Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 29 de septiembre de 2014

Cloudy day (2)

I try to think that everything it's fine, but it's not. I'm tired. I need some sleep. I'm a little bit down. And when the days are cloudy, almost raining (like today), that's when I miss you the most. 'Cause sometimes I hate the place I work. Sometimes I demand too much of myself, I push the limits. Sometimes the people expects too much of me. In trouble, I'm the only one they can ask. And today I'm so tired. 
In cloudy days... the humble anger, the coldest heart, the deep silence. That's when they all get together.

Travesía número 2

Ha pasado casi una semana ya desde que no estás.
Es difícil de explicar pero no me siento como cuando recién te fuiste. 

Como te dije hace poco, los primeros días me parecía que no estabas de viaje, que no te habías ido, sino que sólo estabas en una semana de trabajo demasiado intenso (y que por eso no nos habíamos juntado o visto). No me sentía lejos de ti. Aún cuando la distancia física fuera clara y objetiva.

No me sentía sola.

En cambio, durante los últimos dos días siento de a ratos una muralla. De a ratos no me dan ganas de hablar. De a ratos me doy cuenta que la distancia crece, talvez la mía. 

No digo que el amor haya dejado de existir, no. Es sólo una sensación extraña, de esas que casi siempre no logro definir o describir. Como algo que me aprieta, como algo que no cabe o que ya no es, o no sé, como un vacío.

Ahora sí me doy cuenta que estás lejos.

A veces me dices "cuenta conmigo para lo que quieras", "estoy contigo, estoy para ti", y no se siente tan real, no como antes. Sé que esto te entristecerá.

Me encantaría poder explicarte(me), pero es raro. 

Quizás por eso me repites tanto que me sientes ida, quizás yo no quería ponerle nombre. Y hoy, cuando te miraba por la cámara web, no me veía a mí, veía a otra, una cansada, sin sonreír, sin nada mucho que decir. Y sé que esto también te entristecerá.

Prometí mantenerme optimista. Prometí ser tu faro. 
Y quiero serlo, pero no es tan fácil (no como yo quería creer).

martes, 23 de septiembre de 2014

Travesía número 1

Despegan las alas así de largo por primera vez (al menos desde que yo estoy contigo). Temí este momento por hartos días, días donde trataba de aprovecharte al máximo para sentir que así podría quedarme con un poco más de ti en mi. Si una vez te dije que quería capturar tu risa para quedármela (y eso te pareció cursi), ahora hubiese querido capturarlo todo, cada centímetro de pelo, cada pestaña, cada peca, cada sonrisa, cada mirada, cada abrazo, etc. 

Durante el fin de semana me hice la fuerte, lo estábamos pasando bien, estábamos juntos, era como que el deadline no tenía por qué llegar, no quería que llegara (pero así y todo llegó, y lo sabía)

Ayer, durante nuestra última noche juntos, pensé muchas cosas... como esa escena de las expectativas de 500 days with Summer, que te dije. Creo que mis deseos involucraban el doble de abrazos, de no soltarte, y de darte besos hasta quedarme sin respirar. Fue romántico, pero no tan romántico como yo quería. Yo quería más. Y eso es algo que me ha estado rondando últimamente. Por eso te lo dije también; desde que te conocí, sólo quiero más. Contigo quiero un universo de pequeñas cosas, de infinitos, de amarnos hasta que tengamos el aliento para hacerlo (porque mis ganas ya están en tus manos). Contigo lo quiero todo, y sin escalas como siempre me dices tú. 

Hoy partimos con la Travesía Número 1, así la quiero llamar. Como los navegantes que salen a alta mar, que van en busca del sol. 

He leído y re leído tu carta un millón de veces y sigue dándome la misma pena que cuando ayer tuve que mirarte a lo ojos y dejarte ir. Quiero pensar, como hablamos ayer, de que el tiempo al final son sólo segundos, y que los segundos que quedan para volver a verte van a pasar volando. Quiero pensar que tendremos la sabiduría, la paciencia y el amor para acompañarnos en esto, para superar los conflictos que puedan venir (que ojalá no vengan), y la luz para iluminarnos cuando nos sintamos solos, para que tú puedas recordar, el tremendo faro que te estará esperando en la playa, y yo, recordar y recibir con amor al marinero que vuelve a casa (muy cursi, lo sé)

Por último, lo único que puedo esperar, es que esto sea un aprendizaje para nosotros, que el tiempo de no verte nos una aún más. Este es nuestro primer desafío, nuestra primera travesía. 

Mucha suerte, buen viaje, y no te olvides nunca.... 
Que ida y vuelta en bicicleta hasta la luna, así te amo.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Humedad


La misma humedad que se cierne sobre los pistilos de la flor; aprisionada, paciente y heróica.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Ese momento en que lo supe...

I love you without knowing how, or when, or from where 
I love you directly without problems or pride: 
I love you like this because I don’t know any other way to love, 
except in this form in which I am not nor are you, 
so close that your hand upon my chest is mine, 
so close that your eyes close with my dreams.
(Pablo Neruda - Soneto XVII)

Con el transcurso del tiempo he aprendido muchas cosas de mí misma, pero también, de ti. 
De tu manera de ser, de lo que te apasiona, de lo que no transas bajo ningún motivo.
De lo que sueñas, de lo que buscas, de lo que amas.
De lo que te gusta, de lo que piensas, de lo que crees.
De lo que no eres y nunca serás.
De cómo llegar a ti, y no soltarte.


Cuando estuve enferma, con mi peor aspecto en la vida, tú trajiste chocolates para animarme, remedios para que me sintiera mejor, y me dijiste que me veía aún más hermosa. Ese fue uno de esos momentos en que lo supe.

Y ese día que íbamos en el auto de vuelta a Santiago, y nuestras mismas canciones sonaban una y otra vez de fondo, e íbamos tomados de la mano, con una sonrisa eterna e imborrable, también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando te despedías de mi en las mañanas (mientras yo dormía plácidamente), dándome un beso en la frente y diciéndome que tuviera un buen día, que Dios me cuidara mucho y que me amas, fue uno de esos momentos en que lo supe. 

Y ese día que bailamos un lento por primera vez, con una música imaginaria y el sol sobre nuestros cuerpos, el tiempo pareció detenerse. Mi cabeza apoyada sobre tu hombro, tu mano en mi espalda, hacía que todo fuera tan mágico. Me sentí infinitamente segura y tranquila contigo, y también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando te sentí tan cerca, en ese lugar tan íntimo, y yo te dije que ya no tenía miedo, que había vuelto a creer en el amor, que me sentía en equilibrio contigo (incluso ese lado salvaje y oscuro), y tú me dejaste entrar, fue uno de esos momentos en que lo supe.

Y esa mañana, que desperté con la lengua del perro en mi cara, y sentí mi cama vacía, para luego ver una bandeja de desayuno, con el jugo que me gusta y tú sentado a mi costado con esos ojos azules mirándome de forma tan tierna y protectora, también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando lloré por que te ibas, y tú me abrazaste dulce, y me entregaste tu regalo más importante para que yo lo llevara conmigo durante esos meses y no me sintiera lejos de ti, fue uno de esos momentos en que lo supe. 

Porque desde que me enamoré, todos mis días han estado llenos de esos momentos. Momentos donde te veo y sé que eres mi persona, que eres el hombre de mi vida. Que encontré la historia de amor que buscaba, y que talvez yo también soy lo que tú soñabas. 
Porque como te dije una vez, mi mejor regalo sería que estemos juntos, hoy, mañana y por siempre, porque el mundo se hace más infinito contigo.

Ida y vuelta en bicicleta hasta la luna...