En parajes solitarios me vi resplandeciente como la lunaBrillante ahí en el ocaso
Y el polvo de mis alas daba vida a las estrellas plateadas...
Que hacían compañía al hermoso satélite
Y abrazada a la noche, a la oscuridad...
Callé para siempre, en un silencio vago y profundo
Y me lancé al vacío con la esperanza de que al cerrar los ojos...
Despertaría sobre el lecho de flores que en tiempos remotos pero dulces, me había visto crecer
Y sentí el frío gélido del espacio mientras caía
Hasta que ya no hubo dolor sino luz
Y cuando casi tocaba las aguas serenas...
Comprendí que seguía siendo sólo yo
Un ser divagando por sueños ya olvidados
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