Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

viernes, 5 de septiembre de 2014

Ese momento en que lo supe...

I love you without knowing how, or when, or from where 
I love you directly without problems or pride: 
I love you like this because I don’t know any other way to love, 
except in this form in which I am not nor are you, 
so close that your hand upon my chest is mine, 
so close that your eyes close with my dreams.
(Pablo Neruda - Soneto XVII)

Con el transcurso del tiempo he aprendido muchas cosas de mí misma, pero también, de ti. 
De tu manera de ser, de lo que te apasiona, de lo que no transas bajo ningún motivo.
De lo que sueñas, de lo que buscas, de lo que amas.
De lo que te gusta, de lo que piensas, de lo que crees.
De lo que no eres y nunca serás.
De cómo llegar a ti, y no soltarte.


Cuando estuve enferma, con mi peor aspecto en la vida, tú trajiste chocolates para animarme, remedios para que me sintiera mejor, y me dijiste que me veía aún más hermosa. Ese fue uno de esos momentos en que lo supe.

Y ese día que íbamos en el auto de vuelta a Santiago, y nuestras mismas canciones sonaban una y otra vez de fondo, e íbamos tomados de la mano, con una sonrisa eterna e imborrable, también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando te despedías de mi en las mañanas (mientras yo dormía plácidamente), dándome un beso en la frente y diciéndome que tuviera un buen día, que Dios me cuidara mucho y que me amas, fue uno de esos momentos en que lo supe. 

Y ese día que bailamos un lento por primera vez, con una música imaginaria y el sol sobre nuestros cuerpos, el tiempo pareció detenerse. Mi cabeza apoyada sobre tu hombro, tu mano en mi espalda, hacía que todo fuera tan mágico. Me sentí infinitamente segura y tranquila contigo, y también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando te sentí tan cerca, en ese lugar tan íntimo, y yo te dije que ya no tenía miedo, que había vuelto a creer en el amor, que me sentía en equilibrio contigo (incluso ese lado salvaje y oscuro), y tú me dejaste entrar, fue uno de esos momentos en que lo supe.

Y esa mañana, que desperté con la lengua del perro en mi cara, y sentí mi cama vacía, para luego ver una bandeja de desayuno, con el jugo que me gusta y tú sentado a mi costado con esos ojos azules mirándome de forma tan tierna y protectora, también fue uno de esos momentos en que lo supe.

Cuando lloré por que te ibas, y tú me abrazaste dulce, y me entregaste tu regalo más importante para que yo lo llevara conmigo durante esos meses y no me sintiera lejos de ti, fue uno de esos momentos en que lo supe. 

Porque desde que me enamoré, todos mis días han estado llenos de esos momentos. Momentos donde te veo y sé que eres mi persona, que eres el hombre de mi vida. Que encontré la historia de amor que buscaba, y que talvez yo también soy lo que tú soñabas. 
Porque como te dije una vez, mi mejor regalo sería que estemos juntos, hoy, mañana y por siempre, porque el mundo se hace más infinito contigo.

Ida y vuelta en bicicleta hasta la luna...

No hay comentarios.: