
Morfeo me toma otra vez entre las sábanas. Es divertido soñar, es casi misterioso y la mayoría de las veces incomprensible. En un curso que tuve hace algún tiempo, los sueños aparecían como aquel contenido inconsciente e intolerable para el yo, que al no poder ser asumido en la consciencia, busca alguna alternativa de salida o de expresión diferente. Al no poder abordar la realidad, el inconsciente traducía esos contenidos en sueños, en muchas ocasiones, carente de orden lógico o de un significado aparente. Y partiendo de esa base, siempre me ha parecido curioso por qué alguna gente recuerda sus sueños y otros no. Me acuerdo también, que en relación a eso, había otro autor que postulaba que cuando los sueños son demasiado dolorosos para la persona, en el sentido de que le es imposible reconocer sus deseos o pulsiones, se ejerce una segunda represión, en la que el contenido no sólo es evacuado a través de los sueños, sino que además es bloqueado para que la persona no lo pueda recordar. No sé que tanto habrá de cierto, pero yo por lo menos casi siempre los recuerdo. Y he soñado cada cosa que ya hasta me da risa. Pulsiones, proyecciones, anticipaciones.. todo ha estado aquí, en mi mente. Hasta culpa he sentido de mí misma. Los sueños, son una cosa loca, una neblina por descubrir, por palpar, por dibujar.
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