punto en el que un fuego me quema dentro. Una especie de bola de fuego y polvo brillante sube y baja por mi esófago hasta llegar a mi estómago. Y ahí explota en millones de vibraciones que viajan por todo mi cuerpo. Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, echaba tanto de menos sentir tus manos, tus dedos entremedio de los míos, que parece casi una locura que seamos niños otra vez. Nos miramos, nos reímos solos, y nos observamos para saber si el otro nos está buscando con los ojos. Creí que no podría sentirme nuevamente así. No contigo. No por ti. Y sin embargo, las letras lo dicen todo, aparecen solas escapando de mi piel. Me gusta esto de empezar de nuevo, de cero, de que me conquistes. Me gusta estar otra vez en tus brazos, y que tus besos, incendien esa bola de polvo y fuego.

sábado, 15 de agosto de 2009

Sólo lluvia

Llueve y no para de llover. Desde ayer en la noche que llueve. Y toda la noche tuve el sonido de las gotas en mi cabeza. Encima mío. Creo que no dormí nada. Creo que me quedé pensando en tantas cosas, que casi siempre, al despertar, me he olvidado de la mitad. Pero de lo que sí estoy segura, es que me dije a mi misma muchas veces, que me concentrara en descansar, en vez de pensar, en vez de estar pendiente de lo molestoso que era la lluvia golpéandose contra la canaleta de mi pieza. Recuerdo que me dolía la guata, y que tenía una sensación de vacío como que iba a vomitar. Estos días me ha pasado eso. Y creo, sin duda, que mi estómago ha estado bajo demasiado estrés, y mi colon está apenas sobreviviendo. He tenido muchas tristezas, muchos dilemas que resolver. Y aún estando en proceso, porque no he resuelto ninguno, se nota que cada uno de ellos está empezando a pasarme la cuenta. Todos los días despierto con dolor de cuello, con dolor de guata, no duermo bien. Son claros indicios, ¿no? Y pienso entonces, que hoy, un día en que sólo hay lluvia por todos lados, incluso en mi cabeza y en mi corazón, se viene difícil. Sí, tendré que pensar en tantas cosas más, decidirme, realmente optar por ciertas acciones, rumbos y cosas, y sostenerlas. ¿Ves que cuando digo karma ahora no suena tan loco? Siempre está ahí haciéndome elegir. Sólo espero, que la lluvia no me nuble la vista, que no me haga resbalar en un piso mojado, que no me haga equivocar, sobre qué camino tomar.

viernes, 14 de agosto de 2009

At the end of the morning


Hoy es temprano en la ciudad. Pero no hace frío. Dormí mal. Sí, como todo el resto de los días de esta semana. No puedo concentrarme en descansar, más bien no puedo concentrarme en nada. Y a cada segundo pienso en las diversas alternativas que existen para no ir a la universidad. Pienso que quizás, así sería más fácil, el esconderme. El tener que enfrentar un mundo roto cuando sientes que ya no tienes las ganas, ni la fuerza. No tendría que caminar sola por los pasillos sabiendo que en cualquier minuto podrían salirse las lágrimas. No tendría que saludar, ni fingir, ni hablar con nadie. Pienso que si me quedo en la cama podría estar tranquila con la vida, con la consciencia, las emociones o lo que sea. Pienso que no tendría que hacerme responsable de nadie más, si sólo me quedo ahí mientras cierro los ojos. Pero no es cierto. Nada de esto es posible. Ya comenzó el día. Y yo estoy en la micro y ésta sólo avanza. No podría hacer nada más que bajarme y regresar. Pero, ¿para qué? ¿Qué conseguiría realmente? Entonces el semáforo nos detiene. Me da la oportunidad. Y aún así, no me bajo. Me quedo mirando a través de los cristales las calles, los árboles, las personas. Sí, siempre suelo hacer eso. Porque siempre me provoca algo, alguna sensación o algún recuerdo, no sé. Y hoy, especialmente hoy, sigo sin sentir nada. Yo solía disfrutarlo. Y pienso, en una que otra curva, que quisiera esconderme de todo esto pero no puedo. No puedo volar, no puedo reír, no puedo siquiera, respirar en un mundo que está roto. So, at the end of the morning, the only thing left, is to cry about. 

jueves, 13 de agosto de 2009

Juego a perder


Siento que juego a perder. O eso creo. Pero desde hace mucho rato. Juego a creer que sé cosas, lo que quiero, lo que soy, lo que me gustaría ser y lo que no, lo que amo y lo que no amo. Juego a perder todo el tiempo. Y entonces no queda ni siquiera un pilar de mi castillo mágico en pie, ni su plata, ni su luz, ni su seguridad. No queda ni una flor viva, ni su rocío, ni siquiera una sonrisa de niño inocente. Camino de atrás para delante, y no puedo unir una sílaba con otra. Intento dar puntadas, pero no alcanzo a construir las palabras, no estoy lista para decir, para hablar. Quizás aquí es donde me he convertido en una sombra. Me pierdo en el horizonte y es extremadamente difícil. Juego a perder todo el tiempo. Todo lo que tengo, todo lo que creía tener, todo lo que me parecía valioso en este mundo. ¿Qué me pasa? Ya no puedo respirar por las mañanas, siento que me ahogo en una bolsa de plástico. No tengo motivo por el cual levantarme y decir "hoy todo será mejor". Es invierno. Pero no sólo en la ciudad, sino que también en mi corazón. Y así como las hojas caen, el mío se va haciendo pedazos de a poco. ¿Por qué estoy en este punto? ¿Cómo llegué a aquí? Juego a perder todo el tiempo. Cada maldito segundo del día. Cada vez que abro la boca, cada vez que no lo hago. Cada vez que estoy, cada vez que no lo estoy. Y se me hace incomprensible todo este titireteo en mi contra. Sin embargo, sigo aquí. Sigo aquí esperando algo que no entiendo, algo que no conozco. Quiero algo para sentir que no todo es un juego a caer y perder. 

miércoles, 12 de agosto de 2009

Thinking about a truck

It's too painful. I'm sure of that. Walking by, next to you. It's really scaring, not saying anything, not even looking to your eyes because then, I would fall in your arms and right now I just don't want that. I'm afraid of myself. Loosing control, doing things that I said I wouldn't. I'm broken inside. I'm tired. And sometimes, I find myself thinking that maybe, the best thing in the world would be if I get hit by a truck, just to stop thinking in anything else. To forget the mess my life is. To shut up this voice that says to me that I'm never going to be happy. It's too painful. And I wonder when it's going to end. I wonder what is this awful thing I done in my life, to deserve all of this. I make myself that question everyday. But with the same silence, I get no answer. Everything is falling apart so badly. And It's too painful. So freaking painful.

martes, 11 de agosto de 2009

Polvo y destrucción

Ninguna persona es mi hogar. Ninguna persona es un lugar al que yo pueda llamar "casa" y sentirme segura ahí dentro, sentirme acogida y protegida. Y cometo los mismos errores una y otra vez, me persigue el karma, mi pasado, los comportamientos, no sé, pero definitivamente las cosas no son como debiesen ser. Estoy destruida por dentro. Sólo soy una masa de carne y un rostro sonriente mientras me quemo en el interior. Me hago polvo y desaparezco. No hay nadie en casa, no hay ningún lugar al que pueda o quiera ir. No hay ningún espacio en el que pueda descansar los ojos. Sólo hay rechazos, por todos lados, y esas dudas colgadas a mi cuello como plomo, como parásito chupándome la sangre, quizás la vida. ¿Cómo seguir siendo fuerte? Estoy perdida por dentro, estoy destruida por dentro.

lunes, 10 de agosto de 2009

Dilema de tristezas

Hoy estoy de nuevo aquí. En esos parajes desolados. En esas flores marchitas. En esos caminos donde no sabes en quién confiar, ni a quién acudir para que te arrope a la hora de dormir. Y entonces está sólo mi diario, mi fiel compañero, esperándome para que me desgarre el corazón una vez más en la tinta y el papel. Leí en otro sitio, un sentimiento que parecía ser el reflejo de los míos, y decía algo así como de que se me olvidó amar, pero más que nada, yo creo que me he olvidado del amor. Ya no siento lo mismo. Y hoy estoy de nuevo aquí. En las dudas. En la incertidumbre. Llorando en la oscuridad. Tratando de localizar lo que hace tiempo se perdió. Y todo mi cuerpo se estremece, porque no sé qué pensar, no sé qué es bueno ni qué es malo, no sé lo que quiero, no sé lo que me hace sentir mejor o más feliz. Parece insólito pero es como si el tema de las elecciones y las decisiones me persiguiera. Algo así como el karma o qué se yo. Y en estos momentos sólo tengo un vacío, una sensación extraña en mi alma, y las ganas de llorar cada vez que me subo a la micro, que escucho música, que camino por las calles, todo el tiempo en realidad. Es tan difícil. Quisiera saber que existe alguien que está para decirme lo que necesito, lo que necesito escuchar y hacer. No estoy en mi mejor momento, eso es claro. Y siento que cada vez que doy un paso adelante, retrocedo como cien. Es tan doloroso, y tan frágil, vivir, no es lo más sencillo en ocasiones. Dime, ¿qué debo hacer? Sería la alegría de mi día si alguien pudiese responderme eso. Porque no quiero estar aquí. No de nuevo. No en la penumbra, no en las preguntas, no en las tristezas.

martes, 7 de julio de 2009

Un nuevo adiós

Hoy nuevamente se hace presente la muerte. Llega en tiempos dolorosos, en oscuridad. Y sin embargo, no perdemos la luz de la fe, ni de la esperanza. Sabes que Dios por algo haces las cosas, dicta con armonía, con bondad, con justicia, aún cuando a veces no podamos entender sus decisiones. Pues el camino de la muerte no es un camino de sufrimiento, es una subida al cielo, y un ascenso en el bienestar. Sí, allí todo es paz y tranquilidad en las nubes, en ese castillo de oro donde habita Dios y los fieles bondadosos. Esa es la única tranquilidad para los corazones que se quedan atrás, en estos parajes terrenales. Sabemos que hay una nueva labor para aquella persona que ha cerrado sus ojos, y ésta es la de cuidarnos desde arriba, de buscar las oportunidades de hacernos sonreír, y también, de acogernos cuando estemos cansados y tristes. Sí, esa mano cariñosa nunca se pierde, ni se va. Está ahí sobre nuestro hombro para que podamos dormir tranquilos. Aún cuando no sepamos nada de todo esto, la fe nos reconcilia con el dolor de la pérdida, de la muerte, y nos hace creer aunque no podamos verlo, ni palparlo. Lo sabemos en nuestro interior. Y hoy, un cuerpo se queda en la deriva, sin embargo, su corazón y su alma permanece entre nosotros, con cada fotografía, con cada sonrisa, beso y abrazo. Cada momento vivido se guarda en el baúl, y dicho cofre es lo más preciado que podemos guardar de una persona. Hoy, Dios le ha dado alas para realizar una tarea mayor. Esa es nuestra confianza y nuestra seguridad, de que no hemos perdido, sino que hemos ganado la oportunidad de haber conocido y de haber disfrutado, de una persona maravillosa. Eso es un privilegio, y aunque en estos días la tristeza nos inunde, la paz volverá a nuestros corazones con el tiempo, con las hojas de la primavera que vuelvan a florecer. El amor nunca se pierde, permanece.

lunes, 6 de julio de 2009

Duele fingir

Es difícil sentir cosas y tener que parecer una sonrisita contenta, una boca estirada constante. Es casi absurdo tener que incluso hacerlo. Y sin embargo, existen ocasiones donde no queda otra alternativa. Sí, duele, duele fingir que todo está perfecto cuando sientes que te duele. Es un dedo presionado en una arteria del corazón, una cuchilla incrustada que no lo deja respirar, que no deja que la sangre siga corriendo normalmente. Lastima, hiere tener que saludar a personas que sabes que si no fuera por mera cortesía, e incluso por dignidad, no saludarías. O tener que responder sus preguntas, cuando por otro lado, quisieras permanecer en silencio para hacer notar la diferencia de que ya no todo es como antes. Sí, duele, duele fingir que todo está perfecto cuando sientes que te duele. Llega un minuto donde no se sabe si es mejor seguir reiterando conversaciones sucesivas que llevan a batallas de siglos, o mejor callar y morder la lengua en sangre. Es tan difícil. Es casi irrisorio. Y no obstante, ahí está todavía la muralla. Fingir ser una pared cuando por dentro sientes que te mueres. Porque aún cuando aparentamos no sentir nada, las emociones nos corroen por dentro. Yo siento a veces que quisiera gritar de rabia, y a otras que tengo que luchar al máximo para contener mis lágrimas. Y no debería suceder nada de todo esto. Es casi una pendejería. ¿Pero qué se hace? Agotados los recursos no queda otra que alejarse, dejar las cosas respirar por su cuenta. Dejar que el tiempo decida los caminos. O al menos eso pienso yo. Creo que de nada sirve prolongar conversaciones inútiles. Es mejor que la marea se calme por sí sola. Lo difícil de esperar a la deriva que eso suceda es que esperar duele. Sí, duele, duele fingir que todo está perfecto cuando sientes que te duele.

jueves, 2 de julio de 2009

Dudas e Incertidumbre

¿Por qué será que el hombre tiene tanto miedo a la vida? ¿Tantas inseguridades? Da a pensar que es tanta la incertidumbre, la imposibilidad de controlar lo que nos sucede a nuestro alrededor, que nos refugiamos en aquellas cosas, personas o situaciones que nos hacen sentirnos cómodos y confiados. No sé, uno siempre ha crecido sabiendo que la vida es finita, y que mañana o pasado puedes perecer sin haber completado ninguno de los planes a los que aspirabas, o las líneas por las cuales habías trazado un camino a seguir. Todo es preguntas. ¿Quién soy? ¿Qué quiero ser? ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Qué busco en la vida?, etc. Todo apunta a que uno intenta descubrir un destino, algo para lo que he sido llamado, para lo que soy "posiblemente" bueno. Y sin embargo, todo sigue siendo en verdad, igual de incierto. Nada está asegurado. Nada es como realmente lo pensamos o imaginamos, pues entonces viviríamos en un cuento de fantasías, en un libro escrito al antojo por nuestros dedos. Y no obstante, la vida está muy lejos de eso. Existen tantas cosas, como dije antes, que no podemos controlar, y que cambian a cada segundo, lo que somos, lo que seremos, lo que queremos, lo que buscamos, lo que pensábamos, lo que sentíamos, etc. La clave está creo, en no dejar que las dudas nos paralicen. Pues si pensáramos constantemente que moriremos en algún minuto, para eso mejor no hacer nada del todo. Y ese no es el punto. Creo que la idea es qué hacemos con el tiempo que se nos ha dado. Tiempo que no sabemos ni sabremos cuándo termina, ni cuánto dura exactamente. Siento que es importante, que la gente haga todo lo posible, por cumplir sus metas, por hacer aquello que se siente correcto, aquello que lo llena, que lo hace feliz. Lo demás es todo ridiculez y sin sentidos, cosas de las que no vale la pena preocuparse. Repito, lo fundamental de la vida es pensar qué nos hace trascender, y qué hacer con el tiempo que se nos ha dado para crecer, madurar y ser felices. La pasividad no conduce a nada. Las cosas no caen del cielo, las ilusiones no se cumplen solas. Es necesario que la gente pierda los miedos y salga un poco más a luchar por lo que quiere.

martes, 12 de mayo de 2009

Otro día lluvioso

Otro día más de aquellos donde llueve y los pensamientos salen como ejercicios, como fórmulas matemáticas que avanzan una a una hasta ser usadas en el papel. Sí, siempre ha sido la lluvia o los días nublados los que activan el microchip de la imaginación, o el umbral de los sentimientos. Son esos días los que afectan mi estado de ánimo, los que hacen florecer la melancolía que habita en mi para dejar correr la pluma y la tinta. Y en mi cabeza está la frase "Is the last chance to feel again". Ha tocado fondo esa canción en mi persona, quizás porque siento que de una u otra forma esas líneas coinciden con mi propia historia. Y con los días lluviosos o nublados aparecen las dudas y ese algo que vive en tu estómago para decirte que hay una pequeña incomodidad y que deberías resolverla. Sí, es una sensación extraña, tan visceral, que saca a relucir rostros e historietas demasiado antiguas para poder comprenderlas. Es otro día más, y yo he decidido dar una oportunidad, y por otro lado cerrar una puerta. Nunca sé qué es realmente lo correcto, pero si hiciera caso de las fórmulas, no sería realmente vivir.

lunes, 11 de mayo de 2009

Con Cón es el lugar

¿Cómo un mismo lugar puede significar tantas cosas distintas? Está ahí, con su letrero colgado en el pilar, y sus escalinatas, y una pequeña puerta de madera que ha recibido a tanta gente, que ha dibujado tantas historias en cada piedra que sostiene sus cimientos. Sí, ahí está esa puerta con su manojo de hierro. Espera a que alguien la haga sonar. Y entonces se escuchan risas, y se ven abuelas tejiendo, y niños pequeños corriendo con arena en los pies después de regresar de un día de playa. Con Cón es el lugar. Así ha sido y será siempre. Con cada voz que ha aportado un poco de felicidad al mundo, y con cada juego de canasta en la mesa, o con cada almuerzo. Con Cón es el lugar, desde el mar en el horizonte, hasta sus caminos de tierra. Desde sus hermosos eucaliptos, hasta la ribera del sol. Si esa puerta pudiera hablar, todas las cosas que diría. Contaría al menos, lo mismo que yo sé. Una infancia en esa casa que me recuerda los clubes en los árboles, los juegos con los primos, romper olas con el abuelo, los banquetes de la abuela, comprar alfajores en el sausalito, caminar por el borde costero, jugar a la canasta en las noches, y montones de otros episodios que ahora puede que se me vayan de la mente. Con Cón es una puerta mágica de amor, historias y recuerdos. Con Cón es el lugar.

domingo, 10 de mayo de 2009

A Mamá

Somos tan frágiles. Al nacer cabemos en la palma de la mano, y aún así nos reciben con dulzura, nos prometen un seno para descansar tranquilos. Sí, así me debo haber sentido yo de bebé. Aún cuando Santiago se inundaba y todo quedaba bajo el agua, yo estaba ahí sintiéndome en un estómago seguro. Y luego al respirar por primera vez, vi los ojos más hermosos del mundo. Eran los tuyos mamá. Y aunque no recuerde nada de todo esto, porque un bebé no tiene memoria, me colocaron “la alegría del hogar”. Un lindo nombre, y también un peso tremendo. Sin embargo, he intentado honrar ese nombre cada día de mi vida. Y así dormí, al costado de tu pecho. Es la primera razón por la que debo darte gracias. Me trajiste al mundo, no importa la forma en que éste fuera. Y de a poquito fui creciendo y ya no cupe en la palma de tu mano. Me escondí en tu abrazo tierno y en los pliegues de tu vestido porque es verdad, el mundo sí me daba miedo. No entiendo bien por qué, tú nunca me hiciste sentir inseguridad. Al contrario, tengo nada más que lindos recuerdos y bellas sonrisas de tu parte. Nunca me ha faltado amor, nunca me ha faltado un corazón que me reciba cuando estoy afligida. Esa es la segunda razón por la que debo dar gracias. Siempre nos has puesto a nosotras, tus hijas, en primer lugar, y nos has cuidado y protegido. Nos has educado, nos has formado, nos has entregado consejo y felicidad. Y aunque comenzamos frágiles, hoy nos defendemos por nosotras mismas. Hemos crecido, y aún así, yo sigo queriendo un estómago que me guarde dentro, porque lo verdaderamente lindo de este mundo, eres tú mamá. Feliz Día!

sábado, 9 de mayo de 2009

Carta a Mamá

Un día vi brillar una estrella, en algún lugar del arcoíris. Y muy alto, muy alto, yo dormía entre tus brazos mientras me cantabas una canción de cuna. En ese lugar el cielo era azul resplandeciente, y los sueños estaban vivos, corrían de un lado a otro llevando flores en sus labios y poesías en el corazón. Y en aquel arcoíris no se asomaban nubes, y los pájaros volaban desde el horizonte hasta posarse en tu nariz. Así escuchaba yo tu voz, una melodía dulce en castillos de plata e historias armoniosas. Y hoy, ya no existen las canciones de cuna. Estamos demasiado grandes para eso. Hoy cantan las ilusiones, la fe, y la confianza que de a poco vamos forjando en una chimenea ardiente. Sí, todo florece, todo adquiere un sabor dulce y lo guardamos en un baúl lleno de cosas personales, lleno de pequeños secretos que nos hemos decidido a confiarnos. Caminamos juntas, yo sé que podemos derribar esa puerta, pues para nosotros ninguna fortaleza es inexpugnable. Todo lo contrario, las dos somos un arma, un sostén para protegernos de las tormentas del norte, para sopesar juntas, los días lluviosos, los momentos amargos. Y de la mano vamos hacia el arco iris, y en la playa nos quedamos a descansar. Pues ahí todo es bello, todo tiene un aire tranquilizador, y el espíritu vuela libre, y nuestras manos se unen para descansar en paz. Te quiero mamá, con toda mi alma.

viernes, 8 de mayo de 2009

Esperando a la puerta

Otra vez estás ahí golpéandome la puerta, queriendo creer que me quieres. Pero no te equivoques, el amar no es querer. Tuvimos nuestra oportunidad y ese tren ya se fue del andén hace mucho tiempo atrás. Es imposible retroceder el tiempo. Es imposible querer algo que no podría surgir ni de cenizas. Y mientras discutimos del pasado y tú te preguntas por un futuro, yo quedo en shock con tantas de tus reacciones. Impactada de la vida. De sus vueltas, de sus conflictos y de esos caminos que parecieran querer regresar al punto de partida. ¿Pensaste que esta vez callaría? No, he aprendido a dejar los silencios y a tomar el toro por las astas. Y aún así, qué desconcierto ha sido descubrir aspectos tuyos que no había notado antes. Estas ahí, parado en la ventana, diciéndome que estás confundido, que quisieras algo más, y más aún me reprochas por no abrir una posibilidad. Estás ahí, golpéandome la puerta, queriendo creer que me quieres. Y sin embargo, sigues siendo el mismo niño con miedos y conflictos, el mismo que se queda esperando que las cosas le sucedan como por arte de magia. Cuando quieras conversar maduramente, yo personalmente te abriré la puerta.

Al mar, al mar

Te echo de menos. Todos los días que veo el mar. Es cierto, los recuerdos lindos perduran y todo el amor queda aquí guardado en el corazón, guardado en una puerta de madera, en una casa de piedra, y en un cartel que dice Los Lirios 1056. Y mientras las olas rugen se proyecta en los reflejos tu sonrisa, y esa voz con la que nos invitabas al mar. Siempre te gustó, siempre fuiste un hombre con corazón de oro aventurándose contra las olas, disfrutando con poco, riendo con lo más mínimo. Y aún cuando han pasado los años y tú no estás a nuestro lado, te siento en el mar. Eres un grano de su sal, una gota de su espuma, y la acuarela de sus colores. Y cada vez que vuelva a él, que coloque mis pies sobre la arena, casi tocando el mar, tú estarás ahí dándome la mano. Y nos bañaremos como solíamos hacerlo, ahí contra las olas y bajo ellas. Nos volverán a llamar “los rompeolas”, y el sol brillará a lo lejos, y la araucaria milenaria de playa amarilla seguirá estando ahí, conteniendo todos nuestros recuerdos para que cada vez que volvamos, el mar vuelva a rugir, y nos llame, “al mar, al mar”.

sábado, 4 de abril de 2009

Desconectar los audífonos


Cómo vivir sin hacer caso a lo heridos que estamos por dentro, sin sentir ese dedo presionado en la llaga a cada día, con cada amanecer. No se puede, pero aún así lo intento. Desconectar los audífonos. Es una práctica tan fácil pero tan poco probable. Quiero unos pasajes a tierras desconocidas, a la soledad. Quiero poder reconstruirme, reinventarme. Bailar como si nadie me estuviese viendo, amar como si nunca hubiese sido herida, cantar como si nadie me escuchara, y vivir en un lugar que pudiese ser pintado como cielo en la tierra. Y sin embargo, toda esa música suena sola, lejos, soterrada bajo el mar, encerrada tras candados. Y yo sigo aquí, y no en paraísos ni en escaleras mágicas. Y las nubes me aplastan a un jardín en el que ya no quiero seguir viviendo. Está marchito, es lastimoso, y todo aire que ahí se respira, es tóxico y fútil. 

martes, 17 de marzo de 2009

Los sueños


Morfeo me toma otra vez entre las sábanas. Es divertido soñar, es casi misterioso y la mayoría de las veces incomprensible. En un curso que tuve hace algún tiempo, los sueños aparecían como aquel contenido inconsciente e intolerable para el yo, que al no poder ser asumido en la consciencia, busca alguna alternativa de salida o de expresión diferente. Al no poder abordar la realidad, el inconsciente traducía esos contenidos en sueños, en muchas ocasiones, carente de orden lógico o de un significado aparente. Y partiendo de esa base, siempre me ha parecido curioso por qué alguna gente recuerda sus sueños y otros no. Me acuerdo también, que en relación a eso, había otro autor que postulaba que cuando los sueños son demasiado dolorosos para la persona, en el sentido de que le es imposible reconocer sus deseos o pulsiones, se ejerce una segunda represión, en la que el contenido no sólo es evacuado a través de los sueños, sino que además es bloqueado para que la persona no lo pueda recordar. No sé que tanto habrá de cierto, pero yo por lo menos casi siempre los recuerdo. Y he soñado cada cosa que ya hasta me da risa. Pulsiones, proyecciones, anticipaciones.. todo ha estado aquí, en mi mente. Hasta culpa he sentido de mí misma. Los sueños, son una cosa loca, una neblina por descubrir, por palpar, por dibujar. 

domingo, 8 de marzo de 2009

El diablo


El diablo vestido de padre intenta otra vez amenazar con castigarla. Busca en la llaga y la hunde hasta el pecho, y la sangre sale a borbotones en lágrimas intensas mientras los bichos corroen su cuerpo de a poco. Sí, pronto el corazón dejará de latir porque ya no tiene nada más que sentir. El padre no será padre sino piedra, una figura distante en un monolito subterráneo, en un túnel que será bloqueado en entrada y salida. ¿Por qué busca darle la manzana podrida? No entiende la flor la razón de los chantajes y el veneno. Y su cabeza se vuelve loca, se pierde en la desesperación de la pérdida. Puede palpar la lanza atravesada en su pecho, puede sentir el frío en sus huesos y la piedra en sus ojos. Maldito papel picado, malditas las muñequitas de papel. El diablo lo rompe todo, el diablo lo quema y lo destruye. Mortífera lección, excelente manera de hacer la vida un infierno. Y ahí queda el oso de peluche, llorando en la penumbra, escupiendo sobre su propio nombre. Y la sangre ya está derramada, y ella sigue ahí, blanca en el piso. 

domingo, 1 de marzo de 2009

Caricia en el alba


Sembraba una caricia en globos de colores. La cultivaba dentro, la hacía florecer entre tanta mala hierba. Y en plena naturaleza, una música italiana sonaba en un disco de vinilo, hacía compás con el viento al mecer las hojas. Un sueño, o un despertar sereno. Y ese mismo cuarto donde tantos viajes han tenido puerto, donde numerosas realidades han tomado tonalidades distintas, se han dibujado por sí solas en las paredes. Puede sentirse en el bosque, puede ver los cambios, y las alas ya crecidas. No es necesaria la vigilia, sino la paz en almohadas de pluma, en cielos de luces o en parques de azúcar. Se encienden las velas, vuelan libres los globos. Y los colores bajan de a poco a robarle un beso. Y el atardecer estalla en polvo brillante y luna plateada. La caricia crece, incendia un alma, y la mujer despunta en el alba, con otros globos, en una misma flor. 

lunes, 9 de febrero de 2009

Constantes vitales


En el anfiteatro de mi vida han existido numerosos escenarios, pero sólo uno se repite más continuamente que los otros, y es precisamente ese el que más me atormenta. ¿Quién no pensaría entonces que en esas circunstancias es necesario un refugio paralelo? Para eso han sido creados. Y así florecen constantes vitales, margaritas diminutas que hacen pensar en colores y sonreír ante la más mínima estupidez. Como pequeños ángeles nos acompañan y resguardan, nos protegen de la soledad y de sentirnos abandonados a la poca cosa. Sí, no hay por qué conformarse. Las constantes vitales nos dibujan anchos escalones dorados hacia el cielo, nos cantan, nos conversan. Y es rico estar ahí, un poco más cerca de las nubes y del abrazo del sol. Y el aire sabe a algodón de azúcar, y su aroma es similar a un campo de vainilla. Todo adquiere el tono de un magnolio chino, y se vuelve el dormitorio perfecto para descansar. Para qué colocarme zapatos, si las nubes son suaves, y el amor se vuelve ahí, exquisitamente puro, cien por ciento cerezo en flor, o fuego perenne. Las constantes vitales mantienen el pulso corriendo en bicicleta, saltando los escalones, bailando en el paraíso y amando en plenitud. Y no es necesario descender del cielo, sólo apoyar la cabeza en la almohada y entregarse a las hadas o a un beso dulce de amor. 

domingo, 8 de febrero de 2009

Botella de cristal


Una brisa burbujea intranquila dentro de una botella. Se desbarata, golpea el vidrio en su reflejo. Los circones y los diamantes le sacan la lengua, pero la brisa no se rinde. El tapón de cristal impide una conversación con la luna, opaca el deseo intenso de soltar la boca, de dejar libre a la musa y al viento. Y mientras la brisa se debate, con héroes y titanes, las burbujas se reúnen, dibujan historias en el cristal, intentan escribir una música para un alguien que guste de escuchar. La luna no le ayuda, ni el fuego de una noche que tiene todo por descubrir. Y aún así la brisa disputa su osadía, su honorable derecho. Burbujea intranquila dentro de una botella. Mira en la cara a una muchacha abandonada. Le come los ojos. Los aspira. Espera a que el tapón se repliegue y el aroma vuele. Sí, aguarda en su desvelo para posarse en esos labios salvajes, y en un cuello indómito. La brisa no cede, se ríe. Burbujea intranquila. Golpea el vidrio en su reflejo. 

sábado, 7 de febrero de 2009

Rosa blanca


Una rosa blanca colgaba de sus ojos. Pero no era de verdad, estaba hecha de trozos de papel picado. Y en el ascensor de la vida, todo llovía a través de los cristales. Una frescura que se detiene en el tercer piso, que echa raíces y coloca botones a través de las paredes. Y no hubo sólo blancas, sino también rojas, y una que otra celeste, teñida por la mano del cielo. Todo parecía haberse asentado. Una marea tranquila detrás de la ventana y esa única gaviota que se posa en el marco, que observa el mundo en su anchura, en su libertad. Quietud. Y aún está esa rosa que respira por sus labios, y sueña con sus manos. Ha mudado la piel, ha encontrado su guarida. Y luminoso en el horizonte, el sol la abriga en sus desvaríos y la protege de las tormentas. Un dibujo en la pared le hace pensar a la rosa, el botón florece y el papel traza un rostro pálido. Una rosa blanca colgaba de sus ojos, y unos labios cantaban al descender otra vez el elevador. 

viernes, 6 de febrero de 2009

En la hendidura del infinito


En la hendidura del infinito vuela esa mariposa. Sus alas rojizas y moradas tintinean las gotas de lluvia que caen del cielo azucarado. Cantan las alas, se besan en los labios. Y la mariposa sigue siendo, bajo ese capullo de colores, un alma en esperanza, unos ojos pardos escondidos en la negrura. En la brillante escalada hacia la cima, el infinito parece demasiado imperecedero para ser alcanzado. Y una melodía sublime brota de su piel, hechizando el espacio, conquistando una playa que sólo habita en sueños y en historietas antiguas. Y ahí en la arena, la mariposa deja caer sus alas. Nada tiene que ser como antes. No en la hendidura del infinito. Pues allí las caricias sobran, y los besos dulces florecen como orquídeas. Ni siquiera las alas son necesarias, nada más una sonrisa eterna que, en medio de cuerpos salvajes, cambie el tiempo y no le otorgue límites. Sí, la mariposa puede recobrar su cuerpo de mujer. Nada tiene que ser como antes. No en la hendidura del infinito. Pues allí el amor no se extingue, y el fuego no se apaga jamás.