Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

martes, 29 de septiembre de 2009

Broken

When there's nothing left to say, it's too late. It is too late to start all over. It is too late to come back. It's too late for wondering. It is too late to think in what would happen if… There is no time left for apologies, for suffering, or even less, for crying. All the pieces are settled together. All has been said. All kisses have lost its meaning, even the significance of the word love. You broke me and it hurts so much. So now, every word of your mouth sounds so untrue, without sense, without feelings, without emotions. You can’t convince me. You can’t say lies anymore. See in your interior. Be honest to yourself. You can't feel anything that your heart don't want to feel and I can't tell you something that ain't real.

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I just need something to happen, I need a sign that things are going to change. I need a reason to go on. I need some hope.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Brutal

Duele más y a la vez menos, la distancia, no sé si es sano, no sé si es necesaria. Sólo sé que duele, a veces más, a veces menos, y aún así, sigue siendo distancia, cruel, fría, devastadora e hiriente. Sigue siendo nieve atorada en la bota. Sigue siendo una astilla en el dedo, un veneno en el corazón. Y al final, sólo sé que duele, a veces más, a veces menos. Pero después de tanta, qué importa un poco más. No es como que pueda calar más profundo. No es como que pueda caer más bajo de lo que ya está, y aún así, sigue siendo distancia, impávida, desatenta, brutal, despiadada y feroz. Y al final, sólo sé que duele, a veces más, a veces menos. Pero después de tanta nieve, de tanto frío, de mirarte, sé que más que la distancia, duele estar un poco más a tu lado sin llorar, sin que sea violento, despedirnos tras el portal.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Caballo de desgana

Poco del amor sabía ese caballo de desgana. Y siempre estaba ahí en las praderas marchitando la hierba, aplastando con sus cascos lo poco y nada de bueno que había sobre esas colinas. Poco sabía de la vida, pero sobre todo del amor. Y bajo esos atardeceres de poesía encaramada en los árboles, una muchacha esperaba poder sentir su melena brillante, poder caminar a su mismo ritmo. Pero ahí estaba otra vez el caballo haciendo daño, siendo indomable, siendo un ente solo, en un mundo solo, con el amor a su propio reflejo en el lago. Poco sabía de la realidad, pero sobre todo del amor. Y ahí estaba todavía la muchacha, esperando, sufriendo en silencio, curando las heridas de unos pies lastimosos, escribiendo versos de un caballo de desgana que nunca le regalaría una flor, que nunca le entregaría su lomo para descansar. Poco sabía del amor ese caballo, y poco sabía de cambiar de paraíso la muchacha.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Versos crueles

Se empequeñeció. Sí, hasta morir. Hasta que no fue más que una gota perdida de lluvia en la tierra. El agua se cansó de sólo ser eso, un líquido sin sentido, sin propósito evidente. Y la mariposa no llegó a convertirse, se quedó en su capullo de seda esperando un beso. Idealizando una estrella fugaz en el lejano universo. Pero entonces dejó de importar el teatro, y ese hombre entre medio de la gente. Se quebró el cristal. Se fundieron las mentiras. El día se quedó inmóvil, sí, como un cuadro colgado en la pared, como una foto instantánea de versos crueles. Tonos grises, blancos débiles y negros diabólicos. Y la gota seguía siendo sólo agua y la mariposa sólo una oruga escondida en el infarto de la vida.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Calma

¿Dónde se acaba el mar? ¿Dónde comienza el cielo? Se perdió en el horizonte, los límites, las transgresiones y la espuma en forma de dudas. Hasta los colores se funden y ese pequeño que recogía arena en su cubeta a la orilla de la playa, ya no está, no existe, no ha comenzado su vida aún. Fue sólo una idea fugaz, un momento de incertidumbre o de descuido. Y la calma regresa para posarse sobre los veleros, mientras las gaviotas montan en vuelo llevándose toda la angustia que permanecía aprisionada en los castillos de plata. Juega el cielo, juegan las aguas, danzan las sirenas olvidando todas las pesadillas, todos los miedos que pesaban sobre los ojos y la espalda. El azul brilla, se duerme muy quieto, y entonces los pies se mueven solos y caminan en la arena. Muy despacio, muy quieto. Y la calma regresa para posarse sobre los senderos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Posibilidad imprecisa

No sé qué hacer, en esta espera tan amarga. No sé qué hacer, con este presente incierto, lleno de dudas, de preocupaciones. No sé qué hacer con esa posibilidad imprecisa alojada en mi estómago. Porque todas las noches me duermo pensando qué pasará mañana. Y me despierto preguntándome si ya habré encontrado respuesta alguna. No sé qué hacer con este miedo que tengo. No sé que hacer con esas lágrimas de desconsuelo, de inquietud, de desasosiego. Porque todas las noches la angustia se anida en mi corazón. Y me despierto preguntándome si el insomnio habrá de encontrar su fin en algún tiempo próximo, para bien o para mal. No sé qué hacer con mis manos, con mi pecho sangrante y el corazón doliente. No sé qué hacer con esta carga de preguntas, con estas oscilaciones de la vida en un paraje de cosas poco claras. Porque todas las noches me desvelo pensando qué será de mi, y entonces el llanto se apropia de mi ser para llevarme a las sombras y al pesimismo. Y me despierto preguntándome si hallaré alguna vez, la respuesta que busco, y el alivio a mis problemas.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Tengo miedo

Tengo tanto miedo. Sí, miedo de esas cosas inesperadas que no puedes controlar, y que sin embargo, son tan impactantes que cambian el rumbo de tu vida en un cien por ciento. Tengo miedo de esas cosas que uno tildaría como equivocaciones porque no estabas preparada para ellas, equivocaciones que también producen un desajuste al que uno no le queda otra opción que adaptarse de algún modo y seguir adelante. Tengo miedo de que las tantas cosas que alguna vez me dijeron, hoy caigan sobre mi cabeza por no haber escuchado con mayor atención, por haber creído en el vulgar "esto jamás me pasará a mi". Tengo miedo de que todos los ojos estén puestos en mi. Y con ese miedo sigo respirando, sigo levantándome cada mañana. Convivo. Y él se guarda en mi soledad, para que nadie se entere que tengo tanto miedo.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Carta número 400

Y llegó el día. Quien lo diría. Quién podría pensar que 400 es el número correcto o que no, que es el tope, o que definitivamente no hay límites ni fronteras en este amplio espacio donde vivimos. Llegó el día del número 400. Un día parcialmente despejado. Un día donde no se asienta la calma, pues el espíritu está intranquilo. Quiere más. Desea más. Busca más. Sí, el corazón se agita en el cuerpo, lo revuelve, le pide que salga a correr, que suba las escalas del cielo. Esta tierra se queda corta, no puede vivir semejante alma libre en una caja tan reducida. Tiene que haber más allí afuera. Se rehúsa a creer que esto es todo. Se rehúsa a pensar que no puede construir algo más al exterior de estas cuatro paredes. Y no está conforme. Quiere volver a tomar sus pinceles para convertirse en el actor que era. En el dibujante de realidades. En el creador de poesías. Llegó el día del número 400. Y hoy más que nunca no quiere que las cosas sigan siendo iguales. No quiere que el mar pierda su fuerza para quedarse relegado a un cuadro inmóvil. Tiene miedo de que se le pase el tiempo, de que se le pase la vida y sus sueños. No encuentra la felicidad, no alcanza a sentir que el viento puede vivir serenamente. Están todas esas dudas, y esa sensación de vacío pues no puede hallar ese algo que le hace falta. Sí, hay un ingrediente que brilla por su ausencia, y eso no permite respirar, no permite estar en calma. Llegó el día del número 400. Y lo más probable es que nadie entienda qué quiere decir con eso. Nadie sabe lo que piensa, ni siente. Nadie tiene ni la más remota idea, de que el mundo no basta para un alma que nació con alas.

Seres imperfectos

"Uno aprende a amar, no cuando encuentra a la persona perfecta, sino cuando aprende a creer en la perfección de una persona imperfecta".

La encontré tan sabia, tan real, esa frase. Siento que en muchas ocasiones, debido a los planes, a las ilusiones, a los proyectos que construimos las mujeres, que perdemos la dirección del por qué de las personas. No sé si eso salió bien o se entendió. Pero quise decir, que tenemos expectativas tan altas de la vida, de lo que nos gustaría ser, y tener, que no le damos la oportunidad a personas que podrían ser muy significativas para nosotros. Colocamos tan altos estándares, que obviamente nunca nadie llega a cumplirlos. Las personas no son perfectas, nadie, ni siquiera las mujeres, y entender eso es la clave para saber qué cosas se pueden perdonar, bajando la barrera de los estándares, y cuáles son efectivamente intolerables. Perdonar y aceptar nos hace ser más felices, nos permite disfrutar de las pequeñas y grandes cosas. Nos deja avanzar en un mundo lleno de imperfecciones, pero que, teniendo al compañero que uno siente que lo llena, no a lo mejor en un 100% pero que te completa, se hace más ligero, más feliz.

martes, 8 de septiembre de 2009

Vas a llegar distinta


En plena catársis me tomaste de la mano, y me dijiste, muero por darte un beso. Muero por no tenerte, por no poder abrazarte y decirte que te quiero. Y yo sólo me detuve ahí, con los ojos bien abiertos. No pude seguirte con la mirada, no pude descubrir qué había bajo tus cristales llenos de miedo. Sólo recuerdo que querías sujetarme bien fuerte, y que de tu cabeza caminaba hasta tus labios un impulsivo siempre te he amado. Luego unos varios centímetros de silencio entre tu cuerpo y el mío, y la pregunta qué sucederá después tras mi hombro que se iba. ¿Cómo traerte de vuelta? Eso creí yo que tú pensabas todo el tiempo. Tenías que fragmentarme el alma y reconstruírmela en una primavera sin aguaceros. Sólo ahí los dos nos haríamos tan pequeños para darnos cuenta de que establecer un nuevo comienzo sin nuestros besos era una locura imposible.

Después descubrí en tu diario, que habías escrito unas líneas. Algo así como un dibujo de amaneceres en un espejo. Y todo eso hablaba de mí. De una caricia en el alba, de un poema en el campo, y del contorno de mi silueta al regresar a tus brazos:


"Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más docil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero."
(Mario Benedetti)