Si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, de otoño desolado, eligiría súbitas rosas, lluvia,
recuerdos, alguna muerte, un montón de estrellas y una caja de ilusiones...

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Paralelo viviente

Como dulce velo de lirios se extendía el cortinaje de su cama, y en un paraíso inexplorado descansaba sus ojos ámbar brillante. No hacía calor ni frío, no era día ni noche. Todo estaba hecho en su punto exacto, en la mezcla perfecta de tonalidades. Y las nubes de su alcoba se coloreaban de rosado y púrpura, mientras el cielo le escribía poemas de amor. Así descansaba en el jardín, pues cada trozo de su almohada estaba fabricada de rosas y sus vestidos de maravillas soleadas. Sólo había una liana tejida donde dejar la cabeza reposar. Y todo era pulcro, todo blanco en el suelo y en las sedas, como mármoles suavizados. Caminaban sus pies, desde el cuarto hasta la hierba y de la hierba a la laguna. Y en la laguna su cuerpo desnudo era bañado con flores de loto, danzantes, pacíficas. Nada más era necesario. Toda desnudez yacía en un paralelo viviente.

No hay comentarios.: