A veces pensamos que ya nada más puede sorprendernos.
Y de repente... ¡qué ciegos que fuimos!
De un minuto a otro despiertas a una realidad paralela.
Estás en shock. Lloras. Sigues en shock. Vuelves a llorar.
Y nada parece tener sentido.
¿Cómo juntas los pedazos?
¿Cómo incorporarlo a la narrativa de vida que ya se tenía?
No entiendo.
No sé si tengo rabia, o pena, o qué, o todo al mismo tiempo.
O nada.
Tengo tantas preguntas, y miedo a la vez.
A veces, todo lo que creíamos sí puede derrumbarse.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario