Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

domingo, 18 de enero de 2009

Cosa loca


No sé que voy a decir en realidad. Parto con este impulso en mi cabeza de escribir algo, pero no sé si tengo algo puntual que contar. Y entonces  miro la página, y el cuadrado en blanco. Y mientras pienso qué pondré en él, las palabras comienzan a flotar solas porque en realidad ya estoy escribiendo algo. Es mágico. Y por eso me gusta tanto. No tiene que suceder algo especial, ni pasar algo importante que motive la pluma, sino que a veces, hasta la misma nada crea mundos nuevos. Eso es lo genuino, lo encantador de todo esto. Pero en fin, mientras tecleo se me van ocurriendo muchas ideas. Uno va pensando en las cosas cotidianas que va viviendo día tras día. Yo, podría relatar un libro completo. Sin embargo, no importa. Lo reduciré a algo que me alegró un poco mis tiempos difíciles. Hoy fui a un café, pero no a tomar café. Eso siempre me ha parecido de por sí cómico. Yo pedí jugo de naranja. Hace varios días que tengo una especie de adicción, pero nadie lo hace a mi manera, que por supuesto, es mucho más rica. Sólo hay uno, el único que me supera, y es del tip y tap. Pero me estoy yendo por las ramas, de nuevo. Yo quería decir, que ese momento significó abrirme un poco más, confiar en dos personas que siempre han estado a mi lado, desde que entré a la universidad. Uno se siente libre, se quita pesos de encima. Y sentí, que con sólo decirlo, estarán apoyándome para todo lo que esté por venir. Y eso es aliviador. Puede que nunca suceda, pero tranquiliza descargarlo. Uno desata ese nudo apretado que tenía en la garganta. Y lo más importante, es que yo sentí una conexión especial. Creo que estoy en el camino correcto... ustedes ya saben para qué. 

No hay comentarios.: