Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 26 de septiembre de 2010

Justo cuando más te quiero...


A veces, estás ahí, con la presencia, la figura, pero no con el corazón. Estás ahí, resguardándome la espalda, mirando el cielo, o la televisión. Me das una sonrisa, de vez en cuando, y me preguntas cómo estoy, si necesito algo. A mi sólo me alcanza para mirarte a los ojos y decirte que todo está bien. Sonrío, como todas las veces, y mi mente se va con la fantasía y la imaginación. Sí, de tenerte. Aquí, allá, adentro y afuera. Y justo cuando más te quiero, entre mis piernas, en el pincel, no te puedo sentir, no te puedo respirar. Sucede en un fragmento de segundo. Y entonces, quisiera esa caricia tuya, o el beso que me hace erizar toda la piel. Quisiera esa mirada que atraviesa mis sentidos, y ese dedo recorriendo la hilarante oda al cuerpo. Justo cuando más te necesito, cuando más te amo, estás ahí, pero sin tu persona. Estas ahí, o allá, en silencio, mirando el cielo, las nubes o la televisión.

jueves, 16 de septiembre de 2010

The eternal cruelty


No me digas. Ya lo sé. Otra vez estás ahí con tus mismas estupideces de niña de 5. Haciendo llorar, haciendo hervir el corazón. Ya lo sé. Tú ni siquiera te das cuenta, o talvez sí. Me he quedado perpleja tantas veces, algunas en la sombra, otras, viendo cómo te es tan fácil ser tan cruel. Y me he reído en silencio cuando dices que creciste, que cambiaste, cuando en realidad, sigues siendo la misma inmadura, resentida y cruel de siempre. No me digas. Ya lo sé. No me quieres ni un poco. Qué triste es darse cuenta de eso.