
Cuando me abrazas de la manera que sueles hacerlo... se siente tan bien. Y aunque a veces podamos pelear por puras estupideces, o incluso reírnos de la cosa más mínima, yo sé que nos queremos, tal como somos, tal como soñamos ser en un mismo cuerpo. Y aunque a veces duela, y yo llore mientras tú callas, yo sé que nos amamos, tal como creemos que somos, tal como esperamos ser dos almas en un sólo corazón. Pues cuando me abrazas de la manera que sueles hacerlo, todo vuela a nuestro alrededor. Todo brilla, todo despega, todo deslumbra. Y las mariposas se posan en nuestros labios. Y nuestras pieles se saborean tocándose. Cuando me abrazas de la manera que sueles hacerlo... se siente tan bien. Es como si no hubiera nadie más a nuestro lado, sino sólo nuestros rostros en un cuarto vacío, pero dulce. Y ese aroma romántico que nos conquista cada vez que estamos juntos, aparece siempre para hacernos sonreír, para hacer cantar nuestros labios que nos amamos, aún cuando el otoño amenace con dejarnos pura soledad. Pues cuando me abrazas de la manera que sueles hacerlo, todo se aviva nuevamente. Todo es fuego, todo sueña, todo susurra y tiembla.
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