Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 27 de marzo de 2011

En el diván (2)


A comienzos de año quise hablar desde el Diván, comentando mis experiencias, mis primeras aproximaciones al hacer terapia. Hoy en día, habiendo finalizado la práctica propiamente tal, surgen distintos sentimientos y argumentos respecto del mismo concepto.
"Hacer terapia", para partir, suena bastante tonto en este minuto, pues como terapeutas definitivamente "no hacemos" terapia, sino que construimos en conjunto con la persona, una instancia de conversación, un diálogo que construya realidades... en el "living de mi casa", como diría Harlene Anderson. Ofrecemos una oportunidad de contrastar pensamientos y creencias, de mejorarlas o modificarlas por otras que sean más adaptativas para la persona y el entorno que lo rodea.
He visto y creo, además, en que las personas sí se "autosabotean" (sin saberlo, obviamente). He podido darme cuenta de que muchas veces las personas, en sus interpretaciones del mundo y de cómo les han sucedido las cosas, construyen una historia donde el resto les ha hecho ser como son, les han perjudicado, y dado eso, no existen más alternativas de acción. Habiendo dicho eso, me parece increíble entonces, el poder de la palabra, pues solamente con un pequeño giro en esa historia, la persona puede sentir que está empoderada frente al mundo, que las cosas no simplemente "le suceden", sino que también, tiene un rol activo en cómo se desarrollan. Y ya no se elimina a sí mismo de la ecuación, sino que comienza asertivamente a encontrar su lugar en este amplio concepto que llamamos "vida".
He aprendido también, respecto de mi propia personalidad, que me encanta lo que hago. Me produce profunda satisfacción escuchar los "problemas" de una persona para idear soluciones en conjunto y recibir, tiempo después, el agradecimiento de esas personas por el trabajo realizado. Ese reconocimiento me impulsa cada día más, a esforzarme, a comprometerme, a dedicarme a la atención de la salud mental de las personas. Siempre me ha gustado la frase "colaborar a una mejoría en la calidad de vida".
He sentido alegría, tristeza, ánimo, desánimo, energía, aburrimiento, expectativa, esperanza, en fin, un universo de distintos sentimientos respecto de la terapia, y con los cuales he crecido y "batallado" para ser un mejor terapeuta. Me siento muy orgullosa de este año que pasó, me siento con muchas más ganas y con un montón de ilusiones. Me voy muy contenta con el trabajo realizado, pendiente de lo que debo explotar aún más, y de lo que debo mejorar. Pero sin duda, me voy sintiendo muy dentro, que este es el camino que siempre quise seguir en la vida, mi oportunidad de trascendencia, de contribuir al mundo con mi granito de arena.

No hay comentarios.: