
A veces, estás ahí, con la presencia, la figura, pero no con el corazón. Estás ahí, resguardándome la espalda, mirando el cielo, o la televisión. Me das una sonrisa, de vez en cuando, y me preguntas cómo estoy, si necesito algo. A mi sólo me alcanza para mirarte a los ojos y decirte que todo está bien. Sonrío, como todas las veces, y mi mente se va con la fantasía y la imaginación. Sí, de tenerte. Aquí, allá, adentro y afuera. Y justo cuando más te quiero, entre mis piernas, en el pincel, no te puedo sentir, no te puedo respirar. Sucede en un fragmento de segundo. Y entonces, quisiera esa caricia tuya, o el beso que me hace erizar toda la piel. Quisiera esa mirada que atraviesa mis sentidos, y ese dedo recorriendo la hilarante oda al cuerpo. Justo cuando más te necesito, cuando más te amo, estás ahí, pero sin tu persona. Estas ahí, o allá, en silencio, mirando el cielo, las nubes o la televisión.
