Escuchaba canciones distantes...Mientras las hojas de aquellos enormes árboles rozaban mi rostro
Y a medida que caminaba...
Mis pies descalzos podían sentir el frescor de la tierra
Y el agua de los ríos acariciando mis dedos
Me adentré un poco más
Ahora las voces eran más claras y ya no sólo susurros...
Eran melodías de una belleza infinita
En el cielo las estrellas brillaban refulgentes
Y la luna producía su propio reflejo
En las alas plateadas de aquellas hadas
Pronto observé brillos...
Sentí aromas...
Y toqué su mano
Me invitaba a danzar con ella
No obstante...
El paisaje se fue alejando...
Haciéndose cada vez más pequeño
Y de pronto, desperté.
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