Qué hacer cuando el llanto te carcome...¿A quién gritar? ¿A quién mirar?
Oculta pero siempre presente
Sí, es nuestra mejor enemiga la tristeza
Y encerrada cual prisionera nos oscurece por dentro...
Nos destroza pedazo a pedazo
Hasta que el alma fallece en un último suspiro
En un último aliento inevitable
¿Quién es el culpable sino uno mismo?
Desparece y abandona mi lecho de rosas
Que con los ojos inundados de lágrimas...
No deseo más que olvidarte, tú, pena imperdonable
Desaparece y abandona mi estrecha morada
Que con el alma malherida...
No deseo más que retornar a la luz, tú, pena inescrupulosa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario