Mientras algunos encuentran su camino, la paz o las mariposas, yo todavía estoy entre el aquí y el ahora, y esas fotografías añejas. No hallo la forma de encontrar mi centro, mi equilibrio, la taza de café que me de armonía. No encuentro la forma de despojarme de tanto trapo sucio, de dejar a la deriva, con la espuma, como un barco que se hunde, todo aquello que me ha y sigue provocando dolor, rabia, miedo, angustia. Tantas veces me he propuesto sonreír, mirar para adelante y olvidar, sin embargo, las sombras me pisan los talones y de vez en cuando vuelvo a sentir que todo me asfixia, que me lastima. Tengo consciencia de enfermedad, sé que algo no anda bien pero aún no he sido capaz de dar el paso que me falta; sanar. Y entonces, de vez en cuando, vuelvo a sentir que nada tiene sentido y que no sé qué quiero hacer ni para qué estoy en este mundo. No estoy de manos atadas, y de alguna forma sí, inconsciente o subliminalmente. Estoy entre el querer y el no poder. ¿Qué es más fuerte? A veces, la vivencia gana a la razón y entonces, la taza de café queda pospuesta hasta nuevo aviso. Talvez, de vez en cuando, sepa cómo volar por los senderos correctos.
Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...
martes, 31 de agosto de 2010
Taza de café
Mientras algunos encuentran su camino, la paz o las mariposas, yo todavía estoy entre el aquí y el ahora, y esas fotografías añejas. No hallo la forma de encontrar mi centro, mi equilibrio, la taza de café que me de armonía. No encuentro la forma de despojarme de tanto trapo sucio, de dejar a la deriva, con la espuma, como un barco que se hunde, todo aquello que me ha y sigue provocando dolor, rabia, miedo, angustia. Tantas veces me he propuesto sonreír, mirar para adelante y olvidar, sin embargo, las sombras me pisan los talones y de vez en cuando vuelvo a sentir que todo me asfixia, que me lastima. Tengo consciencia de enfermedad, sé que algo no anda bien pero aún no he sido capaz de dar el paso que me falta; sanar. Y entonces, de vez en cuando, vuelvo a sentir que nada tiene sentido y que no sé qué quiero hacer ni para qué estoy en este mundo. No estoy de manos atadas, y de alguna forma sí, inconsciente o subliminalmente. Estoy entre el querer y el no poder. ¿Qué es más fuerte? A veces, la vivencia gana a la razón y entonces, la taza de café queda pospuesta hasta nuevo aviso. Talvez, de vez en cuando, sepa cómo volar por los senderos correctos.
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