Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 12 de marzo de 2012

Al otro lado del ropero

Acabo de descubrir algo. Las ideas, las creencias, incluso las personas o grandes personajes de la historia, no necesariamente dejan huella por su ingenioso y magistral contenido, sino porque talvez, nos dijeron esa cosa única y mágica que justo necesitábamos oír. Eso que era imprescindible para poder seguir respirando. Pues a veces, cuando la sobreviviencia no tiene forma posible, aparece ese escape que era precisamente lo que requeríamos para olvidar todo lo demás. Que nos salva del fuego y la extinción. Y es verdad. Ahora entiendo todo. Ahora entiendo por qué te volviste tan importante, por qué calaste tan hondo. La respuesta es demasiado simple: En un minuto de mi vida, me cayó de pronto y sin aviso, el mundo paralelo que necesitaba para salir del mío. El sueño y la esperanza de que todo era posible, aquí, cobijado y seguro, en la ficción y lo romántico. Una puerta en la que podía interpretar un millón de caracteres, y quedarme con el que quisiera. Un lugar donde podía vivir cualquier historia. Y un minuto eterno de aire llenando mis pulmones. Sin embargo, es muy engañoso.
El problema de las ideas, las creencias o los personajes, es que siempre es difícil regresar. Asumir que no estás allá, sino acá. Y que las cosas, no son realmente lo que parecen, ni ciertamente, lo que imaginas. 

"Los años en Narnia, son sólo un par de horas al otro lado del ropero".

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