Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

jueves, 4 de febrero de 2016

Running (2)

Hoy volví a correr hasta consumirme. Me puse las zapatillas, mi tenida deportiva y los audífonos, mientras Unsteady de X-Ambassadors comenzaba lentamente a escucharse en mis oídos, en mi cabeza. Es otro día nublado en la playa. Nublado como mis sentimientos. Nublado como mi soledad. Nublado como mi tristeza. Sujeto mi pelo en un moño y me pongo a correr. Quiero correr hasta que no quede nada dentro. Hasta que mi rodilla no pueda más. Hasta que mi cuerpo esté adolorido, y eso duela más que lo que me pesa en lo profundo. ¿Cómo llegué hasta aquí?, me digo. Es difícil precisar en qué minuto se fue todo tan a la cresta; el romance de película, el compañerismo, las ilusiones, las alegrías. Porque ahora me voy a dormir con lágrimas en los ojos y una almohada vacía, y eso lastima hasta el alma. ¿Quién arrastró a quién?, repito la pregunta en mi mente. Suena mucho más fuerte en mi cabeza que cuando lo dije. Suena fuerte porque no es lo que imaginaba. No pensé que llegaríamos a este punto. A estos silencios tan abundantes como hormigas. Y entonces mis oídos se quedan inundados con Breakeven de The Script. Porque sientes que estás vivo pero apenas, que casi no respiras. Estoy cansada, me digo. Pero sigo corriendo sin parar. Hasta consumirme. What am I supposed to do when the best part of me was always you? What am I supposed to say when I'm all choked up and you're ok? Sigo y sigo corriendo, pero ningún centímetro de mi cuerpo duele más que esto. Y entonces, decido parar. De nada vale continuar si este puto fuego no se apaga. 

No hay comentarios.: