Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

lunes, 20 de enero de 2014

Adiós 2013, ¡Bienvenido 2014!

El 2013 partió siendo uno de los peores años de mi vida. Comenzó como soldado errante, solo, sintiéndose abandonado y cargando un escudo que ya no le servía para nada. Fueron meses de mucho dolor, de mucha rabia, de vivir en la oscuridad. Pero tuve que levantarme y re armarme, como el fénix que renace de sus cenizas. No sé de dónde saqué las fuerzas. No creí posible salir adelante. Me sometí a intensas sesiones de análisis y reflexión, de mirarse a sí mismo y a los demás. Tuve que revisar mi vida, escribir nuevas historias y re inventar el propio ser. En resumen, hasta ahí fue una tarea ardua y roquerosa, donde la mayoría de mis funciones estaban a la mitad, porque no podía dormir, no podía concentrarme, no podía comer, no quería nada de la vida. Sólo tenía ganas de llorar, de desaparecer. Me sentía tan pequeña en un mundo inmenso. 

Luego, de a poco fui construyendo un hogar para mí. Uno que al principio me parecía ajeno, porque no quería estar ahí. No de la manera en la que habían sucedido las cosas. Y aún así, con el tiempo fue tomando forma. Le fui colocando ganas y amor. Lo empecé a disfrutar, lo reconocí como mío. Y sin que yo lo esperara, pasó a ser una importante fuente de tranquilidad, de sanación e inspiración. Lentamente, el soldado se fue despojando de sus armaduras porque ya no había nada de qué defenderse. No había que seguir teniendo miedo. Y con eso, la rabia también fue cediendo, como si ese espacio oscuro dentro de mí no hubiese existido nunca. 

A mitad de año las cosas se removieron aún más. Te fuiste. Y aunque suene doloroso, yo sólo pude dar las gracias por eso. Te despedimos una mañana de Julio, más no pude perdonarte. Creo que ese fue el día que mi corazón empezó a deshielarse. Volvió a sentir, a despertar a la gracia de la vida. Ya no existía ninguna sombra amarrada a mi espalda, así que pude correr de nuevo. Corrí y corrí hasta que mi cuerpo no sentía los pies. Corrí hasta consumirme. Y después volví a sonreír. Todo me parecía maravilloso otra vez. El sol, la luz, la brisa, la música, el dibujo, las flores. Volvía a ser yo, esa persona enamorada de la vida y del amor. Esa persona capaz de disfrutar con el más mínimo detalle. De reírse hasta llorar. De saltar sin temor. 

Y entonces nos fuimos de viaje. Y llegó en el mejor momento posible. Nos acompañamos, nos acogimos, nos abrazamos muy fuerte. Empezamos a entender lo que era sentirse libres de nuevo. Pudimos pensar que todavía había un futuro por escribir, uno mejor. Y al regresar del viaje, otra vez me sentía con las energías para trabajar, para salir, para pasarlo bien, para respirar aire positivo y entregarlo de vuelta. Incluso me sentí lista para abandonar mis miedos y para enamorarme. 

Y así, justo cuando las cosas tienen que pasar, cuando el universo conspira a favor de uno, llegaste tú. Y me enamoré. 

La revisión es, que después de todo, el 2013 terminó como uno de los mejores años de mi vida. El cambio era necesario. El dolor parecía parte de una oportunidad más grande; comenzar de nuevo. Como si hubiese sido el costo de la individuación. Y hoy, soy extremadamente feliz. Todo resplandece como nunca antes. Amo a mi familia. Amo mi casa. Amo mi trabajo. Te quiero a ti. 

El 2014 se inicia lleno de aventuras, de no saber qué pasará, pero no me importa. Nada puede opacar mis ganas de ser feliz, de amar. Me siento en el centro del cosmos, recibiendo lo mejor y entregando todo de mí, como antes. Los cáncer saltamos sin mirar. Para bien o para mal, creo que eso me caracteriza. El arrojarme a la vida, sin peros. Cuando algo te apasiona, no hay nada más que mirar. La meta para este año, supongo que es seguir creciendo, seguir re inventándome. Tomar nuevos desafíos laborales. Amar cada día un poco más a todo lo que me rodea y dar las gracias por todo lo que tengo, por todas aquellas hermosas personas que forman parte de mi vida. 

No hay comentarios.: