
Sol hambriento, vida entre paréntesis. Después de mucho descubrir, siguen ahí las mismas piscinas, los mismos cristales echo pedazos. Laguna de barro en un tejado de vidrio, fantástico, ideal. ¿Qué ironía no? Clausuras. Comienzos. Mitades. Fallida eternidad del rocío matutino. Cerezos en flor y corazones de calcetín roído. Mala combinación. Y en el discurso hilarante del poeta, brevemente amar, amplia acostumbración.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario