
No me digas. Ya lo sé. Otra vez estás ahí con tus mismas estupideces de niña de 5. Haciendo llorar, haciendo hervir el corazón. Ya lo sé. Tú ni siquiera te das cuenta, o talvez sí. Me he quedado perpleja tantas veces, algunas en la sombra, otras, viendo cómo te es tan fácil ser tan cruel. Y me he reído en silencio cuando dices que creciste, que cambiaste, cuando en realidad, sigues siendo la misma inmadura, resentida y cruel de siempre. No me digas. Ya lo sé. No me quieres ni un poco. Qué triste es darse cuenta de eso.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario