Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 16 de agosto de 2013

Reality / Expectations

A veces, algunos momentos de la vida se reducen a no más de unos cuantos segundos, donde es puesto en contraste, la realidad y las expectativas. A un lado, se escucha aquella música melancólica que viene a ilustrar la crónica de una muerte anunciada, mientras que al otro costado, se encienden las velas, se hace de noche, suenan metalófonos, pajaritos, besos, risas, cualquier melodía romántica llena de esperanza. 
La realidad incluye al otro, su universo de pequeñas cosas, sus esquemas mentales, su pasado, su presente, sus deseos, sus fantasmas, sus miedos. Y por eso es tan diferente. Porque incorpora aquellas cosas que ni con un doctorado en mentalización podrían adivinarse, suponerse de antemano. Comprende incluso, ese porcentaje de incertidumbre, de vida que no es posible de cuantificar en una simple predicción de lo que hará o dirá el otro. Engloba esa escena que no esperábamos que sucedería, como por ejemplo, decirle a alguien que lo amas y que no sienta lo mismo por ti. 
Las expectativas es un cuadro totalmente distinto. Todo tiene más luz, el sol entrando por la ventana junto a una cálida brisa. Hasta un arcoírirs podría dibujarse en el rostro. Nada tiene que ver con las opiniones del otro, sino con lo que deseamos que ocurra, con lo que queremos creer, en nuestras mentes ingenuas e inundadas de ilusiones positivas, que sucederá. Comprende los sueños, los ideales, todo aquel cono de helado o dulce enuvelto en papel de regalo, como por ejemplo, que después de una cita uno espere que el otro quiera subir a tu apartamento y dejarse llevar contigo sin ningún tipo de límite ni restricción. 

Y al final, ¿qué decide que la película se base en el guión de la realidad o en de las expectativas?

Probablemente eso mismo, no mirar las señales y mensajes del otro.
Que de tanto estar ensimismado en las propias expectativas, se nos vaya información importante. Se nos pierda en alguna parte, la verdadera narrativa de la historia.
No darnos cuenta de que los ojos grandes y redondos del otro no dicen lo que queríamos oír.
Y no decidir a tiempo qué hacemos con eso, cómo nos afecta.

La cosa es, que un fragmento de segundo las cosas son o dejan de serlo.
La música se inclina hacia un lado de la escena.
Se da un beso o no se da.
Toca la puerta de tu casa o no.
Sube a tu apartamento o mejor se va.
Son felices, o se despiden para siempre.

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