Despegan las alas así de largo por primera vez (al menos desde que yo estoy contigo). Temí este momento por hartos días, días donde trataba de aprovecharte al máximo para sentir que así podría quedarme con un poco más de ti en mi. Si una vez te dije que quería capturar tu risa para quedármela (y eso te pareció cursi), ahora hubiese querido capturarlo todo, cada centímetro de pelo, cada pestaña, cada peca, cada sonrisa, cada mirada, cada abrazo, etc.
Durante el fin de semana me hice la fuerte, lo estábamos pasando bien, estábamos juntos, era como que el deadline no tenía por qué llegar, no quería que llegara (pero así y todo llegó, y lo sabía).
Ayer, durante nuestra última noche juntos, pensé muchas cosas... como esa escena de las expectativas de 500 days with Summer, que te dije. Creo que mis deseos involucraban el doble de abrazos, de no soltarte, y de darte besos hasta quedarme sin respirar. Fue romántico, pero no tan romántico como yo quería. Yo quería más. Y eso es algo que me ha estado rondando últimamente. Por eso te lo dije también; desde que te conocí, sólo quiero más. Contigo quiero un universo de pequeñas cosas, de infinitos, de amarnos hasta que tengamos el aliento para hacerlo (porque mis ganas ya están en tus manos). Contigo lo quiero todo, y sin escalas como siempre me dices tú.
Hoy partimos con la Travesía Número 1, así la quiero llamar. Como los navegantes que salen a alta mar, que van en busca del sol.
He leído y re leído tu carta un millón de veces y sigue dándome la misma pena que cuando ayer tuve que mirarte a lo ojos y dejarte ir. Quiero pensar, como hablamos ayer, de que el tiempo al final son sólo segundos, y que los segundos que quedan para volver a verte van a pasar volando. Quiero pensar que tendremos la sabiduría, la paciencia y el amor para acompañarnos en esto, para superar los conflictos que puedan venir (que ojalá no vengan), y la luz para iluminarnos cuando nos sintamos solos, para que tú puedas recordar, el tremendo faro que te estará esperando en la playa, y yo, recordar y recibir con amor al marinero que vuelve a casa (muy cursi, lo sé).
Por último, lo único que puedo esperar, es que esto sea un aprendizaje para nosotros, que el tiempo de no verte nos una aún más. Este es nuestro primer desafío, nuestra primera travesía.
Mucha suerte, buen viaje, y no te olvides nunca....
Que ida y vuelta en bicicleta hasta la luna, así te amo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario