AnochecerCamino de arcos iluminado
Sendero blanco
Me acompañas entre los árboles
Tiempo después
Tu mano y la mía
Recuerdos de distancia, de indiferencia
Centésimas de segundo
Qué locura, ¿no?
Nos miramos otra vez
Nos sonreimos con los labios
Somos esos mismos niños de siempre
Con las cubetas llenas de estrellas
Y la pasión en la sangre
Intentas convencer del amor y sus relaciones
Traes las raíces a la conversación
A veces el silencio, tímido
Luego, la ridícula cotidianidad
Y después, un abrazo en azucena
Nos conectamos, nos perdemos
Te imagino
Me echas de menos
¿Me das un beso?... me pides
Aún no puedo... respondo.
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