
Pequeña incomodidad. Dolor y silencio. La veo venir. La primera de una noche intensa. Y así, una lágrima hace arder mis ojos y luego resbala a lo profundo. Después, un mar de ellas. Diminutas y temblorosas. Y entonces todo mi ser se sobrecoge. Siento un frío que me inunda aún cuando la luna alumbra y el viento es cálido. No lo entiendo. No lo sé. Miro a través del cristal de la ventana. Sólo existe un sentimiento... aflicción.






